17 de agosto de 2015

La confusión de Claudio Bertonatti





Me gustaría responder a un artículo titulado "La confusión del veganismo" publicado por un tal Claudio Bertonatti. Lo hago a petición expresa de varias personas que entendieron que el artículo merecía una respuesta. Espero que esta entrada les resulte de utilidad.

En mi respuesta pretendo exponer que la única confusión sobre este tema proviene exclusivamente por parte de su autor, el cual estaría muy grave y profundamente confundido a varios niveles. Dividiré mi respuesta en dos secciones: la empírica y la moral.

La confusión empírica

Bertonatti defiende principalmente la idea de que los veganos están confundidos porque creen que al no consumir productos de la explotación animal ya no provocamos la muerte de otros animales, cuando en realidad sí lo hacemos dado que la agricultura también conlleva causar la muerte de animales nohumanos; y por eso no habría diferencia esencial entre, por ejemplo, abstenerse de comer carne y no comerla. Esta tesis de Bertonatti evidencia una profunda confusión sobre diversos aspectos.

En primer lugar hay que aclarar que el veganismo no se opone a la muerte de animales en sí misma, o al simple hecho de causar muerte, sino que el veganismo se opone a la explotación de animales nohumanos. 

De forma específica el veganismo se opone a la explotación de animales nohumanos por parte del ser humano y propugna que sean liberados de nuestra dominación. Esto es el veganismo y no otra cosa. El veganismo no tiene como finalidad eliminar la existencia de la muerte en el mundo sino eliminar la explotación sobre otros animales, por ser éticamente injusta.

A mi modo de ver, nadie debería opinar sobre veganismo sin informarse antes sobre lo que es el veganismo, en lugar de suponerlo  o juzgar meramente "de oídas", porque entonces es probable que lo confunda con otra cosa distina. El veganismo es un fenómeno relativamente reciente en nuestra cultura y su confusión con otras ideas diferentes con las que pudiera tener algún parecido es casi habitual.

Ésta es la primera confusión de Bertonatti. Es una confusión que he tratado varias veces en este blog, y por tanto me remito a esos textos.

Dice Bertonatti que pretende dirigirse a las personas que creen que sólo por no comer carne ya no estarían causando la muerte a otros animales.

Lo siento, pero no sé quienes son esas personas. No conozco a nadie que crea que por el simple hecho de no comer carne, o de no participar en la explotación animal, eso suponga que dejen de morir animales nohumanos por su causa. Quien deja de hacer esto lo que pretende es que otros animales dejen ser asesinados y explotados para que nosotros los usemos como comida o como recursos en general. De hecho, en cualquier página vegana (en este mismo blog por ejemplo) se explica que asumiendo el veganismo no evitamos todo el daño que causamos, por supuesto, pero sí que evitamos ese daño en concreto. 

Rechazando la práctica del canibalismo no evitamos todo el daño que causamos a otros humanos (ya sea directo o indirecto) pero sí evitamos causar ese daño en concreto. Diría que es algo muy sencillo de razonar. No para Bertonatti, al parecer.

Por tanto, creo que Bertonatti recurre a la falacia del hombre de paja. Es decir, se inventa una postura imaginaria para poder criticarla a su medida. No digo que no haya alguien por ahí que crea realmente lo que Bertonatti dice. Hay gente capaz de creer toda clase de cosas inverosímiles. Pero esa idea no corresponde en absoluto a lo que los veganos defienden.

Además, retomando mi crítica en el primer punto, es evidente que el autor confude sistemáticamente el veganismo con el vegetarianismo. Sobre vegetarianismo también he escrito en varias ocasiones en este blog y simplemente me remito a esos artículos para quien le interese.

Creo que es difícil empezar peor la redacción de un artículo. El hecho de que Bertonatti no cite siquiera ningún texto que se supone que defienda eso de que simplemente "por no comer carne ya dejamos de causar la muerte a otros animales" me hace suponer la intención de basar su artículo en esa falacia a propósito. Reitero que jamás he oído a nadie vegano asumir esa creencia que Bertonatti atribuye a los veganos (o a los vegetarianos). Y es algo que no se defiende en los foros y grupos veganos.

Ésta es la segunda confusión, grave, de Bertonatti. Y no hemos hecho más que empezar. ¿Se suponía que este señor iba a aclararnos el asunto? 

Dice Bertonatti que fue vegetariano y luego se convirtió en "omnívoro". Debo señalar que este señor está usando mal las palabras, otra vez. Todos los humanos somos omnívoros. El omnivorismo es una condición fisiológica que te permite digerir tanto sustancias de origen animal y vegetal. No es algo que dependa de la voluntad. Los veganos somos omnívoros dado que somos humanos. La cuestión es que los humanos no necesitamos comer animales para vivir y estar sanos. Ser omnívoro es una mera capacidad; no es una obligación para nuestra conducta ni nuestra salud. Puesto que el artículo no se extiende más en este punto, lo dejo aquí de momento.

Dice Bertonatti que los veganos sólo se preocupan de los animales "domésticos" pero que guardan silencio sobre los animales "salvajes". Esto simplemente no es cierto. No es cierto que los veganos se preocupen más por unos animales que otros sino que el veganismo se refiere en concreto al problema de la explotación animal. No todos los conflictos y agresiones que se producen sobre otros animales pertenecen al contexto de la explotación. La domesticación es una forma de explotación y es por eso que los veganos se refieren específicamente a ella. Pero los veganos también hablan a menudo en contra de la caza y en contra de de explotar a los animales que viven libremente en la naturaleza. El veganismo se refiere a todos los animales nohumanos, en tanto que todos ellos son víctimas de una misma opresión.

Insisto: Bertonatti no se ha enterado de que los veganos se oponen a la explotación de animales nohumanos. Si no hay explotación entonces no atañe al veganismo como tal. Hay muchos problemas morales en el mundo pero al veganismo sólo corresponde el problema de la explotación especista. 

El feminismo es un movimiento que se opone específicamente a la opresión machista sobre las mujeres. Pero ¿acaso no hay también otros problemas morales en el mundo? Por supuesto, pero el feminismo se refiere a ese problema específico. Un problema sobre el que se requiere tomar conciencia y responder de forma específica. Con el veganismo ocurre exactamente lo mismo.

Dado que Bertonatti no cita fuentes es imposible saber si se está refiriendo en verdad a los veganos o a los vegetarianos o a alguna clase de animalistas en particular. Teniendo en cuenta que confunde todas estas categorías de forma sistemática. 

