30 de noviembre de 2020

El veganismo es un posicionamiento moral


En un blog publicado por el medio El Salto, apareció un texto titulado «¿Es el veganismo un posicionamiento moral?» escrito por un tal François Jouet, en el que se responde a sí mismo negando que el veganismo sea un posicionamiento moral. En este ensayo quisiera explicar por qué considero que lo que argumenta Jouet al respecto es fundamentalmente erróneo.

La única referencia válida para definir el veganismo, según Jouet, es lo que expone el diccionario general de términos. Sin embargo, el diccionario general no establece la definición los términos. El diccionario sólo recoge los usos que hacen los hablantes de las palabras. Por ejemplo, el diccionario señala que el término persona es sinónimo de ser humano, lo cual excluye al resto de animales, porque así lo utilizan la gran mayoría de hablantes; no obstante, contamos con datosargumentos que apuntan a que el concepto de personalidad puede aplicarse acertadamente a otros animales. ¿Vamos a rechazar el reconocimiento de la personalidad de los animales sólo porque el diccionario general diga que una persona es necesariamente un ser humano? Hasta hace poco el diccionario general no incluía el término especismo, ¿significa eso que el especismo no tenía un significado antes de que apareciera en este diccionario? Me parece muy poco serio basarse en el diccionario general para averiguar el significado de un concepto. La postura de Jouet no puede calificarse de razonable, pues pretende nada menos que ignorar la tradición intelectual del veganismo y todo lo que digan al respecto las propias asociaciones y activistas veganos.

El diccionario general afirma que el veganismo es "una actitud". Una actitud es una disposición psicológica y no un posicionamiento moral. ¿Pero de dónde proviene dicha actitud? No pueda darse una actitud sin una base que la motive. La base de esa actitud no puede ser otra que el convencimiento moral de que los animales no deben ser tratados como objetos y recursos. En anteriores ensayos he argumentado que sólo el rechazo moral a la cosificación de los animales puede conducir a una actitud de oposición al uso y consumo de animales. Ninguna otra posición moral, personal, ecológica, religiosa, o de cualquier otra índole, sostiene que debemos rechazar el uso de animales en sí mismo.

Por cierto, hablando de actitudes, imaginemos que para definir el feminismo decidiéramos ignorar toda la historia del feminismo y lo que escribieron al respecto las pioneras del movimiento. Peor si cabe, imaginemos que el término feminismo hubiera sido creado expresamente y se le hubiera añadido una definición concreta, pero aun así preferimos ignorar todo esto y definir el feminismo como nos dé la gana, arbitrariamente. Pues esta actitud es precisamente la que muestra Jouet respecto del veganismo.

Por cierto, ¿qué sucedería si dentro de un tiempo los académicos que redactan el diccionario general revisan su definición de veganismo, de acuerdo al uso de los hablantes, y lo definen ahora como una filosofía ética, porque es el uso más generalizado? Preveo que entonces Jouet tirará el diccionario general al suelo y dirá que tampoco le parece válido, porque cualquier hecho que no encaje con sus intenciones previas simplemente ya no vale.

A la hora de significar el veganismo se suele tener en cuenta la definición de la actual Asociación Vegana [The Vegan Society], que define el veganismo de una manera que a Jouet claramente no le agrada:
«El veganismo es una filosofía y un modo de vida que excluye —hasta donde sea posible y práctico— todas las formas de explotación y crueldad sobre los animales por motivo de alimentación, vestimenta, o cualquier otro propósito, y por extensión promueve el desarollo y uso de alternativas libres de animales para beneficio de los animales, los humanos y el medio ambiente»

Aparte de si esta definición nos parece coherente con la definición original del veganismo, me parece bastante evidente que estamos ante un posicionamiento moral, es decir, un posicionamiento que considera que es moralmente injusto tratar a los animales como medios para los fines humanos. Hay que tener en cuenta que aunque la Asociación Vegana no mantiene la definición original, sí que reconoce el legado histórico del movimiento vegano; si bien actualmente es una empresa corporativa y no una organización activista.

