27 de marzo de 2012

Lógica


«Hay que asentar la vida en lo más seguro y demostrable. Y no, como hasta ahora, en lo más indeterminable.» ~ Friedrich Nietzsche

Las leyes de la lógica son el fundamento y la estructura de nuestra existencia, de toda nuestra percepción y conocimiento. Necesitamos reconocerlas para poder razonar correctamente, pues sólo razonando correctamente podemos conocer la realidad y vivir en ella racionalmente.

El fundamento de lo que conocemos por ciencia es la lógica y la observación empírica. Pero ni la lógica ni la observación empírica pertenecen al estudio de la ciencia, sino que son los necesarios presupuestos sobre los que se construye la ciencia. Y si la ciencia nos aporta conocimiento fiable sobre la verdad debe ser porque tanto la lógica como la observación empírica nos muestran previamente la verdad.

La ética racional tiene como fundamento los hechos empíricos y la lógica. Las posturas irracionales no tienen como base los hechos empíricos ni la lógica, sino que en lugar de los hechos anteponen sus deseos, emociones y prejuicios. Esas posturas no respetan  la lógica como criterio sino que la utilizan fraudulentamente para intentar justificar, racionalizar, sus ideas previas.

Toda la lógica está basada y deriva partiendo del principio de identidad. Dentro del contexto de la ética, cumplir el principio de identidad implica que si todos tenemos iguales intereses entonces lo justo sería que todos esos intereses deben ser considerados de manera igual.

Por otra parte, al contrario de lo que se suele creer habitualmente, la lógica no es un instrumento formal. Otra cosa es que sí se pueda utilizar como tal. Es importante no confundir el uso que se le pueda dar a X con la naturaleza propia de X. Los seres sintientes también pueden ser utilizados como herramientas, y eso no significa que lo sean, pues no lo son. Aunque muchas doctrinas digan que es lícito utilizar a otros seres sintientes como simples herramientas en este ensayo argumentaré que no esa presunción es lógicamente errónea.

Con respecto de la lógica ocurre algo muy similar a lo que consiste nuestra visión predominante sobre los animales no humanos. Estamos tan acostumbrados a verlos como herramientas para nuestros fines que no nos percatamos —y nos cuesta aceptar el hecho— de que ellos no son herramientas. Los demás animales son seres conscientes — son individuos que poseen identidad y personalidad propia. De similar modo, la lógica no es una herramienta. La lógica es un contenido de conocimiento que nos muestra la naturaleza esencial de la realidad.

La lógica tiene un contenido. La lógica básica consiste en una serie de principios que prescriben las bases en las que parte nuestro razonamiento. El fundamento de la ética racional es la lógica. No sólo su fundamento formal, sino también su contenido. Por ejemplo, el principio de identidad nos señala que todo ser ser sintiente desea persistir en su propio ser, esto es, que tiene un interés en conservar su propia existencia. Y en efecto, la biología y la etología confirman este punto. Así, uno de los principios morales tiene que ser, necesariamente, el respeto por el interés básico de todo individuo en conservar su vida.

No hay pues otra manera de respetar a alguien que respetando como lo que es, es decir, alguien —un ser que posee conciencia un sujeto. Esto implica que no se le debe tratar nunca como si fuera un objeto, nunca se le debe utilizar como un simple medio para fines de otra persona. 

Cualquier teoría que diga que alguien puede o debe ser utilizado y sacrificado para beneficio de otros —o por conseguir algún ideal— es una teoría que no respeta el valor inherente de los individuos. Esa teoría viola la lógica, puesto que afirma que debemos considerar a los sujetos como si fueran objetos. Esto es anti-racional y por tanto inmoral. Esto es justo lo contrario de lo que defiende el veganismo.

El veganismo está fundamentado en el principio lógico de identidad, tanto en su aplicación formal —como principio de igual consideración— como en su aplicación material: en su reconocimiento de la personalidad —la condición de persona— de todos los seres sintientes.

Escribía Paul Valéry:
«Entre los hombres no hay más que dos relaciones: la lógica o la guerra.»
Elijamos pues la lógica. Elijamos el veganismo.

23 comentarios:

  1. Hola. No soy vegano, pero estoy considerando los fundamentos de esta filosofía.

    Dices: "(...) el principio de identidad (A=A) nos dice que todo ser quiere persistir en su ser, esto es, que tiene un interés en conservar su propia existencia.", éste principio habla de la identidad de dicho ser, pero no veo bajo que medios llegas a la conclusión de que sugiere el interés en conservar su existencia. Luego dices que la biología y etología lo confirman, ¿podrías citar una fuente confiable que sustente tu afirmación?

    Con el principio de igual consideración podemos inferir que debemos respetar los mismos intereses de forma similar, ¿pero por qué respetar los intereses en un principio?

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    1. Hola, Halo. Te agradezco tu comentario. Y me alegra mucho saber de tu interés en el veganismo.

