19 de enero de 2013

Nociones básicas


Carl Sagan fue un científico y divulgador, ferviente defensor del racionalismo y preocupado por nuestra relación moral con los demás animales
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"El problema de la filosofía - según Platón - es descubrir un fundamento incondicionado y absoluto para todo lo que existe en forma condicional." ~ Ralph Waldo Emerson
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En cualquier disciplina de conocimiento, para poder confirmar con certeza que nuestros datos son veraces, han de estar en última instancia fundados en la evidencia. Pues como no es posible querer fundamentar a su vez todo fundamento - ya que retrocederíamos interminablemente hasta el infinito - deberá haber un fundamento de todo lo demás, que ya no necesite un fundamento ulterior, distinto de sí mismo. Y esto, a nivel del conocimiento, es la evidencia, ya que sólo las verdades inmediatamente evidentes tienen la propiedad de que no necesitan nada distinto de ellas mismas para ser reconocidas como verdaderas (fuera de la capacidad cognoscitiva de un sujeto, se entiende).

Las primeras evidencias de las que partimos son la existencia y la sensación. No podemos dudar de que existimos y de que sentimos. Para poder dudar de que existimos y sentimos tenemos previamente que existir y poder sentir. Luego, no cabe duda alguna de que existimos y sentimos. Tanto la existencia y la sensación se catalogan como la primera evidencia empírica. Son evidencias inmediatas.

Existen otro tipo de evidencias que serían las evidencias mediatas, es decir, aquellas que sólo pueden ser reconocidas como tales mediante un proceso de investigación o recolección de datos. Como ejemplos, podemos destacar el heliocentrismo y la evolución biológica. 

Ahora bien, dejando a un lado la evidencia empírica, la más importante evidencia en el conocimiento es la lógica. Cuando hablemos de lógica nos referiremos a la lógica básica o los principios básicos de la lógica.

La validez de la lógica como fundamento último y objetivo es una evidencia que, al igual que la existencia y la sensación, no puede ser demostrada ni criticada. Y no puede ser demostrada, porque toda demostración la presupone, es decir, ya presupone la validez de la lógica como fundamento. Para poder demostrar algo, hay que empezar por algo que no necesita ser demostrado. De lo contrario, retrocederemos al infinito, intentando demostrar siempre las premisas de nuestras demostraciones, y no podremos demostrar nada.

Como diría Wittgenstein, en el Tractatusla lógica (al igual que la existencia y la sensación) no se demuestra, sino que se muestra. Esto es, lo evidente no existe por deducción sino que aparece por sí mismo, sin más apoyo que sí mismo.

Por eso mismo, no tendría sentido la pretensión de enjuiciar la propia lógica, para decidir previamente la validez y el alcance de la lógica, antes de usarla para conocer otras cosas. Porque no podemos usar otra cosa que no sea la misma lógica para juzgar si la lógica es válida. La validez de la lógica no puede ser criticada, porque toda crítica presupone la validez de la lógica que hace la crítica. 

Por esto, no tienen razón los que sostienen que ese principio objetivo es arbitrario. Sin un punto de partida indemostrable, no hay razonamiento, porque la validez de la lógica es ese mismo punto de partida indemostrable, y si no hay razonamiento, el concepto mismo de arbitrariedad u objetividad carece de sentido. 

Una postura que no acepta la lógica como fundamento último y pretenda que su crítica a la arbitrariedad o inconsistencia de determinadas teorías está justificada,  no tiene sentido. ¿Por qué sólo podemos elegir la arbitrariedad como fundamento de nuestro pensamiento y no también para su desarrollo? Este error de contradicción es en el que incurre, muy desafortunadamente, Gary Francione, en sus ensayos contra el ateísmo y el racionalismo moral, cuando dice que el fundamento último de la ética no puede ser demostrable racionalmente.