A Jouet no le vale tampoco esta definición porque es una definición que se encuadra como un posicionamiento moral. Entiendo que Jouet no quiere averiguar si el veganismo puede ser considerado un posicionamiento moral sino que sólo desea defender de partida que el veganismo no es un posicionamiento moral y luego va rechazando todas las evidencias que contradigan su tesis; que es prácticamente toda la historia y el análisis teórico sobre el veganismo. Llámenme malpensado si quieren, pero tengo la sospecha de que Jouet asume una actitud fuertemente sesgada contra el veganismo.

El profesor Gary Francione ha redactado un artículo sobre el término veganismo que será incluido en la próxima edición del prestigioso diccionario de filosofía Ferrater Mora y que define el veganismo como un posicionamiento moral. Aquí cito algunos extractos:
«El veganismo entendido como una filosofía ética se aplica a la práctica de no comer, llevar ni usar productos de origen animal ni participar en la explotación animal, hasta donde sea posible.

En 1949, Leslie J. Cross, un pionero e influyente vicepresidente de la Asociación Vegana, escribió que el veganismo trataba sobre "la abolición de la explotación de los animales por la humanidad" y expuso una definición de veganismo: "el principio de la emancipación de los animales de la explotación humana". Él dejó claro que la "emancipación" significa el fin de la domesticación. Él argumentaba que los animales tenía "derechos relativamente equivalentes" a los derechos de los humanos y que toda la explotación animal en sí misma, independientemente del trato, violaba esos derechos.

Hay un movimiento abolicionista que mantiene que el veganismo es una cuestión de justicia y refleja un imperativo moral de que no debemos comer, vestir o usar a los animales para cualquier propósito humano. El movimiento abolicionista promueve la idea de que el objetivo es terminar con el uso de animales, incluyendo la domesticación, y no conseguir una explotación animal más "humanitaria". Este movimiento abraza asimismo el principio de la noviolencia, y sostiene que el rechazo a la explotación animal es parte del movimiento que rechaza todas las formas de cosificación y discriminación, incluyendo aquellas que afectan a los humanos.»

A Jouet no le importa nada de esto sencillamente porque él no quiere aceptar que el veganismo es un posicionamiento moral y no porque el veganismo como término sí esté asociado histórica y actualmente a un posicionamiento moral; que es el rechazo a la cosificación e instrumentalización de los animales no humanos para fines humanos.

Para intentar defender su tesis, Jouet alega que va a acudir al "análisis conceptual", aunque no nos aclara a qué se refiere con esto. A continuación, señala que el concepto de hermano no se puede aplicar según está definido porque al parecer una hipotética Isabel considera que el hijo de sus propios padres no es su hermano:

«Imagine que se le ofrece hacer el siguiente análisis del concepto de HERMANO: X es el hermano de Y si, y sólo si, X tiene los mismos padres que Y. Inmediatamente pensará en un contraejemplo: Isabel tiene los mismos padres que Jim, sin embargo, no es su hermano. Esta definición no permite identificar las condiciones en las que se aplica el concepto HERMANO, porque supone que se aplica a un caso al que no se aplica realmente, el de Isabel.»

Creo que el señor Jouet se encuentra profundamente confundido. Si el concepto de hermano se define por el hecho de tener los mismos padres entonces quien tenga los mismos padres que la tal Isabel será su hermano, sin importar lo que Isabel, o cualquier otro, crea o piense o diga al respecto. Isabel no está obligada a sentir afecto por su hermano, o a tener alguna relación personal con él, pero sí está racionalmente obligada a reconocer la definición del concepto de hermano. Del mismo modo, Jouet está obligado racionalmente a reconocer el concepto de veganismo, aunque no le guste o no le convenga.

Por lo visto, el "análisis conceptual" de Jouet consiste en que cada uno acepta los conceptos según le convenga; independientemente de lo que los conceptos signifiquen en sí mismos. Creo que ahora sí comprendo lo que quiere decirnos Jouet. Nos está poniendo un ejemplo de lo que él mismo hace con los conceptos. El concepto de veganismo se refiere a un posicionamiento moral, pero él decide rechazar este concepto arbitrariamente, del mismo modo que su amiga Isabel decide rechazar el concepto de hermano; sin ninguna razón que lo justifique.

