25 de septiembre de 2018

«Defensores de los derechos animales "bienestaristas": un oxímoron»



El apoyo a las normativas de "Bienestar Animal" por parte de grupos animalistas se intenta justificar apelando a dos argumentos principales: el primero es que esas medidas supuestamente reducen el sufrimiento o mejoran el bienestar de los animales —lo cual es muy cuestionable a nivel empírico y también lo es a nivel moral—, y el segundo es que dichas medidas supuestamente dificultan o impiden la actividad de explotación animal. Este segundo argumento es rebatido sistemáticamente por la propia industria de explotación animal y los estamentos políticos que velan por la continuidad de esta industria.

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Defensores de los derechos animales "bienestaristas": un oxímoron

Joan Dunayer

Marzo 2005

"!Llevemos a los pollos a la cámara de gas!" Un imaginario canto de protesta, demasiado obsceno para ser real. Sin embargo, algunos grupos animalistas, como PeTA y United Poultry Concerns, han pedido que los mataderos gaseen a los pollos en vez de dejarlos conscientes mientras son paralizados eléctricamente y después degollados. La matanza masiva de pollos es innecesaria, injusta e indudablemente cruel. Pero pedir que los pollos pasen por la cámara de gas sugiere lo contrario. Sugiere que el problema es cómo se les mata. Una campaña por una matanza menos cruel propone una nueva forma de cometer un asesinato masivo. Este tipo de campaña se denomina 'bienestarista'.

Las campañas 'bienestaristas' fomentan la noción que los animales que están esclavizados y son asesinados pueden gozar de un bienestar. Un bienestar genuino es incompatible con la esclavitud, la muerte y cualquier otro abuso, por eso utilizo comillas en la palabra 'bienestarismo' cuando ésta se utiliza en un contexto que se refiere al daño especista. Las campañas bienestaristas son anti-derechos. Éstas apoyan diferentes formas de violación de los derechos morales de los no-humanos. Las supuestas campañas por una matanza de forma humanitaria promueven una forma diferente de violar el derecho a vivir de los no-humanos. Las campañas que tienen como fin un confinamiento menos severo promueven una forma diferente de violar el derecho a la libertad de los animales no humanos.

PeTA presionó a McDonalds, Burger King y Wendy’s para que requirieran a sus proveedores de carne y huevos que el confinamiento de los animales fuera menos cruel. Estas cadenas de restaurantes ahora han especificado, entre otras cosas, que sus proveedores de huevos deben aumentar de 48 pulgadas cuadradas a 67 el espacio proporcionado a cada gallina enjaulada. Una gallina tiene el derecho moral a no ser confinada ni en 48 ni en 67 pulgadas cuadradas. Muchos activistas han gritado: “¿Qué es lo que queremos? ¡Derechos para los animales! ¿Cuándo los queremos? ¡Ahora!”. Con mucha razón, ningún activista jamás proclamaría: "¿Qué es lo que queremos? ¡Jaulas un poco más grandes! ¿Cuándo las queremos? ¡En el momento en que McDonalds o algún otro gran abusador se lo pida a sus proveedores!". Cualquier intento de trabajar con, en vez de en contra de, industrias que abusan de los animales debe hacer izar una gran bandera roja. Está moralmente mal explotar a los animales no humanos, independientemente del espacio que tengan, o de si están fuera o dentro de una jaula. Este es el mensaje que los defensores de los animales deben transmitir.

No necesitamos comer partes del cuerpo de un pollo matado en una cámara de gas o por algún otro método. No necesitamos comer huevos de gallinas que se encuentran cautivas dentro de una jaula o de alguna manera diferente. No necesitamos comer comida que provenga de animales no humanos. En vez de pedir una matanza o un confinamiento menos cruel, debemos promover el veganismo. Simplemente haciendo públicas las realidades de la explotación animal podemos conseguir que mucha gente se haga vegana. Persuadir a otros a adoptar un estilo de vida vegano reduce el número de individuos que sufren y mueren. También reduce el apoyo público hacia la industria cárnica, la vivisección y otras formas de explotación animal, haciendo más cercano el día en que estas serán finalmente prohibidas.

Algunos activistas asumen tanto el 'bienestarismo' como el veganismo. Su 'bienestarismo' impide la propagación del veganismo ya que implica que la explotación animal es inevitable y por lo tanto aceptable si se lleva a cabo de una forma “humanitaria”. Nuestro mensaje debe ser claro y consistente: no necesitamos explotar a los demás animales; su explotación es injusta y siempre causa sufrimiento. De la misma manera que los modelos a seguir veganos deben adherirse al veganismo en su estilo de vida, los portavoces por el veganismo deben adherirse al veganismo en su lucha. No tendría sentido que un defensor del veganismo llevase zapatos de piel de vaca o comiese la carne de un cerdo. Tampoco tiene sentido promover el veganismo en un momento y al siguiente promover la producción y el consumo de carne y huevos. Para que nuestra voz sea escuchada, nuestra oposición a la explotacion animal debe ser fuerte y clara.

Nosotros debemos promover persistentemente los derechos de los no-humanos, es decir, la emancipación. Los 'bienestaristas' que se llaman a sí mismos "activistas por los derechos de los animales", sabotean el concepto de derechos para los no-humanos. Confunden al publico haciéndoles pensar que el aprisionamiento, matanza y otros tipos de abusos especistas pueden ser consentidos dentro de los derechos de los no-humanos. Los bienestaristas reemplazan el derecho a vivir de los no-humanos por un "derecho a ser asesinados con menos terror y dolor." Reducen el derecho a la libertad de los no-humanos a un "derecho a ser aprisionados injustamente en un espacio mayor". En realidad, alguien que carece de los derechos más básicos —a la vida y la libertad— deja de poseer derecho alguno.