Además, el autor pretende hablar sobre el impacto ambiental de la agricultura y la ganadería pero sin citar datos ni fuentes ni evidencias objetivas. Habla simplemente en base a sus especulaciones y experiencias personales. Eso no da mucha credibilidad que digamos a la hora de debatir un asunto. Más bien indica poco rigor y poca seriedad. 

Bertonatti llega a decir nada menos que "si la humanidad se hiciera vegana para la naturaleza sería una tragedia." Pero ¿hay algo de cierto en esta atrevida afirmación? Bueno, para refutar esa declaración no me basaré en meras especulaciones y experiencias personales, como hace Bertonatti, sino que consultaré las estadísticas y los informes medioambientales de las autoridades pertinentes. Veamos lo que nos dicen algunas de ellas.

Según una investigación de la Universidad de Oxford las dietas que incluyen carne son las que provocan mayor contaminación con notable diferencia respecto del resto de dietas:
«El estudio también reveló que las dietas vegetarianas, por contraste, generan un equivalente de 8,4 libras de dióxido de carbono (3,7kg), menos de la mitad. Asimismo, las dietas veganas reducen aun más las emisiones, a 6,4 libras (2,8kg). Esto supone que la huella de carbono se reduce aproximadamente en un 60% con respecto a las dietas carnívoras.»


Según publica la Fundación Universia sobre los efectos que tendría el veganismo en sustitución de la explotación animal:
«Las explotaciones ganaderas de más de 1.300 millones de animales se desarrollan en el 24% del territorio mundial, destruyendo miles de hectáreas de bosque tropical en América para incrementar el número de pastizales. Este proceso está llevando a la extinción a numerosas especies de seres vivos. Asimismo, esta constante explotación destruye la fertilidad del suelo, evitando que estas tierras puedan utilizarse para plantar vegetales y cereales.»

De acuerdo a la revista Scientific American, una dieta basada en alimentos vegetales representa una opción más sostenible para el planeta y la salud pública:
«Los resultados sugieren que las dietas basadas en frutas, verduras y legumbres constituiría una opción más sostenible para el planeta. Si fueran adoptadas a escala global reducirían las emisiones de gases de efecto invernadero de origen agrícola, la deforestación y la extinción de especies que viven en estos entornos naturales. Además, ayudarían a prevenir todo tipo de enfermedades crónicas no contagiosas relacionadas con la dieta.»


Resulta que el veganismo (no-explotación animal) aplicado a la producción de alimentos necesita menos extensión de tierramenos cantidad de agua, y menos gasto de recursos en general, para poder producir una mayor cantidad de comida que los que necesita la explotación animal.

Esto quiere decir que aplicar el veganismo a gran escala conllevaría que muchos menos animales nohumanos murieran o se vieran afectados perjudicialmente por la agricultura humana. Es decir, el veganismo no sólo evita todas las víctimas de la explotación animal sino que además reduce de forma muy considerable el número de víctimas que provoca (directa o indirectamente) la agricultura.

En definitiva, podemos elegir basar nuestras creencias en datos y evidencias empíricas o podemos creernos ciegamente las historietas que nos cuenta Bertonatti. Si tu intención es defender a toda costa la explotación animal, a costa de la verdad y la ética, te conviene lo segundo.

Si la humanidad se hiciera vegana esto supondría una tragedia sólo para el prejuicio de quienes desean mantener, por mero placer o inercia, una tradición innecesaria y violenta que causa sufrimiento y muerte a miles de millones de animales: víctimas que se podrían fácilmente evitar. Para lo demás, la implantación del veganismo supondría algo bueno en todos los aspectos.

Yo he citado fuentes objetivas que no tienen relación alguna con la defensa del veganismo. Todas ellas, y cualquier otra similar que consultemos, coinciden en que eliminar la explotación animal es una medida positiva para el medio ambiente y que adoptar una alimentación vegetal no es sólo una opción viable sino beneficiosa.

Con todo esto sólo quería dejar constancia que las afirmaciones empíricas de Claudio Bertonatti son manifiestamente falsas y no tienen relación alguna con la realidad. Mi razón para rechazar sus argumentos no se debe a que intente atacar el veganismo. Si alguien intentara defender el veganismo alegando mentiras y falacias no dudaría en denunciarlo y rechazarlo de igual modo. El conflicto en este asunto es incluso más profundo que la oposición entre veganismo y explotación animal. Se trata de un conflicto entre la verdad y la mentira.

Y con esto entramos ahora en el contexto propiamente moral.

La confusión moral

Mi adhesión al veganismo no tiene relación alguna con el hecho de que su aplicación práctica sea beneficiosa para mí o la humanidad en general. Soy vegano porque estoy en contra de que se trate a sujetos como si fueran objetos. Estoy en contra de que se considere a las personas como si fueran cosas. Estoy en contra de que nos aprovechemos de otros individuos y violemos sus intereses en nuestro beneficio, valiéndonos de que somos más inteligentes o poderosos que ellos. Ésta es la base moral del veganismo y el único fundamento que hace que el veganismo sea consistente en su práctica.

Cuando se hacen estimaciones sobre cuáles opciones son más respetuosas con el medio ambiente y, por tanto, con los que dependemos del medio ambiente para vivir; dentro de esas opciones no se incluye la esclavitud humana. Supongamos: ¿y si la opción más ecológica de todas fuera usar a seres humanos como esclavos en lugar de usar máquinas y trabajadores libres? ¿Haría esto que la esclavitud humana fuera aceptable?

La primera confusión moral de Claudio Bertonatti es creer que los criterios medioambientales se imponen a los criterios morales.

Antes de ponernos a discutir sobre la valoración medioambiental de una actividad, primero deberíamos analizar si esa actividad es aceptable desde el punto de vista ético.

No nos ponemos a valorar el impacto medioambiental del asesinato, la tortura, la violación sexual, la esclavitud, el abuso infantil,.. y demás acciones que consideramos crímenes execrables. Estos actos violan los principios morales más elementales y los condenamos, independientemente de su impacto medioambiental. Entonces, ¿por qué deberíamos tratar de forma distinta esos actos cuando sus víctimas son otros animales? ¿Debemos tratarlos de forma diferente sólo porque esos animales no son humanos sin importar que sienten, sufren y son individuos que tienen los mismos intereses básicos que nosotros?

La segunda confusión moral de Claudio Bertonatti es creer que humanos y otros animales merecen una consideración moral distinta. Esto es lo que conocemos por especismo.

Alega Bertonatti que la agricultura implica la muerte de animales nohumanos. No sólo la muerte accidental sino también muertes provocadas intencionadamente por los agricultores para evitar que esos animales se coman los cultivos. Este hecho es objetivamente cierto. Lo que no es cierto es que este hecho suponga legitimarnos para explotar a otros animales.

