El veganismo es un principio moral que significa la no-explotación de los animales. Esta nota tiene como objetivo ayudar a esclarecer a qué nos referimos cuando hablamos de explotación en un contexto moral.
A veces sabemos de manera intuitiva que la explotación de los animales está mal pero no conocemos las verdaderas razones ni sabemos explicar en qué consiste la explotación. Tenemos conocimiento de que con la explotación habitualmente causamos daño y muerte a los animales -algo que ellos no desean- sin embargo no son éstas las razones que convierten la explotación animal en algo inmoral en sí mismo.
Explotación es básicamente utilizar a un ser como un medio para conseguir un fin. Por ejemplo, utilizamos un árbol con el fin de obtener su madera con la que fabricar productos (papel, muebles,..). O utilizamos a una vaca con el fin de obtener de ella leche, carne y otras sustancias. La diferencia entre ambos seres (árbol y vaca) es que la vaca es sintiente. Y ésta característica es lo que hace inmoral su explotación.
Cuando explotamos a un ser sintiente lo estamos tratando como un objeto, es decir, como si no fuera sintiente. Ignoramos sus intereses fundamentales para supeditarlos a nuestro beneficio. Estamos violentando su condición de persona. Lo estamos cosificando. Ésta es la primera razón fundamental por la que la explotación de los animales es éticamente inaceptable. Además, estamos anteponiendo nuestros intereses a los suyos. Estamos quebrando el principio moral de igualdad. Ésta es la segunda razón fundamental por la que la explotación es inmoral.
Un ser sintiente tiene la capacidad de experimentar sensaciones, y dispone de intereses propios. Busca su propia conservación, bienestar y desarrollo de sus facultades. Es un fin en sí mismo. No existe para la conservación o bienestar de otros individuos, sino ante todo de la suya propia. Cuando tratamos a un ser sintiente exclusivamente como un medio para conseguir nuestros fines -es decir, sin tener en cuenta su consentimiento ni sus propios intereses- entonces estamos violando su condición de persona.
Cuando utilizamos a otros animales como comida, vestimenta, sujetos forzados de experimentación o entretenimiento (en granjas, mataderos, laboratorios, zoológicos y otros centros de explotación) estamos ejerciendo la explotación sobre seres sintientes. Estamos cometiendo un acto inmoral en sí. Independientemente de la manera en que lo hagamos.
Esto no quiere decir que utilizar a seres sintientes esté mal de por sí en cualquier caso. El uso de animales es aceptable siempre que se cumplan dos requisitos básicos: consentimiento y respeto de los derechos fundamentales. Aunque es importante dejar claro que para que pueda haber consentimiento tiene que tratarse de un ser sintiente que tenga la capacidad de darse cuenta de lo que implica su utilización y de poder comunicarnos dicho consentimiento. Esta circunstancia sólo nos es posible a nosotros en el caso de seres humanos de cierta edad con los que nos podamos comunicar.
El resto de animales no tienen dicha capacidad o no nos la pueden comunicar. En todo caso, el hecho de que no pueda haber consentimiento por su parte hace inaceptable de por sí cualquier utilización que hagamos de ellos. Sin consentimiento expreso no puede haber ningún uso moralmente aceptable.
El consentimiento es necesario pero no es suficiente. Cualquier uso que implique cosificación o violación de los derechos fundamentales es moralmente inaceptable aunque se hiciera con consentimiento.
La explotación de los animales es inmoral porque viola su condición de persona y porque quiebra el principio de igualdad. Éstas son las razones. Aunque la explotación de los animales no causara ningún daño o muerte a sus víctimas seguiría siendo igual de injusta. De todos modos, la realidad es justo lo contrario. A causa directa de la explotación miles de millones de animales inocentes son asesinados cada año por la actividad humana.
Los animales -cada animal individual-, en tanto que seres sintientes, existen como fines en sí mismos, no como medios para fines de otros. La búsqueda de su propia conservación y su propio bienestar es el propósito cada vida sintiente. Existen por sí mismos y para sí mismos, y no deben ser sacrificados para beneficio de otros o para lograr la consecución de algún ideal.
Como hemos visto, no solamente es completamente inmoral vivir a costa de la explotación de otros animales sino que además tenemos la opción real, y realizable, de vivir sin explotación, escogiendo el veganismo y aplicándolo en nuestra vida. Entiendo que, si queremos ser justos, esto es lo que haremos.
"Nuestro error fundamental no está en el hecho de que encerremos a los animales, causándoles soledad y angustia, en que les provoquemos sufrimiento, o en que ignoremos sus deseos. Claro que todo eso está mal, pero no es el error fundamental. Son consecuencias de nuestro fundamental error moral, que consiste en ver a los animales como seres que carecen de valor intrínseco, como recursos para nuestro beneficio."