      La verdad es que no estoy totalmente seguro de haber comprendido bien la objeción que planteas. Lo que yo he entendido (corrígeme si no es así) es que consideras que no he argumentado mi afirmación de que debemos interpretar la ley de identidad como la representación lógica del interés en vivir -en continuar existiendo- que poseen todos los seres sintientes.

      Si ésa es tu objeción, entonces debo reconocer que es, en parte, acertada. Porque me he limitado a enunciar y afirmar dicha interpretación, pero ciertamente no la he argumentado. Quise exponer esta idea en una forma muy sencilla, y tal vez lo he hecho excesivamente, a costa de sacrificar la argumentación. Intentaré subsanar este punto a continuación, en una manera lo más concisa y clara que me sea posible.

      Antes de nada, quisiera aclarar que al referirme a la biología y la etología, lo que quise decir en realidad es que estas disciplinas científicas confirman empíricamente que los seres que poseen la capacidad de sentir, tienen a su vez un interés en vivir, en conservar su existencia. Me parece que tal vez entendiste que yo citaba la biología y la etología para intentar apoyar mi interpretación de la ley de identidad como un reflejo lógico de dicho interés en conservar la existencia. No es esto lo que yo quise decir. Si lo interpretaste de esta manera seguramente se deba a un error mío de expresión.

      [continúo más abajo]

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    2. Dentro del contexto de la ética, lo habitual es que el principio lógico de identidad se aplique exclusivamente desde una perspectiva formal. Al hacerlo, obtenemos el principio moral de igualdad o igual consideración. El cual nos dice que debemos tratar casos iguales (o muy similares) de manera igual. Nos dice cómo debemos actuar moralmente. De forma igualitaria. Pero no prescribe qué es aquello que debemos tratar de forma igualitaria.

      Ahora bien, lo que yo propongo en esta nota es que apliquemos la ley de identidad también en el contenido de la ética. Es decir, en su materia, y no sólo en su forma. Si estoy en lo cierto, entonces la ley de identidad nos dirá por tanto qué es aquello moralmente relevante, sobre lo que debemos aplicar luego el principio de igual consideración. La lógica debe darnos la base del contenido de la ética.

      La ley de identidad se expresa con la fórmula "A=A". Esto quiere decir que lo que es, es igual a sí mismo. A nivel ontológico -existencial- todas las cosas del mundo cumplirían dicho principio. Pero a nivel ético, lo relevante sólo podrá ser aquello que explícitamente se refiera a sí mismo (A=A). Debemos buscar qué entes cumplen el atributo de la reflexividad. Y, a mi modo de ver, entiendo que solamente hay un tipo de ser que se ajuste a este requisito: los seres que sienten.

      La facultad de sentir es un fenómeno peculiar mediante el cual aparece aquello que denominamos conciencia o subjetividad. A diferencia del resto, los seres que sienten son conscientes de sí mismos, de su propia existencia. Ningún otro ser se hace referencia a sí mismos. Solamente en los seres sintientes tienen esta facultad singular.

      Para una argumentación más detalla sobre este punto, recomiendo encarecidamente la lectura de este ensayo: http://sammelpunkt.philo.at:8080/1245/1/francione.pdf (especialmente a partir de la página 45).

      En tanto que somos seres sintientes, tenemos un interés fundamental en seguir existiendo. Deseamos conservar nuestra vida sintiente. Por tanto, "A=A" significa que A quiere seguir siendo A. Un individuo quiere seguir siendo un individuo. A tiene un interés en existir como A. Cada ser sintiente tiene un interés en conservar y proteger su propia existencia. Esto implica a nivel ético en nuestra conducta que debemos considerar a todos los seres sintientes como personas. Es decir, no tratarlos como si fuera cosas, objetos inertes, sino respetar sus intereses propios. Empezando por el interés en continuar existiendo.

      Con este último punto, pienso que quedaría respondida tu pregunta acerca de por qué los intereses son los hechos moralmente relevantes.

      Me parece que toda esta exposición que hago no tiene en realidad nada de nuevo. Tal vez lo único novedoso sea la relación que establezco entre la ley de identidad y la sintiencia. Aunque para ello me inspiro directamente en el trabajo de Tom Regan, Gary Francione, y Ayn Rand, entre otros autores.

      Espero haber podido aclarar mejor la cuestión. Si no fuera así, estoy perfectamente abierto a seguir discutiendo el tema. Creo que merece la pena prestar atención sobre ello, si queremos definitivamente construir una sólida ética racional.

      Un saludo.

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    3. Dices que a nivel ético lo relevante sólo puede ser aquello que se refiera a sí mismo. No termino de entender a qué te refieres con eso y por qué es una condición necesaria para que algo sea éticamente relevante.

      Además, no veo de qué forma el principio de identidad puede darnos el contenido de la ética. Me gustaría que profundices en este punto.

