14 de junio de 2012

La igualdad





Uno de los conceptos clave que se ha defendido desde hace siglos en las reivindicaciones sociales de justicia es la igualdad. El lema de la Revolución Francesa era: "Igualdad, Libertad, Fraternidad". Y desde entonces es un lugar común el afirmar que todos somos iguales, o debemos ser tratados o respetados de manera igual.

La cuestión a tratar aquí es de qué hablamos cuando hablamos de igualdad, y por qué la igualdad es un valor moral que debemos asumir y defender, en lugar de, por ejemplo, la jerarquía. Porque cualquier persona puede cuestionarse legítimamente estos puntos y entiendo que merece una respuesta razonada, no dogmática, al respecto.

El filósofo Isaiah Berlin, (en un ensayo precisamente titulado "La igualdad") tuvo que reconocer que, a su juicio, el principio de igualdad no se podía fundamentar racionalmente, sino que había que tomarlo como si fuera un axioma, o mejor dicho un "dogma", a partir del cual derivar nuestros razonamientos morales. Pero ésta es una conclusión con la que difícilmente puedo estar de acuerdo. Puesto que la igualdad sí se puede fundamentar, a partir de la lógica, como pasaremos a ver a continuación.

En primer lugar, la igualdad es un término que equipara dos elementos . La igualdad está basada en el principio lógico de identidad, es decir: A=A. Si tenemos un elemento A y también tenemos otro que es A, entonces podemos deducir lógicamente que son iguales: A=A. Así que la igualdad consiste en básicamente en identificar términos iguales dentro de un contexto en donde aparecen diferencias. Aunque cada uno de nosotros es un individuo único y diferente a los demás, hay rasgos o características en las que podemos establecer una cierta igualdad. Empezando por el hecho de que en efecto todos los seres sintientes somos igualmente individuos, y tenemos los mismos intereses básicos.

Por tanto, la igualdad moral considera que aquellos elementos o características que sean iguales deben ser tratados de manera igual. Y su fundamento, como hemos visto, es la lógica. Luego aceptar la lógica implica aceptar la igualdad. Sencillamente no puede ser de otra manera si partimos de la idea de aplicar la lógica como criterio normativo a seguir en nuestra conducta. Claro que podemos elegir no hacerlo y guiarnos simplemente por nuestros deseos, o por lo que otros (tradición, autoridad,...) nos digan, sin más fundamento. Pero en ese caso no estaremos actuando racionalmente, ni éticamente.

Apelar a la igualdad por sí sola no es suficiente. Tenemos que concretar a qué igualdad nos referimos. Porque cuando doctrinas como el utilitarismo, y afines, hablan de igualdad no se está refiriendo a la igualdad que expongo y defiendo en esta nota. El utilitarismo solamente defiende que los intereses de todos los individuos sean cuantificados por igual. Es decir, si utilizar y matar a un individuo inocente beneficiará a muchos otros individuos entonces lo justo, según el utilitarismo, será utilizar y matar a ese individuo en cuestión. Así lo defienden autores como Peter Singer. Es por esto que el utilitarismo y la explotación animal con perfectamente compatibles y aliados.

Del mismo modo, cuando hablamos de igualdad desde una perspectiva moral antropocéntrica estamos limitando el principio de igualdad solamente a los humanos sin ninguna razón que lo justifique. El hecho de ser humano no es moralmente más relevante que el hecho de ser rubio o moreno. Es una cuestión genética en que nada afecta a los hechos que sí son moralmente relevantes: el hecho de ser una persona y el hecho de tener intereses. Creer que la especie tiene relevancia moral es el error básico del especismo.

Una perversión del principio de igualdad es la idea de que todos debemos ser forzados a ser iguales en todos los aspectos relevantes. Esta postura totalitaria es el igualitarismo. Porque reconocer y asumir el principio de igualdad implica ser igualitario, pero no igualitarista. Un enfoque igualitarista no considera que todos debemos ser considerados y respetados de manera igual sino que debemos ser de hecho iguales, aunque no lo seamos. Un igualitarista procurará que todos los individuos tengamos satisfechos nuestros intereses de manera igual. El igualitarismo no toma la igualdad como principio sino como ideal. ¿Por qué el igualitarismo es irracional? Precisamente porque viola el principio de igualdad. Con el fin de conseguir la igualdad plena de todos los individuos en todos los aspectos, el igualitarismo está a favor de explotar a los individuos para conseguir la igualdad. Es decir, aspira a aplicar la igualdad total (totalitaria) como fin, pero no a aplicarla a sus medios. Sin embargo, los medios deben seguir lógicamente el mismo criterio moral que nuestros fines. Y no existe ninguna razón que justificara un tratamiento ético distinto entre ambos.

