16 de junio de 2013

La moralidad de las adopciones








El propósito de esta nota es establecer la relación entre veganismo y las adopciones de animales nohumanos (aunque el análisis vale igualmente para el caso de seres humanos).  Según mi experiencia personal, compruebo que muchos veganos no se han planteado hasta ahora si el hecho de fomentar las adopciones se trata de algo compatible con el veganismo, o en qué modo es compatible. 

Lo primero que deberíamos saber es que  el veganismo no va por un lado y las adopciones por otro. El veganismo es el principio básico que debe regir nuestra relación con los demás animales en cualquier actividad. Por tanto, todas las adopciones en las que participemos, deberían basarse en el veganismo también. Sin embargo, compruebo a menudo que están completamente disociadas por parte de activistas veganos, quienes han incorporado el veganismo a su vida pero no a su activismo. O, al menos, parece que no del todo.

Hay que tener una cosa muy clara: si fomentamos la adopción por parte de gente que no va alimentar de manera vegana a los nohumanos que adopten (algo así como el 98% de los seres humanos), entonces estamos ayudando directamente a que billones de animales sean explotados y asesinados. No se trata de algo indirecto o accidental, sino de algo deliberado e intencionado por nuestra parte. Esto no tiene justificación moral.

Algunas personas han alegado que de ese modo estaríamos "dejando morir" a los animales. Pero considero que esa acusación no es correcta. No lo es por dos razones muy básicas:

Primero, porque no somos responsables de que otros humanos hayan criado o abandonado a sus esclavos nohumanos. Así que, por lógica, no podemos dejar lo que nunca hemos tenido, ya sea una persona o un supuesto deber moral.

Y, segundo, porque no estamos en contra de la adopción, sino en contra de la explotación animal. Adoptar no es un deber moral, pero quien desee hacerlo o fomentarlo sí tiene el deber de hacerlo desde el veganismo. De lo contrario, se está ayudando a unos pocos individuos a costa de explotar a miles de millones que no tienen culpa de nada. 

El argumento de "dejar morir" se trata de la misma recriminación que nos han hecho los bienestaristas durante los últimos años (o las últimas décadas) cuando decían que si los abolicionistas no apoyábamos las reformas bienestaristas entonces en ese caso estábamos "dejando sufrir" a los animales esclavizados. !Como si fuéramos nosotros los responsables de la esclavitud que padecen! Aparte de que nunca se ha demostrado que dichas reformas reduzcan el sufrimiento de las víctimas, sino que meramente reducen el sufrimiento en la conciencia de quienes participan en la explotación animal.

No estoy proponiendo que rechacemos las adopciones en sí mismas, sino que, en el caso de que se realicen, se lleven a cabo con un mínimo de decencia moral (veganismo), y no a costa de explotar a otros animales. De lo contrario, solamente se tiene en cuenta los intereses de unos determinados individuos, mientras se ignora al resto. Si sacamos de una jaula a una víctima a costa de perjudicar directamente con ese acto a otros inocentes, entonces estamos actuando mal. 

En el caso de que adoptemos a alguien, deberíamos saber que  los perros son omnívoros. Y los gatos, aunque carnívoros, pueden ser alimentados con pienso vegano (sin sustancias de origen animal) que les aporta todos los nutrientes que necesitan. También existe pienso vegano para perros y visones. Otros animales también pueden ser alimentados sin necesidad de productos de origen animal. Es un hecho probado.

Si una persona está bajo nuestra responsabilidad o tutela - como puede ser el caso de nuestros hijos o de animales nohumanos a los que hemos adoptado - entonces nosotros (no ellos) somos los responsables de lo que hagan y de lo que coman. Somos responsables de que no hagan daño a otros ni a sí mismos. Por lo tanto, tenemos la misma responsabilidad de no participar nosotros mismos en la explotación de animales a través de nuestras propias acciones o consumo, así como de no participar a través de lo que hagan o consuman las personas (humanas o nohumanas) que estén bajo nuestra tutela.

Aparte de esto, las adopciones pueden beneficiar a algunos individuos, pero no tienen que ver con el objetivo de conseguir derechos para los animales nohumanos. 

Adoptando a algunos nohumanos víctimas de la explotación especista, podemos salvarles la vida a algunos de ellos. Pero esto no va a solucionar el problema que ha causado su desgracia y la de otros millones de animales inocentes. (Sin tener en cuenta que si les alimentamos con productos de origen animal estamos participando en la explotación de otros animales). Pero siendo veganos y educando a otros en el veganismo podríamos conseguir salvar a todos los animales nohumanos del holocausto.

Mientras los individuos responsables que forman parte de esta sociedad no comprendan la injusticia del especismo, y la rechacen, cualquier medida que tomemos será como intentar recoger todo el agua de lluvia con un vaso. Si estamos de acuerdo en que todos los animales merecen el mismo respeto sin distinción de especie - y nuestro objetivo es lograr que dejen de ser explotados - entonces para lograr este objetivo en un futuro no demasiado lejano necesitamos enfocar nuestros recursos en el activismo educacional que consiga cambiar la forma de pensar y actuar de la gente. 

