14 de noviembre de 2012

Introducción a los Derechos Animales


En esta entrada recomiendo a todos un importante texto de Gary Francione, cuya lectura es especialmente recomendada para aquellos interesados en el problema del especismo y la explotación de los animales nohumanos o, en general, a quienes les preocupe la ética y la filosofía moral. 

11 de noviembre de 2012

Distorsiones del veganismo


El veganismo es una postura ética que considera que los animales nohumanos sintientes son personas y deben ser respetados como tales; es decir, no debemos tratarlos como nuestros recursos, esclavos, o propiedad.


En esta nota me gustaría analizar un problema que aparece con excesiva frecuencia en debates y conversaciones sobre la consideración moral hacia los demás animales: la distorsión del veganismo. Aunque para hablar correctamente de distorsión tendremos que referirnos a una referencia objetiva. 

¿Existe un significado objetivo de veganismo o se trata de un término que cualquiera puede interpretar a su gusto? Mi postura se inclina decididamente por la primera opción. Y es una decisión sustendada lógicamente en hechos y razones, no en gustos personales, como trataré de explicar a continuación.

En el año 1951, Leslie Cross, el entonces vicepresidente de la Vegan Society, redactó un documento en el que se exponía la definición consensuada de veganismo:
«El objetivo de nuestro movimiento debe ser el final de la explotación de los animales por el hombre. La palabra "veganismo" significará la doctrina de que el hombre debe vivir sin explotar a otros animales.»
Sin duda que esta definición parece la más acertada, dada su afinidad moral con otros movimientos similares como el feminismo o la abolición de la esclavitud humana.

Si en efecto veganismo significa no utilizar animales nohumanos (y por tanto no consumir ningún producto ni participar en ninguna actividad que implique instrumentalizarlos) ese significado sólo tiene sentido si partimos de un solo fundamento moral: reconocer a los demás animales sintientes como personas, es decir, no tratarles como objetos, como recursos, como simples medios para nuestros fines. Esto último ocurre siempre que usamos a alguien sin su consentimiento explícito e informado, o a costa de vulnerar sus intereses básicos.

Veamos algunas de las tergiversaciones más frecuentes del veganismo como término y significado:

#1) La primera distorsión más habitual del significado del veganismo es la del veganismo como dieta o como estilo de vida. Esta distorsión es tremendamente habitual. Se considera erróneamente que el veganismo es un tipo específico de alimentación, al igual que el vegetarianismo (no consumir cadáveres de animales). El vegetarianismo tiene mucho que ver con esta falsificación, ya que desde hace décadas se ha podido ver que califican al veganismo como un tipo de vegetarianismo. Incluso, la propia Vegan Society perdió hace mucho tiempo su condición de organización abolicionista, perdiendo también su referente moral, (como ya en su momento denunciara Gary Francione), para convertirse simplemente en una empresa que promueve el veganismo como si de un negocio se tratara.

El veganismo no es una dieta ni es un estilo de vida. El veganismo es un principio moral [no usar animales nohumanos] que asumirlo implica efectivamente llevar un tipo de alimentación y de vida en general, que no implique participar en la explotación de los animales no humanos. Del mismo modo que el feminismo es un principio moral [reconocer a las mujeres como personas, como individuos autónomos con voluntad e intereses propios] que asumirlo supone implicaciones en nuestra forma de vida. Resulta obvio que respetar a las mujeres implica no usarlas como comida. Debería resultar igual de evidente cuando hablamos de respeto básico hacia los animales nohumanos.

#2) La segunda distorsión más habitual del veganismo es aquella que dice que el veganismo es una mera herramienta o instrumento para conseguir reducir, evitar o eliminar el sufrimiento de los animales (más específicamente de animales no humanos). Por veganismo esta distorsión entiende el simple hecho de no usar a otros animales, o no participar en su explotación, pero quitándole todo fundamento moral. Esto ocurre porque la base ideológica de la que parten quienes distorsionan el veganismo de esta manera, no es el respeto por las personas y sus derechos sino simplemente el odio o el rechazo al sufrimiento en sí mismo. Por lo general, son partidarios del utilitarismo o de posturas similares, como la que suele defender Peter Singer.  

