19 de noviembre de 2008

Una cuestión de compromiso




Estoy firmemente convencido de que debemos ser lo más rigurosos posibles en la práctica del veganismo en nuestra vida. A pesar de haber apoyado en principio aquella idea de que debemos centrarnos en los productos y no en los subproductos; como una cuestión de estrategia. He llegado a la conclusión de que esta distinción no es correcta ni moralmente justificable. Además, considero que este enfoque puede servir para tergiversar la esencia del mensaje y servir al final más como una excusa para llevar un veganismo liviano y poco riguroso que como una forma de centrar nuestras energías en el activismo abolicionista, que era de lo que se trataba.

La distinción entre producto y subproducto no es una distinción moral

El veganismo es un principio moral de rechazo a la explotación animal; no es una dieta o un estilo de vida. Es verdad que al vivir en esta sociedad especista no podemos librarnos de toda nuestra participación en la explotación de los otros animales, aunque sea una participación indirecta, pero está claro que podemos perfectamente evitar usar zapatos de piel.

Me he encontrado en varias ocasiones con el caso de que ciertas personas usaban calzado o vestimenta hecha con productos animales comprados antes de ser veganas y que se excusaban con el argumento consecuencialista de que ya no provocaban daño al usar dicho producto aunque sí lo hubieran hecho en el momento de dar dinero a la industria de explotación peletera. Pero creo que es un grave error usar tales objetos para nuestro beneficio porque con ellos estamos aceptando el resultado de un crimen.

Si tenemos una alternativa debemos optar siempre por la alternativa vegana. Esa piel fue arrancada de un animal después de ser asesinado o incluso siendo todavía consciente. ¿Quieres calzarte o vestirte con el producto de semejante crimen? Yo prefiero vestirme y calzarme sin llevar encima el resultado de la muerte intencionada de un ser inocente.

En ambos casos estarías consumiendo un producto de la explotación animal; estarías participando en una actividad que consiste en explotar a los demás animales. El consumo es la última etapa de la explotación, pero es parte de ella como cualquier otra. Y, además, es precisamente ese consumo el que genera la demanda. Es un círculo vicioso.

Además, al hacerlo también estás manifestando implícitamente al resto de la gente que explotar a los animales es algo que está bien. Incluso te estás diciendo a ti mismo que explotar a otros animales es algo está bien.

Si un criminal hubiera hecho zapatos de piel humana, ¿estaría bien que utilizarámos esos zapatos?

Usar zapatos de piel es explotar a los animales. Eso es consumir el producto de la explotación animal. Eso sólo lo puede hacer alguien que siga viendo a los demás animales como objetos. Alguien que considere que los demás animales son personas no puede aprovecharse del producto de su esclavitud y asesinato, sobre todo cuando puede evitarlo.

No es una justificación alegar que "el mal ya está hecho". Esa excusa valdría para justificar cualquier crimen, puesto que todo mal se produce en un momento determinado que luego pasa en el tiempo. De ese modo podríamos cometer toda clase de maldades y luego decir "pero ya está hecho". Me parece increíblemente absurdo. El mal que "ya está hecho" sigue siendo un mal. Unos zapatos de piel son un mal: son parte del cuerpo de alguien que fue esclavizado y asesinado para ser convertido en un producto de consumo.

Hacer lo más fácil no equivale a hacer lo correcto

Soy consciente de que vivimos en una sociedad basada en la explotación de los demás animales. Vivir un veganismo estricto en la práctica puede resultar quizás difícil en ciertas ocasiones y por eso resulta más cómodo —pero no justo ni correcto— dejarse llevar por la inercia de nuestro alrededor. No debemos dejarnos llevar. Nos resultará menos difícil si estamos convencidos de lo que hacemos y de por qué lo hacemos. Ya lo hicimos en el momento en que decidimos ser veganos. Debemos seguir reafirmándonos en ello cada día de nuestra vida cotidiana.

Siempre que haya alternativa debemos escoger la alternativa vegana, la que no haya sido producto de la esclavitud y el asesinato de otros animales. No es una cuestión de "pureza" sino de compromiso y convencimiento con una causa: los animales no son objetos ni esclavos para nuestro beneficio —ellos son personas a las que debemos respetar.

