3 de septiembre de 2014

Tres conceptos: compasión, empatía y simpatía




Hay tres términos que aparecen de forma más o menos frecuente dentro del contexto moral: empatía, compasión y solidaridad. En esta nota pretendo exponer una breve aclaración al respecto.

En primer lugar, la compasión haría referencia simplemente al hecho de sentir pena o tristeza a causa de lo que a otros les ocurre cuando padecen algún sufrimiento. Es una emoción. Nos sentimos mal al ver que otros padecen ciertos males, pero lo que nos importa es lo que nosotros sentimos. Nosotros queremos que alguien deje de sufrir porque esa escena nos hace sufrir a nosotros.

En efecto, el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la compasión de la siguiente manera:
«Sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias.»
Por otra parte, la empatía se trata de un fenómeno distinto. La empatía significa colocarnos imaginariamente en el lugar de otros individuos y sentir como si fuéramos ellos. Y no abarca sólo el sufrimiento sino todos los aspectos sensitivos del individuo.

Así define el diccionario de la Real Academia el concepto de empatía:
«Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.»
La empatía es en realidad un razonamiento. No es un sentimiento. Se basa en la lógica (A=A) y la inteligencia interpersonal. La empatía es una manifestación innata de nuestra capacidad moral junto con el sentido de justicia.

Empatizar es colocarse imaginadamente en el lugar de los otros individuos que no son yo. Pensar o imaginar es un producto del razonamiento, no de la emoción. Un razonamiento básico que se ha comprobado que está presente no sólo en humanos sino también en los demás mamíferos —sin excluir por ello a otros animales que no sean mamíferos. La empatía no excluye las emociones ni los sentimientos, pero no se basa en ellas, a diferencia de la compasión que es una expresión puramente emotiva.

Por eso señala Steven Pinker que: 
«La causa de los derechos animales está basada en la razón pura, en la pura empatía.»
Compasión no es empatía porque la compasión significa que yo sufro por algo que percibo exteriormente y que me provoca reaccionar emocionalmente, pero sin razonamiento. Es decir, si yo veo como asesinan a una vaca y eso me hace sufrir a mí, esto no implica necesariamente que yo deduzco que ella sufra. Simplemente me provoca sufrimiento a mí, porque es algo desagradable. Por eso, se puede sentir compasión por seres no-sintientes. Y por eso mucha gente se siente mal al ver vídeos de mataderos pero no se imagina en el lugar de las víctimas. Si lo hicieran tendrían que verse abocados a querer dejar de participar en la explotación animal.

En cambio, la empatía no implica que yo sufra al ver a una vaca en el matadero, sino que implica que yo comprendo que ella sufre, que ella no quiere morir, que quiere escapar de la muerte y el encierro a la que la han sometido. Y esa comprensión me pone imaginariamente en su lugar superando así la individuación que nos separa y singulariza a los seres sintientes. Trasciendo nuestra singularidad mediante el pensamiento para darme cuenta de que todos somos iguales en el hecho mismo de sentir. Esto es la empatía, sin la cual no podría haber ética. Por eso, los psicópatas —los incapacitados para la empatía— no pueden comportarse moralmente aunque son capaces de comprender la ética y actuar de acuerdo a ella por inercia educativa o por presión social de otros, pero nunca por sí mismos, porque realmente deseen hacerlo.

A mi modo de ver, la compasión no requiere de razonar, pues simplemente requiere que percibir algo te desagrade hasta el punto de provocarte tristeza o angustia. No habría ningún razonamiento ahí. Por ejemplo, alguien puede sentir compasión por un árbol porque le desagrada ver como lo talan y destruyen. Es decir, padeces con la situación de algo que percibes —com-pasión: "sentir con". Ese padecer está ligado con una circunstancia o acción concreta. Es diferente del hecho de sentir por algo que nos sucede a nosotros: una herida o un infortunio. 


Compadecernos a nosotros mismos sería, pues, sufrir por el hecho de que sufrimos. Para ello es no es necesario pensar ni razonar al respecto. Es un fenómento puramente emotivo. Otra cosa distinta es que determinados pensamientos provoquen a su vez compasión. Pero la compasión en sí misma no es un razonamiento sino un proceso emocional.