Al vez que promovemos una emancipación total, se pueden alcanzar emancipaciones parciales, a través de prohibiciones abolicionistas. Todas estas prohibiciones abolicionistas protegen al menos a algunos animales de algún tipo de explotación. Éstas evitan que algunos animales formen parte de situaciones explotadoras y puede salvar a victimas de esa situación. Una prohibición de la caza de osos previene que haya osos que sean heridos o matados: lo que hace es prevenir, más que modificar su abuso. Los activistas pueden trabajar para conseguir cualquier tipo de prohibición abolicionista, incluyendo prohibiciones en productos peleteros, la clonación de algunas mascotas y mamíferos marinos en prisiones acuáticas. De momento, las prohibiciones abolicionistas no emanciparán a todos los no-humanos, pero sí emanciparán a algunos y nos conducirán en la dirección correcta. No podemos hacer que se prohíban la mayoría de los productos especistas más populares —como la carne de los peces, la leche de vaca, los huevos de gallina— hasta que no creemos una oposición publica hacia estos productos.

Cuando no podemos alcanzar prohibiciones abolicionistas, podemos involucrarnos en boicots abolicionistas. Aunque carecen de la fuerza de la ley, los boicots pueden ser altamente efectivos. Una campaña de “boicot a los huevos” puede hacer más cercana la emancipación de las gallinas. Convenciendo a la gente a dejar de consumir huevos, se puede hacer que disminuya el número de gallinas que sufren mientras se aumenta la oposición contra toda la industria del huevo. Similarmente, un boicot a productos de belleza que no estén libres de crueldad puede reducir la vivisección y aumentar la demanda de productos libres de crueldad. Además de boicotear productos en particular, los activistas pueden boicotear instituciones especistas, como las carreras de caballos y los zoos.

Los 'bienestaristas' habitualmente dicen: "Yo apoyo cualquier cosa que reduzca el sufrimiento animal". Pero a largo plazo las medidas 'bienestaristas' incrementan el sufrimiento porque perpetúan la explotación. Tengamos en cuenta el Acta de Métodos Humanitarios de Matanza [HMSA por sus siglas en inglés]. Si uno está realmente informado de lo que ocurre en un matadero, sabremos que la HMSA completamente falla en proteger a los animales no-humanos. Principalmente, refuerza el apoyo social a la matanza ya que legitima la industria cárnica, dando la falsa impresión de que las victimas son matadas “humanitariamente”. Las medidas 'bienestaristas' son inútiles ya que dejan a los animales en las manos de sus opresores. Solamente las medidas emancipacionistas, que honran los derechos morales de los animales, pueden proteger adecuadamente a los no-humanos. Un bienestar genuino para los no-humanos requiere que estén libres de toda explotación.

Texto original en inglés: Animal Rights “Welfarists”: An Oxymoron

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Me gustaría señalar una precisión respecto de lo que expone Dunayer en su artículo.

Apoyar una prohibición sobre determinado uso de animales no siempre puede ser una opción que respete los derechos de los animales. Por ejemplo, hay prohiciones que simplemente sustituyen unas víctimas con otras; así sucede con la prohibición de usar primates en experimentos, que lo que supone en realidad es que otros animales serán utilizados en su lugar. Por otra parte, hay prohibiciones que ni siquiera lo son realmente, aunque sean publicitadas como tales. Así sucedió con la supuesta prohibición de la caza de ballenas o la supuesta prohibición de los circos con animales o la conocida prohibición de la tauromaquia en Cataluña, que lo que hizo en realidad fue eliminar las corridas de toros para favorecer así la regulación y subvención de los correbous A menudo, las supuestas prohibiciones sirven para reforzar la explotación de los animales. Por esto, es conveniente adoptar una postura crítica respecto de dichas prohibiciones y no pensar automáticamente que benefician a los animales.

Así que antes de apoyar una prohibición habría que analizar si realmente esa prohibición supone una diferencia real para los animales o más bien resulta en todo lo contrario. El profesor Gary Francione expuso una propuesta en su libro Lluvia Sin Truenos para determinar si una prohibición es compatible con el respeto a los derechos de los animales, de acuerdo a si cumple o no determinados requisitos. Ahora bien, la cuestión es que en el contexto actual es muy difícil, o casi imposible, conseguir una prohibición de tal calibre. Por esto, sería más efectivo centrar nuestros esfuerzos en el activismo educacional para lograr un cambio generalizado de mentalidad y costumbres en nuestra sociedad, mediante la difusión del veganismo, que erradique la idea de que los animales son medios para los fines humanos y pasemos a considerarlos como personas no humanas. Sólo en este contexto el ordenamiento legal podrá ser una herramienta útil para proteger los intereses de los animales.

Termino listando otros textos valiosos sobre la cuestión del Bienestar Animal:

Sirviendo al abuso: Promocionando productos de origen animalJoan Dunayer [2006]



* Haciendo negocio con las reformas del Bienestar Animal; Angel Flinn & Dan Cudahy [2011]

* Granjas felices, alimentando el prejuicio especista; Rebeca Solano & Mario Orozco [2017]


29 de agosto de 2018

Las implicaciones morales del darwinismo




En el año 1990, el filósofo James Rachels publicó un libro titulado «Created from Animals. The Moral Implications of Darwinism» en el que defiende la idea de que las contribuciones científicas de Charles Darwin conllevan consecuencias para nuestra visión sobre la moral y en concreto a nuestra relación con los demás animales.

Esta tesis no tiene nada de nuevo, puesto que en ya en la época de Darwin se postulaba que la confirmación de la evolución biológica debía necesariamente modificar nuestra visión moral del mundo y nuestra forma de realizar juicios éticos. Para introducirse sobre este tema en español sugiero consultar la obra «El Evolucionismo. de Darwin a La Sociobiología», de R. Grasa Hernández, que expone un resumen muy ameno y didáctico sobre el darwinismo y su influencia en la cultura y la filosofía.

El libro más conocido de Rachels, y el único traducido al español hasta ahora, es "Elements of Moral Philosophy" [traducido como «Introducción a la Filosofía Moral»] que recomiendo especialmente para los interesados en adquirir una visión global sobre las diversas escuelas modernas de pensamiento moral.

Para ayudar a conocer las ideas de Rachels, he decidido traducir la introducción de su libro que está disponible gratuitamente para leer y descargar. Lástima que no suceda lo mismo con todos los libros. Creo que puede ser una lectura muy interesante y provechosa, incluso aunque uno no esté necesariamente de acuerdo con su enfoque o sus conclusiones.

Las referencias que Rachels sitúa en el texto las he enlazado dentro del propio texto a su versión original o en español siempre que estuviera disponible.

