3 de noviembre de 2011

Comer animales no nos hizo más inteligentes







Todos los argumentos usualmente esgrimidos para justificar el que utilicemos a los animales no humanos son directamente irrelevantes para la ética: el placer, la tradición, la conveniencia, la superioridad.

Y, además, la mayoría de ellos ni siquiera se pueden demostrar con pruebas. El argumento de que comer animales favoreció la evolución de nuestro cerebro es uno de ellos. Si bien no es moralmente relevante el hecho de si comer animales supuestamente influyó en el desarrollo de la inteligencia humana, ocurre que incluso tal hipótesis no tiene ninguna evidencia que la respalde.

Se trata simplemente de otro mito falso que circula en el incosciente colectivo como recurso para intentar justificar algo que no tiene justificación moral. Una objeción similar, e igualmente falsa, a la que dice que somos omnívoros y estamos dentro de una cadena alimenticia que nos obliga a comer animales.

También hay quien sostiene la hipótesis desfavorable de que el hecho de comer animales -explotarlos en general- ha favorecido la crueldad en nuestro carácter. Pero entiendo que el simple hecho de comer carne, o mejor dicho, comer productos de origen animal (es decir, comer animales) no te hace necesariamente más cruel si no tienes noción del daño que eso causa en las víctimas utilizadas para dicho propósito, y de lo moralmente injusta que es la práctica de la explotación animal.

Ahora bien, quien sabe lo que ocurre con los animales explotados, y se da perfectamente cuenta de que no le gustaría que le hicieran lo mismo, pero aun así decide seguir participando en ello, sí podría ser un caso claro de actitud cruel (indiferente al sufrimiento y los intereses de otros individuos).

Luego está también el caso paradigmático de quienes, como el filósofo Jesús Mosterín, condenan prácticas como la tauromaquia al mismo tiempo que participan en la explotación animal de los animales utilizados como comida, como vestimenta, como entretenimiento, y como sujetos de experimentación

Por otra parte, solemos pensar que la inteligencia evolutiva cuenta con un solo pináculo que ocupan en exclusiva los seres humanos. Pero se trata de un error.

Ciertamente un mayor nivel de inteligencia tampoco implica ser más moral en el sentido de ser más respetuoso con los demás. La inteligencia es simplemente una facultad instrumental de todos los animales para conseguir nuestros propósitos. Sin embargo, poseer cierta capacidad de razonamiento abstracto permite comprender principios formales y es una característica necesaria para tener conciencia moral; además de la empatía.

Otras posturas se aproximan a la cuestión de comer animales (no humanos) valorando si nuestro aparato digestivo es más herbívoro o carnívoro. Cuando lo cierto es que bajo el punto de vista moral, importa más bien poco -o nada- si fisiológicamente somos más próximos a los carnívoros o a los herbívoros. Siempre que nos sea posible alimentarnos, y vivir en general, sin utilizar ni hacer daño a los animales (humanos o no humanos) ésa es la opción que debemos escoger.

La moral se refiere la consideración igual de los intereses de todos los afectados por nuestros actos.  La moral racional comienza por respetar a todos los seres sintientes (con capacidad de sentir) como personas, y no hacerles nada que no deseríamos que otros nos hicieran a nosotros mismos. Por esto, comernos a otro individuo porque lo deseamos o porque nos produce placer, o porque nos conviene, no tiene nada que ver con la moral, sino que es precisamente su incumplimiento. Es inmoral.

Este tipo de argumentos (la influencia evolutiva del consumo de animales en nuestra inteligencia) no deben ser cuestionados y rebatidos porque tengan alguna relevancia moral. Porque no la tienen. Y eso creo que hay que dejarlo claro. Aunque fuera cierto eso no cambiaría absolutamente nada. Y en todo caso si esto justificara la práctica de comer animales no humanos igualmente también justíficaría el hecho de comer humanos, que también son -somos- animales. Pero el especismo en nuestra mentalidad suele pasar por alto este punto.

Entiendo que hay que demostrar su falsedad ante todo para hacer ver que el antropocentrismo -al igual que cualquier otro tipo de creencia de tipo irracional- deteriora y pervierte la racionalidad, al dar por ciertos unos hechos que no están comprobados en modo alguno, solamente con la desesperada intención de intentar justificarse a sí mismo como sea.

No existe ningún argumento racional que justifique comer animales o en general explotar animales o utilizar animales no humanos para nuestros propósitos. Es decir, no existe ningún argumento que nos impida escoger el veganismo. Comer animales no nos hizo más inteligentes, pero sí nos ha hecho más inmorales hacia los demás animales. Está en nuestra mano el remediar esta injusticia.

2 comentarios:

Herman Abraxas Heilner dijo...

Muy bien Luis, aunque tengo que decirte Luis que la alimentación sí es un factor influyente en el caracter violento de las personas, por ejemplo, quienes consumen mucho triptófano producen más serotonina, la cual ayuda a mantener un caracter calmado y poco violento. O cuando se consume carne, por ejemplo, por el gran dolor del sacrificio que genera el degollamiento del animal, se
libera gran cantidad de ADRENALINA, neurotransmisor que en personas
sanas provoca entre muchas cosas: hipertensión arterial, aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria, excita el sistema nervioso central por lo cual la persona se siente más nerviosa, intranquila, con insomnio, mas proclive al estrés, etc.

Luis Tovar dijo...

Hola, Herman.

Gracias por tu comentario.

No tengo constancia de ningún estudio o prueba que demuestre que comer sustancias de origen animal puede influir en el carácter potenciando un aspecto violento en él.

Aunque, por otra parte -según mi experiencia- una personalidad reacia a la violencia tenderá a rechazar el uso de la violencia en su vida. Y este rechazo implica por coherencia no utilizar animales como comida, entre otras cosas.

Otra cosa diferente es que nuestra alimentación obviamente sí influye en nuestra salud. Pero una mala salud no nos hace necesariamente más violentos. De todos modos, tampoco está demostrado que comer animales (carne, lácteos, huevos, miel,...) suponga un deterioro para nuestra salud. Todo depende de cómo se haga. Igualmente tampoco está demostrado que llevar una alimentación vegana (100% vegetal) nos proporcione una salud magnífica. Todo depende de cómo se haga. Aparte de otros muchos factores a tener en cuenta.

Si nos importa la verdad considero que es un imperativo ético que basemos nuestras ideas y creencias en evidencias, en hechos que se puedan demostrar, y no solamente en meras suposiciones.

En todo caso, lo verdaderamente importante en este asunto, a mi modo de ver, es que utilizar animales como comida está moralmente mal y es una práctica que debemos rechazar siempre optando por opciones noviolentas, es decir, el veganismo.

Un saludo.

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