En una reciente entrevista, el filósofo José Antonio Marina resumía en esencia la idea acerca de que los fundamentos últimos no se pueden demostrar a sí mismos:
«"Dice en "La lucha por la dignidad" que Gödel señaló que todos los sistemas formales dependían de algún gancho exterior al sistema, ¿a qué se refiere aquí?- 
- El esquema es que tengo unos determinados axiomas, que no se pueden demostrar, y unas reglas de transformación. De ahí salen los teoremas. Cuando yo elijo los axiomas no puedo justificarlos, son constituyentes. Pero a partir de aquí entra en juego toda la mecánica de la lógica formal. Puedo tomar un axioma fundamental, pero hay siempre un último paso donde todo no es demostrable. 
Por ejemplo, puedo tomar un principio fundamental, el principio de identidad, A es igual a A. Es algo que no puedo demostrar. Esto a mí me interesaba aplicarlo a la ética. Todos los principios éticos en estos momentos se basan en algo que no es demostrable, que ni siquiera es real, es un axioma constituyente. Los escojo no al azar, “Los físicos necesitamos elegir la geometría que conviene más a nuestro sistema”, es decir, se eligen por una determinada razón. 
Así, por ejemplo, la máxima de Nietzsche: “La fuerza es la que fundamenta todos los valores”, otra podría ser la de los griegos, “La virtud es la que fundamenta todos los valores”, y nosotros hemos considerado otra, “La dignidad”. No podemos demostrar ninguna de las tres, porque son principios constituyentes, axiomas. Lo que podemos es, a la vista de la realidad que tenemos, hacer una constitución que empiece diciendo “Todos los seres humanos son iguales en dignidad y de esa dignidad derivan derechos”, porque resuelve problemas, situaciones indeseables. ¿Pero tenemos o no tenemos dignidad? Hombre, no es una realidad científica, no lo podemos demostrar, es un principio constituyente, un axioma que aceptamos, que hemos convenido aceptar.»
Lo cierto es que tanto Francione como Marina - y tantos y tantos otros - se equivocan radicalmente cuando asumen que los axiomas de los que partimos siempre son necesariamente arbitrarios. La lógica no es arbitraria, sino que es objetiva, y es universal y común a todos los que conocen y razonan. Los principios básicos de la lógica son insoslayables para cualquiera que intente razonar sobre cualquier asunto. Los principios básicos de la lógica son los axiomas objetivos que se imponen a cualquier otro tipo de fundamentación.

De hecho, si la base de la que partimos no puede ser ella misma demostrada, no se ve qué habría de malo en la arbitrariedad, y en realidad, parece que la postura irracionalista va en esa dirección, pues renunciar a encontrar fundamentos últimos equivale a detener arbitrariamente en algún momento el proceso de fundamentación. Por tanto, ni Marina ni Francione, ni nadie, puede explicar por qué adoptan como base determinado principio en lugar de otro. Simplemente dicen: "convenimos en partir de ese punto". Pero entonces ¿por qué una vez abandonada la idea de una fundamentación objetiva, no podemos basar la fundamentación en cualquier elemento, es decir, en la arbitrariedad?

Si se abandona la idea de fundamentación última en la lógica  entonces sólo queda la arbitrariedad.  La necesidad de buscar una fundamentación objetiva no proviene de que se haya abandonado la idea de una fundamentación objetiva, sino más bien del hecho de que no tiene sentido fundamentar nada, si no hay fundamentación objetiva. Es decir, si finalmente vamos a dejarlo todo en el "esto es así porque sí, o porque yo quiero que sea así", entonces más vale hacerlo de entrada y no cansarnos buscando razones que de todos modos van a ser ignoradas.

La idea de basar en "cualquier parte" el proceso mismo de fundamentación es contradictoria con la idea de empezar un proceso racional. Si vamos a razonar, debemos partir del fundamento de la lógica.  No es posible razonar sin partir de la propia lógica.

Los principios lógicos que estructuran todo el proceso cognoscitivo no son demostrables, pero tampoco son arbitrarios: son evidentes por sí mismos, siempre y para todos.

Por ejemplo, el principio de no-contradicción: "Una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo y en el mismo sentido". Es absolutamente imposible que yo esté al mismo tiempo en el planeta Tierra y en la Luna. Es absolutamente imposible que al mismo tiempo estemos vivos y muertos.

En ese sentido la lógica, evidente e indemostrable, es un absoluto, no podemos salir de ella. El que ataca la lógica, está partiendo de la lógica. Porque no puede razonar sino mediante el uso de la propia lógica.

Es decir, ya pensamos, ya estamos pensando, desde que tenemos uso de razón. Y nuestro pensamiento, o es válido, verdadero, correcto, o no lo es. Y si lo es o no lo es, lo es o no lo es absolutamente, y no sólo "para mí" o "para ti". Por tanto, hay algo absoluto, algo que no puede ser relativizado: la lógica.

No tiene sentido decir que la verdad y la validez son conceptos relativos, pues dicha afirmación se pone a ella misma necesariamente como absoluta.

