16 de abril de 2014

Argumentos no-especistas contra la experimentación animal





Aquí os dejo mi traducción de la transcripción de una conferencia de la doctorando en filosofía Christiane Bailey de la universidad de Montreal (Canadá), con quien tengo contacto personal a través de internet.

A pesar de lo que pueda sugerir el título, la conferencia no es monotemática y sólo menciona la experimentación animal (la experimentación sobre animales nohumanos) como un ejemplo más de nuestra opresión sobre los demás animales. En realidad, se trata de un ensayo acerca del problema general del especismo y nuestra relación moral con los nohumanos. Por tanto, sigue un criterio teórico muy próximo al que yo asumo como base en este blog.

He considerado, además, que se trata de un texto argumentado muy claro y conciso que vale la pena conocer. Espero que os resulte de interés. 

---------------------------------------------------------------------------------

Aquí está la transcripción de mi presentación en la universidad McGill dentro de un debate sobre experimentación animal. 

*Esta es una breve defensa deontológica de una teoría de derechos animales negativos inspirada en el trabajo de Tom Regan , Gary Francione y Sue Donaldson y Will Kymlicka en su libro Zoopolis. A Political Theory of Animal Rights (Oxford University Press, 2011) el cual ganó recientemente el premio bianual de la Asociación Filosófica Canadiense.

**Quisiera agradecer a Vincent Duhamel y Sue Donaldson por ayudarme a preparar esta presentación y agradecer a Linday Osso por invitarme a este debate.


Argumentos no-especistas contra la experimentación animal 

Christiane Bailey

(Estudiante del doctorado de Filosofía, AOS: Fenomenología de la Subjetividad Animal, Ética & Justicia Animal; Historia de las Representaciones Occidentales sobre los Animales y Estudios Críticos Animales)


McGill University, Rutherford Physics Building, room 112
24 de febrero, 2014 – 18:00-20:00