El razonamiento de Bertonatti para justificar la ganadería es el siguiente: como no podemos evitar causar algún tipo de daño para poder vivir entonces no importa que causemos innecesariamente miles de millones de víctimas que sí podríamos evitar. Asombroso razonamiento.

Alegar que como no podemos evitar dañar o matar a otros animales para poder vivir entonces no hay problema moral en explotarlos es un argumento absurdo. Bajo ese mismo criterio, estaría justificado practicar el canibalismo. ¿Si al vivir no podemos evitar causar algún tipo de daño a otros humanos, aunque sea indirecto o accidental, qué más da usarlos para comida? Pero, claro, el prejuicio especista de Bertonatti no le ha dejado ver esta obvia consecuencia que conlleva asumir su criterio.

Si el hecho de que no podamos evitar causar daño al vivir justificara que comamos animales entonces, por el mismo criterio, también justificaría que comiéramos seres humanos (que también están hechos de carne y sus hembras producen leche). La especie no hace ninguna diferencia. La especie no es una característica ni es una entidad. Es un concepto que construimos intelectualmente en base a determinadas semejanzas genéticas entre individuos.

Como ya aclaré al comienzo de este ensayo, el veganismo no se opone a la muerte ni al hecho de causar muerte. El veganismo se opone a la explotación de otros animales. Ahora bien, el asesinato es una forma de explotación. Causar la muerte a alguien para obtener un beneficio a su costa es explotarlo; es utilizar a alguien como un mero recurso. Por eso el veganismo se opone a los mataderos.

Pero nada de esto tiene que ver con el hecho de que se maten animales para evitar que se coman nuestros cultivos. Si fueran seres humanos los que invadieran nuestras plantaciones agrícolas para comerse la comida de la que dependemos para vivir, estaría justificado que tomáramos medidas similares para evitar que lo hicieran. Se trata de un caso de auto-defensa. Aquí hay un conflicto de intereses. Pero la explotación animal no es el resultado de un conflicto de intereses; es la opresión de un grupo sobre otro, motivada por el beneficio e incluso a menudo simplemente por la inercia.

Sin embargo, no estoy sugiriendo que esa situación de conflicto siempre justifique automáticamente matar a otros animales de forma despreocupada (ya sean humanos o no-humanos). Deberíamos intentar encontrar un medio de proteger los cultivos que no hiciera necesario tener que recurrir a estos métodos letales para evitar conflictos con otros animales. Pero, en cualquiera caso, se trata de una situación categorialmente diferente al hecho de explotar animales para servirnos de alimento o de vestimenta o cualquier otra finalidad.

¿Si no pudiéramos vivir sin matar a otros humanos que nos atacaran o que atacaran nuestros cultivos acaso esto justificaría que levantáramos granjas y mataderos para poder criar y comer a seres humanos?

Si uno reflexiona sobre el argumento de Bertonatti puede ver claramente que es una postura absurda y que está confundiendo categorías mediante una falacia de asociación. El mero hecho de que en dos situaciones haya causación de muerte no las convierte en equivalentes. Causar la muerte de alguien de forma totalmente accidental no es lo mismo que matar a alguien con propósito intencionado. Causar la muerte de un agresor para defender nuestra vida no es lo mismo que matar a un inocente para obtener un beneficio de su muerte. No es lo mismo ni siquiera a nivel empírico, fáctico, ni menos aún en sentido moral.

El argumento de Bertonatti se basa en el criterio de asumir que si en una situación concreta yo no puedo evitar matar para defenderme entonces de esto se deriva que está bien que mate sistemáticamente a otros individuos para beneficiarme. Pero no hay ninguna conexión lógica entre la premisa y la conclusión, aparte de la presencia del hecho mismo de la muerte. Estamos ante lo que en lógica se conoce como un non-sequitur. Y es también una falacia de asociación, que pretende equiparar dos hechos o dos nociones basándose exclusivamente en que hay un elemento común entre ellas.

La explotación animal no se basa en la auto-defensa (en proteger nuestra vida ante un ataque) sino en el deseo de obtener un beneficio, y este beneficio se reduce habitualmente al placer que nos causa comer animales o vestir con trozos de animales. Ésta es la única excusa que tenemos para alegar: nos da gusto saborear cadáveres y secreciones orgánicas de otros animales y llevar puestos trozos y pelos arrancados de sus cuerpos.

Como acertadamente señala el profesor Gary Francione, respondiendo a esta misma polémica suscitada en el ámbito anglosajón:
«La mejor excusa que tenemos para infligir sufrimiento y muerte a 56 mil millones de animales es que saben bien. Decimos que está mal causar sufrimiento innecesario a los animales, pero al mismo tiempo lo estamos causando sistemáticamente.»
En conclusión, el artículo de Claudio Bertonatti debería retitularse: "Promover la confusión sobre el veganismo" o algo parecido. Porque para lo único que sirve su artículo es para evidenciar que su autor vive en la absoluta confusión y promueve la confusión a los demás.

Y si su intención era difamar el veganismo, como así parece, creo que el efecto que ha conseguido, de acuerdo a lo que he estado leyendo los foros, ha resultado ser justo el contrario.

9 de agosto de 2015

Cinco errores fatales del activismo animalista


La organización PeTA dice que si haces algo bueno por otros animales entonces eres un "ángel" para ellos aunque sigas explotándolos para servir de alimento o vestimenta. El mensaje es que uno puede ser bueno con los demás animales aunque sea su explotador.


Esto es la traducción de un texto escrito por Victor Schonfeld, quien fue el autor de un documental llamado The Animals Film, estrenado en el año 1982, y que tuvo un éxito notable en el mundo anglosajón de aquel momento (algo parecido a Earthlings en nuestra época más reciente) lo cual motivó a mucha gente a acercarse al vegetarianismo y el activismo animalista. 

En el texto, Schonfeld expone su opinión sobre la evolución del movimiento animalista. El artículo se publicó en 2010 pero creo que vale la pena rememorarlo, pues a fin de cuentas no han cambiado tanto las cosas desde entonces. Aunque no es un análisis especialmente profundo, considero que señala algunos puntos importantes a tener en cuenta.