Para poder decir legítimamente que "todo es relativo" es necesario situarse en el absoluto, en la verdad objetiva. De lo contrario estaríamos diciendo: "Todo es relativo, pero eso sólo puedo afirmarlo como válido para mí mismo", en cuyo caso lo que decimos no tiene sentido, son meras palabras, sin significado ni relación con la realidad en la que todos existimos.

Respetando la coherencia, el conocimiento moral - el conocimiento de las normas morales - no puede ser diferente de cualquier otro tipo de conocimiento. El razonamiento, como hemos visto, parte de un fundamento objetivo, y el razonamiento moral no debe ser distinto.

Cuando nos preguntamos por qué está bien o mal hacer tal o cual cosa, ya estamos partiendo de la base de que aceptamos razones en las que basar nuestro comportamiento. Si nos preguntamos: "¿por qué está mal comer a otros animales?" La respuesta a esta pregunta parte también de la base de que nosotros no querríamos que nadie nos usara como comida, porque deseamos vivir y que no nos hagan daño. Estos intereses básicos son comunes a todos los seres que poseen capacidad de sentir.

Si los demás animales poseen en efecto conciencia básica e interés de auto-conservación de sí mismos (A=A), entonces la lógica nos obliga a respetarlo de igual manera que deseamos que se respete el nuestro propio. Porque es el mismo interés (A=A), aunque se dé en individuos diferentes. Ésta es la razón. Todas las razones se basan en respetar y ajustar nuestro pensamiento y conducta a los principios de la lógica. La conducta ética racional no puede ser diferente.

Por tanto, la ética tiene necesariamente un único fundamento, objetivo, absoluto y universal: los principios básicos de la lógica. Cualquier otro fundamento es necesariamente arbitrario, relativista, absurdo, o, en última instancia, una mera cuestión de gusto subjetivo. Sólo una vez que estemos de acuerdo en este punto podremos ver, más adelante, como de la lógica extraemos y desarrollamos toda la ética.


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12 de enero de 2013

La asignatura pendiente




En el siguiente vídeo podemos ver algunas reflexiones del científico Richard Dawkins acerca de la relación entre ciencia y moral. Sobre este mismo punto en concreto ya publiqué una nota acerca de las ideas de Sam Harris. Ahora, me parece que puede ser interesante que escuchemos lo que Dawkins tiene que decir al respecto.



Estos son algunos puntos que entresaco del discurso de Dawkins:
1. La ciencia no puede establecer por sí misma valores morales. La ciencia trata sobre cómo es el mundo, sobre cómo funciona. Pero de lo que es no se puede derivar directamente lo que se debe hacer.
2. La ciencia sí puede ayudar a la ética a establecer valores morales de acuerdo con los propios criterios racionales de ambas disciplinas: la lógica y los hechos.
3. La ciencia nos muestra que todos los animales tenemos un mismo pasado evolutivo, y que tenemos características similares, como es por ejemplo la capacidad de sentir. Por tanto, es irracional hacer separaciones radicales entre los animales, tal y como hace aquella mentalidad que Dawkins denomina "absolutista", aunque en realidad sería más apropiado denominarla como especista.
4. Detrás de la ciencia existen ideas filosóficas que son las que condicionan su objeto y forma de estudio. Creo que esta última idea la explica en detalle el filósofo de la ciencia, Mario Bunge.
Dawkins habla también acerca del utilitarismo, una teoría con la que claramente simpatiza en la versión específica promovida por el filósofo Peter Singer. La idea de que es "bueno" sacrificar las vidas de unos pocos individuos si resulta útil para favorecer el bienestar de otros muchos no sería genuinamente especista sino de raíz utilitarista.

Otro gran científico, el físico Richard Feynman, promovió una iniciativa en la que proponía que resumiéramos el núcleo más importante del conocimiento científico en una sola frase. En las respuestas que aparecieron al respecto, me pareció destacable apreciar que muchas de ellas hicieran apología manifiesta del antropocentrismo:
"Cójanse de las manos, mírense a los ojos y hablen recordando nuestra historia evolutiva y la importancia de nuestra especie." ~ Marc Hauser 
"Por eso, el objetivo de los esfuerzos medioambientales no es tanto salvar el planeta -que de todas formas sobrevivirá y creará nuevas combinaciones de átomos- como asegurar la prosperidad de nuestra propia especie." ~ Carl Folke 
A menudo, la manera de entender un sistema complejo es entendiendo sus componentes, pero probablemente no es así en el caso de los sistemas complejos más interesantes: nosotros." ~ Robert Sapolsky

Pareciera que en lugar de pedirles una frase para resumir lo más esencial e importante del conocimiento científico les hubieran reclamado una sentencia que resumiera el corazón del antropocentrismo. Y es que a menudo da la impresión de que la mayor parte del tiempo los humanos nos dedicáramos a mirarnos embobados el ombligo y estudiáramos todas las demás cosas solamente porque estuvieran relacionadas con nosotros mismos.