Soy una vegana ética y eco-feminista profundamente opuesta a la idea de que los otros seres sintientes existen para nuestro uso.
No nací de ese modo. Fui educada en esa forma.
De hecho, fui criada bajo la idea de que los otros seres sintientes existen para nuestro uso. En mi mente el mundo animal se dividía entre los animales de granja, los animales de compañía, las plagas, los animales de laboratorio, los animales salvajes, y demás. Fui educada para dividir a los animales según la respectiva utilidad que tenían para nosotros.
Mientras que resulta relativamente fácil convencer a la gente de que debemos preocuparnos por los animales domesticados utilizados para compañía y de que debemos respetar a los animales salvajes (al menos a aquellos que tienen un valor simbólico o ecológico), resulta difícil que la gente tenga compasión y respeto por los denominados animales de granja y los animales de laboratorio.
Al igual que los animales de granja, los animales de laboratorio técnicamente existen para nuestro uso. Su ontología (lo que son) y su teleología (para qué están hechos) consiste en ser instrumentos para nosotros: ellos son por tanto ratas de laboratorio o perros de laboratorio.
No pretendo debatir el valor instrumental o la utilidad de la experimentación animal para beneficiar a los seres humanos (lo cual suele ser el tema central de discusión en los debates sobre la ética de la experimentación animal).
Me gustaría comenzar preguntando por qué usamos a otros animales en experimentos invasivos, y que les privan de libertad, en lugar de usar a seres humanos. Obviamente, usar a seres humanos resultaría muchísimo más útil.
No los utilizamos porque sería moralmente incorrecto hacerlo. ¿Por qué? ¿Qué es lo que hace que sea moralmente erróneo experimentar en seres humanos sin su consentimiento informado para el beneficio de otros?
¿Se debe simplemente a que ellos son humanos? Apelar a un criterio biólogico (como el de ser homo sapiens), sin explicar qué hace que esa característica sea moralmente relevante, ignora la cuestión.
Necesitamos explicar cuál característica compartida por todos los seres humanos hace que sea inapropiado usarlos como sujetos para experimentos invasivos y privativos de libertad sin su consentimiento.
¿Es porque los humanos son seres racionales? Esto no puede ser una respuesta. ¿Qué nos impide por tanto experimentar en seres humanos menos inteligentes, como es el caso de los discapacitados cognitivos?
Eso es algo que hicimos en el pasado y deberíamos estar profundamente avergonzados por ello. Aquello estuvo mal tanto si resultó útil como si no. Por lo que la inteligencia, la racionalidad o la capacidad para el razonamiento abstracto no puede ser la respuesta.
Si todos deseamos ser respetados, poder vivir, estar libres de tortura y cautividad, no es porque seamos seres racionales. Es porque somos seres sintientes, sujetos vulnerables que valoran su breve existencia en este planeta.
Todos los seres humanos, sin importar su edad, su capacidad para hablar o razonar, etc.. merecen protección respecto de sus intereses básicos. Los derechos inalienables y universales no están basados en una noción sofisticada de la personalidad sino en la mera posesión de subjetividad (Donaldson and Kymlicka, 2011).
Pero los demás animales son sujetos también. El valor de su vida no puede ser reducido al valor que ellos tienen para nosotros.
No importa cuan insignificante parezca la vida de alguna gente o la de otros animales vista desde fuera, en el momento en que reconocemos a otro sujeto, esto nos impone un fuerte deber de no dañar, esclavizar o matar a este individuo vulnerable.
Aquellos que piensan que podemos utilizar a otros animales porque las vidas humanas son más valiosas que las vidas de los demás animales necesitan comprender que "los juicios concernientes al valor de las vida no tiene nada que ver con los derechos fundamentales" (Donaldson y Kymlicka, 2011).
La muerte de un niño podría ser más trágica que la vida de una persona anciana, pero eso no significa que estemos justificados en matar al anciano para proveer de órganos a los jóvenes. El valor diferente que atribuimos a sus vidas no justifica sacrificar a uno para beneficio de otro.
La igualdad de derechos significa que debemos respetar los intereses básicos no solamente de la gente que amamos o apreciamos, sino también la de todos los individuos que consideramos inferiores, reemplazables, inútiles o sin ningún valor.
Por tanto, no necesitas creer que las vidas de los otros animales son tan valiosas como las de los humanos para reconocerles derechos básicos a existir, a vivir libres de tortura y cautividad - sólo necesitas reconocerlos como individuos, como sujetos.
Filósofos de la política como Will Kymlicka y Sue Donaldson explican que: "La razón por la que los individuos tienen derechos básicos [...] se debe a que sus vidas son valiosas para ellos mismos, no para un observador externo. Tenemos derecho a la vida porque somos seres conscientes y nuestra vida significa todo para nosotros, independientemente del juicio de otros. [...] No es importante cuánto valoro yo tu vida. Es importante que tú valoras tu vida y que yo tengo la capacidad de respetar eso." (Sue Donaldson y Will Kymlicka; Do We Need a Political Theory of Animal Rights?, 2012)
La subjetividad es la base de los derechos fundamentales negativos, y no una noción sofisticada de personalidad. Este reconocimiento clave es lo que ha hecho posible los avances en los derechos humanos universales durante las últimas décadas, así como los derechos de los niños y de la gente discapacitada.
Pero los otros animales sintientes son sujetos también. A menudo fallamos en reconocer que ellos tienen sus propias mentes. Sin embargo, cada ser individual puede ver, oír, saborear, sentir el tacto, recordar, anticipar, reconocer a otros y aprender a temer y confiar en ellos. Ellos pueden hacer amistades. Un animal sintiente es alguien y no algo. 
Los argumentos en favor de los Derechos Animales no están basados en la religión o en la mala ciencia. Es justo al contrario. Están basados en la ciencia más rigurosa que tenemos disponible (Ver: Declaración Cambridge de la Conciencia)
Por otra parte, el uso de animales en investigación se basa en asumir prejuicios teológicos; tales como el excepcionalismo humano y la supremacía humana (ambas son creencias diferentes pero relacionadas). El excepcionalismo humano es la idea de que los humanos son esencialmente diferentes de los otros animales. La supremacía humana es la idea de que los humanos son fundamentalmente superiores a los demás animales y tienen derecho a dominarlos.
¿Cómo es posible que todavía creamos que hay una brecha metafísica entre humanos y otros animales, y que los demás animales existen para nuestros fines, como creen los supremacistas humanos?
Darwin nos ha enseñado que sólo hay diferencias de grado entre humanos y otros animales. A día de hoy, la investigación etológica aporta evidencias convincentes acerca del hecho de que los demás animales tienen ricas vidas emocionales, cognitivas y sociales.
Lo que estamos haciendo con los animales nohumanos en los laboratorios es injusto y moralmente erróneo. Dañar a inocentes e indefensas criaturas porque tenemos el poder de hacerlo, y nos beneficia, es lo opuesto a la justicia y la moralidad
No creemos, cuando se trata de seres humanos, que "el poder otorga el derecho". No creemos que los individuos más poderosos pueden imponer legítimamente su voluntad sobre los menos poderosos, incluso si se hace para beneficio de otros.
Comprendo que los investigadores quieran mejorar las vidas humanas, y esto es admirable, pero el deber de ayudar no se impone al deber de no dañar a otros. No sólo respecto de quienes nos agraden, sino respecto de cualquier otro que podemos reconocer como un sujeto, como un individuo vulnerable.
La historia de la humanidad está llena de gente con buenas intenciones haciendo cosas horribles a otros que consideran inferiores, inútiles y sacrificables.
Se nos da muy mal reconocer el valor en las vidas de otros cuando ellos viven una vida diferente a la nuestra. Esto es especialmente cierto cuando podemos beneficiarnos de su muerte.
En respuesta a las cuestiones planteados hoy por los ponentes:
* Considero que la investigación que involucra a otros individuos animales debe seguir los mismos criterios y requisitos de aprobación que implican a los sujetos humanos (por ejemplo: niños pequeños incapaces de dar consentimiento informado).
* La investigación invasiva y privativa de libertad y los experimentos en animales cautivos debe ser realizada por motivos terapéuticos (por ejemplo para ayudar al individuo en sí mismo, no a su especie. Esto excluye la idea de que la experimentación animal podría justificarse en beneficio de "los animales nohumanos" como categoría general).
* Necesitamos ser transparentes acerca de la investigación animal en el campus y crear santuarios para los animales que sobreviven tras dejar de ser útiles en el laboratorio. Todo esto debe ser documentado: de dónde provienen los animales, el tipo de procedimientos al que son sometidos, y así sus cuidadores podrán encargarse mejor de ellos y que se comprenda que cada uno de ellos es un individuo que valora su propia vida como la cosa más importante del mundo - incluso aunque esa vida nos resulte insignificante a nosotros.
En conclusión, para terminar me gustaría decir que la mayoría de nosotros nunca tomamos de forma consciente la decisión de dañar, esclavizar y matar a otros seres sintientes. Otros decidieron por nosotros, en las generaciones pasadas. Pero cada uno de nosotros puede ahora usar el pensamiento crítico para entender las injusticias que se están cometiendo y rechazar el promover nuestra carrera académica a costa de dañar animales.
Comprendo que a los estudiantes de ciencia les implica mayor esfuerzo oponerse a la ancestral creencia metafísica en la supremacía humana que a los estudiantes de filosofía, pero los estudiantes de ciencia son quienes pueden cambiarlo todo  para estos animales escogiendo otros métodos para progresar en el conocimiento.
La violenta y opresiva experimentación sobre seres sintientes que tienen vidas emocionales, cognitivas y sociales debería, a mi modo de ver, pertenecer a nuestro pasado.
Gracias por vuestra atención.