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Hay algunas cosas que me han motivado a continuar, y que me hacen sentir orgullo por como he vivido durante estas últimas décadas. Cerca del primer puesto de la lista está el ser vegetariano por razones éticas. Esto ya estaba pasado de moda en 1977 cuando dejé de comer carne y me puse a rodar The Animals Film. Me puse loco de contento cuando el filme tuvo un impacto que ni yo habría soñado; luego volví a interesarme por cuestiones humanas en mi trabajo creativo. No fue hasta 30 años después que por sugerencia de la BBC volví al mismo terreno para hacer la serie de documentales radiofónicos: One Planet: Animals and Us. Si bien yo seguía siendo vegetariano y esperaba descubrir que la explotación de los animales en la alimentación y la ciencia se habría reducido desde la década de los 80.
Sin embargo, lo que descubrí fue bastante perturbador: una total ausencia de progreso real. Austria tenía leyes muy estrictas que se acercaban a un cambio significativo, pero el número de animales sufriendo para satisfacer las necesidades y placeres humanos no ha menguado y la explotación industrial para comida se ha extendido por todo el planeta.
Sólo había un avance claro, a pesar de todo, y era la progresiva normalización del vegetarianismo a lo largo de los años.
Cuando me instalé en Gran Bretaña, los restaurantes raramente ofrecían opciones vegetarianas; los supermercados apenas podían satisfacer mis necesidades. El principal restaurante vegetariano de Londres se llamaba Cranks [Excéntricos] y esto lo dice todo. Ahora, por contraste, veo a familias enteras comprando comida vegetariana en la tienda de la esquina que regenta mi sobrina, y las opciones vegetarianas se van haciendo habituales en los comedores de los colegios.
En consonancia con esto, una de los oyentes de mi trabajo en la BBC expuso una crítica que contrastaba con las respuestas entusiastas que tuvieron los programas. "Qué malo es saber que Schonfeld sigue siendo vegetariano después de tantos años", se quejaba. Lo que ella quería decir es que le parecía mal que yo no me hubiera vuelto vegano. Después de concluir la serie de documentales con el profesor Gary Francione apelando a la educación vegana como "base moral" para los derechos animales, todavía quedaba la cuestión: ¿qué pasa conmigo y con la manera en que vivo?
Yo había dejado de evitar los lácteos y los huevos en mi dieta así como la piel y la lana de mi vestimenta. Tenía mis razones y la principal era que no quería imponer ese estilo de vida a mi familia. Además, en la década de los 80, uno de los defectos del movimiento por los derechos animales era la marginación. Así que cuando me entrevistaron sobre The Animals Film y los periodistas me señalaron inconsistencias sobre mi forma de vida, dije que yo llevaba zapatos de piel o añadía leche a mi café para que las implicaciones del filme no pudieran ser ignoradas descalificando a su autor por ser un fánatico.
Pero ahora en el siglo 21, los supermercados ofrecen comida vegetariana, los restaurantes sirven menús etiquetados como vegetarianos, y el daño a la salud y al medio ambiente causados por las granjas industriales se ha convertido en un saber común. Ya es hora de que los veganos hagan oír su voz. Incluso los huevos camperos y la producción de leche ecológica implican un notable sufrimiento y los animales son asesinados cuando su productividad decrece.
Ya desde la infancia se nos acostumbra a utilizar una diversidad de productos animales sin pensar en ello. Seguir el camino del veganismo requiere un esfuerzo. Yo comprendí esto: conseguir evitar completamente la explotación puede ser difícil pero los esfuerzos continuos nos fortalecen.
Así que a nivel individual estoy esperanzado. Aunque la serie de Animals And Us hizo evidente que el trabajo de los grupos animalistas organizados ha sido claramente inútil hasta la fecha, en términos de alcanzar objetivos, y las campañas por conseguir pequeños cambios son posiblemente contraproducentes. El activismo organizado está muy necesitado de nuevas perspectivas. Por lo cual he presentado para su escrutinio cinco errores fatales del activismo animalista:
1. En lugar de promover los objetivos de los derechos animales dentro de un contexto global de cambio social, las organizaciones animalistas insisten en ir por su cuenta. Hasta el Partido Verde tiene un programa de derechos animales tan radical como el de muchas organizaciones animalistas.
2. Uno de los grupos animalistas más conocidos a nivel mundial exhibe habitualmente cuerpos de mujeres desnudas, incluyendo a estrellas del porno, para llamar la atención de los medios informativos. ¿Cuándo se ha visto que una organización de derechos humanos cayera tan bajo?
3. Los grupos animalistas se han dedicado a premiar a diseñadores de mataderos y a cadenas de hamburgueserías después de haber negociado con ellos pequeños cambios que permiten que la explotación permanezca intacta.
4. En lugar de promover como base moral que las personas deben hacerse veganas para así abandonar su participación en la explotación de los animales, los grupos animalistas han apoyado conceptos como el de "carne feliz", "carne humanitaria" y "omnívoros conscientes".
5. Tácticas de violencia e intimidación personal hace tiempo que dejaron de tener un apoyo favorable, pero ahora los activistas gastan energía y recursos en organizaciones que carecen de una estrategia para conseguir acabar con la explotación animal, ya sea para la alimentación o para la ciencia. 
Los activistas no se han planteado a sí mismos las cuestiones más controvertidas, y la auto-promoción de las organizaciones ha sustitutido el menos glamuroso trabajo de ayudar a la gente a cambiar de forma de vida. Mucho ruido y pocas nueces. Tal vez sea hora de revertir esto. 
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Creo que no cabe duda de que las conclusiones de Victor Schonfeld fueron fuertemente estimuladas por el contacto intelectual con Gary Francione, quien desde la década de los 90 del siglo pasado ha sido un severo crítico sobre los planteamientos teóricos y prácticos que han predominado dentro del ámbito animalista; especialmente con las organizaciones animalistas corporativas. El propio Francione realiza un comentario favorable respecto del artículo de Schonfeld en su blog

A mí me gustaría hacer dos observaciones en relación con el contenido del texto:

La primera es que no existe tal cosa como un movimiento animalista. Esto no existe. Lo que sí existe son varios movimientos que defienden la consideración moral sobre los animales nohumanos. Varios y no uno. En mi artículo «Tres movimientos» identifiqué claramente tres movimientos dentro del contexto animalista. Cada uno de ellos con bases, medios y objetivos diferentes. Que en la práctica haya una constante confusión y solapamiento entre ellos (por el simple hecho de que todos tienen en común el preocuparse por los animales nohumanos) no invalida la evidencia de que son sustancialmente diferentes.

Es obvio que no he descubierto nada nuevo sino que me limito a seguir las pautas establecidas por otros autores (Regan, Francione, Dunayer). Y no deja de ser curioso que en las publicaciones de los defensores de la explotación animal sea donde más claramente se reconoce que existen unas evidentes diferencias dentro del ámbito animalista, frente a la creencia de que sólo hay un solo movimiento animalista. Y pienso que si los no-humanos pudieran comprender estos asunto, y expresar su parecer, también entenderían muy bien estas diferencias. Quienes tienen mayores problemas para distinguir son los propios animalistas, seguramente en parte debido al bombardeo propagandístico de las organizaciones corporativas que son las que difunden el engaño de "un movimiento por los animales" único y monolítico (el cual en la práctica consiste básicamente en darles dinero a ellas, claro).