Si no somos coherente entonces estamos fallando a nuestros principios. Si nosotros mismos no hacemos del respeto a otros animales el centro moral de nuestra vida ¿quién lo hará? Debemos dar un ejemplo lo más íntegro posible. No es por nosotros sino por ellos.

No hay excusa para rechazar también los subproductos de la explotación animal en todo lo que sea posible. Los excepcionales casos en que los subproductos son prácticamente inevitables, por ejemplo, la pintura o la grasa industrial, se refieren a casos donde realmente no podemos encontrar alternativas veganas.

No vamos a dejar de pintar nuestras casa ni de usar bicicletas por no poder encontrar pintura vegana en el mercado o grasa industrial vegana. Ojalá en el futuro —cuando seamos muchos más veganos— sí pueda encontrar dichas alternativas. Pero de momento nuestra presencia y presión en el mercado está limitada a ser una minoría social. Sin embargo, en ámbitos esenciales como la alimentación, la vestimenta o la higiene no hay excusas válidas basadas en la necesidad. En estos casos, todos los subproductos pueden y deben ser rechazados.

¿Veganismo simbólico y veganismo práctico? Veganismo, simplemente.

Me parece que no existe realmente esa diferencia entre "vegano simbólico" y "vegano práctico" de la que hablaba Mat Ball en un artículo en el que defendía que es coherente ser vegano y consumir "subproductos" de la explotación animal. No lo es. Vegano es simplemente vegano y no hay jerarquías ni diferencias teóricas o prácticas. Consumir subproductos es apoyar, financiar y participar en la explotación animal.

La civilización moderna en la que nosotros participamos causa un tremendo perjuicio a los animales no humanos es un hecho innegable. No es posible aislar nuestra conducta de esta violencia, incluso siendo veganos. Pero yéndonos a vivir con una tribu frutívora de la selva no arreglaremos este problema porque el resto de la humanidad no nos seguirá.

Ser un vegano práctico es tratar de solucionar el problema de la violencia especista desde el corazón mismo de la civilización moderna lo que ésta ha provocado. Ser un vegano simbólico es ejemplificar como se puede vivir perfectamente sin explotar animales y como se debe tratar de vivir con unos valores de respeto y justicia tanto para humanos como no humanos.

No es una cuestión de triunfar o fracasar. Es, en primer lugar, una cuestión de compromiso moral.

8 comentarios:

  1. ¿Has quitado la moderación de comentarios? Qué democrático por tu parte. Estupendo.

    Sobre lo que comentas en la entrada estoy de acuerdo al 86,4%.
    Sobre los subproductos coincido en que debemos evitarlos todo lo posible, pero a nivel social hay una cuestión: queda muy friki llevar en la cartera una lista con los colorantes veganos y los no veganos. Comprobar los E-935 me parece que no da muy buena imagen del veganismo. Ya piensan que somos bastante raros como para que encima parezca que el veganismo es imposible. Otra cosa es el suero lácteo o proteína de leche. Eso queda muy clarito.

    En cuanto a lo del recicle de productos animales que fueron adquiridos antes del veganismo, tampoco estoy de acuerdo contigo. Yo considero que en el ámbito social no se deben utilizar pero que en la intimidad mejor acabar con ellos en vez de comprar otro y seguir fomentando esta sociedad de consumo que tanto perjudica a los animales. Cuando estoy por casa, en ocasiones sí llevo un jersey con la lana de una oveja que hace 15 años fue explotada. A ella ya le da igual, y en vez de comprarme otro ya... Hasta que rompa.

    No sé si se me entiende o me repito mucho. Hoy estoy poco inspirada, ¡mejor me voy a estudiar Gramática! Besotes

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  2. ¿Un 86,4% de concordancia? ¿Pero no eras de letras? JaJaja

    Yo creo en la democracia me temo. ¡Cuestión de compromiso!

    Los E-935 y demás guarrerías son perjudiciales para la salud. ¡Para la salud de los animales! En mi opinión la mala imagen la dan los alimentos que llevan semejantes potingues.

    No te compres otro jersey. Ve a recoger ropa que dan a los pobres si la cuestión es no gastar dinero. Siempre hay alternativas veganas. No está bien moralmente usar el producto de un crimen.

    ¡La comodidad no puede ser una excusa para saltarse la ética!