Jouet utiliza varias veces en el texto la expresión intuitivamente para luego a continuación afirmar algo que no sabemos de dónde se lo ha sacado. Por ejemplo:

«Intuitivamente, sin embargo, usted es vegano sea cual sea la razón que justifique su motivo de prescindir de los productos animales, sea cual sea la filosofía detrás de esa decisión. Así que el veganismo no es una filosofía.»

¿"Intuitivamente"? Las intuiciones no son razones. ¿Por qué deberíamos acudir a supuestas intuiciones cuando tenemos evidencias que señalan que el veganismo es un posicionamiento moral? "Intuitivamente" suena a que no puede justificar con razones lo que afirma. Si bien, por otra parte, Jouet está en lo cierto al señalar que el veganismo no aplica sólo a la dieta pero, por la misma razón que el veganismo no se refiere sólo a la dieta, tampoco se refiere sólo a los productos de origen animal sino a cualquier uso de animales.

Quienes no asumen el veganismo como un posicionamiento moral ni siquiera cumplen con el veganismo desde una perspectiva práctica sino que aceptan y toleran determinados usos de animales. Quienes pretenden limitar el veganismo a una cuestión exclusivamente práctica ni siquiera lo acatan bajo esta perspectiva. Por eso se inventaron términos como 'flexitariano' o 'reducetariano', porque ni siquiera lo que practican puede ser considerado veganismo desde un punto de vista puramente práctico.

Como ya argumenté en en ensayos anteriores, es imposible mantener la práctica del veganismo sin asumir el veganismo como un principio ético. La práctica de rechazar el uso de animales sólo puede ser sostenido desde una posición ética que considera que la instrumentalización de los animales es injusta. Ningún otro enfoque puede fundamentar o motivar semejante práctica. Otras posiciones sólo consideraran tal vez que hay algunos usos de animales que no son aceptables, que es inaceptable algunas maneras de utilizarlos, pero de ningún modo defenderá que el uso de animales es éticamente rechazable en sí mismo.

Afirmar que el veganismo no es un posicionamiento moral implica afirmar implícitamente que el veganismo no puede ser un imperativo moral, es decir, que no podemos siquiera tener la obligación de no tratar a los animales como medios para fines humanos. Afirmar que el veganismo no es un posicionamiento moral significa afirmar que es moralmente permisible utilizar a los animales para servirnos de comida, de vestimenta, de entretenimiento, de experimentación u otros propósitos. Si el veganismo no es un posicionamiento moral entonces no puede ser inmoral explotar a los animales.

En el artículo, Jouet aprovecha también para publicitar a la organización AnimaNaturalis, que se ha destacado por promover el especismo y por apoyar reformas de la explotación animal que benefician económicamente a los explotadores institucionales y tranquilizan la conciencia de los consumidores de productos animales. Dudo muchísimo que las actividades de AnimaNaturalis estén ayudando en nada a dirigir a la sociedad hacia el veganismo.

Cuidado. Ahora viene el golpe de gracia. Jouet arguye que en un hipotético futuro en el que se ha prohibido el uso de animales !todos seríamos automáticamente veganos!:

«[...] no todos los ciudadanos están convencidos de que es inmoral explotar a los animales. Algunos lo dudan, pero sin embargo aplican la ley al pie de la letra. Intuitivamente, estos ciudadanos son veganos, lo que confirma que el veganismo no es un principio moral.»

Afirmar que en un hipotética situación en la que es ilegal explotar animales, todos los ciudadanos que cumplen con la ley son veganos y, por tanto, esto confirma que el veganismo no es un principio moral, resulta análogo a afirmar que todos los ciudadanos que cumplen con la ley de no abusar de las mujeres son feministas y, por tanto, esto confirma que el feminismo no es un principio moral. ¿El simple hecho de no abusar de las mujeres por temor a la ley te hace ser feminista? Me atrevería a afirmar que no hay una sola autora, activista u organización feminista que pueda estar de acuerdo con semejante enfoque.