En cambio, empatizar es ponerse en el lugar de otros: em-patizar ["sentir en"]. Si bien, se trata de algo imaginado, y no quiere decir que seamos capaces efectivamente de estar en realidad en el lugar de otros. Esto es imposible. Cada conciencia individual es singular y no se pueden fundir o sustituir. La empatía tampoco es "telepatía", dado que la telepatía no existe. Empatizar es imaginar. Pero no imaginar fantasías, sino deducir con nuestro pensamiento 
lo que se supone que otro individuo realmente siente, a partir de nuestra propia experiencia y de las evidencias con que contamos. Esto lo deducimos a partir de su conducta, su lenguaje y lo que sabemos sobre su personalidad. Así lo resumeel escritor Ramin Jahanbegloo:
«La empatía, al contrario que la simpatía o la compasión, exige que el individuo comparta, indirectamente, los pensamientos y los sentimientos de los otros y que se convierta temporalmente en el otro.»
Sabemos que los otros animales sienten y tienen intereses, por tanto, para respetarlos tenemos que empatizar y, de ese modo, comprender que no quieren que los sometamos, matemos o dañemos. Sin la empatía no sería posible. El mero hecho de saber algo no nos conduce a actuar aunque sepamos que es lo correcto. Sin una identificación con los otros individuos no podemos actuar éticamente. Por eso mucha gente no se hace vegana a pesar de saber que es lo correcto y razonable. Por falta o carencia de empatía. Los biólogos y etólogos saben bien de las vidas subjetivas de otros animales pero eso no les lleva necesariamente a ser veganos porque no han aplicado la empatía.

No sabemos realmente como ven el mundo los otros animales aunque la ciencia ha alcanzado progresos importantes sobre este asunto. No sabemos exactamente cómo se siente al ser un pez, una salamandra, un cangrejo o una abeja. Pero sabemos que sienten, y a partir de esa noción básica empatizamos con ellos, sin necesidad de tener que saberlo todo acerca de su experiencia consciente.

Debo añadir que aunque la compasión y la empatía, a mi modo de ver, serían radicalmente diferentes, podemos pasar de una a otra de forma ambivalente. No nos quedamos en una u otra de forma permanente y excluyente. Y tal vez por eso nos cueste distinguirlas.


Por tanto, de acuerdo a este análisis, resulta que la compasión es solipsista y nunca altruista. Los compasivos pretenden a menudo creer que hacen cosas "por los demás" pero en verdad sólo lo hacen por sí mismos. Para aliviarse ellos, para no sufrir ellos. La compasión es lo que motiva la caridad.

Un criminal puede sentir compasión por sus víctimas, pero nunca empatía. La empatía le pondría en el mismo lugar que sus víctimas —y esto le obligaría a abandonar su crimen. He ahí la diferencia radical. La compasión es a menudo aliada de la injusticia. 

La empatía implica igualdad, pues se basa en una identificación entre ambos individuos, mientras que la compasión acepta la jerarquía. Por eso pienso que debemos reivindicar la empatía —junto a la igualdad— pero no la compasión, pues esta última se atiene exclusivamente a las emociones y no cuestiona la injusticia subyacente al contexto.

El compasivo quiere reducir su propio sufrimiento que le genera determinada situación en la que otros supuestamente sufren. Es análoga a la simpatía, aunque ésta se refiere a la alegría y el placer. En ambos casos, no hay igualdad entre los individuos dado que al compasivo lo que le importa es reducir su propio sufrimiento personal, sin que eso implique necesariamente hacer nada por aliviar el sufrimiento de los demás. Un ejemplo de esto son las etiquetas de explotación "humanitaria" y "compasiva" que la industria de explotación animal ha creado para aliviar la conciencia de sus consumidores. Por eso, la compasión es compatible con toda clase de crímenes.

