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1 de noviembre de 2021

El activismo como imperativo moral


Mi intención en esta entrada es defender la tesis de que asumir el veganismo implica también realizar activismo, al igual que asumir el veganismo implica necesariamente dejar de participar en la explotación animal; dejando de apoyar, demandar y financiar el uso y consumo de animales.

Dispongo de varios argumentos que sostienen la defensa de esta idea que quisiera exponer de manera concisa aquí. Concretamente me apoyo en dos argumentos principales. Un argumento histórico, relacionado con la fundación del veganismo, y un argumento contextual, relacionado con nuestra situación en la sociedad.

El veganismo fue creado expresamente para terminar con la explotación animal. Ése es su sentido y no otro. Recordemos que uno de los pioneros del movimiento vegano y vicepresidente de la Asociación Vegana en su época, Leslie Cross, escribió que el veganismo conformaba dos sentidos: uno negativo que rechaza el uso de animales y otro positivo que busca liberar a los animales de la dominación humana.

Por tanto, si el veganismo fue fundado para abolir la explotación animal entonces no es coherente que nos denominemos veganos si no aportamos algún esfuerzo para erradicar la explotación de los animales. Si a lo único que nos dedicamos es a intentar evitar en todo lo posible nuestra participación en dicha explotación esto quizás debería denominarse más bien abstencionismo, pero no es el veganismo tal y como fue concebido por sus fundadores.

Con esto último no pretendo menospreciar los esfuerzos por evitar el consumo de sustancias de origen animal y por encontrar alternativas al uso de animales. Ni muchísimo menos. Esto es una parte muy importante y necesaria de una vida vegana. Lo único que pretendo aclarar es que ese punto no abarca todo lo que significa el veganismo.

Al vivir en esta sociedad seguimos involucrados en la explotación animal. Es imposible vivir en esta sociedad sin tener alguna relación, aunque sea indirecta o involuntaria, con la explotación de los animales. Luego si decidimos continuar viviendo en esta sociedad, hemos contraído un deber de poner nuestros esfuerzos en reformar esta sociedad hacia el veganismo. Para librarnos de cualquier participación nuestra en la explotación animal deberíamos abandonar la sociedad y marchar a un territorio independiente de cualquier sociedad humana. Si no vamos a llevar a cabo esa opción entonces tenemos el deber de esforzarnos para conseguir la explotación animal sea abolida aquí. El mal en el que seguimos involucrados debemos tratar de subsanarlo con un bien que lo anule.

Además, irnos a vivir a un terreno aislado del resto de la sociedad humana sin duda puede hacernos lograr una coherencia total con la aplicación del veganismo en nuestra vida personal, pero esto no sería sin embargo coherente con el propósito del veganismo; que es el de abolir la explotación animal.

Ahora bien, es relevante tener presente que la necesidad moral del activismo no significa que todo activismo sea correcto por el solo hecho de ser activismo. El activismo puede ser malo o bueno; puede ser útil o inútil. El activismo en sí mismo no implica que sea bueno, útil o beneficioso. Quienes estamos de acuerdo con el enfoque abolicionista abogamos por un activismo educacional y noviolento. No apoyamos un activismo que consista en reformar la explotación animal, o que busque atacar a los centros de explotación animal o a los propios explotadores —quienes por cierto son todos aquellos que participan en la explotación animal y no sólo quienes se dedican profesionalmente a ello. Rechazamos estas formas de afrontar el problema.

Cualquier iniciativa educacional que llevemos a cabo para motivar a que la gente reflexione sobre la moralidad de su relación con los animales es activismo. La mayoría de veganos pueden promover el veganismo. Es algo muy sencillo. Sólo requiere difundir información a través de las redes sociales; hablar con nuestros amigos, familiares, compañeros, conocidos; participar en algún grupo local que promueva el veganismo por las calles y centros sociales. Esto es el activismo educacional.

Obviamente no incluyo a personas que padezcan algún trastorno de salud que en verdad les impida emprender activismo sino que me refiero al grueso de la población vegana. La gran mayoría de veganos está capacitados para difundir el veganismo. Otra cosa es que prefieran no participar o dedicar su energía a otra cosa.

Muchos veganos se sienten disgustados por las reacciones a menudo hostiles de la gente. Por supuesto que es frustrante encontrarnos continuamente con respuestas de enfado o indiferencia en otras personas. Comprendo bien que esto nos genere enojo. Sin embargo, creo que no es una razón suficiente para dejar de hacer activismo.

Para difundir el veganismo hay que estar preparado psicológicamente. Pero esta preparación es no es tan diferente de la necesitamos para afrontar nuestra vida diaria. Precisamente una de las características que distinguen al adulto de manera particular es la gestión de la frustración. Los niños gritan, lloran, se enrabietan, o caen en el mutismo absoluto, cuando se encuentran ante una frustración de sus deseos. Dejarnos vencer por la frustración sería un síntoma de infantilismo.

Sé que hay veganos que son psicólogos diplomados y profesionales. Quizás ellos podrían organizar cursos y materiales para ayudar a otros veganos a gestionar la frustración y otros inconvenientes psicológicos a la hora de promover el veganismo, y dotarles de herramientas psicológicas para afrontar más saludablemente los debates y situaciones controvertidas. El profesor Casey Taft, psicólogo clínico y activista vegano, publicó varios ensayos sobre el tema y algunos de ellos pueden leerse en este blog traducidos al español, y también en el blog del activista Igor Sanz.

Puede que tal vez no sea una tarea fácil, ni agradable, pero es algo que sin embargo debemos hacer. Debemos emplear nuestro esfuerzo en el activismo educacional para promover el veganismo y lograr así la emancipación de los animales no humanos de la dominación humana.

En este ensayo he expuesto dos argumentos. Hay un tercer argumento relacionado con la obligación de acatar principios morales. Este argumento sostiene que si los agentes morales tienen la obligación de actuar de determinada forma entonces nosotros, en tanto agentes morales, también estamos legitimados, aun obligados en cierto contexto, a conseguir que los demás agentes morales acaten dichos principios morales; incluso con la potestad de forzarlos a ello si no lo hacen voluntariamente. Pero este argumento es bastante más complejo de elaborar y prefiero postergar su explicación para otra ocasión.

