11 de junio de 2014

Los insectos son seres sintientes



«Estoy dispuesto a dar al diminuto cerebro de un insecto —siempre que tenga la posibilidad de representar los estados de su cuerpo— la posibilidad de tener sentimientos, de hecho, me sorprendería muchísimo descubrir que no los tienen.» ~ Antonio Damasio

¿Hay pruebas objetivas de que los insectos pueden sentir —es decir, procesan percepciones en forma subjetiva— y específicamente pueden experimentar sensaciones, emociones y deseos? Pues al parecer sí las hay:
«Ralph Greenspan, del Instituto de Neurociencias de San Diego, presentó el mes pasado en Melbourne los siguientes resultados. Cuando un objeto móvil pasa por delante de una mosca, no sólo se activan las áreas cerebrales del insecto que procesan la información visual, sino también otras situadas en su lóbulo frontal (que en la mosca recibe el oprobioso nombre de cuerpo seta, pero que muestra notables parecidos con el lóbulo frontal de nuestro cerebro, donde residen nuestras altas funciones mentales). 
Greenspan hizo después un experimento que podríamos denominar la mosca de Pavlov: cada vez que el objeto pasa por delante de la mosca, Greenspan le inflige al bicho un desagradable choque térmico. Tras repetir esto unas cuantas veces a intervalos regulares, las neuronas del cuerpo seta aprenden a predecir cuándo van a venir mal dadas: de hecho, se disparan medio segundo antes de que pase el objeto (y el choque térmico). 
Greenspan ha podido determinar que ese efecto pavloviano requiere la activación simultánea y coherente de los cuerpos seta y de otros circuitos distantes a los que podríamos llamar emocionales, con perdón: circuitos relacionados con la atención, con la percepción del peligro, con el recuerdo de otras experiencias placenteras o dolorosas. Emociones, vaya.»
También Joe Schwarcz relata el siguiente caso:
«Primero se pensó en usar el periplanone-B para atraer a las cucarachas macho a alguna trampa con veneno incorporado. Pero surgió un problema. Cuando las cucarachas vieron que sus compañeros morían al probar el cebo, empezaron a asociarlo con la muerte, y pronto empezaron a escapar corriendo, ilesos.»
Respecto de las abejas en particular —uno de los insectos más explotados por el hombre— Joan Dunayer nos relata lo siguiente:
«La evidencia es que ellas piensan y sienten. [...] Hay importante evidencia electropsicológica de la conciencia de las abejas. En un experimento, los investigadores mostraron a las abejas una secuencia de luces que aparecían en intervalos regulares. Cuando una luz era omitida (no se emitía en el momento esperado) los cerebros de las abejas mostraron actividad eléctrica inmediata después del momento en el que la luz ordinariamente debería aparecer. En otras palabras, las abejas reaccionaron mentalmente a la ausencia del flash esperado. Con test similares, los humanos tienen reacciones idénticas. Una actividad cerebral semejante ha sido considerada como un indicativo de lo que los investigadores de abejas llaman “conciencia más alta”. Los mismos resultados han sido observados en cangrejos y hormigas. Así, quienes no creen en la conciencia de las abejas ignoran la literatura científica o están cegados por su especismo.»

Alguien puede insistir en que no tenemos pruebas totalmente claras y firmes que confirmen la sintiencia en los insectos, pero entonces habría que añadir que tampoco las tendríamos respecto de los humanos.

¿Cómo sabemos que los humanos son sintientes? Sólo podemos tener experiencia directa de nuestra propia sintiencia individual y singular; todo lo demás son deducciones que hacemos a partir de indicios.

Aunque quizá sea una duda legítima a plantear, sin embargo no sería una duda muy razonable puesto que las evidencias apuntan claramente a que los humanos son seres sintientes. Por los mismos motivos, lo más razonable es suponer que probablemente los insectos sean sintientes.