        ******

Puntos de discusión:

(1) ACERCA DE LA «NECESIDAD» DE LA EXPERIMENTACIÓN ANIMAL
Una acción sólo es necesaria respecto de conseguir un fin u objetivo específico (Nobis, 2010). La experimentación animal no es causalmente "necesaria" para avanzar en el conocimiento científico y médico en sentido amplio (se puede progresar mediante otros métodos) y no es necesario para el aprendizaje de la medicina (hay médicos y personal sanitario altamente cualificados que no practicaron usando animales). Sin embargo, pudiera ser cierto que la investigación en animales (humanos o nohumanos) fuera necesaria para avanzar hacia un objetivo específico. Pero esto no evidencia que sea moralmente permisivo:
«Que una acción sea "necesaria" para conseguir un objetivo, incluso un objetivo muy valioso, no implica en sí mismo que sea permisible.» (Nobis, 2010)
Los alemanes también pensaron que era necesario someter a los judíos a experimentos de hipotermia porque los aviones alemanes estaban siendo derribados en medio del Mar del Norte y los aviadores morían a causa de la hipotermia. Era un deber moral salvar las vidas de sus soldados. El hecho de que una acción sea necesaria para lograr una finalidad (una incluso una finalidad muy importante) no significa que sea moralmente aceptable. 

Como regla general, el deber de ayudar no se impone al deber de no dañar a otros. (El deber de beneficiencia es menos estricto que el deber de no-maleficiencia).
(2) ACERCA DE OTRO POSIBLE CRITERIO PARA DISCRIMINAR A LOS ANIMALES (COMO SERÍA LA PERTENENCIA A UN GRUPO).

¿Lo relevante es que los individuos pertenezcan a nuestra comunidad? Si es así, ¿por qué no usar a los extranjeros? Podríamos alegar que todos los humanos pertenecen a una "comunidad universal" y que está mal privar a nuestros semejantes humanos de su libertad, encerrarlos en jaulas para experimentar sobre ellos y mejorar así las vidas de otros. Pero una comunidad no se define mediante características biológicas (ya sea un sexo específico, una raza, o una especie), sino a través de relaciones: nuestra sociedad es una comunidad inter-especie. Los animales cautivos en jaulas del campus McGill pertenecen a nuestra comunidad. Ellos están aquí, en alguna parte, aunque no los veamos. Ellos están mantenidos en cautiverio, convenientemente ocultos a nuestra vista, y procurando que no puedan escapar y apelar a nuestra compasión y sentido de la justicia. 

(3) ACERCA DE LA AGENCIA ANIMAL Y LA RESISTENCIA ANIMAL
A menudo estamos atrapados en una perspectiva que solamente nos permite ver a los otros animales sintientes desde el punto de vista de su valor instrumental. Una lectura de la investigación etológica y psicológica sobre los demás animales ayuda a tomar conciencia sobre la subjetividad y la intersubjetividad en las vidas de los otros animales, dejando de contemplarlos como víctimas pasivas, para verlos como agentes y sujetos que experimentan una vida propia repleta de significado.

Es la única manera de ver lo que está en mal no sólo en el hecho de causar dolor y el sufrimiento sino en la privación de libertad y en el acto de matar.

Los demás animales no son colaboradores; ellos no tienen elección y no dan su consentimiento. Sólo tenemos que abrir un laboratorio para comprender esto: que está saturado de información acerca de como evitar que los animales muerdan y se escapen. Los animales no solamente son seres pasivos y vulnerables, sino que son agentes que resisten nuestra violencia contra ellos. 

El poder que nosotros, como individuos, instituciones y empresas, ejercemos sobre estos animales es tiránico. Sus vidas, su integridad física y psicológica y su libertad significan apenas nada comparada con nuestro deseo de incrementar nuestro conocimiento, nuestros beneficios y nuestro poder. Esto no es ético; esto no es justicia: esto es tiranía. 

(4) ACERCA DE LA CONCIENCIA ANIMAL
Teniendo en cuenta la continuidad evolutiva, la evidencia conductual y evidencia neurológica, no hay forma científicamente respetable de negar la conciencia animal. 

La Declaración de Cambridge firmada por muchos científicos estipula que - teniendo en cuenta nuestro actual conocimiento - hay evidencias de peso para considerar que los otros animales (como mínimo, al menos los mamíferos, aves y reptiles) son seres conscientes que experimentas estados afectivos y son capaces de comportamientos intencionales. 


REFERENCIAS E INFORMACIÓN RELACIONADA
Tom Regan, The Case for Animal Rights (vídeo)


Sue Donaldson and Will Kymlicka, Zoopolis. A Political Theory of Animal Rights (Oxford University Press, 2011) (*Biennial Book prize at the Canadian Philosophical Association)

Sue Donaldson y Will Kymlicka, Do We Need a Political Theory of Animal Rights?” (2012)


Maximum Tolerated Dose ("Documental galardonado que trata acerca de la experimentación animal desde el punto de vista de la gente que participó en ella y decidió rechzarla. El documental narra las vidas de humanos y nohumanos que han experimentado de primera mano el testado sobre animales, junto con el testimonio de científicos y técnicos de laboratorio que decidieron escoger otras vías por razones éticas, así como inquietantes y conmovedoras historias de los animales que han estado a ambos lados de las jaulas." Dirigido por Karol Orzechowski:  http://maximumtolerateddose.org/

Acerca de la investigación sobre empatía en ratas ver:  Ben-Ami Bartal, Decety and Mason (2011), «Empathy and Pro-Social Behavior in Rats», Science 9 December 2011: 334 (6061), 1427-1430. [DOI:10.1126/science.1210789]: http://www.sciencemag.org/content/334/6061/1427

Para más información acerca de la ciencia de la sintiencia animal, ver: Mosaico Animal, un portal de investigación y debates en línea sobre conciencia animal y emociones en mamíferos, peces, reptiles, peces,... http://www.animalmosaic.org/sentience/

Nobis, Nathan, “The Harmful, Nontherapeutic Use of Animals in Research Is Morally Wrong”, The American Journal of the Medical Sciences, 342, 4, October 2011.