30 de septiembre de 2021

Escuchar el veganismo

Como no todo va a ser leer pues he elaborado una pequeña lista de programas para escuchar. Algunos de ellos son audiovisuales pero están enfocados en la escucha y no en la imagen.

Estos son los programas en los que el autor de este modesto blog ha intervenido personalmente hasta ahora. Por orden cronológico:


* El Podcast Que Nadie Escucha



* Vegin 

Estos son los programas activistas que tratan sobre veganismo:



Hay un podcast vegano en idioma inglés pero que tiene un episodio en el que entrevista a una activista bilingüe que responde a las preguntas también en español:

* Always For Animal Rights

También me parece interesante escuchar a José Martín, de Tenerife Vegano:

* Intervención de José Martín en el programa de radio 'La Mañana de COPE Canarias'

Y la intervención de Ignacio Indaburu en Feria Vegana:

* Veganismo, sólo una base moral

Terminamos con un vídeo de Mariel Vila explicando el origen del movimiento vegano:


Actualización de septiembre de 2022:

Filosofía Vegana ya tiene su podcast en la plataforma Ivoox.

22 de noviembre de 2017

La metáfora del grifo



Hay dos formas de afrontar un problema: intentar reprimir sus consecuencias o intentar eliminar la causa que lo provoca. En este artículo se intenta explicar, recurriendo al uso de una metafóra, por qué los abolicionistas consideramos que es prioritario centrar nuestros esfuerzos en erradicar la causa de la violencia contra los animales, lo cual eliminaría necesariamente sus consecuencias.

Imaginemos que el problema de la explotación animal es como un grifo que está abierto al máximo y cuya agua fluye a través de un colador. El grifo abierto representa el impulso de explotar a los animales y la corriente de agua representa a la población humana que considera que la explotación de los animales es aceptable y que son moralmente inconscientes acerca del daño injustificado que están infligiendo a los animales.

Ahora, imaginemos también que pretendemos evitar ese chorro de agua tratando de tapar cada agujero en ese colador. A esta forma de afrontar el problema es lo que en el ámbito del activismo denominamos como la campaña monotemática. La campaña monotemática intenta eliminar una determina forma de explotación animal, ignorando a menudo al 99% de los animales explotados que no entran dentro de esa determinada explotación particular.

Cada vez que apoyamos una campaña monotemática estamos centrando nuestros esfuerzos en intentar tapar un agujero de ese colador. Por ejemplo, la campaña en cuestión consigue clausurar algún circo, alegando que maltratan a los animales, o consiguen que se prohíban actividades como la caza deportiva o las corridas de toros, o impulsan que en China dejen de comer perros. Mientras intentamos tapar un agujero, el resto permanecen ignorados.

Ahora, supongamos que con cada supuesta 'victoria' resulta que un agujero en ese colador se cierra. El agua continúa fluyendo casi igual de fuerte ya que la mayoría de los humanos aún piensa que la explotación animal es aceptable, puesto que las campañas monotemáticas no conllevan el mensaje que el uso de animales es lo que está moralmente mal. De este modo, el agua acaba desbordando por nuevas vías de transcurso, es decir, la explotación animal continúa intacta pero en una dirección ligeramente distinta. Así ocurre que se abren nuevos agujeros —nuevas formas de explotación animal— y debido a la misma presión otros ya existentes se van agrandando.

Una forma diferente de afrontar el problema es la educación vegana. A diferencia del activismo monotemático, lo que la educación vegana pretende no es tapar los agujeros del colador sino cerrar el grifo. Piensen en ello. Si tenemos la posiblidad de cerrar el grifo mediante la difusión educativa del veganismo como la única respuesta moralmente aceptable ante el problema de la explotación animal, consiguiendo que la gente reconozca a los animales como miembros de la comunidad moral — como personas no humanas — entonces la abrumadora existencia de muchos agujeros en el colador ya no sería relevante. Al cerrar el grifo, el agua deja de correr y así todas y cada una de las miles de explotaciones particulares que cada campaña monotemática pretendía eliminar una a una ha sido erradicada de forma global.

Por cada nuevo vegano, el grifo es cerrado en una pequena fracción. Ahora, podemos, y debemos, elegir. Los recursos son limitados: el tiempo, dinero y energía que gastemos en una campaña no podemos emplearlo en otra. Podemos elegir emplear nuestros esfuerzos en educar a la gente acerca de por qué necesitamos ser veganos si queremos respetar a los animales y de este modo trabajar para cerrar el grifo progresivamente. O, por otro lado, podemos intentar tapar infructuosamente cada agujero del colador al mismo tiempo que el resto se agrandan u otros nuevos se abren.

Yo elijo intentar cerrar el grifo.

12 de mayo de 2017

«Cada Vez Más Vigente»


«Cada Vez Más Vigente»
Claudia Adorno Jacquet
16 de abril de 2015

"Cuando en un país civilizado el ridículo falla al intentar matar un movimiento es entonces cuando éste comienza a ganar respeto." - Mahatma Gandhi


Tuve la posibilidad de participar de un debate sobre alimentación vegana y durante el mismo pude aclarar que ser vegano no es una dieta, ni una moda, ni es “cool” ni es “new age”. Es una postura ética que rechaza toda forma de explotación hacia los animales, que se expresa en la acción a través de una alimentación libre de ingredientes de origen animal, no se usan prendas de este tipo, ni productos que hayan sido testeados en animales y no se asiste a espectáculos en donde se los utilice como entretenimiento.

Me llamaron "extremista".

Pregunto, ¿por qué la palabra extremista es vista como algo negativo? Yo estoy extremadamente en contra de cualquier tipo de opresión a los seres sintientes, estoy extremadamente en contra de la opresión a las mujeres y extremadamente en contra del abuso a los niños.

O se está a favor de la opresión o se está en contra. No hay término medio. Y ante hechos de injusticia y de abusos sistemáticos es necesario tomar posturas extremas.

Me llamaron "fanática".