2 comentarios:
Hola Luis,
Quiero comentar una cosa.
Dices: "Aunque es importante dejar claro que para que pueda haber consentimiento tiene que tratarse de un ser sintiente que tenga la capacidad de darse cuenta de lo que implica su utilización y de poder comunicarnos dicho consentimiento. Esta circunstancia sólo nos es posible a nosotros en el caso de seres humanos de cierta edad con los que nos podamos comunicar."
Una cebra no da su consentimiento al león para que la coma. Parece que, según lo que pone aquí, el consentimiento no es tan importante... Es más, según lo que pone aquí, la vida sintiente no es importante en sí misma sino que lo importante es que los agentes morales cumplan con unas normas éticas. Por ejemplo, si dejamos que un niño golpeé insistentemente a un bebé estaríamos siendo éticamente correctos.
Creo que valoras normas éticas para respetar la vida sintiente pero que, al mismo tiempo, no valoras la vida sintiente como tal. Esto parece mostrar que hay una contradicción bastante importante en tu teoría ética.
Lo primero que debemos hacer antes de construir una ética vegana es valorar moralmente la vida sintiente y, por tanto, la voluntad de vivir. Si valoramos la vida sintiente entonces no seremos indiferentes ante el sufrimiento no deseado (hambre, sed, enfermedad, etc.) y entonces deberemos actuar en consecuencia.
Saludos,
David.
Hola, David.
Muchas gracias por tu comentario.
Antes de nada quisiera decir que este texto es simplemente una breve introducción, desde la perspectiva de los Derechos Animales, a la cuestión de por qué es inmoral que explotemos a seres sintientes.
Mi intención es ayudar a comprender que la maldad de la explotación no tiene que ver con el hecho de que cause sufrimiento, daño y muerte a sus víctimas. Esos sucesos están aparte de la cuestión misma de la explotación.
La explotación es intrínsecamente inmoral porque viola el principio de igualdad y la condición de persona de los seres sintientes. Independientemente de que cause sufrimiento, daño o muerte.
Por supuesto todo este razonamiento no tiene sentido sin la presencia de agentes morales. Es decir, seres que son capaces de comprender racionalmente la ética, y que son capaces de hacerse responsables de sus actos. Es decir, nosotros.
En relación a lo que comentas, te aseguro que el consentimiento es una condición necesaria y fundamental. Sin consentimiento expreso no es legítimo que haya ningún tipo de relación que implique el que usemos a un ser sintiente.
El consentimiento sólo lo puede ejercer un agente moral. Sin embargo, el consentimiento no justifica ningún acto que implique explotación o violación de los derechos fundamentales. Incluso con consentimiento expreso nadie tiene legitimidad moral para consentir su propia explotación o la de otros, ni tampoco para consentir una violación de derechos fundamentales.
El consentimiento se refiere al consentimiento que un agente moral da a otro agente moral. En principio, la relación entre una cebra y un león no es una relación entre agentes morales ni es responsabilidad de ningún agente moral, por lo tanto la ética nada tiene que hacer aquí.
Sobre el ejemplo que pones acerca de que si un niño golpea a un bebé te comento que si ese niño es responsabilidad de un agente moral (si es un niño humano) entonces ese agente moral tiene el deber de impedir que ese niño cometa cualquier acción violenta. Si por lo que fuera dicho agente moral no pudiera ejercer su deber entonces la responsabilidad recae en todos los agentes morales que puedan hacerse cargo de ese deber. Ya que los agentes morales no sólo son responsables de sus actos individuales sino también de que otros agentes morales respeten la ética.
No estoy nada de acuerdo en lo que afirmas acerca de que no valoro la vida sintiente. Por supuesto que valoro la vida sintiente. La vida sintiente merece respeto por parte de todos los agentes morales (y de quienes estén bajo su responsabilidad). La vida sintiente es la condición necesaria para que haya consideración moral. Sin vida sintiente no puede haber consideración moral. La vida sintiente es el fundamento material de la ética.
Por tanto, no veo la contradicción que mencionas en la teoría ética que expongo. Aunque no considero que sea mía, sino que entiendo que es la conclusión lógica a la que cualquiera puede llegar usando la razón.
Por otra parte, te aseguro que de ninguna manera soy indiferente ante el sufrimiento. Sea quien sea el que sufra. Pero una cosa es no ser indiferente ante el sufrimiento, intentando no causarlo innecesariamente, y otra muy diferente es creer que el sufrimiento es algo inmoral en sí y que debemos hacerlo desaparecer. Esta última conclusión es irracional, y por tanto inaceptable.
En general, las cuestiones que planteas (responsabilidad moral, valor moral de la sintiencia, sufrimiento,..) son muy importantes y espero poder tratarlas más a fondo en próximas notas.
Gracias por tu atención.
Un saludo.
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