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Las implicaciones morales del darwinismo: Introducción

James Rachels

1990
El hombre, en su arrogancia, se cree una obra digna de la intervención de una deidad. Sería más modesto, y más verdadero, que se considerara creado a partir de los animales.

Darwin escribió esas palabras en 1838, treinta y un años antes de publicar El Origen de las Especies. Él mismo aportaría una evidencia abrumadora para apoyar esta tesis, y al hacerlo habría traído un cambio profundo en la concepción que tenemos de nosotros mismos. Después de Darwin, no podemos pensarnos sobre nosotros mismos ocupando un lugar especial en la creación —en su lugar, debemos comprender que somos productos de las mismas fuerzas evolutivas, desarrollándose ciegamente y sin propósito, que han diseñado al resto del reino animal. Y todo eso, como se suele decir, posee un profundo significado filosófico.

Las implicaciones religiosas del darwinismo son debatidas a menudo. Desde el principio, al clero le ha preocupado que la evolución sea incompatible con la religión. Hasta qué punto esa preocupación está justificada es algo que se sigue debatiendo, y es algo sobre lo que tengo bastante que decir. Pero el darwinismo también conlleva un problema para la moral tradicional. La moral tradicional, no menos que la religión tradicional, asume que el hombre es "una gran obra". Se le concede a los humanos un estatus moral superior que a cualquier otra criatura sobre la tierra. Se considera que la vida humana, y sólo la vida humana, es sagrada, y esto implica que el amor a la humanidad es una de las primeras y más nobles virtudes. ¿Qué sucedería con todo esto si el hombre resulta ser nada más que un tipo de simio?

Curiosamente, los filósofos han mostrado poco interés sobre tales cuestiones. El denominado 'hombre de la calle' puede creer que podemos aprender importantes lecciones filosóficas a partir de Darwin —o que Darwin plantea graves amenazas— pero de largo los pensadores académicos no parecen coincidir. En las décadas siguientes a la publicación de la teoría de Darwin, algunos filósofos tuvieron mucho que decir al respecto. Por aquel entonces se puso de moda pensar que el darwinismo tenía una profundas implicaciones en todos los ámbitos. Pero este interés rápidamente se esfumó. Si examinamos la mayoría de los influyentes trabajos filosóficos escritos en el siglo XX, encontraremos pocas referencias a Darwin. Su teoría es discutida, por supuesto, en obras dedicadas específicamente a la filosofía de la ciencia. Pero en los escritos filosóficos de interés más general, y particularmente en los libros sobre ética, es mayoritariamente ignorado. Cuando aparece el tema suele ser habitualmente para explicar que el darwinismo no tiene las implicaciones que su popularidad dice que tiene. Los filósofos parecen coincidir con la observación de Wittgenstein cuando escribió que "la teoría de Darwin no tiene mayor relación con la filosofía que cualquier otra hipótesis de la ciencia natural".

¿Por qué los filósofos, con contadas excepciones, han sido tan indiferentes a Darwin? En parte puede haberse debido a una reacción contra las absurdas afirmaciones que se hicieron al respecto. Cuando leyó por primera vez El Origen de las Especies, Karl Marx declaró que “la obra de Darwin es de una gran importancia y sirve a mi propósito en cuanto que proporciona una base para la lucha histórica de clases en las ciencias naturales”. Socialistas posteriores realizaron valoraciones similares, alegando que que encontraban en Darwin una 'base científica' para sus ideas políticas. Por otro lado, los capitalistas proclamaban lo mismo: a finales del siglo XIX, la idea de "la supervivencia del más apto" era invocada insistentemente para justificar un sistema económico competitivo. En 1900, el industrial norteamericano Andrew Carnegie escribió que debemos "aceptar y dar la bienvenida a una gran desigualdad; la concentración de empresas, industrias y comercios, en manos de unos pocos; y las leyes de la competitividad son no sólo beneficiosas sino esenciales para el progreso futuro de la raza". ¿Por qué? Porque sólo el capitalismo asegura "la supervivencia del más apto". Para empeorar todavía más las cosas, Heinrich Himmler declararía más tarde que el darwinismo apoyaba en Europa la purga de los 'inadaptados' judíos. La irritación ante semejantes despropósitos podría haber provocado reacciones como la de Wittgenstein. Frente a todo esto, resulta tentador alzar la mano y decir: la teoría de Darwin trata sobre biología, no sobre política o economía o ética o religión o cualquier otra cosa.

Las personas cultas podrían resistirse todavía a la idea de que el darwinismo tiene implicaciones morales por otra razón. Mucha gente piensa que el darwinismo es contrario a una verdadera moral y la rechazan por esta razón. Gran parte del actual rechazo al darwinismo parece estar parcialmente motivado por este pensamiento. En los Estados Unidos, hay quienes quieren prohibir la enseñanza de la evolución en las escuelas públicas y, para provocar los sentimientos de la gente, señalan las supuestas nocivas implicaciones que tiene para la religión y la moral. El argumento resulta tristemente familiar. La idea de que el darwinismo socava los valores tradicionales ha sido usada tan a menudo como una razón para oponerse a la teoría de Darwin que incluso las personas científicamente educadas tienden a pensar que eso no es más que una necia idea que debe ser rechazada sin pensárselo dos veces.

Los principales defensores de la evolución han asumido esta posición —ellos insisten en que la teoría no supone una amenaza para la moral o la religión porque su teoría no tiene implicaciones para la moral o la religión. Stephen Jay Gould, uno de los principales defensores contemporáneos del darwinismo, y ciertamente uno de los escritores más convincentes sobre el tema, responde al desafío de la derecha conservadora deplorando "la insensata dicotomía de la ciencia contra la religión" y asegurando a sus lectores que "si bien no soy un creyente convencional, no me considero irreligioso." Continúa argumentando en favor de que no hay conflicto entre el darwinismo y los valores tradicionales, o, en general, con ningún tipo de valores:
«¿Qué desafío pueden ofrecer los hechos de la naturaleza respecto de nuestras propias decisiones sobre el valor moral de nuestras vidas? Somos lo que somos, pero interpretamos el significado de nuestra herencia a nuestra elección. La ciencia no puede responder a cuestiones sobre cómo debemos vivir así como la religión no puede medir la edad de la Tierra.»
De este modo, según se desarrolla el debate, sólo dos posiciones son posibles: la visión fundamentalista de que el darwinismo socava los valores tradicionales, y, por tanto, debe ser rechazado; y la réplica evolucionista de que el darwinismo no supone una amenaza a los valores tradicionales. Cuando se establecen los términos de esta manera, resulta difícil plantear la posibilidad de que el darwinismo puede tener consecuencias morales —especialmente la idea de que el darwinismo socava la moral tradicional— sin parecer que nos ponemos de parte de los enemigos de la evolución. El resultado es que, en los ámbitos cultos, se considera un signo de inteligencia creer que el darwinismo no tiene implicaciones para la ética. Desaparecida en combate se encuentra la posibilidad de una tercera alternativa: que el darwinismo es incompatible con la moral tradicional, y que asimismo proporciona razones para rechazar esta moral y reemplazarla por una mejor.