El fanatismo, según la RAE es defender con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias y opiniones. Los que estamos a favor de los derechos de los animales, nos basamos en hechos, no en dogmas o en creencias infundadas. Hacemos una denuncia constante de una realidad que ocurre segundo a segundo sobre seres con capacidad de sentir dolor.

La causa por los derechos de los animales no puede ser equiparada sin caer en la ridiculez y en la ignorancia, a la religión, porque se sustenta en un axioma tan evidente como lo es el sufrimiento y la explotación de los animales no humanos. Ese es un hecho claro y notorio.

Mientras los ataques sean hacia mi persona, con adjetivos descalificativos personales, los recibo con la completa seguridad de que si se recurre a eso es porque no pueden atacar la causa.

Y la causa es más que una sola persona, este movimiento por los derechos de los animales es algo imparable. Es un camino de evolución sin retorno. El ordenamiento jurídico es un sistema dinámico y la tendencia mundial es que el reconocimiento de los derechos morales de los animales llegará tarde o temprano.

Muchas veces fantaseo con la época en la que la lucha por los derechos de las mujeres y de los de raza negra era incipiente, y estoy segura de que sus pioneros también fueron tratados de extremistas y fanáticos. Eso ocurre siempre que se quiere quebrar un sistema establecido. Los avances en el reconocimiento de los derechos de cualquier segmento desprotegido se dieron luego de muchos reveses.

Muchos me cuestionan, qué hago defendiendo algo que no voy poder cambiar. Y siempre respondo, que aunque no lo pueda cambiar, aunque no llegue a ver el cambio, no voy a estar nunca más del lado opresor.

¿Y vos, de qué lado elegís estar?

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Claudia Adorno Jacquet es abogada y presidenta de Veganos del Paraguay

31 de mayo de 2016

La dieta vegana en el activismo



En este ensayo se expondrán algunas razones que justificarían la posibilidad de que el activismo vegano preste una atención especial al tema de la alimentación.

Hay cuatro razones principales que señalar, una por una:
Empírica — Si tenemos en cuenta a todos los animales no humanos explotados, parece que, según las estadísticas, alrededor del 99% de estos animales son utilizados para alimentación. Además, también cerca del 99% de la gente come animales y practica ese hábito casi todos los días —aunque quizás este porcentaje ya sea menor en determinados países en los que el número de veganos ha crecido exponencialmente estos últimos años. Si eliminamos el 99% de la explotación animal en nuestra vida parece razonable suponer que esto nos aproxima en gran medida a eliminar la totalidad de dicha explotación.
Psicológica — A quien consiga abandonar el hábito inculcado de comer animales le resultará mucho más fácil evitar el resto de la explotación animal. Obviamente el hábito de comer es esencial para la supervivencia, y desde la infancia somos acostumbrados a una forma y a un contenido sobre lo que comemos. Este hábito cobra un especial arraigo en nuestra mente y se convierte en una poderosa inercia. Si hemos logrado corregir esta inercia y reformar nuestros hábitos, indicaría que en verdad nos importa respetar a los demás animales.
Moral — Considerar a otros animales como si fueran comida es una forma extrema de cosificación. Todos sus intereses básicos no cuentan frente a nuestros deseos. No habría moralidad alguna en nuestra relación con los demás animales en tanto que los consideremos como objetos y recursos para satisfacer nuestros fines. La ética en su forma más elemental comienza sólo cuando asumimos que no está bien infligir daño a otros individuos sin una razón que lo justifique moralmente, es decir, que no está bien infligir daño a otros por motivos de placer, comodidad o costumbre. A esto es a lo que denominamos como principio de trato humanitario. Si uno no acepta ni siquiera este principio elemental entonces esto quiere decir que no asume ninguna clase de moralidad en su conducta respecto de los demás animales.
Práctica — Al parecer, la mayoría de la gente todavía desconoce que los seres humanos podemos vivir saludablemente sin comer animales y tampoco sabe bien cómo adoptar una alimentación vegetal equilibrada y sabrosa. Es por esto que enseñar nutrición y cocina no es algo frívolo sino que forma parte de la necesaria educación vegana de la sociedad. Desde un punto de vista práctico, no es menos importante explicar razonadamente por qué algo está mal y debemos evitarlo, que explicar cómo evitar materialmente ese mal y sustituirlo por un bien.
Por último, es importante matizar esta reflexión con dos observaciones.

Primero; la focalización en la dieta parte de una premisa hipotética y no absoluta. Es algo que podemos hacer pero no que debamos hacer. Estas razones apuntan a la legitimidad moral y práctica de esta posibilidad, pero no conducen a suponer haya una obligación de que el activismo vegano se centre en la dieta. No estamos obligados a focalizar el activismo en la alimentación. Se puede optar por no aplicar esta prevalencia. Ahora bien, si vamos a prestar especial atención sobre una cuestión entonces sí que estaríamos obligados a focalizar en el tema de alimentación y no en otro asunto distinto. Ninguna de las razones expuestas justificaría, por ejemplo, centrarnos en la vestimenta, o en la tauromaquia, o en el uso de animales para fines científicos.

Segundo; si las razones expuestas son correctas entonces puede estar justificado que un activismo vegano preste atención especial a la alimentación pero no se justifica sin embargo que el activismo se exclusivice o se limite sólo a la alimentación. Además, los argumentos que sostienen cualquier iniciativa vegana debe indicar de forma muy explícita y clara que el problema moral es la explotación animal en sí misma —que la injusticia es el uso de animales no humanos para propósitos humanos, ya sea para alimentación o cualquier otro propósito— y no que el problema esté en el solo hecho de comer a otros animales. En ningún caso se justifica discriminar o ignorar a las demás víctimas del especismo que son explotadas para otros fines que no son la alimentación.

No es apropiado dar por hecho que está bien centrarse en la alimentación como forma de activismo, sin haberlo razonado previamente. Aunque mucho peor aún es que alguien crea erróneamente que ser vegano es coherente con dedicar su activismo a campañas monotemáticas. En ambos casos nos decantamos por formas de activismo motivados por la inercia o el gusto personal, y no por razones morales.