En su artículo "Consciousness in a Cockroach” ["La conciencia en una cucaracha"] Douglas Fox relata lo siguiente:
«Para Nicholas Strausfeld un pequeño cerebro es algo hermoso. En su carrera de más de 35 años, el neurobiólogo de la Universidad de Arizona, campus Tucson, ha observado las pequeñísimas estructuras cerebrales de las cucarachas, insectos de agua, gusanos rojos, algunos camarones, y docenas de otros invertebrados. [...] Strausfeld concluye que los insectos poseen “los cerebros más sofisticados sobre este planeta”." 
Cuando usted considera que las neuronas en sí mismas son sorprendentemente similares en todo el reino animal, todo esto empieza a tener sentido. “Se tiene los mismos blocks de construcción básicos para vertebrados e invertebrados”, dice Strausfeld, “y existen ciertas maneras en que usted puede colocar estos blocks de construcción juntos en los cerebros”. 
“Probablemente lo que requiere la conciencia”, dice Koch de Caltech, “es un sistema suficientemente complicado con una enorme retroalimentación. Los insectos tienen eso.»
Este conocimiento debería suponer un cambio en nuestra actitud moral respecto de los insectos, dejando de discriminarlos y despreciarlos simplemente por su aspecto o su tamaño. 

Según relata la agencia de noticias BBC Mundo:
«La cucaracha —tan odiada por mucha gente —es un insecto más sofisticado y social de lo que pensábamos, según revela un nuevo estudio. 
Se esconden lejos, al acecho, de forma invisible, en rincones oscuros y grietas. Cuando emergen, se escabullen sin rumbo, a menudo alrededor de nuestras casas, cocinas y en hoteles y restaurantes sucios.  
Terminamos despreciándolas por su comportamiento natural, viéndolas como una plaga que hay que evitar e incluso exterminar. Sin embargo, las cucarachas han sido tratadas a menudo de manera injusta. Al descubrir los secretos de estos escalofriantes insectos, los científicos han visto que son mucho más sofisticados de lo que pensábamos.  
Tras conocer su vida secreta se han dado cuenta de que las cucarachas son en realidad criaturas muy sociales, que reconocen a los miembros de sus propias familias, con diferentes generaciones de una misma familia viviendo juntas. A las cucarachas no les gusta que las dejen solas y sufren problemas de salud cuando lo están.»
Así concluye Aurora Ferrer:
«¿Por qué razón íbamos a pensar que los insectos no tienen emociones? Es lo que se pensaba antes de algunos mamíferos y aves, cuestión que la ciencia ha aclarado con múltiples experimentos. El miedo, la envidia y otras emociones no son exclusivas del ser humano y pueden observarse en un perro, un gato, un búho o una mosca.»
Aunque no podamos tener una certeza completamente absoluta al respecto, todas las evidencias apuntan con claridad a que los insectos son seres conscientes. Ellos experimentan sensaciones y tienen deseos e intenciones. Por tanto, merecen la misma consideración moral que cualquier otro ser sintiente. Es por eso que deberíamos respetarlos, empezando por no participar en su explotación: miel, jalea real, seda, ácido carmínico [e-120],...


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3 comentarios:

  1. Gracias por el artículo, presiento que esto servirá de mucho para argumentar en contra de quien desee hacer daño a cualquier insecto por las pruebas que se aportan.

    Tal vez un argumento que sirva a la hora de exigir pruebas de la sintiencia de los insectos sea el siguiente:

    1. Supongamos que es el caso que alguien quiere aplastar a una oruga.
    2. Supongamos que no existe evidencia alguna de la sintiencia de las orugas, pero de algún otro insecto sí y de alguna manera están relacionados.

    El argumento del beneficio de la duda:

    A) Afirmamos que: "Ante una situación en la que tenemos que tomar una decisión X que podría afectar de alguna forma Q o una Z que no afectará en esa misma forma Q, es preferible tomar X que no afectará de forma Q en virtud del principio de no maleficencia (el que dice que no hay que hacer daño de forma gratuita)".

    B) Si no tenemos evidencia de que las orugas (siguiendo el ejemplo) sean sintientes, pero tenemos evidencia de que esto podría ser probable (a través de la evidencia de que sí sienten otros insectos).

    Entonces, ante la duda:

    C) ¿Es legítimo aplastar a esa oruga?