Mi segunda reflexión, en relación con la anterior, es que si no aclaramos ese punto ni siquiera vamos a comprender qué es lo que está ocurriendo y mucho menos vamos a solucionar nada. Por supuesto que Schonfeld no señala esto en su artículo porque seguramente, como la mayoría de la gente, cree que existe un movimiento animalista que sólo varía en la radicalidad o la intensidad de su implicación. Es un error importante no reconocer estas diferencias ideológicas. Algo así como ignorar o confundir las esenciales diferencias entre fascismo, anarquismo, liberalismo, socialismo,... dentro del contexto humano. 

La confusión es un mal y, por tanto, favorece todo aquello que sea un mal. Los males son el especismo y el bienestarismo. Ambos prejuicios son, a mi entender, los verdaderos errores fundamentales y que han provocado como consecuencia todo lo demás. Nuestra confusión para advertirlos y denunciarlos ha permitido que dominen nuestra cultura incluyendo, por supuesto, a todo el ámbito animalista.

29 de julio de 2015

Circos "sin animales". Campañas sin ética.




Cuando el hábito de mentir está tan arraigado, no se prescinde de él ni siquiera cuando resulta evidente la mentira. 

No me refiero al habitual uso de llamar animales sólo a los no-humanos, sino a hablar de "animales" cuando esta ley que celebran sólo prohíbe la utilización de animales "salvajes" mientras que al mismo tiempo acepta y regula la explotación de los considerados "domésticos"

El objetivo: reformar superficialmente la esclavitud para hacerla "humanitaria" y eliminar la "crueldad innecesaria".

La mayoría de grupos animalistas, por supuesto, se ha apuntado a apoyar y celebrar esta "victoria" en favor de regular la explotación especista. 

Llaman "victoria" a una campaña que ha marginado el veganismo. 

Llaman victoria a una campaña que ha fomentado la división especista entre animales "salvajes" y animales "domésticos". 

Llaman victoria a una campaña que ha apoyado una medida que acepta y promueve la utilización de animales "domésticos" (perros, caballos, conejos, palomas,...) para ser usados en los circos. 



Llaman "victoria" a una campaña que se basa en la idea de que está bien explotar animales nohumanos siempre que no se haga de forma "cruel" y que el problema está en las condiciones en que se realiza la explotación.

Y a eso lo llaman "victoria". A eso lo llaman "progreso". Uno tiembla al pensar a qué tremenda degradación moral debería llegar una campaña para que deba ser considerada una derrota para los animales. Si es que tienen algún límite.

Dicen que una medida que regula la explotación de los animales es una "victoria". Dicen que una medida que fomenta el uso de animales nohumanos es una "victoria". Dicen que perpetuar la explotación animal es una "victoria". Dicen que fomentar el especismo es una "victoria".

Bueno, como yo defiendo el veganismo y los Derechos Animales entonces no puedo considerar nada de eso como una "victoria".

Para quien todo es una victoria realmente no es para los animales esclavizados sino para los corporaciones animalistas que así ganan socios y donaciones para ingresar dinero y financiarse sus salarios. Es una victoria para su negocio que consiste en explotar la explotación animal. Se van apuntando "logros" en su currículum para hacerse publicidad. 

También es una victoria para el prejuicio de que está bien utilizar a los demás animales siempre que se limiten determinados usos marginales que sean "crueles". Es una victoria para la postura que defiende que se puede explotar a los no-humanos y ser "humanitario".

El principal argumento que se ha aportado para fundamentar esta prohibición es que los circos no pueden cumplir con determinadas condiciones de "bienestar animal". Lo cual señala explícitamente que si los circos pudieran cumplir con esas condiciones entonces no deberíamos objetar a que explotaran animales

Prohibir que determinados animales no sean utilizados en los circos no implica que dejen de ser propiedad, no conlleva que dejen de ser explotados en otros ámbitos; y no tiene ningún efecto educativo beneficioso en la sociedad. Casi todo el mundo está de acuerdo en que se deben prohibir algunos determinados usos que sean "crueles" para así reformar la explotación animal y hacerla más moderna y "humanitaria".

Se pretende dar la impresión de que está consiguiendo algo positivo cuando no es tal. Lo que se está haciendo es gastar tiempo, energía y recursos en campañas monotemáticas, en lugar de difundir el respeto por todos los animales en todos los ámbitos.

Si aplicáramos el criterio que ha fundamentado esta campaña en el contexto humano entonces deberíamos apoyar campañas que prohibieran, por ejemplo, violar a mujeres (excluyendo a los hombres) pero sólo si fueran rubias (excluyendo de esa prohibición a todas las demás mujeres que no son rubias) pero sólo en actividades de espectáculo y entretenimiento (permitiendo que se haga en cualquier otro ámbito). 

Eso sería el colmo del absurdo y de la injusticia. No es menos absurdo e injusto aplicado a los no-humanos. Pero cuando se trata de los otros animales entonces la lógica moral, y la veracidad, desaparecen y los animalistas aprueban literalmente cualquier cosa que se diga o se proponga para "defender a los animales".

Una campaña en contra del uso de animales nohumanos en los circos (que a menudo, como hemos visto, ni siquiera se refiere a todos los no-humanos) es análoga a una campaña en el contexto humano contra la violación sexual realizada dentro de un circo.

Alguien podría objetar lógicamente que ese criterio excluye al 99.99% de las violaciones sexuales. Alguien podría objetar razonablemente que ese tipo de discriminación es arbitraria. Dentro del contexto humano esa clase de discriminaciones se verían como absurdas e injustas y un gasto inútil de recursos.

Si un determinado criterio es absurdo e injusto con lo seres humanos entonces es exactamente igual de absurdo e injusto si se aplica a los demás animales. Lo contrario sería creer que la especie hace alguna diferencia moral. Esto es el especismo.

Por otro lado, a menudo se alega que estas medidas pueden conducir de alguna forma hacia la abolición de la explotación animal. Pero no existe ninguna evidencia de que las regulaciones de la explotación animal ayuden a avanzar hacia el respeto por todos los animales y la abolición de su explotación. De hecho, lo que la historia demuestra es que ayudan a favorecer justo lo contrario. En muchos países se prohibió la tauromaquia hace siglos o, más recientemente, en muchos países ya se prohibió el uso de animales en los circos hace décadas. Pero no ha tenido ningún efecto respecto de terminar con el resto de explotación especista.  Así que ese argumento es pura especulación imaginaria.