      En cuanto a los intereses, lo único que has dicho es que todos los individuos tenemos intereses (aunque no estoy de acuerdo en que todos deseemos conservar nuestra existencia; los suicidios prueban que esa afirmación es falsa), pero eso no me parece suficiente para alegar que tenemos el deber de respetarlos. ¿De qué forma estableces que tenemos el deber de respetar intereses, cuando sólo has reconocido su existencia?

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    4. Una pregunta similar merece el mencionado principio de igual consideración, ¿cómo, partiendo del principio de identidad, llegas a él? ¿Cómo le agregas la dosis de "deber"?

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    5. Estoy preparando una entrada en donde explico con más detalle los puntos que he señalado en esta nota y en donde, creo, se responden las cuestiones que planteas. La publicaré en breve (cuestión de pocos días) y podrás verla en el blog. También pondré un enlace aquí en los comentarios.

      Simplemente me gustaría señalar dos puntos respecto de lo que dices.

      Primero; el hecho de haya gente que se suicide no demuestra que sea falsa la afirmación de que todos queremos conservar nuestra existencia.

      La gente que se suicida no desea realmente terminar su existencia, lo que desea es que las condiciones en que se desarrollan su existencia cambien radicalmente. Pero como esas condiciones no pueden, o creen que no pueden, cambiarlas entonces deciden destruir su existencia, porque no ven satisfechos sus otros intereses. Existe un conflicto de intereses (el interés en vivir y el interés en disfrutar la vida) que no se puede solucionar respetando ambos.

      Si tú vives en una casa que no te da más que problemas continuamente y no puedes arreglarla entonces es posible que decidas destruirla, incluso aunque no tengas alternativa de habitabilidad. Pero eso no significa que no tengas interés en tener una casa ¿verdad?

      Si la gente que quiere suicidarse viera cambiar radicalmente sus condiciones de existencia, o se solucionara el problema que les presiona, entonces desearían seguir viviendo.

      Así que lo que es falso es decir que el suicidio demuestra que no es cierto que todos tengamos un interés en conservar nuestra existencia.

      Segundo; cuando decimos que tenemos un deber de hacer algo lo que queremos decir es que hacer ese algo es estrictamente necesario para lograr un determinado fin. Si decimos que tenemos el deber de cumplir una promesa podemos querer decir que es necesario que la cumplamos para que esa promesa se haga realidad o que es necesario que la cumplamos para que nuestro compromiso cobre validez. Es decir, a partir de la premisa inicial se deriva una conclusión necesaria. No puede ser de otro modo. Es necesario.

      Es decir, el concepto de deber está ligado al de necesidad. Así que cuando decimos que tenemos el deber de respetar o cumplir una norma moral lo que queremos decir es que es necesario que lo hagamos para que nuestra conducta coincida o se ajuste a lo que expresa dicha normal moral. Esto no es diferente del deber que tenemos de respetar las leyes básicas de la lógica o los conceptos de las matemáticas. Tenemos el deber de aceptarlas sencillamente porque son necesarias y evidentes. Igual que no tenemos otro remedio que aceptar que existimos y sentimos. Son axiomas. Claro que podemos negarlo con el lenguaje, pero nuestra capacidad de expresar lenguaje conlleva implícitamente la existencia y la sensación.

      Si reconocemos el principio de identidad (si reconocemos que A=A) entonces tenemos que reconocer igualmente que nuestra conducta se guíe mediante dicho principio. Si intelectivamente reconocemos este principio evidente, ninguna razón (que siempre está basada en la lógica) justifica que no la apliquemos también en nuestra conducta. Por tanto, si el principio de identidad (A=A) nos da el contenido de la ética, tenemos la obligación lógica de seguirlo en nuestra conducta.

      Me podrás decir que podemos actuar no siguiendo este principio en nuestra conducta. Que podemos ignorar la ética. Ciertamente así es. Como también podemos vivir ignorando las matemáticas. Y también podemos vivir ignorando la gravedad. Podemos hacerlo pero de ello se derivan consecuencias dañinas para nosotros y también para otros.

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  2. Hola.

    Dices que "La lógica tiene un contenido" pero eso no es cierto. La lógica sólo te ayuda a saber si un razonamiento es válido (premisas -> conclusión), no si es verdadero: la inferencia de las premisas a la conclusión puede ser válida (lógica), pero las premisas pueden ser falsas. El contenido (la verdad de las premisas) se obtiene mediante la observación empírica.

    Aún así, no puedes crear Ética sólo con lógica y observación empírica, pues te faltan los valores (y su jerarquía), es decir, una axiología. Lo más valioso son los intereses básicos, y todos deben ser considerados por igual (A=A). Igual que tú tienes el interés de vivir, otros también lo tienen.

    Un saludo.

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  3. Hola, Rudolf. Gracias por tu comentario.