Al escribir esto no estoy pensando en algunas de las víctimas, sino en todas ellas. Pienso en lo que es justo, y en cómo lograr que ya no haya más víctimas. Mi punto de enfoque se dirige a la causa, y no solamente a las consecuencias.

Esto no es una acusación contra nadie, ni una recriminación. Es simplemente una reflexión para que cada persona tome su propia decisión, teniendo en cuenta los hechos y los argumentos relevantes. Esto no es un alegato contra las adopciones sino en contra de la explotación animal. Y a favor del activismo educacional, que entiendo que es el único camino para poder acabar con la injusticia del especismo. 

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15 de junio de 2013

Soy un extremista




Fuente original: "I Am An Extremist" 

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7 de junio de 2013

Los peces son seres sintientes


Sentir bajo el agua


"Los peces son individuos todos diferentes unos de otros, algunos son tímidos otros más agresivos, otros curiosos. No como a nadie que pueda conocer personalmente".
                                                                                  Doctora Sylvia Earl; bióloga marina.



    Teniendo en cuenta que la mayoría de evidencias y estudios que contamos acerca de la sintiencia en nohumanos, están centradas en mamíferos y aves, he decidido publicar una recopilación, no exhaustiva, acerca de la información que existe sobre la sintiencia en otros grupos de animales (peces, reptiles, insectos,...).

    A pesar de que todas las evidencias confirman que mamíferos y aves son seres de plena capacidad de sentir (tienen mente, conciencia, intereses, sentimientos,...) , todavía hay gente que sigue cuestionando e incluso negando (!) que sean seres dotados de sensación. Negar que estos animales son individuos conscientes  es nada más que negar la ciencia y situarse por completo fuera del ámbito de la razón. Es decir, en el ámbito del especismo.

    La reciente Declaración de Cambrigde volvía a re-confirmar la sintiencia de mamíferos y aves, extendiendo dicho reconocimiento a otras clases de animales (como los pulpos). Se afirma claramente que la ausencia de neo-córtex o corteza cerebral no es impedimento alguno para el hecho de poder experimentar sensaciones, emociones y deseos. Estos argumentos son válidos en general para todos los animales que poseen sistema nervioso.

    Puede que haya alguna clase de animal cuyo sistema nervioso sea extremadamente rudimentario (como es el caso de los mejillones) y no esté del todo claro que sea un ser dotado de sensación. Pero esta objeción no es válida para peces, reptiles, insectos, crustáceos y todos los demás animales nohumanos que poseen un tronco encefálico y ramificaciones nerviosas perfectamente desarrolladas para generar sensaciones, y, por tanto, la subjetividad (el yo) y la conciencia.

    Quienes niegan que los demás animales sienten, se sitúan en la misma categoría que quienes niegan la evolución biológica o que la Tierra gire alrededor del sol. Esto son hechos comprobados. Al igual que la sintiencia en los nohumanos (o en los humanos también) no se trata de evidencias inmediatas - puesto que la única evidencia irrefutable que tenemos cada uno es nuestra propia sujetividad personal - pero están fácilmente al alcance del conocimiento de cualquiera que quiera conocer los hechos.

    Diversos estudios han evidenciado que los peces también pueden sentir dolor. Y si pueden experimentar la sensación de dolor entonces eso significa que ellos, al igual que los demás animales, pueden experimentar muchas otras sensaciones, y son seres conscientes que tienen intereses propios.

    "Existe una idea popular de que los peces y los crustáceos no sienten dolor. Pero nuevas investigaciones sugieren que sí, al revelar que su sistema nervioso puede ser más complejo de lo que pensamos y que nuestra propia conciencia del dolor puede ser, evolutivamente, mucho más antigua de lo que sospechábamos.  
    Joseph Garner, de la Universidad de Purdue y sus colegas de Noruega, informaron que la forma de responder al dolor de los peces de colores se muestra que estos animales experimentan dolor conscientemente, en lugar de limitarse a reaccionar de manera refleja, como cuando una persona retrocede tras pisar una tachuela. 
    En el estudio, los biólogos hallaron que un pez de color, inyectado con una solución salina y expuesto a un nivel doloroso de calor, en un tanque de prueba, "flotaba" en un solo punto cuando regresaba de nuevo a su tanque original. Garner etiquetó esto como "miedo y conducta de evasión". Esta conducta, dice, es cognitiva, no reflexiva. Otro pez, después de recibir una inyección de morfina que bloqueaba el impacto del dolor, no mostraba un comportamiento así de temeroso."