No obstante, hay razones más profundas y fundamentadas para el escepticismo acerca de deducir lecciones morales a partir del darwinismo, sugeridas por el argumento de Gould. Se trata del viejo problema de la relación entre hechos y valores, del "ser" y el "deber". No podemos, como regla general, derivar válidamente conclusiones acerca de lo que debe ser el caso a partir de premisas sobre lo que es el caso. La teoría de Darwin, si es correcta, trata sobre cuestiones de hecho. Nos dice lo que es el caso, en lo que concierne a la evolución de las especies. Por tanto, estrictamente hablando, de ella no se deriva ninguna conclusión respecto de cuestiones de valor. No se deduce, simplemente porque seamos una clase de simios, que debamos pensar despreciativamente sobre nosotros, o que nuestras vidas sean menos importantes, o que los seres humanos sean 'meramente' un tipo de animal entre otros. No se deduce que los postulados de la religión sean falsos. Como se suele decir a menudo, la selección natural podría ser una manera mediante la que Dios ha elegido crear al hombre. En este caso, el hombre todavía podría ser considerado como la divinamente bendecida cima de la creación.

Aun así, permanecen algunos pensamientos inquietantes. ¿Puede ser realmente cierto que el darwinismo, que ha derrocado nuestras antiguas ideas sobre el hombre y la naturaleza, no tenga desestabilizadoras consecuencias? La moral tradicional está basada, en parte, en la idea de que la vida humana tiene un valor y dignidad especial. Si debemos renunciar a la sobrevalorada concepción que tenemos de nosotros mismos, y la visión de que el mundo está hecho exclusivamente para nuestra presencia, ¿no tendríamos que renunciar, al mismo tiempo, a los elementos de nuestra moral que dependen de esas creencias? La sensación de que el descubrimiento de Darwin socava la religión tradicional, así como partes de la moral tradicional, no desaparecerá, a pesar de los atractivos argumentos lógicos que se derivan de ello, y a pesar del hecho de que no queramos posicionarnos con los enemigos de la evolución. Creo que esta presunción está justificada. Hay una conexión entre la teoría de Darwin y estas significativas cuestiones, aunque la conexión es más compleja que una simple vinculación lógica.

Argumentaré que la teoría de Darwin socava los valores tradicionales. En particular, socava la idea tradicional de que la vida humana tiene una exclusiva y especial dignidad. Así, aunque soy un darwiniano, defenderá la tesis que los amigos de Darwin suelen rechazar. Pero no asumo, como hacen los enemigos de Darwin, que esta implicación del darwinismo es moralmente perniciosa. Creo que se trata de una conclusión útil y positiva que debe ser bien recibida y no rechazada. Abandonar la idea de que la vida humana tiene una importancia especial no nos deja en una deriva moral; esto sólo sugiere la necesidad de un diferente y mejor anclaje.

Darwin dijo que El Origen de las Especies era "un alegato extenso". Aun a riesgo de parecer presuntuoso, quisiera señalar lo mismo acerca del presente libro, que también elabora un alegato extenso. El libro contiene un buen trozo de historia intelectual. Esta historia es relatada en parte para proporcionar un trasfondo, pero también porque quiero presentar mi argumento filosófico en el contexto de los eventos humanos que lo hacen posible. Los argumentos filosóficos son a menudo presentado ahistóricamente, como cadenas abstractas de razonamiento cuya validez lógica es independiente de su contexto cultural. No hay nada erróneo en esta forma de argumentar; de hecho, es la norma entre los filósofos de este siglo. Pero en este libro me he apartado de esa práctica y he incluido bastante más material histórico del que es usual en un libro de filosofía que presenta una argumentación.

Esta argumentación puede ser sumarizada concisamente:

1. La moral tradicional depende de la idea de que los seres humanos están en una categoría moral especial: según este punto de vista moral, la vida humana tiene un valor único y especial, mientras que la vida no humana tiene relativamente poco valor. Así, el propósito de la moral está concebido para ser, primordialmente, la protección de los seres humanos y sus derechos e intereses. Esto suele denominarse como la noción de la dignidad humana. Pero esta idea no existe en un vacío lógico. Tradicionalmente se ha sostenido en dos maneras: primero, de acuerdo a la noción de que el hombre fue hecho a imagen de Dios, y segundo, de acuerdo a la noción de que el hombre es el único ser racional.

2. La teoría de Darwin no implica que la idea de la dignidad humana sea falsa —decir esto supondría violar la restricción lógica en contra de derivar el "deber" del "ser". El darwinismo, sin embargo, socava la doctrina tradicional, en un sentido que explicaré, eliminando su fundamento. El darwinismo socava la idea de que el hombre ha sido hecho a semejanza de Dios y la idea de que el ser humano es el único ser racional. Más aún, si el darwinismo es correcto, resulta dudoso encontrar otro fundamento para la idea de la dignidad humana. La idea de la dignidad humana aparece, por tanto, como el efluvio moral de una metafísica desacreditada.

3. Para reemplazar la doctrina de la dignidad humana ofrezco una concepción diferente, el individualismo moral, el cual argumento que cuadra mejor con un enfoque evolucionista. De acuerdo al individualismo moral, el simple hecho de que uno sea humano no significa una consideración especial. El trato que debe tener un individuo depende de sus características particulares, en lugar del hecho de ser miembro de un supuesto grupo —aunque el grupo sea el de los seres humanos. Ofrezco varias razones para pensar que este enfoque es moralmente razonable, así como razones para pensar que es la visión que se deriva naturalmente si vemos el mundo desde una perspectiva evolucionista.