Lo que aduce Jouet incurre en una falacia, puesto que resulta muy obvio comprobar que hacer X no equivale a estar de acuerdo con X. Un religioso fanático que se ve obligado a respetar el laicismo no es laicista sino todo lo contrario, aunque por circunstancias no le quede otra opción que acatar el laicismo vigente en la sociedad. Por otra parte, un vegano que puntualmente haya consumido productos de origen animal condicionado por error o por engaño sigue siendo vegano, aunque en la práctica hubiera vulnerado el principio del veganismo. Según Jouet, alguien en contra del veganismo debe ser considerado vegano sólo porque decide no utilizar a los animales circunstancialmente. Lo que está diciendo Jouet me recuerda a ese chiste que dice que todos los humanos somos veganos cuando dormimos, puesto que cuando dormimos no estamos utilizando a los animales. En general, todo lo que escribe Jouet me suena a un mal chiste.

Supongo que a estas alturas sería casi reiterativo recalcar que Jouet está completamente equivocado. Lo que define al veganismo no es la conducta externa sino el convencimiento moral de que no debemos tratar a los animales como medios para nuestros fines; el convencimiento de que es injusto considerar a los animales como recursos para beneficio humano. La práctica de no utilizar a los animales es una consecuencia necesaria y directa de este convencimiento moral. Insisto en que no existe ninguna creencia, doctrina o planteamiento que pueda sostener y conducir al rechazo del uso de animales que no sea el propio veganismo como principio ético. Este principio a su vez se sostiene en una serie de razones morales que he argumentado en otros ensayos de este blog.

Jouet termina su ataque hacia el veganismo regalando un ataque a los propios veganos, a quienes acusa de tener la misma incapacidad para definir el veganismo que la que tiene una ballena:

«Al igual que las ballenas, las personas veganas pueden no ser especialmente capaces de definir el veganismo, a diferencia del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que sabe exactamente lo que es un diccionario.»
Jouet parece tener alguna clase de extraña obsesión con las ballenas. En el comienzo de su texto asombrosamente les acusaba de creerse que son peces [sic]. Es posible que una ballena no sea capaz de conceptualizar el veganismo, pero no compruebo que los veganos sean especialmente incapaces de definir el veganismo, pues si son veganos entonces seguro que tienen una definición del veganismo, pero lo que sí veo es que François Jouet no es especialmente capaz de ofrecer un solo argumento razonable y que no incurra en alguna falacia para sostener su ataque contra el veganismo.

Sólo si echamos por la borda toda la evidencia histórica, la coherencia lógica, el razonamiento moral, y los hechos en general, entonces, y sólo entonces, lo que defiende Jouet podría tener algún sentido. Por lo visto, los opositores al veganismo están dispuestos a rebajarse hasta la irracionalidad más extrema porque ya han constatado que no existe otro modo de atacar al veganismo.

En conclusión, pretender defender que el veganismo no es un posicionamiento moral, en contra de la tradición histórica del veganismo y de los argumentos expuestos, sólo puede explicarse desde una posición que está a favor de la utilización de animales y pretende que el rechazo a la utilización de animales no deba ser considerado como un imperativo moral. Esto es, alguien que está a favor del uso de animales no quiere que los demás puedan contemplar siquiera que el uso de animales es inmoral. Bajo mi punto de vista, es imposible explicar de otro modo los continuos desatinos que alberga el texto de Jouet, que debería haberse titulado más acertadamente: «No quiero que el veganismo sea considerado una posición moral».

Lo cierto es que un tanto ingenuamente quizás llegué a pensar, viendo alguna de sus publicaciones, que el diario El Salto podría albergar un espacio preferente para el abolicionismo vegano dentro de un medio de información general, pero da la impresión de que ha decidido escorarse a promover el bienestarismo y la propaganda antivegana, al igual que hicieron otras publicaciones consideradas progresistas como Público y elDiario.es. No es algo de lo que sorprenderse, ya que quienes dirigen esos medios son partícipes y partidarios de la explotación animal —aunque su conciencia les incomode al respecto— y por eso el bienestarismo les resulta mucho más conveniente que el veganismo.

El bienestarismo es enemigo del veganismo y los partidarios del bienestarismo harán todo lo posible por distorsionar, confundir y desacreditar el veganismo, puesto que el veganismo les incordia para su propósito de continuar sometiendo a los animales bajo la dominación humana.

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