Me pregunto entonces: ¿cómo podemos superar este antropocentrismo? Pienso que podemos conseguirlo de la misma manera que hemos superado la magia, la brujería y el chamanismo. Aplicando la razón. Partiendo de la lógica y de los hechos empíricos de los que tenemos conocimiento.

Una forma de pensar racional es la que nos proporciona lo que entendemos por ciencia. Construir teorías basadas en la evidencia empírica, y en aplicar los principios de la lógica, son los que fundamentan la investigación y el conocimiento científico.

Hasta el siglo XVIII la ciencia era denominada "filosofía natural", es decir, una parte de la filosofía que estudia la naturaleza en sus procesos, en cómo funciona. Y no fue hasta el siglo XIX que decidió marchar por su cuenta. Como también le ocurrió a otras tantas disciplinas: lógica, psicología, sociología,... 

Ahora llamamos filosofía por un lado a nuestra visión del mundo y a la reflexión general sobre los fundamentos de esa visión, y, por el otro, a la reflexión particular sobre cada uno de los aspectos concretos de la vida o sobre nuestras diferentes sectores de conocimiento.

Si una forma de pensar racional nos ha proporcionado la ciencia moderna, del mismo modo, también puede proporcionarnos la ética. Aunque para esto sería necesario previamente superar el antropocentrismo.

Si hemos superado el prejuicio humanocentrista en cosmología [no somos el centro del universo] y en biología [no somos el centro de la naturaleza] tampoco hay ninguna razón que justifique mantener ese mismo antropocentrismo en el contexto moral y suponer que solamente los humanos merecen consideración moral o que estamos legitimados en someter a otros individuos por no ser de la especie humana. 


Algunos científicos y divulgadores de la ciencia y el pensamiento racional como es el caso de Carl Sagan ya mostraron preocupación por este tema.

Si el escepticismo racional es una parte fundamental de esa visión del mundo basada en la razón ilustrada, y la postura racional defiende el principio lógico de la continuidad de la existencia, entonces no puede haber ámbitos de la vida que estén radicalmente separados. Ya se trate de ciencia, ideología, economía, (o cualquier otra actividad) no es racional defender que sólo en algunas áreas es pertinente aplicar la razón. Deberíamos esforzarnos por hacer lo mismo en todos los ámbitos de la vida.

Es por esto que entiendo que la razón debería ser aplicada por igual también en el terreno de la ética. Y por eso estoy plenamente de acuerdo en el hecho de denunciar que las discriminaciones morales entre seres humanos basadas en sexos, razas, o naciones, es algo contrario a la razón

La consideración moral no tiene relación alguna con la pertenencia a determinada raza, sexo o nación. Sino que tiene que ver con el hecho de que somos individuos conscientes y con intereses propios que deseamos que se nos respete.

Sin embargo, también estoy convencido que es una tarea pendiente, no sólo del movimiento escéptico en particular sino de la sociedad en general, el reconocer que, al igual que el racismo o el sexismo, también el especismo es una discriminación injusta e irracional. El antropocentrismo moral —creer que sólo los seres humanos merecen igual consideración moral y derechos— es una ideología radicalmente irracional e incluso más dañina que todos los demás prejuicios juntos. 

Creo que este último punto merece, al menos, una más que profunda reflexión por cualquier persona que se considere racional y que todavía no comprenda su gravedad o importancia. Lo cual reconozco que en principio es difícil de por sí, sobre todo por el contexto social en el que vivimos, en donde es una idea corriente, y asumida por casi todos, la de que sólo los humanos merecemos igual respeto y que estamos por encima de los demás animales, con derecho a utilizarlos para nuestros fines. 




El especismo se basa en esa misma dicotomía en la que se basa el racismo o el nacionalismo, la dicotomía del nosotros [los humanos] por encima de ellos [los demás animales].

La preminencia de esta mentalidad provoca que causemos miles de millones de víctimas cada año. Sin que haya tampoco ningún argumento racionalmente basado en la necesidad o la utilidad que lo pueda justificar. 