    Ahora bien, una vez aclarado este punto, la cuestión de por qué debemos respetar a los seres sintientes, o por qué debemos tener en igual consideración su voluntad y sus intereses, se trata de otra categoría diferente. Ya no se trata de hechos puramente empíricos sino que entramos en una dimensión moral. Dentro de la cual aparecen las razones. Esta es una cuestión que he tratado en diversas notas de este blog. Y en este caso, ya no nos limitaríamos a decir que los peces (y los otros nohumanos) son seres sintientes. Sino que tendríamos que decir que ellos son personas.






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    - Los peces: sensibilidad más allá de la comprensión del captor

    - ¿Qué problema tiene la gente con los peces?

    4 de junio de 2013

    Reformar la esclavitud no es ningún progreso moral









    El filósofo utilitarista Peter Singer afirmaba en un artículo llamado "Progreso moral y bienestar animal", a favor de reformar la explotación de los animales nohumanos, y elogiando las medidas encaminadas a hacerlo. Él afirma:

    "Intentar reducir el sufrimiento de aquellos que se encuentran completamente bajo nuestro dominio, sin poder defenderse, es verdaderamente un signo de una sociedad civilizada."

    ¿Cómo se puede calificar apropiadamente de civilizada a una sociedad que somete bajo su dominio a individuos que no han dado su libre consentimiento para ello con el fin de utilizarlos como recursos? Esto es esclavitud.

    En otra parte del texto, Singer afirma que "se están mejorando las condiciones de vida y muerte", pero en realidad lo que se está haciendo es reformar las condiciones de un sistema de esclavitud y genocidio que nosotros mismos hemos creado. Estas reformas ni siquiera son un fin en sí mismo, sino que el fin precisamente es conseguir perpetuar esa esclavitud, y hacerla socialmente más aceptable y económicamente más rentable.

    Afimar en este caso que se mejoran las condiciones de vida y muerte no sólo no es verdad - puesto que los animales explotados siguen padeciendo una constante violación de sus intereses - sino que además es un enfoque que ignora el hecho de que se trata de una situación deliberadamente provocada por nosotros, de la que somos responsables.

    La idea de que reformar la esclavitud mediante leyes es algo aceptable y que puede servir para ayudar a los animales esclavizados considero que es sencillamente falsa, es decir, no demostrada empíricamente, y además cuenta con evidencias y argumentos en su contra, tal y como explica el profesor y activista Gary Francione en su trabajo teórico, cuya lectura es ineludible para cualquiera interesado en comprender por qué reformar la esclavitud no puede conseguir abolirla:

    «Hemos tenido "bienestar animal" por cerca de 200 años y estamos utilizando más nohumanos de las maneras más terribles que en cualquier otro momento de la historia humana. Esto no es una cuestión académica o teórica. El hecho evidente es que el "bienestar animal" no funciona. Hasta el punto de que las medidas del "bienestar animal" de las que resulta una reducción del dolor y del sufrimiento, en general es solamente porque nos beneficia económicamente proteger algunos intereses animales. Y ese nivel mínimo de protección es la única cosa que tenemos para mostrar, por todo el tiempo, la energía, y el dinero que generaciones de defensores de animales han invertido desde el siglo XIX. No tiene sentido alguno continuar persiguiendo la regulación del "bienestar animal" si abrazan una ética abolicionista.»

    Si reformar la esclavitud es además de inmoral, totalmente inefectivo para respetar los intereses de los esclavos, entonces la única medida efectiva que puede ayuda a acabar realmente con esa situación es la educación vegana, la cual por un lado va aumentando el número de veganos, y por tanto reduciendo la demanda y el número de víctimas de la explotación animal, mientras que por el otro va construyendo una base social y cultural que es el germen de un cambio real en el futuro hacia una sociedad sin especismo ni explotación animal.

    El ritmo de la evolución social viene marcado por el grado de concienciación moral. Las leyes sólo recogen aquello que se considera aceptado por la sociedad como necesario para el buen desarrollo de la convivencia. Primero, surgen las corrientes de pensamiento, unas calan mejor que otras en la conciencia, y luego van siendo aceptadas socialmente. Luego, éstas se plasman en textos legislativos que los poderes públicos están obligados a cumplir y a hacer cumplir. Sólo de ese modo se ha ido progresando. Ningún grupo vulnerable que haya estado históricamente en situación desfavorable o injusta ha conseguido cambiar ese estatus pasando de la nada al todo sin un proceso de concienciación social previo.

    Reformar la esclavitud es inmoral porque consiste en participar directamente en la promoción de algo que ya está mal de por sí. Además, esas leyes no protegen realmente a los animales esclavizados porque ni siquiera garantizan sus derechos morales básicos, como son la libertad (libres de no ser explotados), la vida y la integridad física. Tampoco se ha demostrado que ni siquiera reduzcan realmente su sufrimiento. Algo muy difícil de probar en todo caso.

    Al contrario de lo que afirma Peter Singer, reformar la esclavitud no es ningún progreso moral. Es sólo una forma de legitimar y seguir perpetuando el mismo mal.