Es un imperativo racional reflexionar sobre todo y nunca dar nada por sentado sobre lo que pensamos y hacemos. Si nuestras creencias y costumbres fueran racionales se deberían poder justificar con argumentos razonados. De lo contrario tendríamos que cuestionar seriamente su validez.

14 de abril de 2016

«Evitando el Abandono del Veganismo: El Poder de la Ética»


En este artículo de la nutricionista y activista vegana Ginny Messina se trata acerca de la importancia de difundir el veganismo desde una perspectiva ética, argumentando que la ética resulta ser el enfoque más eficaz para conseguir que las personas no sólo se hagan veganas sino que permanezcan veganas.

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Evitando el Abandono del Veganismo: El Poder de la Ética

Ginny Messina

2015

Ayudar a la gente a hacerse vegana es genial. Pero carece de sentido si no les ayudamos a mantenerse veganos. La semana pasada escribí acerca de que exagerar los beneficios de una dieta vegana puede provocar que la gente abandone el veganismo. Uno de los motivos por el que las personas abandonan la dieta vegana es porque pierden la fe en sus beneficios. Esto está más cerca de ocurrir cuando se realizan afirmaciones inverosímiles sobre ella.

También corremos el riesgo de perder veganos cuando decidimos ignorar la ética. Aunque la salud personal puede motivar a la gente a hacerse vegana o vegetariana, la ética es mucho más persuasiva.

Investigando acerca de prevenir este abandono, he estudiado documentación al respecto que incluye:

* Estudios sobre ex-vegetarianos: de Faunalytics, la Asociación Vegetariana de Toronto y los psicólogos Childers and Herzog. 

* Investigaciones sobre cambios exitosos en la dieta. 
  
* Investigaciones sobre el cambio de dieta en veganos y vegetarianos. 

Los hallazos al respecto son relativamente consistentes acerca del poder de la ética en ayudar a la gente a permanecer vegana.

Por ejemplo, el estudio de Faunalytics encontró que la salud fue la motivación principal citada por la mayoría de los ex-vegetarianos. Un estudio de la Universidad Winthrop en Carolina del Sur también encontró que los vegetarianos que estaban motivados por la ética «demostraban sentimientos y convicciones más fuertes». Ellos apenas comieron productos animales y estaban menos cerca de desviarse [1].

Curiosamente, un estudio del departamento de psicología de la universidad de Surrey en el Reino Unido encontró que la ética era un motivador más fuerte que la salud para un cambio duradero a la hora de cambiar la dieta [2]. Los investigadores dijeron que «...si la intervención puede motivar a los individuos mediante otros factores aparte de la salud, como es la ética, entonces ese enfoque sería un mayor desencadenante de desenlaces positivos.»

¿Por qué la gente que se hace vegana por los animales está más motivada a continuar siéndolo? Puedo pensar en tres posibles razones:

1. La ética vegana es única

El estudio de la Asociación Vegetariana de Toronto descubrió que la mayoría de los ex-vegetarianos pensaban que podían conseguir los mismos beneficios con una dieta que incluyera carne animal. Y seguramente estaban en lo cierto.

Podemos —y debemos— decirle a la gente que una dieta vegana es una buena elección para una alimentación saludable; pero no podemos decirles que es la única opción. Una dieta basada en plantas que incluya pequeñas cantidades de productos animales puede ser igualmente saludable.

¿Pero y la ética del veganismo? Una vez que la asumes, ya no hay alternativa de vida. Esto es especialmente cierto para aquellos que abrazan la ética de Derechos Animales [3]. Si estamos de acuerdo en que los animales no existen para nosotros bajo ninguna circunstancia, el veganismo es en verdad nuestra única opción.

2. Los veganos con una motivación por la salud adoptan dietas más restrictivas y menos óptimas

Los veganos que sólo están motivados por la ética adoptan un enfoque más relajado en sus opciones alimentarias, lo cual consigue que la dieta vegana sea más fácil de llevar y que resulte más fácil de conseguir los nutrientes necesarios [4][5]. Los veganos con una motivación por la salud son menos proclives a tomar los suplementos adecuados [5]. Un grupo de investigadores señaló que «es posible que los veganos motivados por la salud, en su búsqueda de conseguir una mejor salud mediante la dieta, infravaloren la toma de suplementos, pensando que el consumo de vegetales es la mejor forma de obtener los nutrientes esenciales.» Si esto es cierto, resulta que la motivación por la salud implica un mayor riesgo de deficiencias nutricionales.

3. La ética es parte de lo que somos

En un estudio titulado «Moralización y Hacerse Vegetariano», los investigadores señalaron que «los valores morales son a menudo referidos como algo internalizado, esto es, como algo que es parte de uno mismo» [6].

Esto es importante porque muchos ex-vegetarianos dicen que no sentían que la dieta fuera parte de su «identidad». Quizás si hicieran la conexión moral —la conexión con sus valores internos— mucha más gente vería el veganismo como algo que es más parte de su identidad de lo que creen.

Hay una teoría que postula que quienes adoptan una dieta vegana por salud podrían asumir las consideraciones éticas más adelante, con la esperanza de que luego asuman otros cambios en su vida que reflejen la ética vegana. Pudiera ser. Pero —posiblemente debido a que las razones éticas para el vegetarianismo se internalizan de forma profunda— parece que los vegetarianos éticos son los más proclives a motivarse para permanecer vegetarianos [6].

Activismo Vegano: La Ética Primero

El problema con las personas que abandonan el veganismo es algo serio. Cuando la gente dice «yo fui vegano, pero...» esto perpetúa la idea de que las dietas veganas son difíciles o insalubres. Además, es posible que los ex-vegetarianos consuman más pollo que la gente que nunca fue vegetariana —lo cual no es sorprendente si los ex-vegetarianos estaban motivados por su salud [7]. Esto es algo que agrava todavía más el sufrimiento de los animales.

Yo promuevo la dieta vegana por razones éticas porque no tengo otra elección. No es posible argumentar que todos los productos de origen animal son peligrosos sin incurrir en una perspectiva sesgada. Yo no podría actuar así y luego decir que «me baso en la evidencia». Afortunadamente, parece que en todo caso la ética es un motivador más poderoso para adoptar una dieta vegana indefinidamente.

