5 de mayo de 2014

Radical




Aquí os dejo con un nuevo artículo de Igor Sanz, aclarando una cuestión conceptual de especial importancia, pues no se trata sólo de términos y significados, sino de ideas y comportamientos. Espero que el texto os resulte de provecho tanto como a mí.

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Uno de los adjetivos con el que más suele emparejarse al veganismo (y a los veganos) es con el de radical. El uso de tal apelativo suele hacerse con dos propósitos fundamentales: por un lado, atacar al veganismo, y por otro, agarrarse a una excusa (más) para no adoptarlo.  
En cualquier caso, el uso de la palabra radical se hace con claras connotaciones negativas, algo habitual incluso más allá del ámbito del veganismo. De esta forma, la ecuación/estrategia es muy sencilla: puesto que comúnmente se considera lo radical como algo malo, al decir que el veganismo es algo radical estaremos induciendo a creer que es algo igualmente malo.
Ocurre, empero, que tal concepción del radicalismo es completamente errónea. La palabra radical deriva del latín radix, que significa "raíz". Lo radical, por tanto, es aquello que va a la raíz de algo, a su base, a su fundamento. No estoy con esto en realidad diciendo nada nuevo. Me limito a echar mano directamente del diccionario, que tiene por la primera acepción (la original) de radical como “perteneciente o relativo a la raíz”, siendo sus sinónimos fundamental, sustancial, esencial o básico, mientras que sus antónimos serían relativo o secundario. 
Insisto en que este es su significado original. El diccionario contiene muchas palabras (entre ellas la que estoy tratando) con diversos y variados significados, pero esas nuevas acepciones son recogidas a medida que se van aceptando coloquial y masivamente, apareciendo en el diccionario ordenadas numéricamente en la forma en que han sido incorporadas. En el caso de radical, a medida que descendemos por esas otras acepciones que han sido paulatinamente introducidas, nos percatamos de cómo se ha ido degenerando hasta el significado que más comúnmente se le atribuye hoy en día.  
Pero ¿denota intrínsecamente algo negativo el término radical al menos en esas otras definiciones? Pues tampoco. Porque incluso aceptando lo radical como algo "extremista" o "tajante", estaremos describiéndolo como algo que sencillamente no acepta términos medios.  
No resulta difícil suponer de dónde proviene la manipulación que se ha venido haciendo del radicalismo. Son radicales todos aquellos que han defendido reformas y cambios profundos y fundamentales en las leyes y la sociedad, uno postura opuesta y poco conveniente para quienes ostentan el poder y les interesa mantener el statu quo. De tal forma, se demoniza a lo radical en favor de lo "moderado". Ya la propia Sociedad Abolicionista Española de mediados del siglo XIX llevaba por lema: “Abolición radical e inmediata de la esclavitud”, viéndose sus miembros por tal postura sometidos a las mismas críticas a las que se enfrenta hoy el veganismo. La tergiversación, por tanto, viene de lejos.
Es la eterna falacia del término medio, tan altisonante como carente de fundamento. ¿Acaso se puede ser moderado en el respeto? ¿Se puede ser éticamente moderado? ¿Pueden aceptarse términos medios en cuestiones como el asesinato, las violaciones, la esclavitud, los abusos o la verdad misma? Es evidente que no. La justicia a medias no existe. La justicia a medias es injusticia.  
No quiere esto decir que lo moderado no sea aceptable en ningún aspecto de la vida, como tampoco que lo radical sea siempre algo positivo. Lo es, sin embargo, en cuanto al respeto, y de eso trata el veganismo. Un principio radical, sí, pero radical en el respeto. 
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En conclusión, como bien ha aclarado el autor, un radical es alguien que va a la raíz de la cuestión. Radical es alguien cuyas raíces morales, sus fundamentos éticos, son firmes y fuertes. Radical es también alguien que se centra en la causa y el origen de un problema, más bien que en las consecuencias. Lo contrario de radical no es moderado sino superficial.

Sería legítimo preguntarse si es inocente el uso erróneo de términos como "radical" o "extremista" en sentido despectivo —para convertirlos en sinónimos de "violento" o "dañino"— o es quizás un intento deliberado del status quo para desacreditar a cualquiera que no se limite a intentar cambios superficiales y cosméticos en la sociedad? Ni ser radical, ni ser extremista, es en absoluto sinónimo de ser irracional, violento, dañino o destructivo. Su significado, como bien ha expuesto Igor Sanz, es otro muy diferente.

A quienes no desean que determinados problemas e injusticias se solucionen, lo que prefieren es que no seamos radicales sino que nos comportemos superficialmente, es decir, sin efecto. 

Por tanto, debemos ser más radicales, y no menos, y necesitamos que haya más radicales como nosotros, si queremos de verdad lograr un cambio real en nuestra relación moral con los demás animales.

1 comentario:

  1. Solo siento el impulso de agradecer esta reflexión con la cual resueno!!

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