    La definición que das acerca de la lógica es la habitual interpretación instrumental que se hace de ella. Pero esta definición simplemente nos muestra uno de los usos prácticos que tiene la lógica. Pero del hecho que la lógica pueda ser usada instrumentalmente no significa que su naturaleza propia sea de tipo instrumental. Del mismo modo que la física científica es una materia que tiene contenido propio; aparte del uso instrumental que podamos hacer de ese contenido para nuestros fines. Y del mismo modo también que los seres sintientes pueden ser utilizados por nosotros como meros medios para lograr nuestros propósitos; ignorando que todos los individuos sintientes son personas con intereses propios.

    Bajo mi punto de vista, la lógica que tiene que un contenido propio. Y creo que no es difícil verlo. Aunque antes debo aclarar que cuando hablo de lógica me refiero al ámbito de conocimiento que fue expuesto en sus bases por el filósofo griego Parménides, en el sigo VI antes de nuestra era. Sin conocer la obra de Parménides (en concreto la parte de "la vía de la verdad") no es posible entender bien lo que estoy manifestando aquí. Y también aclaro que me refiero a lo que Parménides dice en su texto, y no a las múltiples y erróneas interpretaciones posteriores que se han hecho de lo que dijo. El único filósofo que, a mi modo de ver, ha acertado en entender, y explicar, la doctrina lógica de Parménides es el filósofo italiano Emanuele Severino.

    La lógica no se refiere sólo a la corrección y coherencia de los argumentos. La lógica se refiere a la naturaleza esencial de la realidad. Los principios básicos de la lógica son también los principios básicos de la existencia como tal. Por ejemplo, la ley de la identidad nos dice que el universo es eterno. Y la confirmación empírica de este dato por parte de la ciencia es cada vez más fuerte en este sentido. Creer que el universo fue creado de la nada es un aburdo lógico y empírico.

    La ética racional se basa necesariamente -al igual que la ciencia racional- en la lógica y en los hechos empíricos. Y no sólo no veo el impedimento en enfocar la cuestión moral de esta manera, sino que no veo ninguna otra postura razonable al respecto. Cualquier otro enfoque tendrá que basarse de acuerdo a prejuicios, emociones, o intereses particulares. Y de este modo entramos en el terreno de la arbitrariedad y la discriminación injusta.

    Tu segunda objeción afirma que necesitamos una axiología o escala de valores. Pero, a mi modo de ver, estos valores los obtenemos también del contenido de la lógica, y del hecho de la sintiencia (la facultad de sentir). La ley de identidad nos dice que A=A. Este principio aplicado a la sintiencia significa que cada individuo sintiente trata de perseverar en su existencia como individuo. Esta interpretación está confirmada por la biología y la etología. Todos los animales con capacidad de sentir tratan de conservar y proteger su vida. La ética racional respeta la ley de identidad, así que también debe respetar que cada individuo merece respeto por sí mismo.

    Por otra parte, considero que la ética en sí no puede aceptar jerarquías. La jerarquía no es un concepto lógico. La lógica parte de bases y fundamentos. Pero no está categorizada en niveles jerárquicos. Podemos adoptar racionalmente un enfoque igualitario y fundacionalista, pero nunca jerárquico. No hay intereses ni valores ni individuos que estén unos por encima, o supeditados, a otros.

    Por ejemplo, no es que el derecho absoluto a no ser propiedad (esclavo) sea más importante, superior, que cualquier otro derecho. Sino que este derecho es condición previa -fundamento- para la posesión y ejercicio cualquier otro derecho. Del mismo modo, no es que nuestro interés en vivir, en conservar nuestra vida, sea superior o más importante que otros intereses, sino que este interés debe ser necesariamente respetado para poder realizar otros intereses.

    Un saludo.

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    1. "La jerarquía no es un concepto lógico"

      Se necesita vivir para poder hacer otras cosas. El interés de vivir ocupa un lugar jerárquicamente superior (es más importante) que otros intereses banales, como comprar un yate. El interés de vivir es condición necesaria para poder comprar un yate.

      Mi vida (persona) vale más que un yate (un objeto). El valor de mi vida ocupa un lugar jerárquicamente superior (es más importante) que el valor de un yate.

      Un saludo.

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    2. Sin duda, es muy cierto que para poder hacer cosas necesitamos antes estar vivos y que se respete nuestro interés en vivir. Claramente. Ahora bien, de este hecho no se deduce que el interés en vivir sea más importante que otros intereses. A mi modo de ver, la conclusión correcta es que respetar el interés en vivir es una previa condición necesaria para poder satisfacer cualquier otro interés. Pero los demás intereses no son menos importantes a la hora de tener una experiencia vital completa. Esto quiere decir que la vida y el interés en vivir podríamos catalogarlos como fundamentos de nuestra individualidad, sin los cuales no podría darse la persona singular que somos cada uno de nosotros.

      Un ejemplo que ilustre este punto podría ser el siguiente: para poder construir un edificio es necesario previamente que establezcamos los cimientos. Sin cimientos no puede haber edificio. Pero esto no quiere decir que los cimientos sean más importantes, ni que sean jerárquicamente superiores, que el resto de elementos que compongan un edificio. Los cimientos no más importantes, porque solamente con los cimientos no hacemos nada. No tenemos edificio. Necesitamos el resto de componentes para poder construir completamente un edificio. Todos serían igualmente importantes.