4. Finalmente, abandonando la idea de la dignidad humana, y adoptando el individualismo moral en su lugar, habrá consecuencias prácticas. La vida humana no podrá seguir siendo considerada con la misma reverencia supersticiosa que es tradicionalmente asumida, y las vidas de los no-humanos no podrán seguir siendo confinadas a la indiferencia. Esto significa que la vida humana será, en cierto sentido, devaluada, mientras que el valor reconocido a la vida no humana se verá incrementado. Esto tendrá como resultado una nueva perspectiva sobre el suicidio y la eutanasia, así como sobre el trato hacia los animales. Espero poder mostrar que reconstruir la moral sin la presunción de la excepcionalidad humana proporciona una moral más fuerte y más racional. Esto nos proporcionará una mejor ética respecto del trato hacia humanos y animales no humanos.

Hay otra cuestión que deseo reivindicar acerca del alcance del trabajo de Darwin. Como veremos, el propio Darwin tuvo mucho que decir acerca de la moral y la religión. Pero sus reflexiones sobre estos temas suelen ser ignoradas, o tratadas como un asunto marginal. Se presupone que sus opiniones sobre la moral y la religión son independientes de su labor estrictamente científica y que poseen menos valor. El propio Darwin, no obstante, parece haber creído que todo su pensamiento conformaba una sola unidad. Argumentaré que él estaba en lo correcto: sería más provechoso verlo como un pensador sistemático cuyas opiniones sobre todos estos temas están estrechamente relacionadas. A día de hoy, casi todo el mundo piensa que Darwin fue un pensador profundo. Pero yo pretendo demostrar que fue un pensador más profundo sobre una mayor variedad de temas de lo que comúnmente se suele creer.
Texto original en inglés: "Created From Animals: The Moral Implications of Darwinism [Introduction]"
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Lamento tener que dejarlo aquí porque seguro que a algunos les gustaría continuar leyendo. Como señalé anteriormente, el libro está disponible gratuitamente para leer y descargar, aunque sólo en su versión original en el idioma inglés.

Lo cierto es que el trabajo de Darwin tuvo rápidamente un fuerte impacto en la sociedad occidental y es notoria su influencia en las ideologías del momento. Pronto surge una corriente de pensamiento que posteriormente se denominó como «darwinismo social», que en realidad no tuvo que ver tanto con las ideas de Darwin sino que fue una doctrina supremacista promovida por el filósofo Herbert Spencer, que alegaba inspirarse en la obra de Darwin. Así lo explican, por ejemplo, los autores Lewontin, Rose y Kamin en su conocido libro «No está en los genes». Hasta el día de hoy, todavía se sigue asociando indebidamente la teoría de Darwin como una supuesta justificación para ideologías que promueven la opresión de los poderosos sobre los débiles.

Me llama especialmente la atención el hecho de que Rachels estimara tan importante las evidencias aportadas por Darwin para desestimar el antropocentrismo. A mi modo de ver, creo que no hacía falta la aparición del darwinismo para razonar que las asunciones antropocentristas son falaces. Primero, no contamos con ninguna prueba objetiva de que exista un dios, y mucho menos aún de que tal dios posicione a la humanidad en una categoría especial. Uno puede creer en la existencia de un dios por fe pero no por conocimiento. Por otra parte, la observación empírica ya nos indicaba que otros animales piensan y razonan, como así atestiguan diversos estudiosos y naturalistas desde hace siglos, y es sólo fruto de la ignorancia y los prejuicios, y no de los hechos, creer que el ser humano es el único ser racional. Además, que el mundo fuera creado o manejado por un dios, o que la evolución biológica no existiera, me parece que son hechos irrelevantes en sentido propiamente moral. Hace veintitrés siglos que Platón ya argumentó lógicamente que la existencia de la moral no depende de la divinidad, y otros filosófos posteriores apuntalaron esa tesis. No es mi propósito hacer apología del ateísmo; me limito a exponer lo que el razonamiento filosófico indica.

Rachels trata de defender en su libro que el darwinismo es un sistema de pensamiento global y no sólo una teoría científica. No intentaré juzgar esa tesis aquí porque me llevaría demasiado espacio exponerlo de manera ponderada, pero quisiera añadir que el propio Darwin no parecía tener asumida esa idea, porque cuando tuvo que dirimir sobre dilemas morales no hizo otra cosa más que acudir a las propias doctrinas ya existentes en su época. Por ejemplo, según relata Pablo Malo en su ensayo «Darwin y los derechos de los animales», cuando se planteó la controversia moral sobre la vivisección, Darwin acudió al utilitarismo —y al antropocentrismo— para concluir que consideraba moralmente aceptable que los animales fueran utilizados en beneficio de la humanidad.

Yo pienso que el sistema filosófico moral que plantea Rachels en su libro ya es suficientemente interesante, y bien razonado, sin necesidad de partir del darwinismo o apoyarse en él. Sin embargo, el hecho de que Darwin no asumiera un sistema propio de pensamiento filosófico no significa que dicho sistema no se pueda derivar lógicamente de su obra, que es lo que Rachels intenta defender. También me parece que es notable la intención de Rachels de demostrar que el darwinismo no puede servir en ningún caso para justificar el especismo y la opresión sobre los animales —o sobre seres humanos—, algo que desgraciadamente mucha gente sí parece creer o al menos lo usa con dicha intención.

Podría estar de acuerdo con James Rachels en que la ciencia tiene implicaciones morales pero, no obstante, la ciencia no establece criterios morales. La ciencia tiene implicaciones morales, por ejemplo, en el sentido de que gracias a ella podemos tener cierto grado de certeza en saber cuáles seres son conscientes y cuáles no pueden serlo. Son implicaciones en el sentido práctico, en el sentido de poder aplicar la ética a la vida, pero no son implicaciones respecto de las categorías y conceptos que articulan la filosofia moral, las cuales provienen de la lógica.

