20 de febrero de 2012

Una aclaración sobre el maltrato animal




En este ensayo me gustaría exponer unas razones por las que considero que el uso del concepto de maltrato suele ser errado cuando lo aplicamos a los otros animales.

La noción de maltrato animal acepta la esclavitud animal

Primero; el concepto de maltrato sólo existe en oposición al de buen trato. El término de maltrato no se utiliza dentro del contexto específicamente humano para referirse a violencias como el asesinato, la esclavitud o la violación sexual; porque son tipos de relación que no se aceptan, independientemente de cómo se hagan. Se habla de maltrato sólo en ciertos comportamientos que se dan dentro de una relación consentida libremente por ambas partes. Es decir, la noción de maltrato cuestiona el trato con el que se efectúa determinada relación y no la relación misma en sí misma.

Segundo; determinadas violencias como la esclavitud, el asesinato o la violación sexual no se califican como maltratos porque son actos considerados injustos independientemente de cómo se lleven a cabo, es decir, independientemente del trato que se dé a las víctimas; independientemente de las condiciones en que se lleve a cabo.

Tercero; nuestra sociedad asume que esclavizar animales no humanos para beneficio humano es una acción aceptable. Ahora bien, si dentro de ese contexto esclavista aceptado se daña a los animales de manera gratuita, o más allá de lo que se considere necesario para ejercer dicha esclavitud, entonces se considera que ese tipo de conducta es un maltrato. 

Cuarto; la noción de maltrato no denuncia que los animales sean utilizados para fines humanos sino que se fija exclusivamente en el trato, es decir, en las condiciones, en que son utilizados los animales. Así, se considera que está bien criar, comerciar, y comer animales, pero que no está bien hacerlo de manera que se les haga sufrir excesivamente; por ejemplo, teniéndolos hacinados en espacios demasiado pequeños.

Quinto; el concepto de maltrato aplicado a seres humanos sólo se puede producir dentro del contexto de una relación consentida. Pero la relación actual entre los humanos y otros animales no es consentida: es una relación de dominación esclavista. De este modo, cuando denunciamos el maltrato estamos aceptando implícitamente, y no denunciando, ese tipo de relación esclavista.

En el contexto humano, el maltrato señala un punto malo dentro de una relación que se considera buena o aceptable; pero la esclavitud no puede ser buena ni aceptable. Por todo eso sería erróneo hablar de maltrato al referirnos a una agresión sobre los animales, puesto que al proceder de esa forma estamos aceptando la situación de esclavitud a la que están sometidos actualmente los animales.

El concepto de maltrato animal refuerza la esclavitud animal

Cuando se condena el maltrato animal, los explotadores encuentran otras formas de continuar haciendo lo mismo: siguen esclavizando a los individuos no humanos pero alegando que ahora les provocan menos sufrimiento. Esto no lo harían de forma tan eficiente de no ser por la ayuda de organizaciones animalistas que les asesoran sobre la forma que ellos consideran correcta de explotar a los animales.

Lo que está intrínsecamente mal en nuestra actual relación con los demás animales es la explotación: utilizar a alguien exclusivamente como medio para un fin; sin importar cómo se lleve a cabo dicha explotación.

Todo lo que se denomina como maltrato es consecuencia de ver a los demás animales como seres inferiores a los seres humanos, que deben existir bajo nuestro dominio y para nuestro propio beneficio. Esa mentalidad cosificadora es la misma que provoca y legitima socialmente el hecho mismo de utilizar a los animales no humanos como medios para los fines humanos.

La mayoría de los animalistas denuncian el maltrato porque no reconocen la inmoralidad del hecho mismo de utilizar a los animales. No han reconocido que el uso de animales es esclavitud. O, incluso si lo han comprendido, no asumen ninguna objeción contra ello y sólo quieren una esclavitud más humanitaria.

Sabemos que casi todo el mundo está en contra de maltratar a los demás animales, pero esa misma gente no está en contra de utilizarlos. ¿Por qué? Porque son dos categorías diferentes. Una cosa es el uso de animales y otra distinta es el trato específico que les demos al utilizarlos. Lo primero se refiere al objetivo o la finalidad. Lo segundo se refiere a la manera o la forma. Es decir, la sociedad no cuestiona que utilicemos a los demás animales en nuestro beneficio; sólo cuestiona la manera en que los utilizamos.

Cuando la gente habla de maltrato se refiere al trato que damos a los animales  que utilizamos. Se refiere a las condiciones en que se lleva a cabo esa utilización. Esto es, se cuestiona el espacio en el que están confinados; el tipo de alimento que se les da; el número de horas que se les obliga a trabajar, la manera en que son degollados,... Sólo se cuestiona la forma concreta en que los animales son esclavizados, es decir, el trato tiene que ver con sus condiciones de esclavitud, y no al hecho mismo de que sean esclavizados.

Si alguien dijera que está en contra del maltrato a los esclavos humanos lo que está diciendo es que no está en contra de la esclavitud sino sólo en contra de determinada forma de tratarlos. Teniendo en cuenta que los animales no humanos son esclavos de los humanos, al denunciar el maltrato animal lo que hacemos es ignorar y reforzar su estado de esclavitud; en lugar de cuestionar y denunciar esta esclavitud por ser una injusticia. Por eso, el concepto de maltrato animal ayuda a mantener la esclavitud a la que están sometidos los demás animales.

El error no es sólo el maltrato; es el uso

Cuando un ser humano es asesinado —o es violado o es esclavizado— nadie dice simplemente que lo han maltratado, porque no nos centramos en el modo en que haya sido agredido o abusado, sino que denunciamos el hecho mismo de que haya sido utilizado para un fin sin su consentimiento y a costa de violar sus intereses básicos. La inmoralidad de esos actos no tiene que ver con el trato específico que se dé a a las víctimas sino con el hecho mismo de utilizarlas injustamente.

Una cosa es esclavizar y otra distinta es el tipo de esclavitud. Una cosa es asesinar a alguien y otra distinta es la forma en que se lleva a cabo el asesinato. El qué es una categoría y el cómo es otra categoría distinta. La noción de maltrato se refiere solamente a la segunda. 

Por todo esto es por lo que entiendo que es un error que denunciemos el maltrato al referirnos a la violencia contra los animales, porque al hacerlo estamos cuestionando solamente las condiciones de esclavitud pero no estamos denunciando la esclavitud misma a la que están sometidos los animales.

Las actuales leyes no protegen a los animales del 99.99% de las agresiones que padecen cada día. Al contrario: la legislación favorece y promueve la violencia sistemática sobre los animales, comenzando por su esclavitud. El sistema legal será siempre una herramienta inútil para proteger los intereses de los animales hasta que no sea erradicado el paradigma que considera a los animales no humanos como propiedad de los humanos.

Dado no es posible que usemos a otros animales en ninguna forma moralmente aceptable, es por tanto que nuestra relación ética con ellos debe partir necesariamente de rechazar su utilización. Esto es a lo que denominamos con el término veganismo.

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