    No hay ningún progreso moral cuando se sigue considerando que estamos legitimados a utilizar a los demás animales en nuestro beneficio, a costa de sus vidas y su libertad. Cuando se intenta hacer pasar esta práctica como "humanitaria" o compasiva - sólo por decir que se tiene en cuenta el sufrimiento de las víctimas - nos encontramos ante un engaño. Y lo único que se consigue con esto es perpetuar la cosificación y el sufrimiento de las víctimas.

    La primera y más fundamental violencia que cometemos contra los demás es tratarles como propiedades, es decir, como esclavos. Mientras no erradiquemos esta forma de verles, y de relacionarnos con los nohumanos, resultará inútil cualquier otra propuesta que pretenda proteger sus intereses. Los hechos lo demuestran continuamente. Así lo expone Joan Dunayer:

    Los "bienestaristas" dicen frecuentemente "yo apoyo cualquier cosa que reduzca el sufrimiento animal". A largo plazo, las medidas "bienestaristas" incrementan el sufrimiento porque legitiman la explotación especista y dan al público la falsa impresión de que las víctimas son tratadas de forma compasiva. Las medidas "bienestaristas" son en gran medida inútiles porque dejan a los animales en manos de sus opresores. El bienestar animal genuino requiere ser libre de explotación. En lugar de pedir una muerte o un confinamiento menos cruel, deberíamos promover el veganismo.

    Por eso, debemos centrar nuestros esfuerzos en educar acerca de que los demás animales merecen el mismo respeto básico que nosotros. y que podemos aplicar ese respeto en la práctica empezando por asumir y practicar el veganismo. Según vaya creciendo el número de veganos, no sólo en número sino también en influencia social, podremos en el futuro promover leyes que de verdad protejan a los demás animales y les reconozcan sus derechos.

    Reformar la esclavitud es una forma de apoyar y perpetuar la esclavitud. La única opción justa es la completa abolición de la esclavitud. Y esa abolición comienza en nosotros - todos y cada uno de nosotros - dejando voluntariamente de participar en la explotación de los demás animales. Esto es: veganismo.

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    - El gran logro bienestarista: enmienda de Florida y jaulas de gestación

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    28 de mayo de 2013

    Acerca del especismo en el ámbito animalista





    "Hasta que no reduzcamos el especismo en la sociedad, seguiremos tratando los síntomas en vez de curar la enfermedad. Al final, sólo un descenso sustancial del especismo puede emancipar a los no-humanos."
                                                                                                      Joan Dunayer



    En el contexto social antropocentrista en el que vivimos existe una categoría para los individuos humanos y otra para los individuos nohumanos.

    A los humanos se les considera personas; las leyes les reconocen derechos y les protegen como sujetos de derecho. Los prejuicios como el racismo y el sexismo son rechazados socialmente y penados por la ley.

    En cambio, a los nohumanos se les considera propiedades; carecen por completo de derechos; y la sociedad ni siquiera tiene consciencia de que esto sea un problema ni comprende el especismo. Esta diferencia radical supone que el problema del especismo y la explotación de los nohumanos tenga un carácter peculiar que no se parece a ninguna situación estructural en la se vean afectados los humanos.

    Por tanto, hacer un activismo centrado en el especismo y los nohumanos, está moral y estrategicamente justificado, por el contexto social antropocentrista en el que vivimos. Lo que no está justificado en ningún caso es diferenciar o dar preferencia a unos animales nohumanos frente a otros. 

    Todos los animales sintientes merecen el mismo respeto básico. Todos ellos son iguales y tienen los mismos derechos básicos. Por lo que hacer una campaña a favor de unos individuos concretos en base a la  especie que pertenezca es especista. Esa diferenciación es inmoral y no tiene justificación ninguna en una sociedad como la nuestra en donde todos los nohumanos son igualmente discriminados y explotados, considerados propiedad de los humanos.

    De todos modos, un activismo que defiende a los animales debe partir de un planteamiento de respeto a todos los animales, no solamente a los nohumanos. El planteamiento correcto es pedir respeto para todos los animales sin distinción (Derechos Animales). Las razones por las cuales los demás animales merecen respeto son las mismas por las que los humanos merecen respeto. Son las mismas. Porque la especie no tiene relevancia ética a la hora de establecer la consideración moral.

    Si alguien está abusando de un perro y de un gato (o cualquier otro animal) y solamente denunciamos la agresión al perro entonces sí estás siendo especista. Si denunciamos el "maltrato" a un perro, cuando al mismo tiempo no solamente están siendo agredido un perro sino también otros animales de distinta especie, entonces estamos siendo especistas. Estamos discriminando a las víctimas por la especie en la que están catalogadas. Eso mismo eslo que estamos haciendo cuando decidimos participar en una campaña que denuncia la explotación de una o varias especies de animales, ignorando al resto de personas nohumanas.