Por último, me gustaría señalar que, en contra de lo que en algunas ocasiones se dice, el veganismo no va en contra de la evolución humana —si es que esa proposición tiene algún sentido. Sería más bien al contrario. Nuestra evolución como especie se ha desarrollado para capacitarnos como seres empáticos y morales. Asimismo hemos desarrollado la capacidad biológica de poder vivir saludablemente consumiendo sólo vegetales. También podemos satisfacer el resto de nuestras necesidades sin tener que utilizar a los animales. Por tanto, el veganismo no contradice la evolución humana sino que se puede considerar como parte de ella.


18 de julio de 2018

¿Estamos solos en el universo?

CARL SAGAN

¿Estamos solos en el universo? Esta cuestión se refiere a plantear la posibilidad de que haya seres extraterrestes e inteligentes en otros planetas y los humanos no seamos los únicos seres conscientes que existen. Una cuestión que ha sido investigada en el ámbito de la ciencia en diversas ocasiones sin deducciones concluyentes hasta el momento. Ahora, sobre esta cuestión me gustaría aportar un par de reflexiones.

La primera es que cuando se dice que "estamos solos" habitualmente nos referimos a los humanos, pero, en realidad, los humanos no estamos solos en el universo sino que estamos acompañados por otros individuos: los demás animales en este planeta. El problema es que ni siquiera nos damos cuenta de ello porque lo hemos discriminado y cosificado de tal manera que ni siquiera los consideramos individuos, a pesar de que sabemos científicamente que ellos son seres conscientes.

La segunda reflexión es que, así como planteara en alguna ocasión el propio Stephen Hawking, tal vez no sería ninguna buena noticia que una especie alienígena tecnológica e intelectivamente muy desarrollada pudiera encontrar y alcanzar nuestro planeta. ¿Por qué? Porque sólo hay que comprobar cómo hemos tratado a los otros animales que pueblan este planeta. Los hemos discriminado, esclavizado y exterminado de todas las maneras imaginables, y el número de nuestras víctimas se ha ido incrementando exponencialmente según aumentaba el desarrollo de nuestra tecnología. ¿Que nos hace pensar que otra especie intelectivamente superior no actuaría del mismo modo sobre nosotros, utilizándonos como esclavos, así como nosotros hemos sometido a los otros animales aprovechándonos de nuestro poder?

Si la Humanidad va a ser una especie cruel y esclavista, pudiendo elegir no serlo, porque no estamos obligados a comportarnos de esa forma, quizás no merezca que valoremos nuestra supervivencia como especie, a no ser que cambiemos profundamente. Esto no es misantropía; es simplemente permitir que la ética ocupe un criterio para juzgar y dirigir nuestras vidas en lugar de regirnos colectivamente por ese egocentrismo desquiciado que es el antropocentrismo.

No estamos solos en el Universo. Lo que ocurre es que nos hemos alienado culturalmente de tal forma respecto del resto de animales que parece que viviéramos mentalmente en una especie de autismo antropocéntrico que nos impide reconocer a nuestro alrededor la evidente existencia de otros seres sensibles e inteligentes que son los otros animales.

12 de julio de 2018

Bibliografía básica


A lo largo de los años, me han pedido en numerosas ocasiones una lista de artículos y libros sobre filosofía moral y ética animalista, así que he pensado que sería de interés general publicar una concisa bibliografía en el blog. La lista va ordenada de manera cronológica porque el pensamiento filosófico se desarrolla de forma secuencial. Pero, antes de proceder, debo aclarar unos puntos acerca de esta lista.

Primero; esta biblografía no es exhaustiva sino que se limita a los textos que considero más importantes y necesarios, y no a todos los que existen. Segundo; se limita a textos escritos o traducidos al español, ya que me dirijo principalmente a personas que no pueden o no desean manejar literatura anglosajona. Tercero; no incluyo textos publicados en este blog sino sólo textos externos. Para complementar esta bibliografía sugiero consultar esta entrada sobre especismo, así como la recopilación de documentos sobre la historia del veganismo y las traducciones de autores notables como Tom Regan. También recomiendo consultar la lista bibliográfica elaborada por Igor Sanz.


Bibliografía básica sobre filosofía moral

Fundamentación de la metafísica de las costumbresImmanuel Kant [1785]


- El origen del conocimiento moral; Franz Brentano [1889]


- Lo correcto y lo bueno; W.D. Ross [1930]


- La posibilidad del altruismo; Thomas Nagel [1970]


Compendio de ética; VV.AA. [1995]


Ética; Adela Cortina & Emilio Martínez [1996]


- Ordenando la ética; R.M. Hare [1999]

Introducción a la filosofía moralJames Rachels [2005]


- Igualdad y discurso moral; Marcelo Alegre [2005]


Justicia ¿Hacemos lo que debemos?; Michael Sandel [2009]


- La dignidad, entre el escepticismo y el entusiasmo; Gustavo Ortiz Millán [2014] 


Bibliografía básica sobre filosofía animalista


- Liberación Animal; Peter Singer [1975]


- Derechos Animales, Injusticias Humanas; Tom Regan [1980]


- En Defensa de los Derechos Animales; Tom Regan [1983]


- Comunidad moral y derechos de los animales; Steve Sapontzis [1985]


- Animales, propiedad y bienestarismo legal; Gary Francione [1994]


- Lluvia Sin Truenos; Gary Francione [1996]


- Ética más allá de los límites de la especie; Peter Singer [1999]


- El error de Bentham (y de Singer); Gary Francione [1999]


- Una concepción inherentista de los animales; Priscilla Cohn [1999]


- Las mujeres y los animales; Anna Charlton [1999]


- Introducción a los Derechos Animales, Gary Francione [2000]


- Eterna Treblinka; Charles Patterson [2002]


- Justicia para los animales; Pablo de Lora [2003]


Derechos animales y ética medioambiental; Tom Regan [2004]


- Nuestra hipocresía; Gary Francione [2005]


- Un derecho para todos; Gary Francione [2005]


- La extensión de la comunidad moral en Schopenhauer; Encarnación Ruiz [2007]


- Por encima de su cadáver; Bob Torres [2007]


- Ética de la relación entre humanos y animales; Ursula Wolf [2012]


- El marxismo y la cuestión de la especie; Renzo Llorente [2013]


- Come con conciencia; Anna Charlton & Gary Francione [2014]


- En defensa de los animales; Matthieu Ricard [2014]


Contractualismo y Derechos Animales; Mario Orozco & Rebeca Solano [2017]


-  ¿Tienen derechos los animales?; Gustavo Ortiz Millán [2017]


27 de junio de 2018

El día de la bestia



Dentro de unos días, en la celebración conocida como "Rapa das Bestas" ["El rapado de las bestias"], nos encontraremos de nuevo con otro evento que consiste en una escenificación festiva de la dominación del hombre sobre los demás animales. 