      Respecto del segundo punto que señalas, creo que no cabe duda de que muy es importante diferenciar entre distintos tipos de valores. Porque una cosa es el valor moral inherente que tiene (y solamente puede tener) una persona, y otra cosa totalmente diferente es el valor instrumental o económico que pueda tener una cosa.

      El valor moral (inherente) y el valor instrumental o económico, pertenecen a categorías diferentes. Bajo mi punto de vista, no es que el primero sea más importante que el segundo, sino que el primero sería la condición previa necesaria a la que debemos supeditar nuestra conducta, antes de hacer cualquier acto basado en una valoración instrumental, para que nuestro comportamiento se ajuste a la ética.

      Considero que X no puede ser más importante que Y, cuando ni siquiera forman parte de una misma categoría. ¿Es más importante la ética que la economía? Según lo veo yo, la economía puede ser tan importante como la ética, ya que sin tener en cuenta la economía -y hacer una gestión racional y adecuada de ella- es muy probable que estemos abocados al fracaso vital. Lo que también es cierto es que la ética debe ser el fundamento previo de nuestra conducta como seres moralmente responsables que somos.

      Me parece mucho más provechoso adoptar una perspectiva fundacionalista que una perspectiva jerárquica o jerarquista. Desde un punto de vista moral, rechazo las jerarquías en cualquier forma o propósito. La institución de la jerarquía se basa siempre en el poder, la autoridad y el sometimiento. La razón, y la ética racional, nada tienen que ver con esto último. Adoptar la racionalidad, y la ética, no consiste en someternos a nada ajeno a nosotros, sino simplemente en actuar de acuerdo con nuestra propia esencia como seres racionales y responsables que somos.

      Un saludo.

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    3. "Necesitamos el resto de componentes para poder construir completamente un edificio. Todos serían igualmente importantes."

      Evidentemente, los suelos, las paredes, la electricidad, el agua... son necesarios para poder construir un edificio en el que poder vivir. Pero un yacusi, muebles caros, una televisión de 100 pulgadas, etc. son secundarios en importancia, son accesorios.

      Saludos.

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    4. Bueno, creo que eso dependerá de qué categoría estemos hablando. Depende de si hablamos de habitabilidad o hablamos de calidad de vida, o de comodidad. Si un edificio sólo tiene suelo, paredes, electricidad, agua corriente,..., pero no tiene camas, mesas, sillas, y otros muebles y utensilios, entonces tal vez sea un edificio, pero no es una casa (un hogar). Obviamente yo me refería a un edificio tal cual, sin incluir nada dentro. Simplemente paredes, techo, vigas,... Y lo que trataba de expresar es que todos los elementos son igual de necesarios para construir un edificio, pero que los cimientos tienen una cualidad de fundamento que los otros elementos no tienen.

      Volviendo al centro de la cuestión, la pregunta que se podría plantear sería por ejemplo: ¿Es más importante el hecho de estar vivo o es más importante el disfrutar de la vida? No obstante, este dilema bajo mi punto de vista no tiene verdadero sentido. Porque nos lleva al terreno de la pura subjetividad. La cuestión de la importancia tiene una clara connotación subjetiva. Habrá personas que dirán que siempre prefieren vivir a toda costa, y otras que dirán que sin un mínimo subjetivo de calidad de vida entonces preferirían no vivir a hacerlo en esas condiciones.

      Sin embargo, el planteamiento que expongo se basa en un enfoque objetivo: para poder disfrutar de la vida -y hacer cualquier cosa en ella- antes es previamente necesario poder vivir, estar vivo. Luego el interés en vivir merece una protección más fundamental que otros intereses. No porque este interés sea más importante que otros, sino porque garantizarlo es condición previa necesaria para poder satisfacer cualquier otro interés.

      ¿Es más importante el techo que los cimientos, o al contrario? No estoy seguro. De lo que sí estoy seguro es de que sin cimientos sencillamente no puede haber techo. Pero a la inversa no ocurre lo mismo (puede haber cimientos sin techo). ¿Pero qué valor tendría un edificio sin techo, ni posibilidad de tenerlo?

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  4. Hola, Luis.

    Vuelves a decir que el principio de identidad sugiere que cada individuo desea perservar su vida, pero no veo como haces la conexión. Respecto a lo otro, si no te molesta, ¿puedes citar una fuente confiable y científica que sugiera el interés en la vida?

    Un saludo.

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  5. Perdón por mi anterior comentario, no había leído tu respuesta. Estoy de acuerdo en lo que planteas, y es muy interesante el artículo que has citado.

    Respecto a la biología y etología, me gustaría saber en qué estudio te basas para sustentar tu postura.

    Un saludo.

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  6. Hola de nuevo, Halo.