Stop UBC Animal Research : http://stopubcanimalresearch.org/

Queen’s Animal Defense Fund : http://queensanimaldefence.org

Michael Allen Fox es un filósofo que, después de publicar un libro defendiendo la experimentación animal, cambió su pensamiento después de tomar conciencia acerca de «la arbitrariedad de una teoría ética patriarcal, jerárquica y antropocéntrica que yo había asumido y defendido durante mucho tiempo y que no había tenido el coraje de examinar completamente»; «Después de escribir el libro, me torné profundamente insatisfecho con el enfoque que había adoptado, basado en los derechos de propiedad y en una errónea definición de la comunidad moral. [...] No hay un fundamento que no caiga en la arbitrariedad desde el cual argumentar que las diferencias entre humanos y nohumanos, que sean moralmente relevantes, convierten a los humanos en moralmente superiores y a los demás animales en moralmente inferiores o formas de vida carentes de valor.» Comprendió que ese mismo tipo de argumentos justificarían el sexismo y el racismo. Su libro se volvió «algo vergonzoso»: «Ahora veo esas opiniones con consternación. ¿Cómo es posible que alguien razonablemente inteligente y sensible pueda mantener semejantes ideas?» Más información en el blog de Frederic Côté-Boudreau

Próxima conferencia sobre investigación animal desde una perspectiva crítica: : Thinking Outside the Cage. Towards a Nonspeciesist Paradigm for Scientific Research (Queen’s University, Kingston, Canada March 27-28, 2014). Info : http://www.outsidethecage.net/

Próxima conferencia Critical Animal Studies en McGill (28-30 March 2014) habrá una charla de Salomé Pollet sobre "Métodos alternativos al testeo en animales": http://studentsforcriticalanimalstudies.wordpress.com
---------------------------------------------------------------------------------

7 de abril de 2014

Derechos Animales y bienestarismo: una diferencia esencial





Dentro del ámbito animalista encontramos dos posturas que se apartan radicalmente del tradicional antropocentrismo que ha predominado entre animalistas: 1) el bienestarismo, y 2) la ética de Derechos. Aunque ya he hablado sobre ellas varias ocasiones, en esta nota intento presentar de nuevo una breve introducción a cada una de ellas centrándome en cuál es la diferencia esencial que las distingue y separa.

Antes de nada hay que señalar que aunque la ética de Derechos hable principalmente de derechos, y el bienestarismo se refiera al bienestar, esto no quiere decir en modo alguno que la ética de Derechos Animales sea incompatible con el bienestar de los individuos. Precisamente uno de los fundamentos de esta ética se basa en proteger el deseo de bienestar al que aspira todo ser que posee capacidad de sentir. Sin embargo, esta postura moral parte del reconocimiento de una serie de derechos básicos e inherentes a cada persona (humanas y nohumanas), y por tanto no puede aceptar que el bienestar de nadie se anteponga al respeto por los derechos individuales de todos. Es decir, aunque para lograr el bienestar de la mayoría fuera necesario vulnerar los derechos básicos de un solo individuo, la ética de Derechos se opondría tajantemente a ello.

En cambio, la doctrina conocida como bienestarismo es una postura ideológica que considera que lo único que importa es el supuesto nivel de placer y sufrimiento que experimenta cada individuo. Y simplemente aspira a reducir el sufrimiento y aumentar el placer. Sin tener en cuenta el consentimiento, ni el sometimiento de unos por encima de otros. Desde una perspectiva no-especista, a los partidarios del bienestarismo solamente les importa conseguir que todos los animales sintienes gocen de felicidad en el mayor grado posible y evitar que sufran, sin importarles si dan su consentimiento para ello o si para conseguirlo tienen que dominarles en contra de su voluntad.

Esta forma de pensar proviene directamente del utilitarismo, y es una versión utilitarista que se ha venido aplicando específicamente a los animales nohumanos utilizados por el hombre. No es ninguna casualidad que, desde su comienzo a principios del siglo XIX, el bienestarismo haya sido un aliado activo de la industria de explotación animal. Ni el utilitarismo ni el bienestarismo tienen problema alguno con la explotación o la esclavitud. Lo único que les importa es en general reducir el sufrimiento o aumentar la felicidad. Aunque en la práctica se muestre evidente que han conseguido justo lo contrario de lo que se proponían.

El modelo industrializado que se comenzó a implantar hace 60 años dentro de la explotación de animales nohumanos ha permitido un aumento extraordinario en el número de animales explotados y que sus condiciones de esclavitud sean, si cabe, todavía más terroríficas. Y es que aparte de promover una serie de leyes de «Bienestar Animal» que trataran de garantizar simbólicamente su bienestar (o más bien el bienestar de los consumidores de la explotación animal) el movimiento bienestarista es, en lo que se refiere a garantizar el bienestar de los nohumanos esclavizados, uno de los fracasos más grandes de los que se tenga noticia.

Es cierto que hay algunos partidarios del bienestarismo que se oponen a la esclavitud actual de los animales no humanos, por haberse dado cuenta de que no es posible garantizar ningún tipo de bienestar (en el concepto más básicamente sensato del término) dentro de la actual situación esclavista.  Sin embargo, moralmente no consideran que los animales tengan derechos. Sólo les importa el bienestar (mayor felicidad & menor sufrimiento) y no se oponen al concepto de explotación en sí mismo. Aunque a menudo se autodenominen como organizaciones de "derechos animales" solamente les veremos denunciando el sufrimiento y jamás hablarán de violaciones de derechos, ya que obviamente no creen en los derechos morales. Y como los animales nohumanos carecen de derechos legales, entonces no habría por tanto, desde su perspectiva, derechos que vulnerar.

