24 de mayo de 2009

«Por qué el vegetarianismo no es suficiente»


"Lo siguiente es un extracto de la segunda edición de nuestro libro que saldrá publicado en septiembre de 2009. Hemos escrito esto para todos aquellos que todavía continuáis dentro de una postura ovo-lacto vegetariano, esperando que deis un paso hacia el veganismo. ¡Pensamos que deberíais hacerlo! Así que seguid leyendo si queréis convenceros de ello." 

Bob y Jenna Torres

Incluso estando de acuerdo con las ideas que sustentan la ética del veganismo a nivel filosófico, algunos de vosotros pensáis que el veganismo va demasiado lejos, que cuesta demasiado esfuerzo y que resulta condenadamente molesto para llevarlo a la práctica. A la hora de comprometeros preferís haceros vegetarianos porque parece una solución mucho más razonable. Y además, nunca podrías siquiera imaginaros prescindiendo del queso, de la crema en el café, de los huevos revueltos, o de cualquier otro producto animal que consumís habitualmente.

Nosotros estuvimos en la misma situación que vosotros pero creemos fervientemente que debéis progresar más allá si de verdad os importan los animales. El vegetarianismo es una situación cómoda mientras se llega a la postura de los Derechos Animales, pero implica hábitos de consumo que provocan condiciones de extrema miseria y muerte a aquellos animales por los que decís preocuparos.

!Esperad! no matéis al mensajero: durante mucho tiempo nosotros fuimos unos orgullosos y presuntuosos ovo-lacto vegetarianos éticos por lo que entendemos perfectamente vuestra forma de pensar. Creíamos que hacíamos algo bueno con nuestro vegetarianismo, pero en realidad formábamos parte del problema, y si vosotros sois de los vegetarianos que consumen huevos y lácteos y otros productos de origen animal, entonces formáis parte del problema también.

Sí, ya sabemos que deciros eso os resulta un poco molesto, pero antes de que cerréis el libro y os enfadéis con nosotros por ser unos malditos veganos radicales, considerad dos razones de peso por las que el vegetarianismo es una pobre respuesta al problema de la explotación animal.

Razón de peso #1: Mientras que el comer carne implica directamente la muerte de animales, muchos vegetarianos asumen que el consumir huevos y lácteos no mata animales. De acuerdo con ese razonamiento es moralmente aceptable consumir esos productos porque ninguna vida es destruida. Ese punto de vista está profundamente equivocado porque no tiene en cuenta el funcionamiento de la moderna producción agrícola intensiva.

Lo que nunca se debe olvidar es que la explotación animal es un negocio globalizado que procura maximizar sus beneficios a costa de los animales, buscando lograr la mayor eficiencia posible. Teniendo en cuenta siempre los escasos márgenes de beneficio de la industria, los explotadores no pueden permitirse derrochar nada, y podéis estar seguros de que no mantendrán con vida a los animales que no sean productivos. Por tanto, antes que nada, eso significa que las gallinas que ponen huevos serán asesinadas cuando su producción decaiga por debajo de cierta medida. La industria de explotación animal dispone de crueles formas de ocuparse de las gallinas 'gastadas', que van desde pequeñas cámaras de gas pasando por la electrocución hasta la rotura de cuello.

De la misma manera, las vacas que producen leche encuentran su final cuando fallan a la hora de 'cumplir' con el promedio estipulado para su grupo: eso ocurre debido a la edad, o a causa de algún tipo de infección o por enfermedad. La mayoría de las vacas lecheras que llegan al fin de su vida útil acaban asesinadas en el matadero, muchos años antes de que terminara su vida natural, tras lo cual son descuartizadas como carne.

Otra cosa evidente sobre la que nadie suele pensar es la cuestión de los animales macho implicados en dicho proceso. Ya que tanto las gallinas como las vacas son hembras. Teniendo en cuenta que los animales suelen nacer tanto machos como hembras en proporción del 50 por ciento, ¿qué ocurre entonces con el cincuenta por ciento de machos?

En el caso de las gallinas, los pollos macho son totalmente inaprovechables para el explotador. Si no pueden poner huevos y no pueden ser convertidos en carne, criarlos supone una pérdida de dinero, y ningún explotador, ya sea intensivo o extensivo, orgánico o no, está en este negocio para perder dinero haciendo de su granja un refugio para animales no productivos. Por tanto, los pollitos son frecuentemente descartados al nacer y se les masacra vivos para ser utilizados como proteína natural, o se les tira a la basura para dejarlos morir lentamente de hambre y asfixia, en un acto de crueldad extrema.

En el caso de las vacas lecheras, los terneros se enfrentan a un final similar. Los machos no pueden producir leche, y por tanto no resultan más útiles para el explotador de la industria láctea, quien, al igual que el explotador avícola, no desea que haya en su granja improductivas bocas que alimentar. Los terneros son separados de sus madres y vendidos a los pocos días después de nacer; a menudo acaban convertidos en filetes de carne. Profundamente confundidos y probablemente aterrorizados por la ausencia de sus madres, estos niños apenas tienen tiempo de contemplar el mundo antes de ser encadenados al cuello, solos, dentro de estrechos cajones en los que apenas pueden moverse, para evitar que sus músculos puedan desarrollarse.