El único cambio real ha sido un progreso en el número de veganos durante los últimos años, pero este hecho es totalmente aparte de las campañas animalistas y se debe a los activistas que enfocan su tiempo en el activismo vegano. Hay muchos más veganos que hace diez años pero no gracias a los grupos animalistas sino a pesar de ellos.

Nadie pretende aquí que las cosas cambien de un día para otro. Pero el simple hecho de que haya un cambio no quiere decir que ese cambio sea algo bueno. Cuando hay una presión social sobre determinada actividad, ésta tiene que renovarse para poder continuar con éxito o de lo contrario podría desaparecer. El especismo y la explotación animal tienen que renovarse acorde con la evolución de la sociedad. Aunque si en la sociedad se difundiera la idea de que es injusto utilizar a los demás animales entonces la explotación especista simplemente desaparecería al carecer de causa y apoyo. Pero ésta no es el objetivo que defienden las campañas animalistas/bienestaristas.

En lugar de difundir el veganismo, estas campañas bienestaristas ayudan a que la explotación de los animales nohumanos se reforme para hacerla más aceptable a una sociedad cada día más concienciada respecto de nuestra relación moral con los demás animales. Los grupos animalistas colaboran con los explotadores de animales para conseguir una esclavitud más "humanitaria".

En definitiva, esta campaña de "circos sin animales" (al igual que la gran mayoría de campañas animalistas en activo) falta a la verdad, miente, desprecia la justicia y perpetua los prejuicios.

Esta campaña no es más que otro ejemplo de como los animalistas gastan recursos en campañas especistas y monotemáticas cuando podríamos conseguir acabar con toda la explotación animal difundiendo el veganismo.

Vivimos en una sociedad donde casi todo el mundo participa directamente en la explotación de los animales nohumanos cada día especialmente a través de sus hábitos de consumo (alimento, vestimenta,...). Es aquí donde deberíamos enfocar nuestras energías y no en campañas que discriminan entre las víctimas de una misma opresión: la explotación especista.

La única forma de acabar con la explotación animal es acabar directamente con la causa que la provoca: el prejuicio del especismo - la idea de que los demás animales son recursos para beneficio humano. Por desgracia, casi todo el ámbito animalista acepta y perpetúa este prejuicio y sólo les importa que no explotemos a otros animales de forma "cruel".



19 de julio de 2015

El ángel de la muerte




Tengo la mala costumbre de seguir el activismo que hacen muchas organizaciones animalistas y no hay semana que no me encuentre con viejas o nuevas campañas que incurren simultáneamente en los dos errores principales en la cuestión de los animales: el especismo y el bienestarismo. Tanto si se trata de iniciativas altruistas (cuidar de animales nohumanos) o educativas (campañas de concienciación); nos encontramos con un activismo que discrimina entre animales por su especie, siendo todos ellos víctimas de la misma injusticia, o que tratan de "reducir el sufrimiento" que infligimos a los no-humanos esclavizados en lugar de propugnar por su liberación.

A día de hoy, parece que la mayoría de asociaciones animalistas siguen ignorando de manera deliberada el veganismo. (Constato un hecho pero no sugiero que esto no pueda cambiar). Aunque muchos animalistas aseguran cada vez más frecuentemente que son veganos "en su vida personal", es obvio que el veganismo de momento no aparece en su activismo.

Recientemente una campaña de PeTA Latino que se llama "Sé un ángel para los animalesme ha llamado especialmente la atención por la acumulación de despropósitos y porque representa esa actitud de marginación del veganismo.

La campaña consta de los siguientes puntos: 
«¡Adopta siempre – nunca compres! Cada año ingresan a refugios en EE.UU. de entre seis a 8 millones de animales sin hogar, y cerca de la mitad de ellos son sometidos a eutanasia porque no hay suficientes hogares amorosos. Cuando adoptas, salvas una vida que, de otra manera, se perdería si compraras un perro o gato en una tienda de mascotas o a un criador.»
Este punto no dice que esté mal criar y comerciar con animales nohumanos. Sólo dice que hay demasiados animales, lo cual sobrepasa la demanda de "animales de compañía" por parte de los humanos. No dice nada acerca de la causa que provoca los abandonos y en general el uso de animales nohumanos como mascotas. Por tanto, o ignoran deliberadamente esta causa, lo cual no tiene justificación, o están de acuerdo con la idea de que explotemos a los demás animales. No hay una tercera opción. Yo considero que los bienestaristas no están en contra de explotar a los animales, sino que están a favor, y que su problema se centra casi exclusivamente en el sufrimiento. El rechazo puntual a determinadas formas de explotación tiene relación con su rechazo del sufrimiento; y no por ningún otro motivo.
«Nunca dejes a gatos o perros afuera sin vigilar. Los animales son parte de tu familia, y deberían ser tratados de la misma manera. No los dejes solos afuera, podrían ser atropellados por un coche, atacados por otro animal, atrapados o perderse.»
Es obvio que muchos consideran a los perros y gatos como parte de su familia. Pero, incluso así, no se está cuestionando el hecho de que sean esclavos. Cuando la esclavitud humana era legal, muchos amos consideraban a sus esclavos, o a algunos de ellos, como si fueran parte de su familia (generalmente los que constituían servicio doméstico) y tenían una relación afectuosa con ellos.
«Nunca vayas a circos que utilicen animales. Debido a que los circos viajan constantemente, el acceso a las necesidades básicas como alimento, agua y atención veterinaria de los animales, a menudo es inadecuado. Los animales utilizados por el circo, como elefantes, leones, tigres y osos, sin duda no disfrutan pasar día tras día encadenados dentro de vagones oscuros, estrechos y sucios ni confinados en jaulas pequeñas dentro de tráileres cuando no los están obligando a realizar trucos tontos para los humanos.»
Increíble. A pesar de que PeTA suele proclamar que los animales "no son nuestros para divertimento" aquí no dice nada acerca de que esté mal usar a otros animales para divertirnos a costa de ellos. No. Lo que dice es que como sus condiciones de esclavitud son muy malas entonces no deberíamos apoyar ese tipo de explotación. ¿Y si las condiciones mejoraran? Una vez más, se lanza el mensaje de que el problema en nuestra relación con otros animales se encuentra en el trato que reciben cuando los utilizamos, no en el hecho mismo de que los usemos para nuestros fines.
«Mantén la crueldad fuera de tu armario – no compres ropa hecha con pieles o con adornos de piel. A pesar de que la mayoría de los animales matados por sus pieles provienen de granjas industriales tristemente crueles, cada año los cazadores en todo el mundo también matan a millones de mapaches, coyotes, lobos, linces, zarigüeyas, nutrias, castores, lobos de río y a otros animales con pelaje para la industria del vestir. La compasión está de moda – desalienta a la industria de la piel al NUNCA vestir nada de piel.»
Si se pudiera hacer una escala de males, quizás este punto sería el peor de todos. En primer lugar, como siempre, ni se menciona que el problema sea la esclavitud o la explotación. El problema, dicen, es la "crueldad". Claro. Luego uno se soprende que tanta gente diga que ellos están en contra de la crueldad pero que consideran que está bien comer animales, o explotarlos en general, siempre que se haga "sin crueldad". Los propios animalistas difunden o refuerzan esa idea que impide el progreso del veganismo.