    Soy yo el que pide disculpas. Seguramente te haya confundido el hecho de que he respondido primero al comentario de Rudolf antes que al tuyo, y por tanto no he respetado el orden de llegada de los comentarios. Pero me alegra que en definitiva te haya resultado una respuesta satisfactoria. De momento, me he limitado a señalar las nociones más básicas del punto que expongo. La argumentación necesita sin duda un mayor desarrollo.

    Por otra parte, en referencia a tu última pregunta, me gustaría aclarar si me estás pidiendo que aporte estudios científicos que demuestren el hecho de que los seres sintientes tienen un interés en conservar su existencia. No estoy realmente seguro de si te refieres en concreto a esto, por eso lo pregunto. Te agradezco mucho si pudieras especificarlo.

    Un saludo.

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  7. Buenas, Luis.

    Me refería, precisamente, a lo que mencionas. Además de lo que sugiere cualquier vaga observación, me gustaría contar con algún estudio serio que lo confirme.

    Por otro lado, tengo una duda respecto al principio de igual consideración. Si bien la lógica exige considerar los intereses iguales de la misma forma, eso no dice nada acerca de la naturaleza de nuestra consideración. Es decir, podría tratar con desprecio a un interés fundamental y, según este principio, debería tratar con desprecio a todos los intereses similares. ¿Qué es, en definitiva, lo que hace que un interés sea digno de respeto?

    Un saludo.

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  8. Hola, Halo.

    La verdad es que de primeras si alguien me preguntara cómo puedo demostrar que los seres sintientes tienen -tenemos- un interés en vivir, yo le preguntaría a su vez si cree que él mismo no tiene dicho interés. Porque si efectivamente reconoce que lo tiene, está claro que esto no se debe a la circunstancia de que sea un ser humano -ni tampoco se trata de algo aprendido a partir de la educación recibida- sino que es consecuencia inherente al propio hecho de sentir.

    Si observamos la conducta de otros animales que sienten, me parece que veremos claramente que ellos en principio tratan de evitar o rechazar todo aquello que consideran que amenaza la continuidad de su existencia. No se diferencian a nosotros -los animales humanos- respecto de este punto. El único problema es que los intereses -al estar basados en las sensaciones- son experiencias puramente subjetivas. Por lo tanto, no son un objeto material que podamos verificar y medir.

    Por otra parte, hay personas que defienden que no tenemos el interés en vivir como tal. Sino que solamente tenemos un interés en disfrutar -en obtener placer- y un interés equivalente en evitar el sufrimiento. Pero considero que dicho planteamiento es defectuoso y equivocado. Puesto que para tener un interés en disfrutar, es previa condición necesaria el tener un interés en existir. Sin existencia no puede haber disfrute. Luego ¿cómo podría ser que solamente tuviéramos un interés en experimentar placer sin tener al mismo también un interés en existir; teniendo en cuenta que existir -como seres sintientes- es lo que nos capacita para poder disfrutar? Defender esto sería un absurdo, análogo a decir, por ejemplo, que tenemos un interés en disfrutar de jugar al ajedrez (o en ganar al ajedrez) pero que, sin embargo, no tenemos un interés en jugar al ajedrez.

    Por supuesto, yo no niego que haya otros intereses, además del interés en conservar nuestra existencia como individuos. Intereses que pueden entrar en conflicto entre sí. Es decir, el hecho de que un otro interés pueda circunstancialmente prevalecer frente al propio interés de supervivencia individual no significa que este interés en conservar la existencia no exista.

    Antes de entrar en un terreno más concretamente científico, creo que razonando a partir de observarnos a nosotros mismos, y con la información con la que contamos, podemos concluir que tenemos un interés en vivir, el cual compartimos con el resto de seres sintientes. Creo que nadie razonable estaría en desacuerdo con este punto. Sin embargo, me parece pertinente ver hasta qué punto la ciencia como tal nos confirma esta conclusión.

    El famoso etólogo Konrad Lonrez decía en su obra "Fundamentos de etología" [ http://goo.gl/hnIdh ] (capítulo V) que no le gustaba hablar de "instinto de supervivencia" porque, aunque él no negaba que los animales deseaban y buscaban conservar su propia vida, entendía él que este hecho no se podía explicar apelando a la existencia en sí mismo de tal instinto, sino que esta conducta se debía a una cierta conjunción de impulsos nerviosos en el organismo. Pero yo entiendo que a fin de cuentas es lo mismo. No me parece moralmente relevante el saber de manera específica cómo surge fisiológicamente el interés en vivir. Esto puede tener un interés netamente científico; pero desde el punto de vista ético lo que importa es el hecho mismo de poseer intereses.