Debido a que la carne de tenera alcanza altos precios en el mercado, estos pobres animales —animales que poseen una evidente capacidad de sentir, que pueden sentir y comprender el mundo que les rodea— pasarán toda su corta vida de esa manera, sufriendo, confundidos, sometidos a vivir un infierno, y todo por culpa de un supuestamente "no dañino" sistema de producción láctea que provee leche a los vegetarianos.

Así que como podéis ver los huevos y la leche sin sufrimiento es una pura fantasía, y si sois vegetarianos es hora de que os deis cuenta de ello y de que dejeis de vivir en la mentira. Podéis intentar tranquilizar vuestra conciencia con excusas sobre que no podeis cambiar, pero esas excusas no hacen nada por ayudar a los animales por los que como "vegetariano amante de los animales" dices preocuparte.

Razón de peso #2: La otra razón de peso por la que el vegetarianismo carece de sentido tiene que ver con el problema esencial de la relación de dominio de los humanos sobre otros animales. El veganismo es un movimiento social —y si queremos tomarnos en serio el veganismo, debemos construir un movimiento que vaya más allá del mero consumo— que busca redefinir la manera en que los humanos consideran a los demás animales.

Ser vegano significa exigir que los animales tengan derechos que no puedan ser violados por meras razones de conveniencia, gusto o tradición. Muchos de los derechos fundamentales por los que luchan los abolicionistas veganos son muy similares a los que todos valoramos, incluyendo el derecho a no ser propiedad, el derecho a la integridad física y a la seguridad, y el derecho a no ser utilizado meramente como medio para fines de otros —trataremos extensamente esos derechos en el siguiente capítulo. Para decirlo en pocas palabras: queremos abolir la esclavitud animal otorgando a los animales una serie de derechos inalienables.

Por tanto, incluso si fuera posible de alguna manera producir leche y huevos que no provocaran la muerte de miles de millones de animales cada año, el explotador tendría que seguir aún confinando y controlando a los animales a fin de obtener dichos productos para sus consumidores: consumidores entre los que se encuentra una legión de ovo-lacto vegetarianos.

Como propiedad de sus dueños, los animales implicados en dichas formas de explotación son para sus propietarios poco más que máquinas que están para obtener beneficios, esclavos para los que cada día de su vida es un sufrimiento continuo provocado para satisfacer demandas ajenas a sus propios deseos y necesidades. Aunque las características particulares de confinamiento y esclavitud pueden diferir ligeramente según el lugar, la misma dinámica básica se mantiene sea cual sea el producto que vendan, ya sea ecológico, orgánico, campero o de corral. El mito de una explotación animal compasiva es simplemente eso: un mito.

Como personas que se preocupan por los animales, tenemos una pesada carga que soportar, que requiere toda nuestra atención y nuestros mejores esfuerzos. La enormidad de la tarea es abrumadora, pero todos podemos comenzar a lograr un cambio si trabajamos juntos. Las buenas noticias son que estáis en posición de hacer algo al respecto y de lograr más cambios positivos en vuestra vida que reconozcan el valor inherente de los demás animales como nuestros iguales.

Las malas noticias son que miles de millones —sí, miles de millones— de animales mueren cada año, por lo que no podemos permitir autoindulgentes medias tintas y excusas sin consistencia que condenan a los animales a una vida y a una muerte en la miseria total. En lugar de buscar el camino de menor resistencia, tenemos que empuñar nuestras vidas y ser ejemplos vivientes.

Tenemos que trabajar constantemente para redefinir y repensar la relación entre humanos y el resto de animales, y crear cambios en esta relación para todos aquellos que nos rodean en nuestra vida cotidiana. Eso es lo que como mínimo les debemos a aquellos por los que decimos preocuparnos, aquellos que no pueden hablar por sí mismos. Eso significa: si os importan las vidas de los animales y rechazáis su innecesario sufrimiento y muerte, debéis dejar en primer lugar de apoyar la dinámica que explota a los animales.  Como forma de protesta, el veganismo es la expresión de ese deseo de justicia, una visceral y lógica reacción ante los horrores visitados por otros en nuestro nombre.

Es hora de abandonar esa arcaica reliquia que es el vegetarianismo y dar el primer y más esencial paso para combatir el sistema que trata a los animales no como criaturas que pueden sentir, amar y pensar sino como máquinas de producción de las que obtener beneficio. Es hora de dar ese paso y hacerse vegano.

Escrito por Bob y Jenna Torres. Traducido al español a partir de un extracto del libro Being Vegan in a Non-Vegan World —segunda edición.

3 comentarios:

  1. Muchas gracias por tu valoración y tu apoyo. !Te mando un abrazo!

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  2. Hola Luis, nos disculpamos desde MenteVegana por no incluir tu autoria en el artículo publicado recientemente.

    De nuevo aclaro, que este articulo me llego a mi correo hace mas de un año y no incluía esta fuente.

    Un saludo y mis disculpas.

    PD: La entradaya está corregido con tu nombre y link hacia esta página.

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  3. Hola, amigos de MenteVegana,

    os agradezco mucho la rectificación, y comprendo la confusión que ha habido. Me alegra que se haya aclarado todo.

    Gracias por el trabajo que hacéis por la difusión del veganismo en el respeto para todos los animales.

    Un saludo.

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