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  3. Tampoco da muy buena imagen que los veganos anticapitalistas vayan vestidos con ropas de caridad...

    No es comodidad. Es practicidad, pragmático en el buen sentido, como dice Pablo, a esa oveja ya le da igual y no participas en la explotación de más animales ni fomentas su uso si nadie te ve...

    Yo no soy de letras, soy de colores y 86,4 es maravillosamente azul... jajajaja

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  4. Te aseguro que a mí no me gustaría que nadie se vistiera con mi piel.

    No me parece bien que alguien se aprovechara del resultado de mi esclavitud, tortura y muerte. A mí sí me importa.

    No quiero que nadie luzca mi piel robada. Que se abriguen con cartones o plásticos que dan mucho calor también.

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  5. A mí no me importaría.

    Mira, un ejemplo que decía Jose ayer y que me pareció muy gráfico, igual te lo ha dicho a ti también: las calzadas romanas.

    Fueron hechas por esclavos. Hoy en día todos rechazamos la esclavitud pero no por ello las vamos a destruir o vamos a dejar de utilizarlas. Y no por ello estamos a favor de la esclavitud.

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  6. Creo que no me vale ese ejemplo.

    Las calzadas romanas se conservan, al igual que las pirámides, por su valor histórico o arqueológico. Si no fuera por eso yo las destruiría sin dudarlo.

    ¿Acaso no se erradicaron símbolos fascistas, nacionalsocialistas o comunistas en los países que soportaron su dictadura totalitaria? O el franquismo en España, sin ir más lejos. Todos esos símbolos se podrían haber conservado por su valor histórico o arqueológico. Los campos de exterminio nazis se conservan como ejemplo de lo que ocurrió para las generaciones futuras.

    ¿Usarías jabones que fueron hechos con grasa de humanos esclavizados y asesinados en dichos campos de exterminio? Habría que ver hasta qué punto seguimos arrastrando el prejuicio especista.

    Para mí el valor práctico o utilitarista no puede estar por encima del valor moral. Los productos de la explotación esclavista son tan inmorales como el mismo sistema que los produjo.

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  7. En muchos casos no sólo se conservan estas calzadas por su valor arqueológico, sino porque son útiles. En Galicia, está la vía IX, que sirve de paso para las vacas de un pasto a otro. La mayoría de la gente no tiene ni idea de que lo que pisa es una vía romana.

    En general me da lo mismo que sea de cerdo o de humano la grasa. Creo que tengo bastante superado el especismo: los meto a todos en "animales" y me da el mismo asco.

    A ellos ya les da igual y con tirarlo lo único que hacer es despreciar recursos. Cada producto nuevo que compramos (sea vegano a o no) produce explotación y muerte de animales (humanos y no humanos) es lo que tiene este mundo capitalista. Creo que deberíamos consumir lo menos posible.

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  8. La vía esa que comentas no es para que las vacas circulen libremente sino para que el esclavista pueda trasladar convenientemente a sus esclavos de un lugar a otro. Fue construída por un sistema esclavista y dos mil años después sigue sirviendo para fines esclavistas.

    Los productos veganos no causan la explotación de ningún animal. Por eso son veganos. El problema moral no es tanto la muerte sino el asesinato. Nuestra vida siempre causará la muerte, directa o indirectamente, de otros animales, aunque estos fueran solamente gusanos o insectos pisados o tragados accidentalmente, por ejemplo. Con todos mis respetos para eso diminutos seres.

    El veganismo trata de buscar la manera de minimizar lo posible el perjuicio que causa nuestra existencia a otros animales, empezando por erradicar de nuestras vidas los productos obtenidos de su esclavismo. Pero vivimos dentro de una civilización que no respeta nada a los demás animales.

    No sé si el capitalismo es realmente el problema. No he profundizado mucho en ese tema. Sobre eso están más versados neomarxistas como David Nibert. Pero la explotación animal, de humanos y no humanos, ha existido desde muchísimo antes que apareciera cualquier atisbo de capitalismo.

    P.S. La lana no es un recurso sino un producto robado a la oveja a la que pertenecía legítimamente. Igual que mi pelo es mío y no quiero que me lo rapen para que alguien se haga un peluquín con él. Que se ponga un gorro si tiene frío.

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