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  9. En su ya clásica obra "La Tabla Rasa" el profesor Steven Pinker expone lo siguiente:

    "Quien se oponga a los derechos de los animales y sostenga que el hecho de ser persona se basa en ser miembro de la especie Homo Sapiens no es más que un fanático de la especie, no más sensato que los fanáticos de la raza que otorgan mayor valor a la vida de los blancos que a la de los negros. Después de todo, los demás mamíferos luchan por seguir vivos, experimentan el placer y sufren el dolor, el miedo y el estrés cuando su bienestar peligra. Los grandes simios también comparten nuestros placeres más elevados de la curiosidad y el amor a los parientes, y nuestros dolores más profundos, el aburrimiento, la soledad y la pena. ¿Por qué se iban a respetar esos intereses en nuestra especie y no en las demás?"

    (Cuarta parte, capítulo 13): http://goo.gl/P5FqZ

    No soy yo quién va a contradecir esta afirmación. Sólo añadiría que sea cual sea la razón (válida) por la que reconocemos ese interés en vivir (y otros intereses) en los mamíferos, es igualmente extensible y reconocible en todos los demás animales que poseen un sistema nervioso activo y por tanto son individuos conscientes, capaces de experimentar sensaciones. La sensaciones son la base de los intereses.

    En su libro titulado "El cerebro del rey" el catedrático Nolasc Acarín dice lo siguiente:

    Al igual que el resto de animales tenemos dos objetivos básicos en la vida, de forma que los impulsos que nos gobiernan tienden a conseguirlos. Son la perpetuación y la satisfacción del ansia de placer. Son los dos grandes estímulos que nos hacen vivir. (...) podría ser equivalente a lo que algunas escuelas psicológicas caracterizan como instinto de vida.

    (Capítulo 4): http://goo.gl/dWr2n

    Al igual que el resto de libros que he citado, recomiendo encarecidamente su lectura completa a quien quiera conocer con más detalle los pormenores de esta cuestión. Es imposible sintetizar en pocas palabras todo lo relevante que dichos textos nos aportan para el conocimiento de nuestra propia naturaleza como seres sintientes, y la de los demás animales.

    Ahora bien, demostrar objetivamente la existencia propia de una entidad denominada interés, o del interés en vivir, es imposible. Igual de imposible que es demostrar la existencia del dolor. Porque el interés (como el dolor) es una experiencia puramente subjetiva. Sabemos que existe en nosotros a partir de nuestra propia experiencia subjetiva. Y sabemos que existe en otros individuos observando su conducta. En otra nota de este blog expongo un razonamiento para tratar de demostrar que en efecto los demás animales también sienten:

    http://filosofiavegana.blogspot.com.es/2011/08/los-animales-sienten.html

    No sé si te ha resultado satisfactoria mi respuesta. En caso contrario, para poder plantear el debate en otros términos deberíamos primero definir qué queremos entender por interés, y por interés en vivir, y cuales exactamente son las pruebas que necesitaríamos aportar para demostrar su existencia.

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  10. Por último, y en respuesta a la cuestión que expones, entiendo que si estamos de acuerdo en aplicar el principio de igual consideración, y también estamos de acuerdo en reconocer que el contenido moralmente relevante son los intereses de los individuos, entonces la respuesta a tu pregunta creo no sería excesivamente difícil de deducir.

    Si todos los seres sintientes tenemos, entre otros, un interés en que se respete nuestra vida -nuestra existencia- esto implica que si aplicamos el principio de igual consideración sobre este punto en concreto, necesariamente obtendremos que debemos respetar de igual manera ese mismo interés en los demás seres sintientes. Es decir, de la misma manera que deseamos que se respete nuestro propio interés. Y es obvio que todos deseamos que se respete nuestra vida. Si no fuera así no estaríamos vivos ahora.

    Ésta sería la respuesta sencilla a la cuestión de por qué debemos específicamente respetar dicho interés. Una vez que hemos aceptado el principio de igual consideración. Y considero que, al menos, es correcta en parte. No sé qué te parecerá a ti. Pero a mí en principio me resulta bastante razonable.

    Un saludo.

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  11. Interesante articulo, lo pondre en favoritos.

    Tengo una pregunta para ti: si alguien tiene interes en que otras personas le hagan daño (como los masoquistas), segun lo que creo que dices, deberia extender ese trato a los demas?

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  12. Bueno, no conozco del todo bien el caso específico del masoquismo. Pero, según tengo entendido en base a lo poco que he leído sobre el tema, en realidad los masoquistas no buscan el dolor ni el daño, sino que buscan el placer que les proporciona ciertas prácticas que incluyen infligir dolor o daño. En realidad, los masoquistas no buscan que otros les hagan daño, o les causen dolor, por el simple hecho de buscar el dolor o el daño, sino que buscan un grado o tipo de placer que solamente obtienen mediante la práctica de actividades que conllevan causar deliberadamente dolor o daño.

    A menudo de manera coloquial se dice de alguien que es "masoquista" cuando incurre de manera insistente en un comportamiento que sabe que le va a causar sufrimiento o perjuicio. Pero esas personas no buscan ni quieren ese perjuicio. Buscan otra cosa diferente (o justamente lo contrario) pero al hacerlo incurren en una situación en donde es muy probable o seguro que padezca graves inconvenientes. Como, por ejemplo, cuando alguien acuda a una manifestación a reivindicar sus derechos a pesar de saber de antemano que va a ser agredido y detenido por las fuerzas policiales.