    ¿Por qué sólo pedir respeto para los toros, o sólo para los perros, o sólo para los delfines? No tiene sentido. Sería como discriminar a las víctimas por su color de pelo. La especie es irrelevante. Para quienes explotan a las víctimas también les es irrelevante su especie. Sólo les importan que no son humanos. Como no son humanos entonces está justificado que les utilicemos para nuestros fines.

    Vivimos en una sociedad básicamente antropocentrista. Existe una radical y acentuada separación entre el ser humano y el resto de animales. Al ser humano se le reserva una categoría especial y única, y generalmente toda iniciativa tiene siempre como finalidad beneficiar únicamente a los humanos, aunque sea a costa de otros animales. Si no cambiamos esa forma de pensar, nada va cambiar para las víctimas del especismo.

    Aunque el especismo no es el único problema moral en nuestra sociedad. Pero la discriminación del especismo no tiene ni de lejos el mismo nivel de comprensión y rechazo que tienen otras discriminaciones similares como el racismo y el sexismo. Éstas últimas son hasta cierto punto conocidas y rechazadas en nuestra sociedad. (Aunque esto no quiere decir que no existan). Pero el concepto del especismo es desconocido para la gran mayoría de la gente. Esta diferencia, entre otros puntos, justifica que el especismo reciba cierta prioridad en un activismo por los Derechos Animales.

    Partiendo de la base de que el especismo es una discriminación injusta como el racismo y el sexismo; imaginemos que alguien promueve una campaña para que en cierto país de cultura machista se ilegalice la violación de mujeres rubias. A favor solamente de las mujeres rubias, a pesar de que en el país hay mujeres castañas, morenas y pelirrojas,... que también son víctimas de violaciones. ¿Por qué solamente a favor de las mujeres rubias? Esa discriminación carece de justificación tanto moral como contextual. El color de pelo es irrelevante. Todas las mujeres (todos los seres sintientes en general) merecen igualmente ser respetados y protegidos de los abusos sexuales.

    Del mismo modo, cuando se hace una campaña injustamente discriminatoria a favor de determinados animales en base a su especie (perros, focas, delfines, gatos, toros...) se está incurriendo en el mismo error que en el ejemplo anterior. No existe ninguna razón que justifique discriminar entre animales por motivo de especie. Si la especie no tiene relevancia moral (como tampoco lo tiene el color de pelo) a la hora de establecer la consideración moral.

    Por ejemplo, entre las víctimas del especismo, los perros no son los únicos animales nohumanos explotados. No son los únicos animales explotados para ser usados como comida. ¿Qué supuesto motivo justifica moralmente que una campaña pida que solamente ellos dejen de ser explotados e ignore al resto de animales? 

    Me pregunto cómo es posible entonces que tantos activistas no vean el especismo tan evidente que hay en ese tipo de activismo que estoy analizando. El especismo es injusto también dentro del activismo animalista ¿o es que acaso el activismo animalista debe estar exento de los mismos criterios éticos que supuestamente abogamos para la sociedad?

    No se trata sólo de que la gente respete a todos los animales en su vida personal y cotidiana. El veganismo debe aplicarse coherentemente. Si somos veganos y nuestra alimentación, vestimenta,... es vegana, entonces ¿por qué nuestro activismo no deber ser igualmente vegano? Lo único coherente es hacer un activismo vegano. Es decir, un activismo que incluya siempre a todos los animales sintientes, y no sólo a algunos.

    En todo caso, no confundamos dos temas diferentes. Porque una cosa es la diferenciación entre abolicionismo, regulacionismo y bienestarismo, y otra cosa diferente es la cuestión del especismo (y cualquier otra discriminación injusta). Obviamente un activismo correcto, tanto desde el punto de vista moral como estratégico, debe ser abolicionista. Claro. Pero también debe ser no-especista.

    Un activismo abolicionista que sea especista (es decir, que discrimine entre víctimas por motivo de su especie) es tan injusto y erróneo como un activismo bienestarista. Este último pide jaulas más grandes en lugar de que las jaulas desaparezcan. Por eso es injusto. Pero el activismo especista, aunque supuestamente sea abolicionista, es igual de injusto porque solamente pide que unos animales de cierta especie salgan de esas jaulas en lugar de que todos ellos, sin distinción de especie, sean igualmente liberados.

    Deberíamos exponer persistentemente la igualdad de todos los seres sintientes. La defensa actual de los nohumanos está dividida en sectores especistas: gente que se centra exclusivamente en ballenas, perros y gatos, o aves esclavizadas para alimento. Hasta que más grupos e individuos promuevan los derechos de todos los nohumanos, la lista de abusos permanecerá interminablemente larga, y nuevas formas de abuso continuarán apareciendo. Cuando alguien se convierte en un defensor de los derechos de los nohumanos, rechaza todas las formas de abuso especista.