Con recursos limitados, parece ser mejor que nos enfoquemos en aquello que consigue crear más veganos que permanecen veganos. Y aunque prefieras adoptar tu propio enfoque para el activismo, al menos considera incluir la ética como una parte de tu mensaje.

[1] Hoffman SR, Stallings SF, Bessinger RC, Brooks GT. "Differences between health and ethical vegetarians. Strength of conviction, nutrition knowledge, dietary restriction, and duration of adherence". Appetite 2013;65:139-44. 

[2] Ogden J, Karim L, Choudry A, Brown K. "Understanding successful behaviour change: the role of intentions, attitudes to the target and motivations and the example of diet". Health Educ Res 2007;22:397-405.

[3] Menzies K, Sheeshka J. "The process of exiting vegetarianism: an exploratory study". Can J Diet Pract Res 2012;73:163-8.

[4] Dyett PA, Sabate J, Haddad E, Rajaram S, Shavlik D. "Vegan lifestyle behaviors: an exploration of congruence with health-related beliefs and assessed health indices". Appetite 2013;67:119-24.

[5] Radnitz C, Beezhold B, DiMatteo J. "Investigation of lifestyle choices of individuals following a vegan diet for health and ethical reasons". Appetite 2015;90:31-6.

[6] Rozin P MM, Stoess C. . "Moralization and becoming a vegetarian: The transformation of preferences into values and the recruitment of disgust". Psychological Science 1997;8:67-73.

[7] Barr SI, Chapman GE. "Perceptions and practices of self-defined current vegetarian, former vegetarian, and nonvegetarian women". J Am Diet Assoc 2002;102:354-60.


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Me gustaría añadir un par de reflexiones a continuación del artículo de Messina.

Resulta evidente que el contexto social en el que vivimos no ha sido hasta ahora favorable para el veganismo, sino más bien todo lo contrario, ya que vivimos en una cultura especista asentada sobre la explotación animal. Por eso, las personas que se deciden hacerse veganas se encuentran con que tienen que combatir sus propios hábitos y prejucios adquiridos, así como también la influencia negativa de personas no veganas con las que se relacionan en su vida.

Messina explica que es igual de importante motivar a que la gente decida hacerse vegana como ayudarla a que continúen siendo veganos frente a la presión interna [hábitos, prejuicios] como la externa [contexto social].

La estrategia que muestra ser más efectiva para que el veganismo sea interiorizado es apelar a nuestra propia conciencia moral y no al egoísmo. Así lo indican las recientes investigaciones en psicología acerca del cambio de conducta. Creo que esto converge en gran medida con lo expuesto sobre esa misma cuestión por el profesor Casey Taft y por el profesor Gary Francione.

A veces se oye decir que «a la gente no le importan los animales», pero me parece que la evidencia indica más bien lo contrario. Por ejemplo, las encuestas señalan que la mayoría de la gente tiene preocupación moral hacia los animales. En Estados Unidos de América [EUA] ha subido al 32% el porcentaje de encuestados que piensa que los otros animales deberían tener los mismos derechos que los humanos. Incluso en el contexto especista actual, ya habría al menos un tercio de la población que es potencialmente vegana. Opino que si en EUA no hay ya un 32% de veganos es debido a que el activismo animalista no está enfocado en la educación vegana.

El texto de Messina es otra aportación en favor de la tesis de que el enfoque ético no sólo sería la opción moralmente correcta sino que también es la más eficaz desde el punto de vista práctico para difundir el veganismo con éxito.

Quizás se le podría reprochar a Messina que su perspectiva considera el veganismo como una práctica —no explotar animales— y no como un principio moral. Si bien, ella señala que el veganismo, como práctica, sólo se puede sostener coherentemente con una base ética que considere que los demás animales no deben ser usados como medios para nuestros fines.

El veganismo fue definido originalmente como el rechazo moral a la cosificación de los animales y a la creencia de que existen para el beneficio humano. La mayoría de la gente suele pensar en el veganismo como una simple práctica, aunque esté fundamentada en consideraciones éticas. Yo pienso que debemos retomar su significado original y entenderlo como un principio ético.

Por cierto, si alguien tiene curiosidad por conocer las recomendaciones profesionales de Messina sobre la dieta vegana, puede consultar esta entrevista traducida al español.

9 de octubre de 2014

La demanda es lo que manda: Starbucks y el caso de las cochinillas


Hace unos dos años y medio (marzo de 2012) se descubrió que la cadena Starbucks utilizaba, en algunos de sus productos, un colorante que procede de la masacre de millones de insectos llamados cochinillas.

Como reacción, se organizó una campaña por internet para pedir a Starbucks que dejara de incluir esa sustancia.

Esta iniciativa fue promovida principalmente por veganos, aunque también la apoyaban vegetarianos y gente no-vegana que simplemente le disgustaba la idea de consumir insectos. Finalmente, la campaña tuvo éxito y Starbucks retiró el ácido carmínico para sustituirlo por colorantes vegetales como el licopeno.

Hasta ahí los hechos tal cual.

¿Por qué me parece que este caso merece ser destacado? Tengo cinco razones para exponer.

* Primero; porque es un ejemplo de iniciativa no-violenta. No se atacó a nadie, no se acosó a nadie. Simplemente se les pidió que dejaran de hacer algo que implicaba explotar a otros animales. Los activistas no fueron a las cafeterías ni a la sede de Starbucks a intimidar a sus empleados o directivos, exigiéndoles agresivamente que cambiaran de conducta. Tampoco se insultó ni menospreció a nadie. 


* Segundo; los animales catalogados como "invertebrados" raramente suelen aparecer siquiera mencionados en las campañas animalistas, simplemente porque su aspecto y tamaño es muy diferente al nuestro. Sin embargo, contamos con evidencias de que ellos también son seres conscientes que sienten, sufren y desean vivir y que, al igual que el resto de animales, son víctimas de nuestra explotación.