No sabemos si estamos solos en el universo. Si hay otros planetas que alberguen formas de vida y seres conscientes. De lo que no hay ninguna duda es de que no estamos solos en este planeta. Habitamos este mundo junto con otros animales que poseen la capacidad de sentir, que tienen su propia voluntad e intereses. 

¿Por qué nuestros intereses deben estar por encima de los de otros animales, solamente porque no sean humanos? Cualquier argumento que se pretenda alegar servirá igualmente para justificar hacer lo mismo con otros humanos.

Es necesario abandonar la irracionalidad y adoptar un radical cambio de perspectiva, y fundamentar nuestra ética en la razón, es decir, en las evidencias y la lógica. Así probablemente tendremos el éxito que ha tenido la ciencia y conseguiremos un conocimiento claro sobre cómo debemos comportarnos, de acuerdo con la realidad y la razón.


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9 de enero de 2013

¿Cómo dices tú.. "!No me mates!"?


MATADEROS



50 mil millones de súplicas por clemencia son ignoradas cada año.

50 mil millones de animales sufren por su carne, su leche y sus huevos.

Son cruelmente encerrados, mutilados, quemados, condenados a una vida de privaciones, soledad, dolor y terror a ser asesinados. La mayoría pasa sus vidas sin poder darse la vuelta o estirar sus alas. La mayoría jamás ve el sol. La mayoría jamás sale de su jaula excepto para morir.

Todos suplican por sus vidas y libertad en un lenguaje que no requiere traducción.

Golpean sus cabezas contra sus jaulas, muerden las barras de metal hasta que sus bocas sangran, se dañan a sí mismos buscando una vía de escape, gimen de dolor y desesperación, se vuelven locos.

Los animales que están a la espera de ser asesinados lloran, jadean frenéticamente, se estremecen, pierden el control de sus esfínteres, se desploman sobre su propio vómito, tratan de escalar murallas en sus intentos desesperados por escapar. Algunos tratan de proteger a sus hijos con sus propios cuerpos.

Todos son individuos inteligentes, sensibles y sociales, con mentes y vidas que son únicamente suyas.

Cuando se les devuelve la libertad de vivir en paz, los animales “de granja” y las aves, hacen con sus vidas lo que nosotros hacemos con las nuestras:

Crían sus familias, construyen nidos, cuidan y defienden a sus seres queridos, juegan, se pelean, se guardan rencor, hacen travesuras, inventan juegos, resuelven problemas, utilizan herramientas, buscan entender el mundo que les rodea, buscan aprender de otros y enseñar lo que saben, forman intensas uniones y relaciones, se enamoran, sufren, se ríen, lloran, tienen esperanzas y miedos, recuerdan el pasado y anticipan el futuro, forman comunidades con distintas jerarquías sociales, reglas de conducta, expectativas, recompensas y correcciones.

Ellos cantan. Ellos confían. Ellos sueñan vívidamente.

Las industrias que se lucran vendiendo, comprando y acabando brutalmente con las vidas de otros animales, ignoran y descartan su sufrimiento.

Tú Puedes Detenerlo


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Texto traducido de la página de Peaceful Prairie
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7 de enero de 2013

Un problema de conexión



«Comer animales es una manera de afirmar nuestra superioridad respecto de los seres que comemos.»                                                        ~ Marcela Iacub

Algunos guerreros celebraban la victoria del combate comiendo los cadáveres de sus enemigos. Comer a otros animales no sólo se hace por placer o por costumbre. El hecho de usar a otros animales como comida es un ritual en el que se celebra la dominación del ser humano sobre los demás animales. Es una glorificación de la violencia y la opresión sobre seres inocentes e indefensos a quienes se considera inferiores. 

En todas las culturas humanas se realizan este tipo de rituales, cuya función parece ser la de celebrar y reforzar la mentalidad de dominación del hombre sobre los demás animales.

Una misma práctica puede tener varios motivos y aspectos. El hábito de comer animales puede que no se produzca exclusivamente por placer, o por supuesta necesidad, sino que parece tener un claro componente ideológico que favorece el prejuicio especista

En mi caso —y creo que en el de muchos otros que dejamos de comer animales por motivos éticos— pude comprobar como después de haber abandonado ese hábito, pude juzgar con mayor claridad e imparcialidad la injusticia que es la opresión especista. Por tanto, entiendo que los hábitos especistas precisamente causan un efecto contrario, es decir, fortalecen los prejuicios que a su vez los motiva. Es como un círculo vicioso.