En cambio, la práctica de la empatía se refiere no sólo al sufrimiento sino a todo lo que implica la conciencia sensitiva del individuo, a sus intereses y su individualidad. Además, la empatía se produce por definición en un plano de igualdad entre los individuos. La empatía implica poner nuestros intereses al mismo nivel que los de los otros, ni por encima ni por debajo. No hay subordinación, como ocurre en el caso de la compasión. Claro que la empatía tiene que ser corregida por el principio de igualdad para no caer en discriminaciones injustas. Por ejemplo, si alguien siente empatía sólo por los humanos está vulnerando el principio de igualdad.

La empatía y la compasión no sólo son diferentes fenómenos sino que apenas se parecen si uno reflexiona sobre ello.
 

Ahora bien, aunque la empatía es una forma de pensamiento mediante la que comprendemos la moral; pero no equivale a ésta. De la misma manera que la inteligencia nos permite ser morales; pero la inteligencia no equivale necesariamente a moralidad. Son dos cosas distintas. A mi modo de ver, el problema no es la apelación a la empatía sino que se confunda la empatía como sinónimo de ética.

La ética es ese ámbito peculiar en el que actuamos en favor de los demás igual que si fuéramos nosotros mismos, pero no por beneficio, porque nos beneficie a nosotros, sino porque es lo justo, lo correcto, de acuerdo a la misma razón, a la lógica que es inherente a nuestro intelecto. Esto es la facultad moral o sentido moral. Porque, de acuerdo a la razón, todos somos iguales en tanto que todos somos sujetos, somos un yo. Sólo hay ética cuando comprendemos e interiorizamos este conocimiento. Podría decirse aquello de "todos somos uno" pero esto ya sería mística y no ética, y se perdería de vista el hecho de que aunque todos seamos igualmente un yo, seguimos siendo empíricamente individuos singulares y diferentes.

La ética es adecuar nuestra conducta a la razón como fin en sí misma y no como un medio para conseguir un otro fin: razón instrumental. Ahora bien, si efectivamente tenemos una facultad inherente para comportarnos moralmente, entonces no tenemos que disponer de una noción abstracta de ética para actuar por motivos éticos. Aunque, sin duda, la reflexión puede ayudarnos a comprender e interiorizar las nociones de índole moral.

Por último, hay otro concepto distinto al que podríamos denominar como simpatía. Aunque no me refiero al uso coloquial del término simpatía para expresar que alguien nos resulta agradable o "simpático". Esa simpatía es la que fundamenta la actitud de solidaridad.

Si acudimos de nuevo al diccionario de la Real Academia nos encontraremos con que simpatía significa etimológicamente "comunidad de sentimientos", y también podremos comprobar que la solidaridad es la "adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros." En cierto modo, podemos ver la simpatía como una extensión o variación de la empatía.

Es decir, la solidaridad consiste en actuar favorablemente para el beneficio de los intereses de los individuos. Mientras que la justicia motivada por la empatía y la igualdad se refiere a respetar a los individuos y sus intereses legítimos —y a actuar para proteger ese respeto debido— lo que la solidaridad pretende no se basa en el respeto sino en la asistencia para la satisfacción de los deseos de otros individuos. 


A menudo se confunde el principio de igualdad con el de solidaridad. Por ejemplo: la redistribución social de la riqueza es solidaridad; no igualdad. Precisamente por lo que no hay igualdad de riqueza es por lo que se considera necesario o pertinente repartirla. La solidaridad pretende fomentar una sociedad en donde haya igualdad de condiciones, pero no es una igualdad originaria. El principio de igualdad se basa en reconocer una igualdad que es auto-existente y no creada por nosotros.

Si bien es cierto que a menudo la solidaridad está motivada por un sentimiento moral del altruismo [empatía] no es sin embargo un principio de obligación moral. Puede ser una obligación derivada a partir de la responsabilidad de nuestras acciones pero no un deber moral en sí mismo. 