Además, PeTA dice también que "los animales no son nuestros para vestir" pero parece que esa creencia se reduce a los animales utilizados para arrancarles la piel. En sus campañas se ignora deliberadamente a todos aquellos utilizados para robarles el pelo, las plumas o la seda que fabrican. Esta obsesión injustificada con la piel a lo único que nos ha conducido es a que esa industria peletera tan odiada haya resurgido adaptando su comercio al paradigma que los activistas oponían contra ella: ahora se promociona como una industria ecológica y "humanitaria". 

PeTA dice a la gente que si alguien hace alguna de estas cosas entonces es nada menos que un "ángel" para los animales. Es decir, si comes animales pero no compras piel entonces eres un "ángel". Esto nos ayuda a hacernos una idea de cuan desesperada es actualmente la situación de los animales nohumanos para que semejante mensaje no sea unánimente rechazado por obsceno.

Las campañas de PeTA suelen ser ejemplos de de frivolidad, pero en esta ocasión han concentrado casi todo lo malo en un solo encuadre. Si yo tuviera que diseñar campañas de este tipo sólo podría hacerlo con la intención deliberada de hacer mal las cosas. PeTA le está diciendo a la gente que uno puede ser bueno (más aún: que uno puede ser un "ángel") con los demás animales sin necesidad de ser vegano. Es otro ejemplo de como estos grupos bienestaristas marginan el veganismo. Y cuando PeTA (y otros grupos similares) hablan de veganismo, se refieren sólo a la alimentación y lo usan como sinónimo de dieta vegetal; pero el veganismo no es una dieta y no se limita a la alimentación, con lo que además distorsionan el significado real del veganismo.

Estamos hablando de la misma organización que fue denunciada por Gary Francione y por Nathan Winograd por matar animales sanos con la excusa de "reducir el sufrimiento". La misma organización que da premios a los diseñadores de mataderos por hacerlos "humanitarios". Los bienestaristas no creen que los demás animales tengan derechos y no consideran que tengan un interés genuino en vivir; pues a ellos [a los bienestaristas] sólo les importa el placer y el sufrimiento.




Aparte de la existencia de los prejuicios que explicarían por qué sucede esto, también he señalado anterioramente que muchas organizaciones animalistas no plantean campañas pensando en cómo conseguir que la gente deje de ser especista, y deje de explotar a los demás animales, sino pensando principalmente en como conseguir dinero. Algunas organizaciones son negocios cuya actividad busca primeramente la rentabilidad económica (a través de la captación de socios y donaciones) para poder mantener los salarios de sus miembros. 

Por cierto, esta propaganda de los "ángeles" me ha recordado también una creencia muy extendida entre animalistas que dice que por el hecho de que ellos se preocupen y ayuden a los animales nohumanos esto les da alguna especie de derecho a ser intocables, a no ser criticados, y a que todos aceptemos que cualquier cosa que hagan está bien. En numerosas ocasiones he visto alegar esa idea en debates y conversaciones cuando ha surgido alguna controversia. En verdad algunas personas se creen realmente de alguna manera superiores (y otros fomentan esa idea) por haber sacrificado parte de su vida para ayudar a otros animales, y se ven como "ángeles" por encima de los mortales.

No estoy diciendo que todos adopten esa actitud. Ni tampoco que la mayoría se comporte así. No tengo el gusto de conocer a todos los animalistas, ni a la mayoría de ellos, por lo que no tengo base para sugerir semejante generalización. Sólo señalo que es algo que he visto frecuentemente de acuerdo a mi experiencia personal, a las conversaciones privadas y los debates en los foros.

En cualquier caso, a las personas que señalan que "no se debe criticar el trabajo de otros activistas" les explico que esta afirmación es triplemente errónea. 

Errónea en su forma por ser lógicamente contradictoria; ya que al afirmar eso estás criticando la acción de criticar.

Errónea en su contenido por inmoral; ya que la crítica está amparada por la libertad de expresión y no puedes coartar este derecho sólo porque no les guste. 

Errónea por perjudicial; ya que la ausencia de crítica conduce a cometer errores que se podrían evitar mediante el análisis y el diálogo.

La crítica no tiene la intención de "atacar" o de molestar a nadie; sino de motivar a la reflexión y el cambio. Si alguien cree que puede hacer una crítica mejor que la mía, pues que lo haga. Pero que nadie crea más el absurdo de que no debemos criticar. Este inercial rechazo a la crítica me hace pensar que otra consecuencia del prejuicio del especismo sea la de pensar que la situación que padecen los no-humanos no merece por nuestra parte un análisis tan serio y riguroso como el que merecen las injusticias padecidas por los seres humanos.

Planteemos el asunto de otra manera: ¿cómo lo veríamos si fuéramos nosotros los implicados? ¿o si fueran otros humanos? Alguien que da dinero para me esclavicen y me maten para ser comido no lo considero un "ángel"; excepto si nos referimos a el ángel de la muerte. Si no eres vegano entonces estás participando en la esclavitud y la muerte de otros animales, sin que haya ninguna razón que lo justifique. 

También me dicen que sólo debería criticar lo que hacen los explotadores de animales. Pero eso es precisamente lo que estoy haciendo. La creencia de que cualquier no-vegano practica una conducta diferente a la de los cazadores o los toreros es parte del problema que causa la explotación animal y de la confusión que nos impide salir de esta violencia demencial. No están en categorías diferentes. Si eres no-vegano estás explotando a otros animales por mero placer o por conveniencia.

30 de junio de 2015

¿Todos pueden ser veganos?





En este ensayo voy a centrarme en una cuestión relacionada con la aplicación del principio del veganismo en la alimentación, aunque el veganismo se debe, y se puede, aplicar a cualquier otro ámbito de la vida (vestimenta, ocio, trabajo, activismo,...). 

Recientemente la Academia de Nutrición y Dietética ha confirmado los resultados que lleva publicando regularmente desde el año 1980: una dieta completamente vegetal, sin sustancias de origen animal, es apta y saludable en todas las etapas y circunstancias de la vida humana, siempre que esté bien planificada.