Las evidencias nos muestran que en el 99% de los casos, las vidas de los animales explotados por el hombre son ejemplos de miseria y horror en todas sus formas. Pero aunque fuera posible que pudiéramos proporcionar a nuestros esclavos una vida de razonable felicidad, esta circunstancia no haría que su explotación fuera moralmente más aceptable. Una ética basada en los Derechos considera que cada individuo merece ser considerado y respetado como persona. Lo cual implica que nunca, bajo ninguna circunstancia, puede ser tratado como una propiedad nuestra.

Esta reflexión, lejos de ser un simple ejercicio intelectual, es una forma de exponer cómo las ideas que cada uno tenemos en nuestra mente condicionan o determinan nuestra conducta. Todos nosotros partimos de nociones muy básicas acerca de la realidad que vivimos. Aquí he expuesto brevemente dos visiones morales diferentes e incompatibles. A mi modo de ver, el hecho de que nos posicionemos a favor de una o de otra, es lo que va a decidir en parte el futuro de la continuidad o abolición definitiva de la esclavitud de los animales nohumanos.

Si creemos que los individuos sintientes no son personas sino meros receptáculos de placer y dolor ("sufrir y disfrutar") y que lo que realmente importa es aumentar el número de individuos forzosamente felices, aunque fuera a costa de esclavizarlos a todos ellos,  entonces estamos de acuerdo con el utilitarismo/bienestarismo. Pero si creemos que todo ser con capacidad de sentir es una persona con derechos básicos que merecen siempre ser respetados, independientemente de las circunstancias y las consecuencias, entonces nos corresponde defender la ética de Derechos Animales, cuya vertebración más fundamental es el veganismo (no-explotación de animales nohumanos).

Aplicar el veganismo en nuestra vida - y educar y ayudar a otros a hacer lo mismo - es el paso más importante y necesario para lograr abolir, desde ya mismo, la explotación de los animales no humanos y conseguir un mundo mejor para todos en donde la injusticia de la esclavitud ya no exista.

------------------------------------------------------------------------
Textos relacionados:

- Esclareciendo el significado de un derecho

- Derechos animales, bienestar animal y la analogía de la esclavitud


- ¿Trato o uso? El fin de la explotación animal

4 de abril de 2014

¿Celebrando la caza moderada?


Aquí pongo a disposición de todos un artículo del activista vegano Igor Sanz acerca de una reciente noticia sobre una supuesta prohibición de la caza de ballenas por parte de Japón. Una noticia celebrada por casi todo el mundo dentro del ámbito animalista. El análisis me parece excelente y demuestra una vez más que, en lugar de pararse un momento a comprobar lo que realmente está sucediendo, la mayoría de la gente parece que prefiere sentirse mejor auto-convenciéndose de mentiras que sólo sirven para que el problema siga igual que hasta ahora.

----------------------------------------------------------------



Ya tenemos una nueva noticia que, a pesar de su evidente trasfondo especista, es vitoreada y celebrada a bombo y platillo por un amplio número de personas y grupos animalistas. Se trata de la sentencia del Tribunal de la ONU respecto a la caza de ballenas de los japoneses.

Este tipo de noticias no representan ninguna clase de “victoria”, tal y como muchos están calificando a la susodicha. La sentencia viene motivada por fines puramente antropocentristas, y en ningún caso como una verdadera consideración hacia los cetáceos. Las ballenas no han dejado nunca de ser consideradas como meros recursos de los humanos; recursos económicos y comerciales para algunos, y recursos ecológicos para otros.

Si la caza de ballenas está regulada y restringida a ciertas limitaciones, es lisa y llanamente por considerarse que esos “recursos” se están agotando y por el deseo de seguir teniendo disponibilidad hacia ellos. Nada más. Cualquier otra interpretación que se haga de ello es pura fantasía ingenua.

Mucha de la gente que está celebrando la noticia ni tan siquiera parece haberse molestado en informarse de la misma, aunque sea mínimamente. Si lo hiciera, descubriría que, por de pronto, el fallo del Tribunal sólo hace referencia a aguas del Antártico, manteniéndose la exención en lo tocante al Pacífico norte. Es decir, no es que los japoneses no vayan a poder cazar una ballena, sino que no van a poder hacerlo en el Antártico. Simplemente tendrán que esperar a que el rorcual migre hacia aguas septentrionales, y, ahí sí, podrán darle muerte sin ningún reparo.

Todo ello deriva de una demanda presentada por el gobierno australiano en el año 2010, lo que significa que la ONU no está velando por los intereses de las ballenas, sino de los humanos (en este caso, humanos de nacionalidad australiana).

La caza de ballenas no está prohibida. Lo único que está es regulada y limitada. Como he dicho antes, las ballenas son vistas como meros recursos al servicio de la especie humana, y puesto que esos recursos están menguando peligrosamente, se tomó la decisión de echar mano de ellos de una manera moderada. Por ello, la caza de ballenas con fines científicos está permitida, sobre todo cuando dichos fines tienen alguna relación o repercusión respecto a la recuperación de ese tan preciado recurso perdido. La ONU considera que Japón se ha aprovechado de ello, y lo que han hecho ha sido tomar represalias al respecto. Un tirón de orejas, vayas.