    Si ser vegano implica adoptar de manera coherente el principio del veganismo (usar animales no humanos para ningún fin humano) en todos los ámbitos de la vida (alimentación, vestimenta, trabajo,...) entonces ¿por qué no va a ser lo mismo cuando se trata del activismo? El veganismo pide respeto por igual para todos los animales sintientes, y rechaza cualquier forma de explotarles, sin importar el modo ni el propósito. 

    Un activismo que no reivindique explícitamente respeto para todos los animales, y rechace igualmente toda forma de explotación animal, no es un activismo vegano, y, por tanto, entiendo que no debería ser promovido o apoyado por alguien que se considere vegano. El veganismo abarca a todos los animales  nohumanos, pues todos ellos son discriminados y explotados por la opresión especista. Discriminar entre ellos en función de la especie es utilizar un criterio especista que refuerza el prejuicio de que algunos animales son más, o menos, importantes que otros. Esto es especismo.


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    22 de mayo de 2013

    Dos conceptos de respeto: valor inherente y valor instrumental








    A veces se dice que la filosofía de los Derechos Animales solamente pide respeto para los animales sintientes, pero se olvida de la importancia que la naturaleza tiene para nosotros y los demás animales, ya que es el sustrato último que permite nuestra existencia. En esta nota, voy a analizar brevemente hasta qué punto esa objeción es razonable.

    Está claro que si el medio ambiente es el hogar de la mayoría de nohumanos y el medio de vida fundamental de todos nosotros, entonces también deberíamos respetarlo. Pero se trata de dos conceptos distintos de respeto. Es decir, no es lo mismo respetar a alguien como persona (respeto moral) que respetarlo porque tiene una utilidad instrumental para nuestros fines (respeto interesado).

    La idea que subyace al veganismo, y los derechos animales, es que sólo los seres sintientes tienen un valor inherente que no puede ser ignorado ni sacrificado para fines instrumentales. Eso significa que sólo los seres sintientes tienen un valor moral independiente de nuestros juicios. Y ese valor nos obliga éticamente a respetarles como fines en sí mismos. Tener en cuenta su individualidad, su voluntad y sus intereses, en el mismo plano que los nuestros. No explotarles ni destruirles sólo porque obtengamos un beneficio de ello.

    El concepto moral de valor inherente es equivalente a lo que en filosofía moral se denomina como dignidad. Cuando un ser tiene dignidad eso significa que su valor propio está fuera de cualquier cálculo económico o instrumental. Si tiene dignidad entonces no puede tener precio. Ni su voluntad ni sus intereses básicos pueden ser vulnerados o ignorados por motivos utilitarios. Eso no quiere decir que un individuo no pueda tener un valor intrumental, sino más bien que ningún fin instrumental puede anteponerse o anular el valor inherente. 

    Y todo eso significa, efectivamente, situar a los demás animales sintientes en un plano de igualdad. Sin planteamiento moral que no parta del principio de igual consideración, no puede ser racionalmente comaptible con ética y el respeto moral.  Es un requisito obligado tener en cuenta la voluntad y los intereses de otros animales al mismo nivel que los nuestros. No hay ninguna razón lógica que justifique someterlos y dominarlos. Y todos los argumentos que pretendan alegarse para justificar el especismo son exactamente los mismos que se utilizan para intentar justificar el racismo, el sexismo, o la homofobia.

    Por otro lado, los vegetales, y los minerales, al no ser sintientes, no poseen un valor intrínseco. No tienen conciencia ni intereses. No hay nada inherente a ellos que haya que respetar moralmente. Lo que sí tienen es un valor instrumental, en tanto que son necesarios para que los seres sintientes puedan conservar y desarrollar sus vidas. Y es por eso que debemos respetarlos como medios que permiten la consecución de los intereses que tienen los seres sintientes.

    Este valor instrumental es el único que nuestra sociedad especista permite a los animales nohumanos. Se les valora solamente porque son útiles para los fines humanos. Se les respeta según el grado de importancia que tienen para lograr nuestros objetivos. No se les respeta como personas, sino como propiedad. Del mismo modo que respetamos las casas y los otros objetos que pertenece a sus propietarios. No porque los objetos en sí tengan valor propio, sino porque su propietario los valora de acuerdo con sus fines e intereses.

    Por lo tanto, el cambio del paradigma antropocéntrico actual hacia un paradigma igualitario que vea a todos los animales sintientes como personas con derechos pasa necesariamente por eliminar la mentalidad instrumentalista que proyectamos sobre los demás animales y sustituirla por una nueva visión que les tenga en cuenta por su valor intrínseco. Dejar de verles como objetos, como seres inferiores que existen para nuestro beneficio, y apreciarles como personas que son: individuos que sienten. Ellos sufren, desean, y les importa su propia conservación y bienestar.

    En todo lo que importa moralmente, los demás animales son iguales a nosotros. Y, por tanto, deben ser tratados y respetados como nuestros iguales.