    De todos modos, el principio moral de reciprocidad debe interpretarse primeramente de manera negativa y consiste en no hacer a otros algo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros mismos. Por lo que incluso alguien que tuviera un interés genuino en buscar el dolor y el daño (no conozco ningún caso) debería respetar el hecho de que no se debe hacer nadie algo que no haya sido manifestado con su consentimiento previo, explícito e informado.

    Es cierto que ese principio puede a veces interpretarse de manera arbitraria. Porque parece que está bien hacer algo a alguien simplemente con que ese alguien lo desee. Para evitar este problema debemos establecer una serie de intereses básicos que son fijos e inmutables, y que la experiencia demuestra que son compartidos por todos los seres sintientes: el interés en conservar la vida; el interés en disfrutar de un bienestar; el interés en evitar aquello que nos perjudica. Estos intereses son protegidos por el derecho a la seguridad física.

    Para una explicación más detallada sobre este último punto recomiendo echar un vistazo a la explicación que hace el profesor Gary Francione acerca del concepto de derecho básico; basándonse a su vez en el trabajo del teórico Heny Shue: (página 113 y posteriores)

    http://es.scribd.com/doc/76658906/Gary-Francione-La-Ideologia-del-Movimiento-por-los-Derechos-de-los-Animales

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  13. Hola, Luis.
    Lo primero agradecerte tu blog, el cual disfruto leyendo desde hace un tiempo.

    Cuando trato con otras personas acerca de la idea central de tu pensamiento, esto es, el principio lógico de identidad como punto de partida y fundamento para la Ética, con frecuencia mis interlocutores realizan la siguiente crítica:

    "¿Por qué no partir de una lógica no clásica? Por ejemplo, la lógica difusa, en la cual el principio de identidad se convertiría en: "A es parcialmente A".

    Es decir, mis interlocutores, aparentemente critican que tu punto de partida en la lógica clásica es "una entre muchas", y en consecuencia es arbitrario.

    Sin embargo, trato de refutarles la crítica diciendo que en la propia expresión "existen varias lógicas y son distintas", están usando el principio del tercio excluído.

    Por favor Luis, ¿puedes elaborar sobre este punto? Disculpa si precisamenta esta discusión está ya recogida, no encuentro nada en el blog de manera explícita.

    Muchas gracias,
    recibe un cordial saludo.

    Miguel Ángel.

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    Respuestas
    1. Hola, Miguel Ángel.

      La denominada "lógica difusa" es un constructo humano. Es un juego o un simple cálculo de variantes. A es siempre A, pero ¿qué pasaría si decimos que algunas veces A es B? ¿O si B a veces pudiera ser C? Podemos montar toda una estructura compleja a partir de estas variaciones, así como podemos montar un lenguaje nuevo haciendo cambios y permutaciones en las letras del idioma. A esto lo llaman "lógica difusa", pero resulta que esa disciplina no tendría sentido si A no fuera A. La misma diferencia entre "lógica clásica" y "lógica difusa" ya parte de la base de que la lógica clásica [A] no es la lógica difusa [B]. Por tanto, A no es B. Y siempre es así. Todos los juegos y sistemas que se construyen o deducen bajo la etiqueta de "lógica" parten siempre de aquello que es una evidencia axiomática, es decir, del principio de identidad, y de ahí nunca pueden salir ni pueden no reconocerlo en su base.

      No podría añadir mucho más aparte de esto. Resulta evidente que todas las "lógicas" inventadas necesitan partir de los principios básicos de la lógica. Tu observación al respecto es correcta. Si los defensores del relativismo lógico no respetaran siempre y necesariamente esos principios básicos de la lógica que son axiomáticos por naturaleza entonces no podrían pensar siquiera. La crítica contra la objetividad de la lógica incurre en la misma contradicción en la que incurre la defensa del relativsmo. Aristóteles no inventó esos principios; lo único que hizo fue recogerlos y sistematizarlos. Ya se conocían mucho antes de que hubiera nacido Aristóteles. Esos principios existen por sí mismos y lo único que hacemos nosotros es descubrirlos mediante el razonamiento; no inventarlos.

      No recuerdo si en el blog ya debatimos sobre este tema en alguna ocasión. Hace años que no reviso mis textos sobre la fundamentación de la moral. Es un tema que dejé temporalmente aparacado para centrarme en la difusión del veganismo. Sin embargo, puedes encontrarlos todos en este enlace agrupados bajo la ética "lógica":

      https://filosofiavegana.blogspot.com.es/search/label/l%C3%B3gica

      Me gustaría poder continuar mi investigación en un futuro, y espero poder encontrar el momento de volver a retomarla.

      Un saludo.

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