Sólo el día en que las ballenas (así como el resto de animales no humanos) sean verdaderamente respetadas por el valor que tienen en sí mismas, y no por el valor que nosotros les demos, es decir, el día en que sean respetados sus intereses y no los que nosotros tengamos unidos a ellas, será cuando verdaderamente haya algo que celebrar. Por ahora todo sigue igual. Nada nuevo bajo el sol.
 ----------------------------------------------------------------

30 de marzo de 2014

"Nos tratan como a animales"

 


A menudo se suele expresar como queja que "nos tratan como a animales" para significar que nos tratan como basura, como esclavos, como seres que no merecen consideración moral. Porque ésa es exactamente la manera en que nosotros tratamos a los demás animales - a los nohumanos. Toda una cultura especista reflejada en una simple frase.

25 de marzo de 2014

Algunas reflexiones sobre las campañas anti-viviseccionistas





El tema de la utilización de animales nohumanos para experimentaciones científicas lo he tratado en otros ensayos como "Una cuestión moral" y también en  "Ciencia y especismo: la necesidad no genera legitimad moral". 

En esta ocasión quisiera exponer una serie de comentarios respecto de las campañas anti-viviseccionistas y por qué considero que se basan en varios errores importantes.

En primer lugar, el error de base que cometen está en el hecho de hablar de "vivisección". La vivisección es sólo un tipo específico de experimentación con animales nohumanos, y que consiste en diseccionarlos cuando aún están vivos. Pero hay muchos experimentos que no implican vivisección. O incluso que no implican atentar contra la integridad física de los nohumanos. El hecho de que hablen de vivisección se debe a que las primeras campañas que se hicieron en el siglo XIX consideraban que la vivisección era un tipo de experimentación muy cruel. No se oponían en sí a la experimentación con animales nohumanos como tal, sino a sólo a la que entendían que causaba más sufrimiento o que mostraba mayor desconsideración hacia las víctimas. Y aunque las modernas campañas anti-viviseccionistas tienen un enfoque más amplio, y hablan de la experimentación en general, siempre se enfocan o se limitan en realidad a muy determinadas prácticas. Por tanto, parece que mantienen el nombre para recordarnos su origen.

El segundo error que cometen estas campañas está en el hecho de negar tajantemente que la experimentación con animales nohumanos es necesaria o que es útil o que es beneficiosa para los seres humanos. Porque la necesidad y la utilidad son dos categorías diferentes, aunque suelen confundirlas como si fuera la misma. Es decir, el hecho de que algo nos resulte útil para nuestros fines no implica que sea necesario. Tampoco es lo mismo si hablamos de beneficio. Pero estas tres categorías son usadas indistintamente en todos los alegatos anti-viviseccionistas que he conocido. Lo cual es un evidente error. Hay prácticas que pueden cumplir con los tres características (necesidad, utilidad, beneficio) o que pueden cumplir sólo una, o sólo dos de ellas.

¿La experimentación con animales nohumanos es necesaria, es útil y es beneficiosa? ¿O no cumple con ninguna de esas características? ¿O sólo cumple con alguna, o algunas, de ellas? Cualquier análisis mínimamente objetivo, imparcial y razonable de la cuestión debería poder diferenciar entre ambas categorías y desarrollarlas de forma específica. Pero jamás he visto tal cosa en ningún texto que ataque, critique o defienda la experimentación con animales nohumanos. No digo que no lo haya, sólo digo que yo no lo he visto. A pesar de que he estudiado gran cantidad de textos al respecto.

En cualquier caso, mi intención no consiste en llevar a cabo dicho análisis puesto que como ya expuse claramente en los ensayos que cito al comienzo, el uso de animales nohumanos es injusto por sí mismo, y no hay ninguna razón moral que lo justifique. Por tanto, no es éticamente relevante si este uso es necesario, útil o beneficioso. Es inmoral. Y esto es suficiente como para rechazarla sin entrar a valorar otros criterios. Si bien es cierto que muchas personas no diferencian entre la ética y lo que es útil (utilitarismo) o necesario o beneficioso para ellos (egocentrismo). Pero este es otro tema, quizás.

Desde un punto de vista ético es totalmente irrelevante esclarecer si esta experimentación es útil, necesaria o beneficiosa para nosotros. Del mismo modo que es irrelevante saber si es útil, necesario o beneficioso utilizar a seres humanos sin su consentimiento - y a costa de vulnerar su salud y su libertad - para determinar la moralidad de usar a  humanos como sujetos forzados en experimentos médicos y científicos en general. 

Como acertadamente señala Tom Regan:

“El fin no justifica los medios. Incluso si fuera verdad que los humanos sacan grandes beneficios y ningún daño de esta práctica, esto no justificaría, de ningún modo, la violación de los derechos de animales cuya mala suerte los ha llevado a una jaula en algún laboratorio en alguna parte del mundo. No puede emanar ningún bien del mal que cometemos.” -

¿Y si experimentando libremente con seres humanos - sin su consentimiento - fuera la única forma de curar el cáncer y otras graves enfermedades? ¿Estaría bien hacerlo?  Si decidiéramos utilizar a los seres humanos sin su consentimiento para experimentar con ellos quizás podríamos conseguir conocimientos y avances médicos que ahora mismo pueden estar limitados debido al hecho de que respetamos los derechos de los humanos. Tal y como se plantea en el libro "Medidas  Extremas" de Michael Palmer (a partir del cual también se realizó una película).

Del hecho de utilizar a los animales nohumanos hemos obtenido beneficios que tal vez (o tal vez no) no podríamos conseguir igual si decidimos respetarlos. Pero negar que del uso de animales nohumanos obtenemos beneficios es simplemente negar la evidencia, y más bien demuestra una actitud fanatizada y completamente irracional. Igual que lo es, por cierto, negar que los demás animales merecen el mismo respeto que nosotros y que al utilizarlos estamos violando sus derechos.