El acto de dominación es real y ritual al mismo tiempo. Se representa cómo los humanos someten mediante la fuerza a unos animales libres para cosificarlos como instrumentos al servicio de los humanos; para esclavizarlos. Al mismo sometimiento ejercido contra seres humanos que denominamos esclavitud, cuando se trata de otros animales lo denominamos tradicionalmente “domesticación”.

La base de nuestra cultura está asentada sobre este principio de dominación antropocéntrica, que considera a los otros animales como objetos, recursos y propiedades de los seres humanos. En nuestra sociedad, a los animales sólo se les reconoce un valor instrumental: son medios para fines humanos. No se les reconoce un valor inherente que impediría que sacrificáramos su individualidad y sus intereses para beneficio de los humanos.

Este festival pertenece a la misma categoría que otras escenificaciones de dominación similares, como la tauromaquia. A pesar de su carácter festivo, no se trata de simple entretenimiento o diversión. El principal propósito y sentido de este tipo de eventos es ensalzar la dominación humana sobre los otros animales e inculcarnos la idea de que los humanos somos "superiores" a los demás animales y tenemos legitimidad en esclavizarlos para nuestro beneficio.

Muchos animalistas critican el acto porque les parece algo "cruel" pero no cuestionan la creencia que lo fundamenta: la idea de que los humanos tienen derecho a someter a los otros animales como medios para fines humanos. Por ejemplo, en el blog El caballo de Nietzsche se denuncia exclusivamente la "brutalidad" en la manera en que los caballos son tratados. Asimismo, un reportaje del periódico The New York Times sobre esta celebración recoge la opinión de Laura Duarte, una militante y candidata del partido animalista PACMA:
«No criticamos lo que hacen sino cómo lo hacen, porque causa un terrible estrés a los animales que viven en la naturaleza y no están acostumbrados al contacto humano»
Más claro, el agua. Es otro ejemplo que muestra que los bienestaristas no cuestionan a la dominación humana sobre los demás animales. Ellos no se oponen a la esclavitud animal. Sólo les preocupa las condiciones en que se realiza esta esclavitud, en tanto que conlleve, a su juicio, un excesivo sufrimiento a los animales. Todo lo demás les resulta secundario o incluso indiferente. En la misma línea se sitúan las organizaciones Libera! y la Fundación Franz Weber proponiendo recientemente regular esta violencia infligida sobre los animales.

En oposición a todo esto, la perspectiva vegana, dentro del contexto de la filosofía de los Derechos Animales, considera que el problema central de estas acciones no está en la forma concreta en que se llevan a cabo, ni tampoco en el sufrimiento que causan, sino que juzga que el hecho mismo de coaccionar a otros animales para nuestro beneficio, y considerarlos como medios para nuestros fines, ya es un error moral fundamental, independientemente de las condiciones particulares en que se ejerza.

Si estamos de acuerdo en que los animales poseen un valor moral inherente entonces la única respuesta coherente que debemos ofrecer ante la injusticia que representa la dominación humana sobre los demás animales es exigir la abolición, y no la regulación, de esta esclavitud. Por supuesto que esta exigencia no tiene obviamente fuerza material si carece del apoyo de la sociedad, y es por esto que nuestra energía debería centrarse en la educación vegana y el activismo social para lograr así que la opinión pública comprenda el error moral que es la explotación de los animales.


7 de junio de 2018

Nuestra responsabilidad respecto de los animales



¿Tenemos alguna responsabilidad respecto de los animales? ¿Por qué deberíamos tenerla? En el caso de ser así, ¿qué tipo de responsabilidad sería? Mi propósito en este ensayo es el de responder a estas cuestiones en manera razonada y concisa. 

Un concepto central de la ética es el de la responsabilidad moral. Este concepto significa que hay individuos que son moralmente responsables de sus actos: a estos individuos los denominaremos agentes morales. Hay otros individuos que no lo son, por falta de capacidad para razonar moralmente, de comprender las normas éticas y llevarlas a cabo. 

La responsabilidad moral de nuestros actos se define esencialmente por el hecho de que tenemos una conciencia intelectiva desarrollada que nos permite ser conscientes de lo que implican nuestros actos y ser capaces de adecuar nuestra conducta a una serie de normas razonadas que previamente hemos comprendido y asumido. También se fundamenta en el hecho de que somos agentes libres, esto es, tenemos control voluntario de nuestros propios actos y no estamos determinados por factores externos.

Por tanto, de lo que somos responsables es de nuestros actos, porque la consecución de nuestros actos está mediada por nuestra conciencia moral, que nos permite diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo que es correcto y es incorrecto, y controlar nuestro comportamiento.

La responsabilidad sólo se puede referir a aquello que razonablemente podemos controlar mediante la voluntad, es decir, a nuestro comportamiento positivo: lo que hacemos con nuestros actos. Por definición, uno solamente puede ser responsable de aquellos actos que causa directamente. La noción de responsabilidad está fundamentada en el principio de causalidad. La causalidad es un proceso formado por hechos relacionados entre sí. No podemos ser responsables de actos que no tienen relación causal con algo que nosotros hayamos hecho deliberadamente.

No somos responsables de sucesos que ocurren sin que nosotros hayamos tenido intervención en ellos. Ciertamente hay actos, como el ayudar a otros que lo necesiten, que podemos realizar motivados por la empatía y que pueden ser moralmente buenos, pero no estamos obligados a ellos por una razón moral —no son moralmente obligados. No todas las acciones que entran dentro de la esfera moral se refiere exclusivamente a deberes u obligaciones.

