20 de septiembre de 2011

No hay diferencia


Detrás del mito del trato humanitario




Denunciamos y nos oponemos a crímenes como el Toro de la Vega, pero el hecho de consumir productos de origen animal (carne, lácteos, huevos, lana, piel, ...) significa pagar para que le hagan lo mismo a otros animales. No hay diferencia.

No hay diferencia porque en ambos casos utilizamos a alguien como un medio para conseguir un fin. Lo utilizamos como una cosa, como un mero recurso para nuestro beneficio.

No hay diferencia porque en ambos casos se le quita la vida a alguien, que desea vivir al igual que nosotros.

No hay diferencia porque en ambos casos se viola la integridad física de alguien que no quiere que le hagan sufrir ni que le hagan daño.

No hay diferencia porque en ambos casos la única razón que se puede alegar para llevar a cabo esos actos es la tradición, el placer o la conveniencia. Pero no son razones moralmente válidas.

No hay necesidad porque en ambos casos no tenemos necesidad de hacerlo para vivir ni para disfrutar de nuestra vida.

No hay diferencia.

En todos los casos se trata de una utilización de animales no humanos. Se trata de esclavitud, puesto que los tratamos como nuestras propiedades. Y son todos casos que implican no sólo esclavizarles, sino también confinarles de por vida, hacerles daño, y provocarles la muerte.

Además de su derecho a no sufrir injustificadamente, estamos violando su derecho a la vida, su derecho a la integridad física, su derecho a la libertad de movimiento; entre otros derechos. Pero lo más fundamental, es que estamos violando su condición de personas, al tratarlos como cosas, propiedades, recursos para nuestro beneficio. Considero que ésta es la verdadera clave del problema.

Si los animales sufren injustificadamente por nuestra causa es algo que está mal. Pero si sufren es primeramente porque les tratamos como medios para nuestros fines. Ésta es la verdadera causa. Y creo que para entender y solucionar el problema de la explotación animal deberíamos tener muy claro este punto tan importante.

Por tanto, a mi modo de ver, es un error denunciar casos como el del Toro de la Vega como si se tratara de hechos excepcionales, diferentes o especiales. No lo son. Esto no es más que un ejemplo de lo que hacemos continuamente con los demás animales a diario en actividades en las que participa prácticamente casi toda la gente.

Mientras no se rechace el especismo y no se asumamos el veganismo como la base moral del movimiento animalista entonces nunca va a haber ningún cambio real en nuestra relación con los demás animales. Para desgracia de éstos.

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