Más aún, los medicamentos para los animales nohumanos que explotamos tienen que ser necesariamente experimentados con otros animales de la misma especie para ver si son efectivos. Por la misma razón que sin probar sustancias nuevas en seres humanos no se puede saber con certeza qué efecto tendrán en humanos. Esa es una utilidad muy evidente que los antiviviseccionistas ignoran debido a lo antropocéntrico de su planteamiento obsesionado con los beneficios para los humanos.

Muchas cosas que sabemos del sistema nervioso se han obtenido gracias a la experimentación con nohumanos. Las pruebas más evidentes e importantes de que ellos en efecto sienten se han obtenido gracias a la experimentación. En este blog he expuesto datos sobre ello, como sería, por ejemplo, el artículo sobre la sintiencia en los peces.

La inmensa mayoría de la comunidad científica publicita que el uso de nohumanos permite avances y conocimiento que tal vez no se podrían obtener renunciando a este uso. 

Ahora bien, el hecho de que efectivamente sea útil y/o beneficiosa no implica directamente que sea necesaria. Para saberlo tendríamos que renunciar completamente al uso de animales nohumanos y, luego, ver cómo avanza el progreso científico en los próximos años en aquellas áreas donde antes se utilizan a animales nohumanos. Lo que no podemos saber es si de haber renunciado a este uso en el siglo XIX, o en algún otro momento del pasado, hubiéramos obtenidos los mismos avances, o hubieran sido diferentes (quizás peores o quizás mejores). Eso es un ejercicio contrafactual, meramente especulativo. Actualmente tenemos muchas áreas de investigación en donde, por una mera cuestión práctica de eficiencia, se ha sustituido el uso de nohumanos así que ¿cómo podemos afirmar que algo es necesario si ahora sabemos que muchos usos no lo son?

Con esto pretendo señalar que no solamente se confunden categorías lógicas de significado, sino que muchas afirmaciones acerca de la supuesta necesidad son plenamente gratuitas y especulativas.  Tanto quienes defienden fervorosamente la experimentación con nohumanos como un remedio para nuestros males, como quienes la rechazan alegando que es "inútil" o que es un "fraude", incurren en evidentes prejuicios y sesgos cognitivos. Compruebo a menudo poca, o ninguna, imparcialidad en sus análisis y menos aún en sus conclusiones. Para poder enterarnos correctamente debemos evitar sus conclusiones y dirigirnos directamente a los datos para razonar sobre ellos con lógica.

Las campañas anti-viviseccionistas - al estar basadas en cuestionar la utilidad de la experimentación especista - en realidad lo que promueven al final es que los partidarios de la experimentación con animales nohumanos se esfuercen por intentar hacerla más eficiente y exponer en público todos los logros conseguidos que han involucrado el uso de nohumanos en la ciencia (vacunas, terapias,...). 

Desde una perspectiva puramente científica, por cada libro o artículo contra la vivisección hay otros muchos que defienden justamente lo contrario. Es un debate perdido, inútil y clamorosamente antropocéntrico.

Los defensores de estas campañas alegan ocasionalmente que demostrar que los experimentos no son necesarios (ni útiles o beneficiosos) es lo mismo que demostrar que comer animales no es necesario para poder vivir. Pero, como he señalado, sus argumentaciones confunden entre las tres categorías señaladas. Ciertamente no necesitamos nutricionalmente comer animales, ni sus derivados, para poder vivir y estar sanos. Pero eso no quiere decir que utilizar a otros animales para comida no sea útil o no sea beneficioso. Puede sernos útil o beneficioso, como puede serlo el canibalismo. Pero eso no lo hace justo - moralmente correcto.

En realidad, afirmar que la experimentación con animales nohumanos es un fraude se asemeja bastante a la postura que dice que comer animales es malo para salud. Ciertas tendencias vegetarianas o naturistas pretenden sostener que consumir carne, huevos, y lácteos es intrínsecamente perjudicial para nuestra salud. Esta afirmación carecen de cualquier evidencia que la apoye. Porque, aparte de que no tienen en cuenta ni el tipo ni la frecuencia de consumo de esos productos, resulta que los humanos llevan comiendo a otros animales desde hace muchos miles de años. Si fuera cierto que hacerlo es malo para la salud (algo así como un tóxico) entonces tendríamos que habernos extinguido por enfermedad o debilidad hace ya tiempo. Pero no ha sido así. Y, además, se trata de un dato irrelevante a la hora de determinar la moralidad del uso de animales nohumanos. Del mismo modo que si comer a otros humanos fuera bueno para nuestra salud no lo haría éticamente aceptable.

Aunque no sea lo relevante, siempre es pertinente señalar que actualmente ya hay opciones de investigación que no implican utilizar animales nohumanosPor esto, quienes dicen que estar en contra del uso de nohumanos es estar contra el progreso de la ciencia y la medicina simplemente mienten o hacen afirmaciones sin fundamento (que viene a ser lo mismo).

Si éticamente no se puede justificar el uso de animales nohumanos en experimentos, por la misma razón tampoco se justifican las campañas "anti-vivisección" basadas en denunciar que esa práctica no beneficia a los seres humanos. Eso es especismo. Están difundiendo de manera implícita la idea de que si la vivisección fuera útil para los humanos entonces sí estaría justificada. Así lo expresa Joan Dunyer:
"Cuando argumentamos a favor de los derechos animales, argumentamos contra todas las formas de abuso especista. Si en cambio argumentamos en base a, por decir, los beneficios para la salud del veganismo o la invalidez científica de la vivisección, tenemos que argumentar caso a caso, incluso alimento a alimento o experimento a experimento. 
Además, tales argumentos son dañinos en tanto en cuanto sugieren que es moralmente aceptable dañar a los animales no-humanos si dañarles nos beneficia. 
El argumento de la salud sugiere que estaría bien comer carne si la carne fuese saludable. El argumento científico sugiere que estaría bien viviseccionar si la vivisección fuese de gran valor científico. Así que si empleas argumentos de salud, científicos u otros que no relacionados con los derechos animales, por favor, asegúrate de que también enfatizas que las prácticas a las que te opones están moralmente mal."