Poner al mismo nivel nuestros intereses básicos y los intereses básicos de las demás personas (humanos o nohumanos), no significa que tengamos que preocuparnos por satisfacer los intereses de los otros del mismo modo que nos preocupamos de los nuestros. Sólo significa que satisfacer nuestros propios intereses no debe implicar vulnerar los intereses de los demás. En eso consiste la igualdad.

Todos los individuos que tienen capacidad de sentir son personas. Son seres sintientes, que tienen consciencia e intereses propios. Y si aceptamos la igualdad entonces no podemos aceptar que un individuo sea sometido o explotado por un agente moral. Si obligamos a un individuo a satisfacer, o estar supeditado a, los intereses de otro individuo estamos violando el principio de igualdad.  Por esto, la explotación de animales, ya sean humanos o nohumanos, (así como la forma concreta de explotación que es la esclavitud) son aberraciones morales que en ningún pueden justificarse ni excusarse de acuerdo con la ética.

En definitiva, los puntos que más me importa resaltar son: 1) Que la igualdad, tal y como se expone aquí, debe ser aceptada si uno acepta la lógica y la razón; 2) Que la igualdad no implica forzar que todos seamos iguales en aquello en que no lo somos, sino que solamente implica reconocer que debemos ser considerados y respetados en aquello que de hecho somos iguales; y 3) Que la igualdad no se aplica solamente a los intereses de los individuos - de todos los individuos - sino a la consideración de los individuos en cuanto tales. Mas propiamente en cuanto personas.


Artículos relacionados:

- Ética más allá de los límites de la especie


- Todos los animales somos iguales


Robert Jensen y la igualdad de especies

6 comentarios:

  1. Hola Luis, soy Igor Sanz.

    Quizá te suene mi nombre por DefensAnimal. Yo había oído hablar de ti por boca de Cárol y curiosamente he llegado a tu blog por pura casualidad.

    Me ha gustado muchísimo, a pesar de que sólo he podido ojearlo un poco. En cuando disponga de algo más de tiempo pienso leérmelo enterito, no lo dudes.

    Un abrazo muy muy fuerte.

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  2. Hola, Igor. Encantado poder saludarte.

    Sí, Carol y Luis me han hablado de ti y de tu pareja. Lástima que la distancia no nos haya permitido hasta el momento conocernos en persona. Aunque escuché tu intervención el el programa especial de El Rincón Vegano y debo decir que me pareció que hiciste unos comentarios muy acertados e inteligentes.

    Me encantará poder tenerte como lector y participante en el blog. Siéntete libre para hacer cualquier observación, crítica y sugerencia que estimes oportuna.

    Te mando un abrazo.

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  3. Gracias por lo de El Rincón Vegano. Fue una experiencia muy bonita, a pesar de los muchos problemas que tuvimos con el audio...

    No nos conocemos en persona, pero sí en lo fundamental. El resto ya llegará, sin duda.

    Un abrazo fuerte.

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  4. Muy buen artículo, gracias por la reflexión, saludos desde Colombia.

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  5. Hola, Luis.
    -¿Existe alguna diferencia entre *igualdad moral* y *equidad*?
    -No sabía en qué entrada poner esta pregunta, pero ¿cómo definirías *justicia*?
    Espero puedas responderme.

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    Respuestas
    1. Hola, Karla.

      Yo sí veo una notoria diferencia. Entiendo que son conceptos distintos.

      La igualdad moral es el reconocimiento de la igualdad moralmente relevante. Esto es, tratar de forma igual aquello que sea igual. Por ejemplo: si somos iguales en el hecho de que poseemos un deseo de vivir, y ese deseo es moralmente relevante, entonces debemos tratar y considerar de forma igual ese deseo en cualquiera que lo posea, independientemente de cualquier otro criterio (sexo, raza, especie).

      La equidad proviene del la noción de equilibrio. La equidad consiste en mantener un nivel equilibrado entre diferentes individuos e intereses. Por ejemplo: la concesión de becas a los estudiantes con menos recursos económicos es un ejemplo de equidad. El concepto de equidad busca igualar situaciones que no son iguales. Ésta es la diferencia esencial con la igualdad. El principio de igualdad apela a reconocer lo que es igual de facto; no a crear igualdades inexistentes. Por tanto, la noción de equidad no estaría basada en la igualdad sino en la solidaridad.

      Por justicia entiendo básicamente el ámbito de acatamiento a las normas obligadas. Puede ser justicia moral (objetiva y universal) o puede ser justicia legal (relativa y convencional). Somos justos cuando nuestra conducta se ajusta a las normas que debemos acatar. La justicia engloba todo el área que pretende fomentar y conseguir ese ajuste a las normas imperativas.

      Un saludo.

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