Tal y como Ramon Alcoberro señala acertadamente:
«Un utilitarista es ‘bienestarista’, es decir, el trato ético a los animales no es para él una finalidad en sí misma, sino un instrumento (para mejorar la salud humana, para vivir más feliz absteniéndose de ingerir carne cadavérica). El utilitarista es, como se ha dicho, un hedonista y el vegetarianismo, ya sea puro, (o ‘vegano’, es decir que tampoco consume lácteos, huevos, pescado ni miel), o mixto (es decir, que consume algunos de estos productos) le ofrece un instrumento que aumenta la felicidad personal y colectiva.»
[Aunque Alcoberro se equivoca al definir al veganismo como un "vegetarianismo puro". Lo que nos remite a la distorsión #1]

El problema de este enfoque distorsionado se hace ver rápidamente. Veremos a personas que dicen ser veganas defendiendo determinadas formas de explotación animal o promoviendo medidas de "bienestar animal" con la excusa de que suponen una mejora de las condiciones o una reducción del sufrimiento de los animales que están esclavizados. Es decir, para ellas el veganismo no es un principio moral sino un mero instrumento que unas veces usarán y otras no, a conveniencia de conseguir su propio objetivo, que no es el respeto por las personas nohumanas y sus derechos sino solamente la eliminación del sufrimiento

Pero aunque infligir deliberadamente dolor y sufrimiento a otros individuos para beneficiarnos no es moralmente aceptable; el objetivo del veganismo no es acabar con el dolor y el sufrimiento en el mundo, sino respetar a los demás animales como personas. Nuestro error fundamental no está en el hecho de causar dolor sino en el hecho de usar a otros animales como nuestros esclavos, como recursos para nuestro uso y disfrute, como nuestra propiedad.

#3) Existe una reciente distorsión del veganismo conocida como "crudi-veganismo". En este caso, personas partidarias de la alimentación crudívora [tomar alimentos crudos o sólo cocinados hasta cierta temperatura] completamente vegetal califican su opción alimentaria como "crudi-veganismo" incurriendo en el error de confundir el veganismo con un tipo de dieta o un estilo de vida. Imaginemos que alguien hablara de "crudi-feminismo" o "crudi-liberalismo"o "crudi-socialismo". Es completamente ridículo. Igual de absurdo y ridículo es hablar de "crudiveganismo". Por eso, comparto plenamente la opinión de la nutricionista Ginny Messina al respecto de este problema:
«(..) me gustaría que separáramos las dietas crudas del veganismo. El veganismo es una decisión basada en una ética de justicia por los animales. El crudivorismo es una dieta basada en creencias (no corroboradas) acerca de salud. Cuando la gente dice que el crudivorismo es el “paso a seguir” después del veganismo, básicamente están hablando acerca de algo que no tiene nada que ver con ayudar a la gente a adoptar un estilo de vida que considere los derechos animales. También promueve una manera de comer que no es apropiada para los niños o la gente mayor. El veganismo debe ser promovido de una manera que sea apropiado para todos.»

#4) También es frecuente que aparezca una distorsión del veganismo en la que se pretende presentarlo como una ideal de perfección moral, que consiste en no causar ningún tipo de daño en ninguna manera a ningún animal. Pero eso no es el veganismo. El veganismo se refiere específicamente al hecho de no usar animales nohumanos para fines humanos. El veganismo no es un ideal de perfección moral inalcanzable. El veganismo es una ética de mínimos. Es decir, es una base moral sin la cual no podemos hablar de consideración y respeto hacia los animales nohumanos. Sólo empezaremos a respetar a los demás animales cuando dejemos de usarlos como nuestros esclavos, como meros medios para satisfacer nuestros deseos.

En resumen, la importancia de hablar apropiadamente no es un tema secundario ni se trata de una cuestión de "pureza". Cualquier persona que haya participado en conversaciones y debates se habrá dado cuenta de que muchas discusiones y diferencias son debidas a que usamos los mismos términos con significados diferentes. Si usamos las palabras de manera arbitraria resultará imposible comunicarnos y ponernos de acuerdo. Por tanto, no es un problema meramente lingüístico sino de tipo moral. Si no podemos razonar, dialogar y consensuar entre nosotros entonces no podremos establecer ningún tipo de relación consentida y beneficiosa para todas las partes. Sólo lo podemos conseguir si partimos de un fundamento objetivo y común. 

Expresarnos correctamente no implica ningún sacrificio ni esfuerzo adicional. Está al alcance de todos nosotros. Es sólo cuestión de quererlo. Es nuestra voluntad la que decide. La misma voluntad de cambio que pedimos a otros para que se conciencien del error del especismo y dejen de participar en la explotación animal. No pidamos a otros que hagan aquello mismo que nosotros mismos no estamos dispuestos a hacer.

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