Las campañas "anti-vivisección" comenzaron hace 150 años y hoy en día la experimentación con nohumanos es más numerosa - en tipos de prácticas y en número de víctimas - que nunca antes en la Historia. Aparte, este tipo de campaña es injustamente discriminatoria puesto que no hay ninguna diferencia moral entre la vivisección y el resto de la opresión especista.

Por todo esto, considero que apoyar ese de tipo de activismo es apoyar la injusticia y el fracaso. La vivisección es un fraude moral, pero las campañas anti-viviseccionistas también lo son. 

Estos son los hechos. Todo lo demás que se pueda alegar para defender esas campañas se reducen a ser insultos o amenazas contra quienes las critican, o a exponer datos erróneos y fácilmente refutables.

Lo que motiva estas campañas parece ser la fe: creer en algo a pesar de no tener ninguna evidencia que lo fundamente o que directamente contradice la realidad. Y también, en menor medida, las buenas intenciones que desconocen por completo la historia o no han analizado racionalmente la cuestión y solamente cuentan con su deseo personal de acabar con la vivisección.

Una crítica similar se puede aplicar al resto de campañas monotemáticas: tauromaquia, pieles, matanza de delfines,... Mientras sigamos apoyando el mismo tipo de activismo que ya fracasaba hace 30 años, seguiremos obteniendo sus mismos resultados.

Es virtualmente imposible conseguir objetivos legales abolicionistas mientras no haya una mayoría social de gente que apoye la abolición a través del veganismo. El primero paso (el más fundamental e importante) es informar, concienciar y educar a la población acerca de la necesidad moral del veganismo. 

Solamente cuando haya un masivo movimiento social, motivados por razones morales, que postule la abolición del uso de animales nohumanos - la abolición de su estatus de propiedad - se podrá de verdad conseguir erradicar la explotación animal. 

Mientras tanto, intervenir en política sólo conseguirá reformas bienestaristas de la esclavitud o prohibiciones menores que en nada ayudan a respetar los intereses de los demás animales. En las actuales circunstancias, lo más útil y efectivo que podemos hacer es promover el veganismo.

-----------------------------------------------------------------------------------------
Artículos relacionados:

23 de marzo de 2014

La caza



Cualquier argumento que pretenda justificar la caza de animales nohumanos, en el caso de ser válido, serviría igualmente para justificar la caza de seres humanos. Y si cazar está mal entonces, por la misma razón, también está mal consumir productos de la explotación animal.


La caza es un síntoma - es otra consecuencia más del especismo. El problema de fondo es considerar a los demás animales como meros recursos para nuestro beneficio, ya sea para cazar, para comer o vestir. En esto, los cazadores no se diferencian del resto de la gente que participa en la explotación animal. El único motivo real que tenemos para intentar justificar la utilización de otros animales para comida - o el vestirnos con trozos de sus cuerpos - es el mero placer que obtenemos de ello.

No es coherente estar en contra de la violencia o la explotación (usar a alguien como un recurso, como un simple medio para conseguir un fin) y al mismo tiempo considerar que es moralmente aceptable utilizar a otros animales como comida. Porque esto último es claramente explotación. Y no podemos justificarla éticamente más de lo que podríamos justificar la explotación humana.



Un programa de televisión denuncia el intento por parte de asociaciones de cazadores de adoctrinar a los niños para que vean la caza como algo atractivo y necesario. Pero ¿acaso no estamos haciendo exactamente lo mismo cuando les adoctrinamos para que crean que es atractivo y necesario usar a otros animales como comida, vestimenta y otros fines que implican esclavizarlos y asesinarlos?


Teniendo en cuenta que no tenemos ninguna necesidad nutricional de comer animales (ni nada que proceda de ellos) entonces no existe ninguna excusa o justificación para usar a otros animales como comida. Si lo hacemos no es por necesidad, sino solamente por seguir una tradición en la que hemos crecido; o para obtener un placer; o por creer erróneamente que los demás animales no merecen el mismo respeto que nosotros, por el simple hecho de no ser humanos.

Aunque hubieras tenido una vida supuestamente digna, igualmente no querrías que nadie te matara para usarte como comida (o cualquier otro fin). Yo tampoco querría. Luego no deberíamos hacer a otros animales lo que no deseamos para nosotros mismos. Ellos, al igual que nosotros, tienen un interés propio en vivir, en continuar existiendo, aparte de su interés en disfrutar de un bienestar. Estos intereses son intrínsecos a la capacidad de sentir.

Cualquier tipo de explotación trata a los animales nohumanos como objetos de producción. Tanto en una granja industrial como en una granja tradicional (o en un criadero o en un coto de caza) los animales nohumanos están allí para que nosotros obtengamos algún producto de ellos a costa de su vida y su libertad. Todos ellos son confinados en recintos y finalmente se les arrebata la vida cuando sus propietarios lo deciden. Esto es esclavitud. Los demás animales son considerados nuestros esclavos. Y si la esclavitud está mal cuando se trata de seres humanos entonces, en virtud del principio de igualdad (igual consideración), también está mal cuando se trata de otros animales.

En realidad, el problema no es sólo la carne, sino todo lo que procede de otros animales (huevos, lácteos, miel, cuero, lana,...). No hay diferencia. Todos proceden de animales que han sido explotados y finalmente destruidos. Tampoco hay diferencia en el hecho de que podemos vivir perfectamente sin tener que recurrir a ningún producto de la explotación animal.

16 de marzo de 2014

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...