* Tercero; no todo es positivo, ni mucho menos. Starbucks también utiliza otras sustancias que provienen de la explotación de animales nohumanos; principalmente lácteos. Pero, al parecer, a nadie se le ocurrió ni siquiera mencionar nada al respecto. Es por eso que en su momento no apoyé esta iniciativa. Si una empresa explota a humanos no voy a pedir que solamente dejen de explotar a los humanos de una determinada raza o sexo; discriminando así al resto de víctimas que no fueran de esa raza o sexo. En este sentido se trata de una campaña injusta.

* Cuarto; la campaña consiguió su objetivo porque la actividad de Starbucks depende directamente de sus consumidores. Pero si, por ejemplo, hacemos una petición para que en una localidad determinada dejen de explotar a los animales, esto no va a servir de nada porque en dicha localidad no dependen de nosotros para mantener y financiar sus actividades.

Una campaña de firmas no sirve si no hay una vinculación muy directa y dependiente entre los demandados y los demandantes. Por eso, entre otras razones, las campañas de firmas en general nunca suelen servir para nada bueno. Son un fraude. Son un engaño para hacer creer que estás haciendo algo positivo cuando en verdad no tienen ningún efecto positivo en la vida real. No es más que un negocio del que algunos pocos se benefician aprovechándose de las buenas intenciones de la gente.

* Quinto; si la iniciativa por el tema de las cochinillas hubiera sido promovida exclusivamente por veganos es razonable suponer que no se hubiera conseguido nada. Si tuvo éxito se debió a que otra mucha gente no vegana también la apoyó, aunque sus motivos ni siquiera fueran morales. En nuestra cultura occidental, el consumo de insectos como alimento está muy mal visto, al igual que sucede con perros y gatos. Sólo ocurre que la gran mayoría de la gente ni siquiera sabía que las cochinillas se utilizaban en ese modo. 

¿Qué nos quiere decir este último punto? Que si los veganos queremos lograr algo, si queremos acabar con la opresión sobre los animales, necesitamos ser muchos más individuos. Necesitamos ser, al menos, el 10% de la población para que esta situación comience a cambiar de verdad. Pero esto sólo se puede conseguir enfocando nuestros esfuerzos en el activismo educacional.

El motivo por el que explotamos a otros animales se debe al beneficio que obtenemos al dominar y destruir su libertad y su vida. Los tratamos como meros objetos: como simples medios para nuestros fines. La única forma de acabar con esta dinámica es conseguir que la gente deje de ver a los demás animales como seres inferiores que existen para ser nuestros recursos y empatice con ellos como seres sintientes que son. Sólo así podemos superar el prejuicio del especismo.

Concienciar sobre el especismo y difundir el veganismo es lo que realmente ayuda a los animales. Poner en práctica el principio abolicionista en nuestra propia vida y ayudar a los demás a hacer lo mismo. Esto es lo único que va a conseguir marcar la diferencia en el ahora y en el futuro próximo.

La explotación animal existe porque la sociedad demanda mayoritariamente esa explotación: se demanda carne, lácteos, huevos, miel, lana, zoos,.... Sólo cuando la demanda cese, la explotación dejará de existir.

2 de enero de 2014

Una reflexión para comenzar el año


Resulta mucho más gratificante trabajar para conseguir un objetivo a corto plazo que trabajar por un objetivo a muy largo plazo que es posible que nunca veremos realizado. Tal vez por eso tantos activistas prefieren apoyar campañas que ofrecen conseguir supuestos logros ahora mismo —que les hagan sentirse satisfechos consigo mismos— que involucrarse en una tarea de muy largo recorrido en la que el avance no se aprecia a simple vista y cuyo éxito quizás nunca lleguen a ver en su vida personal.
 
No podemos cambiar la sociedad si nosotros mismos repetimos los mismos errores que provocan la violencia contra los demás animales. Si marginamos el veganismo, y somos tolerantes con el especismo y con el bienestarismo, no conseguiremos erradicar el problema de la opresión que padecen los animales nohumanos. 
 
Por eso, posicionémonos a favor de un activismo que promueva el veganismo —conectado con la ética de Derechos Animales— que rechace tajantemente el especismo y pida la abolición de todo uso de animales no humanos. Un activismo educacional compuesto por activistas y organizaciones de base que difundan el veganismo a toda la sociedad.

El cambio empieza en nosotros mismos, en cada uno de nosotros, y ese cambio exige que abandonemos los errores y prejuicios que heredamos del pasado.


18 de diciembre de 2013

¿Una buena noticia?


¿Es una buena noticia que cada vez haya disponibles más productos aptos para veganos? La cuestión no me parece intrascendente, ni tampoco creo que se pueda contestar razonablemente con una simple afirmación o negación. Así que reflexionemos un momento sobre ello.

Algunas personas objetan que no estaría bien consumir esos productos aunque sean completamente vegetales si son vendidos por empresas que explotan animales para otros productos.


Yo considero que cuando nosotros consumimos un producto que no implica utilizar a otros animales entonces no estamos demandando explotación animal ni estamos apoyándola financieramente. Si yo consumo zumo de naranja de determinada empresa entonces no estoy demandando ni financiando la explotación animal, aunque la empresa que vende ese producto explotara animales para vender otros productos. Tengamos en cuenta que esos otros productos que implican utilizar animales no existen porque la empresa lo decidiera así sino porque la gente los demanda.


Por tanto, en principio no veo que hubiera nada incorrecto en consumir esos productos si son aptos para veganos. Otra cosa es que no queramos apoyar a determinada empresa por cometer abusos contra humanos o contra el medio ambiente —que afecta a todos los animales—  y que tienen que ver con toda su dinámica empresarial que incluye los propios productos que nosotros consumimos. La ética no termina ni se limita al veganismo; pero ese asunto ya sería aparte al sentido propio del veganismo.


Es cierto que una empresa no va a dejar de explotar animales sólo por incluir productos vegetales en su oferta. Ahora, si todo el mundo dejara de consumir animales entonces sí dejarían de hacerlo. Las empresas no explotan animales por gusto sino por satisfacer una demanda social. El problema está en la demanda. Por lo general, es la demanda la que moldea la oferta. Y la única forma de cambiar esa demanda es cambiando la forma de pensar y de actuar de la gente mediante el activismo.