En definitiva, los seres humanos no necesitamos comer animales para vivir y tener una buena salud.

Me gustaría aclarar que cuando hablo de dieta vegana no sólo me refiero a una alimentación 100% vegetal, sin sustancias de origen animal. Me refiero a un tipo de alimentación que se adopta por rechazo moral a la explotación sobre los demás animales. La dieta vegana no se refiere sólo al contenido sino al fundamento que la motiva: el veganismo. De lo contrario, hablemos sólo de dieta vegetal.

Ahora bien, la cuestión es: ¿si objetivamente una dieta vegetal es apta y saludable para todos ¿por qué hay personas que aseguran que adoptar esta dieta influyó perjudicialmente a su salud? 

Bueno, aceptando como punto de partida la sinceridad de esos testimonios, si aceptamos que esas personas no están mintiendo por algún oscuro motivo, dispongo de tres hipótesis que explicarían este suceso:

#1 Mala planificación

Obviamente la primera razón que explicaría un problema de salud sería el simple hecho de no haber planificado correctamente lo que comemos.

No es difícil planificar una dieta vegana equilibrada, pero quienes nunca hayan tenido necesidad de planificar lo que comen desde el punto de vista nutricional tendrán que aprender algunas nociones básicas que seguramente les sean desconocidas. Por suerte tenemos internet a nuestra disposición que nos permite acceder a esta información.

Eso sí, hay que acudir a fuentes confiables y fidedignas que nos asesoren correctamente. Lo mejor es consultar las páginas de dietistas profesionales que tengan conocimientos específicos sobre dietas vegetales.

Nunca se insiste lo suficiente en señalar que una dieta saludable requiere estar bien planificada. Esta planificación es sencilla y no tiene ninguna dificultad especial; pero hay que hacerla. La clave central reside en la variedad. 

Es indispensable incluir en nuestra alimentación todos los grupos alimenticios (frutos, legumbres, verduras, cereales). De este modo incluimos todos los nutrientes. La variedad es un elemento central de toda dieta vegana saludable. Todos los nutricionistas profesionales parecen coincidir claramente en este punto. 

#2 (Auto)Sugestión psicológica

El poder que la sugestión de nuestra mente tiene sobre la salud del cuerpo en general está bastante bien documentado en numerosos estudios.

En particular tenemos el fenómeno concreto conocido como placebo, mediante el cual la administración de una sustancia totalmente inocua sobre un individuo tiene como consecuencia similares efectos beneficiosos que si se tratara de un medicamento real cuando el individuo en cuestión está convencido de que está recibiendo dicho medicamento.

Pero también existe su lado negativo conocido como el efecto nocebo, que según los investigadores se define así:
«Los efectos nocebo son los eventos adversos producidos por expectativas negativas y representan el lado negativo del placebo.»
Si uno se sugestiona continuamente, diariamente, pensando que a su cuerpo le faltan nutrientes y que eso está minando su salud, puede ocurrir que empiece a sentirse realmente mal y presente síntomas asociados a la desnutrición por el influjo de su propia mente.

#3 Defecto congénito

Aparte del caso específico de la vitamina B12, el resto de nutrientes que necesitamos se puede obtener directamente de los vegetales. 

No obstante, tal y como advierte el doctor Michael Greger, resulta que hay algunos individuos que poseen una anomalía genética que les impediría sintetizar ciertos nutrientes esenciales (taurina, carnitina) como el resto de seres humanos y, por tanto, necesitan incorporarlos de forma exógena

Esos nutrientes no estarían presentes en los vegetales. Tal circunstancia parece ser algo muy excepcional; aunque es difícil saberlo dado que entre gente que consume productos animales no suelen aparecer síntomas si su dieta incorpora dichos nutrientes.

Como hemos visto, la casi totalidad de problemas que surgen con la dieta vegana estarían causados por mala planificación, falta de información correcta o por sugestión psicológica. Pero puede suceder que, a pesar de haberlo hecho todo bien, alguien tenga realmente problemas serios de salud si padece aquella anomalía genética. En tal caso, si no obtuviera esos nutrientes del exterior entonces su organismo simplemente moriría. 

Sin embargo, no nos encontramos ante ninguna dificultad insalvable. Todo este problema se puede resolver mediante suplementación, al igual que sucede con la B12. Hoy en día es posible sintetizar a bajo coste esos nutrientes e incorporarlos a la dieta sin tener que recurrir a sustancias de origen animal. 

Conclusión

Todas estas hipótesis se refieren a cuando sucede un problema real de salud; no puramente imaginario.

No se refieren a las personas que eventualmente decidieran dejar de comer animales y luego vuelven a consumir productos de la explotación animal alegando la falsa excusa de que una dieta vegana es mala para la salud. Estoy hablando de personas que tienen en mayor estima su comodidad o goce personal que las vidas de otros animales. Personas que tuvieron un momento de compasión pero que luego echaban de menos un determinado sabor y decidieron consumir productos animales incluso sabiendo que esto implica causar muerte y sufrimiento a otros animales por mero placer.

Por cierto, aparte del tema nutricional, quien crea que la cocina vegana no es variada y sabrosa es porque no la conoce o no se ha molestado en conocerla. Dejar de comer animales no significa en ningún caso dejar de disfrutar con los sabores de la comida.

Al elegir el veganismo no renunciamos a la salud, la calidad de vida y el placer de comer. Sólo renunciamos a explotar a los demás animales.

Como señalé al comienzo; la alimentación vegana es saludable, cubre todas nuestras necesidades nutricionales y requerimientos energéticos. Pero sólo tiene ese efecto. Adoptar una dieta puramente vegetal no te proporciona empatía y decencia moral. Si alguien es egoísta en el sentido de que sólo se preocupa por sí mismo, y no le importa pisotear a los demás causando un daño innecesario, no hay dieta que pueda resolver ese problema.

No hay obstáculo real o imaginado que no se pueda solventar finalmente si nos importan los demás animales y consideramos que ellos tienen un valor moral. Ésto es lo fundamental. Si cumplimos este requisito, todo lo demás viene rodado

P.D:

¿Qué posibles inconveniente puede tener alguien para prescindir de utilizar a otros animales como vestimenta o como entretenimiento? No concibo ninguno ni siquiera mínimamente razonable. El hecho de que sigan existiendo formas de explotación animal que no se pueden justificar apelando a la necesidad demuestra que no es la necesidad lo que motiva la opresión sobre los demás animales sino que es sólo el prejuicio y la inercia lo que está detrás de estos comportamientos.



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