A pesar de todo esto, podemos ver sin embargo que casi todo el mundo reacciona con disgusto cuando se le plantean casos de violencia contra otros animales. 

Recientemente un supuesto "artista" planeaba "matar a martillazos", en público y al son de la música, a algunos animales como parte de su obra. La indignación popular es casi unánime a la hora de rechazar estos actos. Pero lo que pretendía llevar a cabo este individuo no es diferente de lo que ocurre todos los días en granjas, laboratorios, mataderos, y otros lugares en los que son rutinariamente explotados los animales. Y no sólo permitimos que esto ocurra cada día sino que además pagamos por ello y usamos los productos de esos crímenes como comida o como ropa. ¿Cuál es la diferencia?

Casi todos coincidimos en que está mal hacer daño, matar o hacer sufrir a otros animales, pero al mismo tiempo participamos en actividades que implican esclavizar, dañar, y matar animales. Decimos rechazar la violencia pero al mismo tiempo vivimos en una cultura de la violencia. Hay una contradicción entre nuestras intuiciones, y nuestro sentido moral, y las creencias y prácticas que sostenemos en nuestra vida cotidiana. 

Nos adoctrinan desde la infancia para considerar que está bien discriminar y explotar a otros animales y así lo asumimos como algo "normal". Durante los primeros veinticinco años de mi vida yo comí animales y nunca pensé que estuviera haciendo nada malo. Nadie me dio a entender que hubiera nada malo en ello, sino que era algo normal y que todo el mundo hacía. Hasta que por casualidad un día recibí cierta información que me hizo ver las cosas de manera diferente, y a partir de ahí darme cuenta de que no está bien explotar a los demás animales.

Creo que es un error considerar que hay maldad o crueldad en estos actos, cuando la gran mayoría de personas que han sido adoctrinadas en el especismo no tienen siquiera conciencia de estar haciendo algo malo. Los prejuicios y la inercia tienen mucha fuerza en nuestra mentalidad, y el activismo que en contra del especismo y la violencia tiene una presencia todavía muy minoritaria. Por desgracia, la mayoría de la gente no tiene conocimiento de lo que es el veganismo o los derechos animales.

La educación que recibimos, y el ambiente en el que vivimos, condicionan en gran parte nuestra forma de pensar y actuar. Pero también tenemos la capacidad de reflexionar y cuestionar nuestras ideas y costumbres recibidas. Se trata de una cuestión de educación. No es un problema de crueldad o de falta de sensibilidad. Es un problema principalmente cultural. Y entiendo que sólo enfocándolo de esta forma es como vamos a poder solucionarlo. Nunca con hostilidad, sino desde la empatía. Cualquiera que tenga nociones básicas de pedagogía sabrá que es más efectivo adoptar una relación cordial y amistosa que una agresiva y hostil. Sin contar con que independientemente de los fines que pretendamos conseguir, todas las personas siempre merecen por lo menos un mínimo de respeto básico.

Hay gente que está informada y aun así sigue participando de manera consciente en la explotación animal. Pero hay que tener en cuenta que esa información sólo representa un momento más en su vida. El resto del tiempo siguen viviendo en un ambiente especista que reafirma sus prejuicios. Por eso, necesitamos más activismo, mucho más activismo vegano, para poder contrarrestrar el constante influjo de adoctrinación especista que hay en nuestra sociedad

No niego que haya casos individuales de personas que tengan un carácter malvado o cruel, pero esto no se puede generalizar a la mayoría de la población. Las encuestas señalan que a la mayoría de la gente le importan los animales. Sólo necesitamos conectar esa preocupación con el veganismo.

Es un hecho que la gente cambia. No pensemos lo contrario. Si estudiamos la historia veremos que los hechos muestran que la forma de pensar y de vivir puede cambiar radicalmente debido a la presencia de ideas y movimientos sociales que han alterado y derribado la inercia de las estructuras ideológicas dominantes.

Los veganos no somos especiales ni esencialmente diferentes del resto de la gente. La mayoría reacciona igual que nosotros ante la violencia contra los demás animales. El problema es que sólo lo hacen cuando se trata de un hecho que se aparta de sus propios hábitos y costumbres —por ejemplo: comer animales. No han tomado conciencia todavía de que todo uso de animales es violencia innecesaria e injustificable.

La única manera de conseguir que hagan la conexión entre aquello que rechazan y aquello que apoyan, para comprender que es lo mismo y cambien de actitud, es enfocar nuestros esfuerzos en la educación vegana.

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