Por supuesto que yo considero que es mejor apoyar a una empresa vegana siempre que tengamos la oportunidad; pero en el contexto actual eso no es posible, ya que apenas existen dichas empresas. Así que tenemos que ajustarnos al contexto social en el que vivimos, tratando de cambiarlo hacia la abolición de la explotación animal mediante el activismo educacional.


Por otra parte, es una buena noticia que aparezcan estos nuevos productos porque esto refleja que el número de veganos ha aumentado y se les tiene en cuenta como consumidores. Ahora, también es cierto que no sirve de nada tener opciones veganas disponibles si perdemos de vista que debemos conseguir progresivamente que la sociedad sea vegana. 

Veganismo no significa formar parte de ningún culto, comunidad o club. Veganismo significa dejar de formar parte de la explotación animal. Veganismo significa hacer activismo para erradicar la explotación de los animales no humanos. Veganismo significa la emancipación de los animales no humanos de la dominación de los humanos.

El veganismo no trata acerca que a nosotros nos resulte más cómodo vivir sin utilizar a los animales no humanos. No es un estilo de vida. De lo que se trata es de lograr la abolición de la explotación especista, empezando por aplicar ese principio abolicionista en nuestra propia vida. Es una cuestión de justicia moral.

En países como Estados Unidos, Gran Bretaña o Alemania puedes encontrar miles de opciones veganas de todo tipo en todas partes. Sin embargo, el porcentaje de veganos no supera todavía el tres por ciento de la población. Y si nos quedamos así entonces los demás animales seguirán siendo esclavizados indefinidamente, igual que ahora.


En aquellos países parece que predomina el modelo del vegano-consumidor, que es muy riguroso en lo que consume, lo cual está bien, pero no es menos importante ser un vegano-activista que hace todo lo que está en su mano para promover educativamente el veganismo.


Sin embargo, el porcentaje de veganos que hace activismo vegano es una minoría. Por desgracia, muchos veganos no pueden hacer activismo por cuestiones personales o dedican su tiempo a campañas que no difunden el veganismo sino que se centran en la 'crueldad' de algún tipo específico de explotación especista [tauromaquia, caza de focas, pieles,...] en lugar de promover el veganismo. Sería una gran noticia que esta tendencia se revirtiera y que todas las personas que son veganas dedicaran sus esfuerzos principalmente a difundir el veganismo.


Aun siendo muy pocos, en comparación, quienes hacemos activismo vegano, se puede apreciar que el veganismo ha crecido muy notablemente en estos últimos años, con la inestimable ayuda de Internet y el imprescindible trabajo de algunos colectivos veganos.


¿Cuánto más prodríamos conseguir si todos centráramos nuestras energías en la difusión del veganismo? Podríamos conseguir un mundo vegano.


Si nos importa la justicia entonces haremos todo lo que podamos para remediar la injusticia. Si nos importan las víctimas haremos todo lo posible por acabar su opresión. Todo lo posible ajustado a los mismos principios éticos que decimos defender.


En conclusión, podemos decir que sí es una buena noticia. Pero no perdamos de vista el verdadero centro del asunto: conseguir abolir el prejuicio del especismo y la explotación de los animales.

20 de octubre de 2013

Carta desde un mundo vegano



Queridos amigos y compañeros activistas,
En un momento en que la mayoría de organizaciones de derechos animales están activamente promoviendo, recompensando y defendiendo los productos animales y métodos de ganadería "humanitarios", os escribo por tres de los receptores de esa compasión.
Para la industria, ellos son conocidos como las unidades de producción número 6, número 35 y número 67.595. Para el consumidor "compasivo", ellos son conocidos como etiquetas que te hacen sentir bien: "leche orgánica", "ternera rosada", "huevos camperos". Para los defensores del bienestar animal, ellos son conocidos como "alternativas humanitarias". Entre ellos, se conocen como madre, hijo, hermana y amigo. Para ellos mismos, ellos son simplemente lo que tú y yo somos para nosotros mismos: un mundo auto-consciente, auto-contenido, de experiencias subjetivas, sentimientos, miedos, recuerdos -alguien con la certeza absoluta de que su vida merece ser vivida.
#6 es una madre primeriza. Está frenética. Su bebé está ausente. Camina desesperadamente arriba y abajo del corral, mugiendo y llorando, y llamando a su chico perdido, temiendo lo peor, confirmando sus miedos. Ella es una de las miles de hembras indefensas nacidas en un granja orgánica verde típica de lácteos. Ella pasará toda su corta vida lamentando la pérdida de bebé tras bebé. Será ordeñada incansablemente a través de repetidos ciclos de embarazos y desamparo. Su única experiencia de maternidad será la de la peor pérdida para una madre. En el punto álgido de su vida, su cuerpo cederá, su espíritu se romperá, su "producción" de leche declinará, y será enviada a una horrible matanza, junto con otras madres apenadas, derrotadas, y "gastadas" como ella misma. 


#35 es un bebé de dos días, su cordón umbilical está todavía unido, su pelaje está todavía viscoso con los fluidos del parto, sus ojos están desenfocados, sus piernas, tambaleantes. Está llorando lleno de pena por su madre. Nadie responde. Él vivirá toda su corta vida como huérfano, su única experiencia de amor materno será aquel que ansía, su única experiencia de conexión emocional, una de ausencia. Pronto, el recuerdo de su madre, su cara, su voz, su olor, se perderá, pero el anhelo irreprimible y doloroso por su calor todavía seguirá ahí. 
A los cuatro meses de edad, él y otros huérfanos como él serán encerrados en camiones y transportados a la matanza. Según será arrastrado a la planta de matanza, todavía estará buscando a su madre, necesitando todavía desesperadamente su presencia protectora, especialmente en el oscuro momento en que estará aterrado y necesitándola más que nunca en medio de las terribles visiones, y sonidos, y olores de la muerte alrededor suyo y, en su desperación, en su deseo por una pizca de consolación y protección, él, como muchos terneros bebés, tratará de chupar los dedos de sus matarifes. 