    Respondemos que:

    D) Es probable que la oruga sienta dado el punto B, luego dado el punto A, Si podemos afectar a la oruga aplastándola, pero también podemos no afectar a la oruga aplastándola, es preferible no aplastarla.

    Ergo:

    E) La oruga tiene el beneficio de la duda y la respuesta a D es que no hay que hacer daño a la oruga.

    _____________________

    Tal vez un problema con este argumento sea el punto 2, es decir, la evidencia que tenemos que demostrar para que alguien tenga probabilidad de ser afectado. Estoy pensando que tal vez alguien podría invocar este mismo argumento en el caso de las plantas, sin embargo aquí claramente no hay ninguna prueba a favor de que la planta sea sintiente sino todo lo contrario, luego es el caso de que no tiene el beneficio de la duda.

    Otro problema es que no hemos demostrado el principio de no maleficencia, podría ser invocado aquí como axioma pero cuando se pregunte su legalidad dentro de esto tendríamos que dar cuenta de ello.

    También queda demostrado que esto sólo podría aplicarse en caso de que no se cuente con absolutamente ninguna evidencia de que la oruga o cualquier otro sienta, si es el caso que tenemos alguna clase de evidencia en favor de la oruga, el argumento se vuelve más fuerte.

    En fin, no sé si esto sirva de algo o si sólo viene a confundir más las cosas, el caso es que podríamos usar un argumento similar cuando alguien intente lastimar o agredir a un insecto, la idea está motivada por la pregunta que lanzaste en el artículo: "Alguien puede insistir en que no tenemos pruebas totalmente claras y firmes que nos confirmen la sintiencia en los insectos". Pienso que no es necesario apelar a la subjetividad de la sintiencia -aunque en última instancia sea cierto que sólo conocemos nuestra propia sintiencia y la de nadie más-, sino que tenemos evidencia bastante razonable por la cual podríamos sostener que los otros al igual que nosotros sienten.

    Saludos.

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  2. También podría servir esta evidencia a favor de la sintiencia de muchos insectos.

    http://www.utilitarian-essays.com/insect-pain.html

    De nuevo gracias por defender a los insectos.

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    Respuestas
    1. Bueno, yo considero que las evidencias que tenemos en este momento irían más allá de la duda razonable que tú planteas de partida. La postura de la duda razonable es legítima y apropiada en el caso de que no tengamos evidencias claras al respecto. Es decir, si sólo supiéramos que los insectos se mueven por sí mismos y tienen sistema nervioso, sin más, entonces podríamos tener una duda u suposición razonable. Pero mi tesis en este artículo (aunque las evidencias que presento al respecto no son exhaustivas y sólo las expongo como ejemplo representativo) es que las pruebas nos indican claramente que podemos ir más allá de la postura de la duda razonable y tenemos legitimidad en afirmar que en efecto los insectos sí son seres sintientes.

      De acuerdo a las pruebas que he recopilado y estudiado, los sistemas nerviosos de los insectos son muy similares y sólo difieren entre sí quizás respecto de algunas capacidades cognitivas (no sensitivas) como lo harían los sistemas nerviosos dentro la categoría de los mamíferos.

      Según mi conocimiento, todas las pruebas apuntan favorablemente respecto de la hipótesis de que los insectos procesan percepciones subjetivas (sensaciones, emociones, deseos). Cuando señalo que no tenemos pruebas totalmente firmes me refiero en realidad a que sobre el tema de la sintiencia nunca podemos tener evidencias absolutamente irrefutables puesto que el fenómeno del sentir es una experiencia subjetiva y no se puede observar o comprobar objetivamente como si fuera un objeto material. Por tanto, yo considero en realidad que la única postura razonable es considerar que los insectos son seres sintientes, si tenemos en cuenta las evidencias y razonamos sin prejuicios.

      Si he dicho precisamente que sería "lo más razonable" es porque no podemos tener esa certeza absoluta, pero dicha certeza tampoco la podemos tener respecto de seres humanos (o de cualquier otro animal). La evidencia absoluta es la categoría más racional, pero ese grado de evidencia nunca la podremos tener respecto de la sintiencia, puesto que la sintiencia es una experiencia singular del individuo.

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