Obviamente la responsabilidad moral implica que hay algunas cosas que debemos hacer y otras que no debemos hacer, y es por ello que algunas personas pueden considerar esto como algo que nos limita a la hora de actuar. Ciertamente es así, pero no se trata de algo que nos perjudique o vaya contra nuestra personalidad

La ética no es una limitación en el aspecto peyorativo del término. Decir que la ética es una “limitación” es lo mismo que decir que las matemáticas son una “limitación” porque estamos obligados a ajustarnos a sus reglas para poder operar numéricamente. Del mismo modo, tenemos que ajustarnos a las normas morales para poder actuar éticamente. Hablar de “limitación” no explica nada acerca de la veracidad o correción de ambas disciplinas. La ética parece una limitación sólo para aquellos que no la han comprendido. Para quienes la han interiorizado es una extensión de nuestra propia racionalidad. Las normas éticas provienen de nuestra razón; no desde fuera de nosotros. Bajo esta perspectiva, adecuar nuestra conducta a la racionalidad moral no sería una limitación sino un desarrollo de la personalidad racional.

Hay que tener en cuenta que muchos seres humanos no son agentes morales [por ejemplo: bebés, discapacitados mentales, ancianos seniles] y sin embargo merecen ser reconocidos como miembros de la comunidad moral. No porque sean humanos, lo cual es irrelevante, sino porque son individuos que sienten, sufren y tienen intereses. Esta característica —la sintiencia o conciencia sensitiva— sería común a todos los animales que poseen un sistema nervioso centralizado, y es el único requisito necesario y suficiente para ser reconocido como sujetos de consideración moral. Que otros animales no sean agentes morales no tiene relevancia en lo que se refiere a su consideración moral; sólo lo tiene en lo que se refiere a su responsabilidad moral. Son categorías distintas. Para ser considerado un sujeto de consideración moral es necesario y suficiente con poseer subjetividad, es decir, ser un sujeto o, dicho de otra manera, tener un «yo».

Los animales no humanos debe ser sujetos de consideración moral porque son sujetos. Y asimismo deben ser reconocidos como sujetos de derechos porque tienen intereses. Los derechos protegen intereses y hay derechos fundamentales que protegen intereses que los animales también poseen, sin importar que no sean humanos. Muchos seres humanos no tienen la capacidad de respetar o comprender los derechos de otros, como así sucede en el caso de bebés, niños pequeños, discapacitados mentales, ancianos seniles, pero ellos tienen derechos reconocidos. El reconocimiento de derechos fundamentales a otros individuos no tiene que ver con su capacidad de respetar o entender el concepto de los derechos sino que sólo tiene que ver con el hecho de poseer los intereses que protegen esos derechos.

El filósofo Mark Rowlands propone la categoría de «sujeto moral» para referirse a aquellos animales capaces de un comportamiento moral básico en el sentido de que son capaces de empatía y altruismo. Es razonable deducir que algunos animales pueden ser sujetos morales —igual que lo pueden ser los niños pequeños— pero estos animales que llegan a ser sujetos morales carecen no obstante de responsabilidad moral, por lo que esta categoría no tiene especial relevancia respecto de la cuestión de la responsabilidad que aquí tratamos.

Así pues, deberíamos preocuparnos por el daño que nosotros causamos a los animales. Es nuestra responsabilidad como agentes morales. Infligimos violencia y perjuicios sistemáticos sobre los animales, tanto de forma directa y deliberada —como sucede en el caso de la explotación animal— como de forma indirecta e inintencionada —como sucede, por ejemplo, en el caso del sistema eléctrico. Este daño indirecto, del cual somos responsables, también es imperativo que lo evitemos, aplicando sobre todo medidas de prevención. El daño directo que infligimos en el caso concreto de la explotación animal debemos detenerlo en primer lugar dejando de participar en ello —haciéndonos veganos.

Todos somos responsables de la existencia de la explotación animal institucionalizada, ya que se trata de una actividad social y nosotros formamos parte activa de esa sociedad. La diferencia es sólo de grado. Los veganos son los que tendrían la responsabilidad menor al haber dejado de demandar y apoyar dicha explotación. Los mayores responsables son los consumidores y demandantes de productos y actividades que implican utilizar a los animales. Pero todos somos responsables en tanto que formamos parte de esta sociedad basada en la explotación animal. Ahora bien, mucha gente participa sin tener apenas conciencia de estar haciendo algo malo —simplemente continuan la inercia de las costumbres y hábitos que les inculcaron desde la infancia. Sin embargo, si tomamos conciencia de que hay algo malo en ello, de que esta actividad es moralmente injusta y materialmente innecesaria, entonces ya no sólo somos responsables sino que pasamos a ser también culpables de infligir daño a los animales deliberadamente sin una razón que lo justique.

Por otra parte, no existe la obligación de preocuparnos por el daño que pudiera padecer un ser sintiente del cual no somos responsables, en tanto que no lo causamos ni tenemos alguna relación de responsabilidad contraída. Que haya animales que padezcan alguna clase de perjuicio del cual nosotros no seamos los autores no es de nuestra responsabilidad moral, e incluso sería una injerencia indebida intervenir en esas situaciones si conllevara causar alguna clase de daño a otros o lesionar la autonomía de esos animales.

Los animales silvestres tienen derecho a existir libres en sus propios hábitats y comunidades en sus propios términos sin el control y la dominación de los humanos.

Así, hemos llegado finalmente a las conclusiones de que [1] tenemos una responsabilidad moral respecto de los animales —en tanto que nosotros los humanos seamos agentes morales y en tanto que los animales son pacientes morales— y que [2] esa responsabilidad conlleva que no debemos tratarlos como si sólo tuvieran valor instrumental, como meros recursos, objetos o propiedades, y que asimismo [3] tenemos una obligación de cuidar de los animales que existen o son dañados por nuestra causa, así como [4] la de respetar la autonomía e independencia de los animales libres silvestres, dejando de invadir sus hábitats y de interferir en sus vidas.

Todo esto sería una exposición muy elemental de un nivel muy básico de la ética y que forma parte del fundamento de la filosofía de los Derechos Animales. Si bien, a mi entender, el solo hecha de llegar hasta aquí representaría un progreso avanzado en la moralidad; el cual, en lo que respecta específicamente a los animales no humanos todavía no lo hemos alcanzado como sociedad.


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