#67.595 es una de las 80.000 aves en un centro de huevos "camperos" dirigido por una familia. Nunca ha visto el sol ni sentido la hierba bajo sus pies, nunca ha conocido a su madre. Sus ojos le queman por la picazón de los vapores de amoniaco, su cuerpo sin plumas está cubierto con heridas y abrasiones, sus huesos son quebradizos por el constante drenaje de la producción de huevos, su pico cortado está palpitando por el dolor. Está exhausta, agotada y vencida. Tras toda una vida de privación social, psicológica, emocional y física, ella le hace frente picoteando neuróticamente a objetivos inexistentes durante horas. 
Tiene dos años y su vida se ha acabado. Su producción de huevos ha descendido, y será eliminada por los medios más baratos posibles  -será gaseada junto con las otras 80.000 aves de su comunidad -. Esto requerirá tres días completos de trabajo para finalizar la tarea. Durante dos largos días, oirá los sonidos y respirará los olores de sus hermanas siendo matadas en cámaras de gas fuera de su nave. El tercer día será su turno. 
Ella será agarrada por las piernas y llevada fuera por primera vez en su vida y, como cada una de las 80.000 gallinas "gastadas", como cada una de las 50 mil millones de víctimas anuales de nuestro apetito, ella luchará por seguir viviendo, y no aceptará ninguna explicación ni justificación por ser robada de su patética y única vida. 



Estos son los "beneficiados" de las "prácticas humanitarias de ganadería" que nosotros, los defensores de los animales, estamos desarrollando, promoviendo y recompensando públicamente al animar a los consumidores "compasivos" a comprar los productos de los que sabemos que no son más que miseria. Prácticas "humanitarias" que, si cualquiera de nosotros fuese forzado a padecer, ninguno experimentaría como "humanitario".
¿Por qué somos tan pocos contando la verdad? ¿Por qué estamos describiendo los productos "extensivos" como "humanitarios" cuando sabemos el horror que tales prácticas infligen en sus víctimas? ¿Por qué estamos mintiendo a la sociedad, y a nosotros mismos, sabiendo que la ganadería "compasiva" no es más que un mito, un esquema de márketing, una etiqueta engañosa? ¿Por qué tantos de nosotros ofrecemos las vidas de los animales animando al consumo de su carne, huevos y leche, cuando nuestro único deber es luchar por sus vidas como si fuesen las nuestras? ¿Por qué estamos promoviendo la práctica de consumir animales cuando sabemos que es brutal, inexcusable, inconsciente y completamente innecesaria? ¿Por qué estamos recompensando a los consumidores por demandar más de lo mismo por lo que estamos luchando por eliminar? ¿Por qué estamos reforzando y recompensando las suposiciones especistas arraigadas de este mundo, cuando nuestro trabajo, nuestro único trabajo, como educadores veganos y activistas, es cuestionar y cambiar esas suposiciones ofreciendo un nuevo modelo de pensamiento sobre los animales no-humanos, un nuevo modelo de interactuar con ellos, una nueva práctica de vivir, un nuevo modo de ser en el mundo?
Muchos de nosotros justificamos nuestro apoyo a los productos animales "humanitarios" y nuestra búsqueda de reformas bienestaristas diciendo que el mundo no está listo para el cambio, que puede que nunca se haga vegano, que lo más que podemos esperar alcanzar en este tiempo intermedio es reducir el sufrimiento de los animales que hoy son condenados. Pero esto no es verdad. Esto no es un hecho. Es un miedo - un miedo a la acción, un fallo de voluntad, una actitud derrotista y, finalmente, una profecía que se auto-satisface.
La verdad es, que el mundo puede cambiar. De hecho, el mundo ha cambiado muchas veces en el pasado, y ha cambiado de modos que parecían imposibles en aquellos momentos. La verdad es, que el mundo cambiará, pero sólo si trabajamos por crear ese cambio. Permanecerá siendo el mismo si nosotros, los auto-proclamados agentes del cambio, animamos a que siga igual. 
Cambiará si todos nosotros decimos la completa verdad de que no hay tal cosa como ganadería compasiva, o utilización de animales nohumanos de cualquier tipo, la verdad es que la única alternativa humanitaria es vivir de forma vegana; la verdad es que la explotación de animales nohumanos en cualquier escala es un desastre ético; la verdad es que los demás animales son personas como tú y yo que resulta que no son humanos y que tienen el mismo derecho inherente a la vida y libertad que tú y que yo. La verdad es que vivir vegano no es un "estilo de vida", sino un imperativo moral.
Podemos hacerlo mejor. De hecho, tenemos una obligación de hacerlo mejor.
Os invito a que veáis por vosotros mismos cuánto se puede conseguir cuando un pequeño grupo de activistas dedicados ofrecen todo su tiempo y recursos a la educación vegana que es consistente, y no socava, nuestra meta última - la Liberación Animal - y cuando el mensaje Hazte Vegano es central en cada una de nuestras comunicaciones, desde recursos en internet, al material impreso, anuncios, protestas, vallas publicitarias, eventos de concienciación, hasta en la exploración en profundidad de la personalidad de los animales nohumanos detalladas en los retratos individuales publicados en el blog de Peaceful Prairie.
Con un presupuesto reducido, con un núcleo de educadores veganos formado totalmente por voluntarios que están determinados a contar toda la verdad sobre la carne, los lácteos y la producción de huevos; una pequeña organización de base como Peaceful Prairie ha construido algo que las grandes y adineradas organizaciones no sólo han fallado en sacar adelante, sino que han minado consistentemente a lo largo de años de activismo anti-vegano: un vibrante mundo vegano creciendo en medio de un mundo no-vegano, un lugar donde los animales nohumanos son considerados y representados como las personas que justamente son. Un lugar donde los humanos defienden incansablemente nada menos que la total liberación, un estado libre en el corazón de un mundo subyugado por los humanos, un lugar donde los principios de la abolición son aplicados en palabra, pensamiento y hecho. Un enclave vegano cuya misma presencia ya ha cambiado la geografía física, política, psicológica y espiritual del mundo.
Os invito a que lo experimentéis por vosotros mismos. Uníos a nosotros en nuestra lucha por extender su alcance. Ayudadnos a hacer que no tenga fronteras.
Joanna Lucas,

Peaceful Prairie

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