    (En una entrada titulada "Respeto", que escribí hace dos años con el fin de clarificar su significado,  me refería obviamente al sentido moral del respeto.)

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    Otros artículos relacionados:


    - Animales como Propiedad y la Analogía con la Violación: Una Posdata



    10 de mayo de 2013

    Falacias argumentativas







    Dada la central relevancia que tiene la lógica a la hora de razonar moralmente, he creído que no estaría de más incluir una entrada en donde se exponen algunos de los errores de razonamiento más comunes. Que este breve texto pueda servir como ejemplo o introducción al tema.


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    Las falacias son razonamientos erróneos o falsos, puede incurrirse en ellos por ignorancia o voluntariamente, como un modo de convencer mediante la razón. Y pueden clasificarse de la siguiente manera:


    • Descalificación: desacreditar un argumento, descalificando a la persona que lo formula.


    1. Ataque personal directo (Ad Hominem-Ofensivo): descalificar la personalidad del oponente. 

    Ejemplo: ”No debemos escuchar lo que él propone, todos sabemos que es vegano”. 

    La postura moral de una persona no afecta en nada su credibilidad y no tiene relación alguna con la aceptabilidad de un punto de vista. Lo único relevante es la veracidad y consistencia de sus argumentos.

    2.  Ataque personal indirecto (Circunstancial): descalificar a una persona en virtud de las situaciones especiales en que se encuentra. 

    Ejemplo: “Es lógico que va a estar en desacuerdo con que explotemos a los demás animales, si él es vegano”. 

    Lo que se hace aquí es argumentar apoyándose en las condiciones o posturas en que se encuentra la persona y no en los argumentos que da en defensa de su punto de vista. Siempre es posible que alguien tenga “intereses creados”, pero para evaluar una argumentación debemos centrarnos en la calidad de sus razones y no en otros aspectos imposibles de evaluar objetivamente.

    3. Envenenar el pozo: descalificamos directamente al oponente antes de que emita su opinión, de tal forma que su defensa se vuelve imposible. No se quiere dejar agua para cuando llegue el contrincante. Pretende negar que esté calificado para que dé una opinión. 

    Por ejemplo: “No debemos aceptar el punto de vista de alguien vegano. Es sabido que los veganos tergiversan los argumentos a la conveniencia de los ideales que defienden”. 

    Lo que aquí se señala es que quién sostiene el punto de vista es un “mentiroso”, con lo que anulamos cualquier posibilidad de aceptar lo que se dice. Lo que se hace es atacar a la persona (además basado en una generalización) en vez de mostrar las debilidades de su argumentación.

    •   Apelar a la ignorancia (ad ignorantiam): consiste en defender la verdad o falsedad de un enunciado basándose en la idea de que nadie ha probado lo contrario. 

    Ejemplo: “Las almas existen porque nadie ha probado lo contrario”.

    Sin embargo, la veracidad de un enunciado tiene que ver con las pruebas que aporte a su favor, no con la ausencia de éstas.  Una persona es culpable de haber cometido un delito solamente si se prueba que lo ha cometido.  Si nadie puede demostrar lo contrario (que no lo ha cometido), eso no implica que sea culpable.


    • Apelar a la autoridad: constituye una falacia cuando se tergiversa la intención de las palabras o se cita a un personaje que no tiene nada que ver con el asunto tratado o con esa esfera del conocimiento.

    1.  A la autoridad de una persona: se utiliza el prestigio de una persona conocida o famosa. 

    Ejemplo: “La dieta vegana no es saludable. Lo dice Perica de los Palotes, que es nutricionista”.

    Perica de los Palotes puede tener el título de nutricionista, pero si  no presenta argumentos y evidencias entonces su opinión no es más válida que la de cualquier otra persona. Un título académico no suple la falta de datos objetivos.

    2.  Al consenso (ad populum): apelar a la opinión de las mayorías.

    Por ejemplo: “La gran mayoría está de acuerdo en que los seres humanos tenemos derechos pero que otros animales no los tienen ni deben tenerlos”. 

    El que la mayoría tenga una determinada opinión, no hace que esa opinión sea la más razonable. Hubo un tiempo en que la mayoría de la población creía que la Tierra era plana, pero ese consenso no aporta ninguna validez a dicha creencia. Las opiniones no determinan los hechos objetivos, incluyendo los hechos morales.

    • Apelar a la misericordia (ad misericordiam): en reemplazo de razones que apoyan la tesis, se apela a las emociones de la persona. Consiste en apelar a la piedad para lograr el asentimiento cuando se carece de argumentos. Trata de forzar al adversario jugando con su compasión (o la del público), no para complementar las razones de una opinión, sino para sustituirlas. 

    Ejemplo: “Si decidimos respetar a los demás animales igual que a los humanos nos abocamos al colapso de la civilización y la extinción de nuestra especie". 

    Se apela a los sentimientos de cada uno, al miedo, y no a los hechos que todos podamos comprobar.