En resumen: 
1) La compasión es una expresión de naturaleza emocional que además presupone jerarquía o desigualdad entre el compasivo y el compadecido. La compasión conduce a la caridad.
2) La empatía es un razonamiento de identificación con otros individuos que nos conduce a comprender el principio ético de igualdad. 
3) La simpatía se basa en una inclinación de querer beneficiar las necesidades y deseos de otros individuos.  
Por supuesto, estos conceptos requieren un desarrollo muchísimo más extenso y detallado. Aquí expongo sólo un conciso esbozo para intentar evitar la confusión entre ellos.

Estas aclaraciones no son una mera disquisición lingüística o semántica sino que son delimitaciones conceptuales necesarias para analizar la realidad y establecer juicios morales.

El lenguaje debería tener siempre un referente objetivo, y no estar sujeto al capricho de los arbitrarios gustos personales de cada uno. De otro modo, ¿cómo podríamos entendernos entre nosotros? ¿Cómo podríamos comunicar nuestras ideas y sentimientos? ¿Cómo podríamos llegar a acuerdos comunes y de beneficio mutuo? Sin un lenguaje objetivo, estamos condenados a la incomprensión.

11 comentarios:

  1. Primero que nada quiero felicitarlos por este artículo tan interesante y útil, también aclarar que mi opinión no es para contradecirlo sino para enriquecerlo:

    Empezaría por decir que aunque todas las palabras tienen un origen etimológico, es más fuerte el significado cultural que su exacta definición, así como ponen el ejemplo de la palabra simpatía.
    Sé que la referencia de la Real Academia de la Lengua tiene la función de darle veracidad al artículo, pero no siempre es tan confiable su criterio, busquen cómo define la felicidad y díganme si están de acuerdo.
    Ahora, este artículo se siente cargado de fundamentos basados en el intelecto y la razón, haciendo menos importante la función que tienen las emociones a la hora de actuar. Esto es sólo mi opinión, sin bases ni manera de demostrarlo, pero creo que la causa principal de la indiferencia hacia lo que le sucede a las demás especies que no son humanas (e incluso las injusticias hacia nuestra propia especie) a parte de la desinformación es la carencia de un vínculo entre los sujetos: Por qué no comemos a nuestros gatos? por hay un vínculo. Por qué no se experimenta con humanos? por que hay un vínculo. Ahora, la solidez de estos vínculos está principalmente basada en la emoción y no la racionalización. No necesito "entender" qué siente mi gata para no desear comérmela o maltratarla, el vínculo es suficiente para que yo elija su bienestar, ustedes bien saben esto, qué impacta más? los datos duros o una imagen como la del perro con el anzuelo? Creo que tanto la empatía como la compasión, que se siente que la comparan erróneamente con la lástima la cual es un verdadero egoísmo, son necesarias para llegar a la acción. En fin, es un humilde intento de aportar algo.

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    1. Hola, Nasser. Gracias por tu comentario.

      Por si acaso, aclaro que la cuestión que aquí se explica no es de naturaleza estrictamente lingüística sino conceptual. Lo que se discute es el significado de las palabras según está ligado a categorías lógicas y hechos empíricos. Es decir, no pretendo aquí simplemente depurar nuestro lenguaje sino más bien aclarar nuestro pensamiento. Lo importante, pues, radica en si, en efecto, existen las tres nociones que se han expuesto como hechos diferenciados y singulares.

      Por tanto, las referencias a la Real Academia de la Lengua (RAE) no pretenden dar veracidad al artículo. Se usan simplemente en tanto que, en este caso, entiendo que son definiciones más o menos acertadas a la explicación que se expone. Pero lo que diga la RAE, por el mero hecho de que lo diga, no es un argumento válido por sí mismo. Suponer lo contrario sería una falacia de autoridad.