    • Apelar al temor (ad baculum): se hacen uso de amenazas o amedrentamientos de forma implícita. 

    Por ejemplo: “Creo que nadie estará en desacuerdo conmigo si digo que los humanos están por encima de los demás animales. Quien piense lo contrario no es una persona decente y no merece vivir."

    Dicho de esa manera, se trata más una verdadera amenaza que de un argumento. 

    •  Pregunta Compleja: implica formular preguntas que suponen la aceptación de una información previa. 

    Ejemplo: ¿Cómo hace usted para evitar las deficiencias nutricionales de una alimentación vegana (sin sustancias de origen animal)?

    En la pregunta se da por hecho que adoptar una dieta sin sustancias de origen animal implica padecer deficiencias nutricionales, sin corroborar que realmente es así. 

    • Accidente y accidente inverso: Utilización incorrecta del los modos de razonamientos deductivos e inductivos.

    1. Regla general para caso particular: Obedece a la idea de deducir impropiamente una aplicación de una regla general a un caso particular que no se ajusta a ella. 

    Ejemplo: “Todas los humanos son personas. Otros animales no son humanos. Por tanto, los demás animales no son personas.”

    El hecho de que todos los humanos sean personas no implica que otros animales no puedan serlo también.  Del mismo modo, que el hecho de que todos los varones sean personas no implica que las mujeres no sean también personas.

    Además, aquí se está confundiendo una categoría biológica con una categoría moral. La condición de ser humano es puramente biológica mientras que la condición de persona es moral y, también, legal. Para ser considerado una persona el requisito es tener voluntad e intereses, una característica que también poseen los demás animales.

    2. Generalización apresurada: Consiste en utilizar incorrectamente el razonamiento inductivo, enunciando una regla general a partir de las excepciones. 

    Ejemplo: “Fernando es vegano y es delgado. Todos los veganos son delgados”.

    • Causa falsa (Non causa pro causa): Consiste en establecer como causa de un hecho aquello que lo precede inmediatamente en el tiempo. 

    Ejemplo: “El viernes decidí hacerme vegano, el sábado enfermó mi abuelo y el domingo murió. Mi abuelo murió de pena porque decidí hacerme vegano”.

    No existe una relación de causalidad entre la premisa y las conclusiones. Solamente hay una relación temporal, en el que un hecho precede a otro pero sin conexión entre ellos.

    • Petición de principios (Petitio principi –tautología- circularidad): Argumentamos a favor de nuestro punto de vista, entregando una razón que es equivalente a este. En otras palabras, uso los mismos principios que se tratan de fundamentar. 

    Ejemplo: “Es imposible que la explotación animal sea abolida, porque es algo que no puede ocurrir”.

    La conclusión es totalmente equivalente a la premisa, pero dicho de otro modo. 

    • Premisa contradictoria (Ignorantio elenchi): Una afirmación usada como apoyo es incompatible con lo que se afirma en otra expresión, también usada como apoyo.

    Ejemplo: “Yo creo que todos tienen derecho a decidir sobre su vida; ya que es algo que nos afecta a cada uno. Por eso, naturalmente, yo no estoy de acuerdo con que limitemos la conducta de otras personas e impidamos que coman animales si quieren”.

    Es evidente que aquella conclusión no se deriva sino que, en realidad, contradice las premisas. Es decir, si todos (los que tenemos voluntad) tenemos derecho a que se respete nuestra  voluntad e intereses entonces tampoco debemos imponer nuestros deseos sobre los demás animales, que también tienen su propia voluntad e intereses.

    • Equívoco: Consiste en utilizar una palabra o frase con distintos sentidos dentro de un mismo razonamiento, lo que genera obviamente conclusiones falsas. 

    Ejemplo: “La muerte es el fin (término) de la vida, por lo tanto, toda vida debe tener como fin (objetivo) la muerte”.


    •  Ambigüedad (Anfibología): Aparece cuando se argumenta a partir de premisas cuya formulación es ambigua o confusa debido a una redacción descuidada. La premisa es falsa en un sentido y en otro no. Esto ocurre especialmente en los titulares de los diarios, donde por razones de estilo o para lograr mayor sensacionalismo, se incurre en ambigüedades como:”Abuelita asesina delincuente”.

    • Falsa analogía: Equiparar situaciones diferentes como si se tratara de la misma. 

    Ejemplo: “¿Por qué no debemos utilizar a otros animales como comida? Los hombres prehistóricos cazaban animales por supervivencia.

    Obviamente, la circunstancia no es la misma. Actualmente, no es por necesidad que comemos a otros animales, sino por inercia y prejuicio.


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    Texto adaptado, revisado y reformado a partir de: 

    Instituto Nacional “José Miguel Carrera”. Lengua Castellana y Comunicación. Tercero Medio. Profesor Ramón Moraga. Unidad I: Argumentación. “Argumentación ideal y falacias”

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