      No estoy seguro de entender lo que quieres decir cuando hablas de un "vínculo". Lo mencionas pero no lo defines. ¿Te refieres acaso a un apego emocional? En ese caso, no estaría de acuerdo con lo que argumentas. No considero que nuestra conducta se base solamente en motivaciones de tipo emocional vinculadas a determinados individuos concretos. Ni mucho menos que nuestra moral tenga como fundamento el afecto emocional. Para una explicación más detallada sobre mi teoría acerca del origen de la moralidad, sugiero la lectura de este artículo

      http://filosofiavegana.blogspot.com.es/2013/07/el-origen-de-la-moral.html

      Si fuera cierto que para actuar moralmente necesitamos tal vínculo, entonces resultaría imposible que fuéramos veganos. ¿Qué clase de vínculo tenemos con los cerdos que son asesinados en los mataderos o con los ratones que son utilizados en los laboratorios o con las abejas explotadas por su miel? Si por "vínculo" te refieres a algún tipo de afecto de tipo emocional, es imposible que tengamos esa clase de vínculo con todos aquellos animales que reconocemos como seres que merecen igual respeto.

      Yo no tengo ningún vínculo con las mujeres que son violadas en la India. Por ponerte un ejemplo. Pero yo estoy radicalmente en contra de que sean violadas porque entiendo que eso atenta contra su dignidad como personas y sus intereses. Soy capaz de empatizar y de equiparar sus intereses a los míos. Sin embargo, no tengo ningún apego emocional hacia ellas, empezando porque no las conozco de nada como individuos. El hecho de que sean mujeres, indias o humanas, no es lo que me motiva, sino que lo es el hecho de que soy consciente de que sienten.

      Por tanto, lo que nos impide respetar a los demás animales no es una falta de "vínculo" sino una falta de conciencia moral motivada por una educación, una cultura y un ambiente que nos condiciona a creer que los intereses de los otros animales son menos (o nada) importantes comparados con los nuestros. Es un problema de prejuicio, no de afecto personal.

      Aunque no comamos gatos (ni perros), ellos son considerados esclavos de los humanos. Los machistas no se comen a las mujeres, y sin embargo no las respetan. Tampoco comemos a las ratas, pero ¿acaso respetamos a las ratas? Todo lo contrario. Es justo y necesario que dejemos de comernos a los animales nohumanos, pero el problema en nuestra relación con los demás animales no termina ahí.

      A mi modo de ver, para cambiar nuestra relación con los demás animales lo que necesitamos es fomentar nuestra conciencia moral, es decir, fomentar nuestra empatía y nuestro sentido de la igualdad. No necesitamos la compasión ni tampoco el apego emocional. La compasión y el apego emocional a menudo dificultan o contradicen nuestra conciencia moral.

      Un saludo.

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  2. ¿Cuales son las fuentes de este articulo?

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    Respuestas
    1. Las fuentes primarias de este artículo son la observación de la realidad y la reflexión mediante el razonamiento lógico. Si te refieres a fuentes textuales, vienen enlazadas en las palabras con negrita al citar a una institución o a un autor.

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  3. Me gustaría leer esto en inglés y compartirlo con alguien que sólo habla inglés. Existe una traducción? Puedo encontrar este artículo en algún link en inglés?

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    Respuestas
    1. Hola. Muchas gracias por tu interés.

      Lamento decirte que no hay ninguna traducción al inglés disponible de este artículo. Al menos que yo conozca.

      Un saludo.

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  4. Bueno no estoy de acuerdo con lo de comer carne,en mi caso y mucha gente lo hacemos por Egoismo,es decir nos gusta la carne y tiene nutrientes y consideramos que la necesitamos especialmente en embarazo,niños y mujeres. Si nos da pena y nos ponemos en su lugar,pero lo hacemos igual

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    1. Quien piense que necesita comer carne, o cualquier otra sustancia procedente de animales, se encuentra en un error. Los seres humanos no necesitamos consumir animales para vivir y estar saludables, y podemos obtener todos los nutrientes que necesitamos con una dieta completamente vegetal:

      «Es la postura de la Asociación Americana de Dietética que las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para deportistas.»

      https://filosofiavegana.blogspot.com.es/2010/03/necesario.html

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  5. hola
    quisiera saber de que libro sacaste la cita
    ramin jahanbegloo
    La empatía, al contrario que la simpatía o la compasión, exige que el individuo comparta, indirectamente, los pensamientos y los sentimientos de los otros y que se convierta temporalmente en el otro.

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    Respuestas
    1. Sólo tienes que clicar en su nombre para encontrar la respuesta.

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