16 de agosto de 2010

Una reflexión moral sobre la libertad




«El sentido fundamental de la libertad es el estar libre de cadenas, libre de confinamiento, libre de esclavitud.» ~ Isaiah Berlin

A mi modo de ver, la libertad es una noción que se puede referir a varias cosas incompatibles entre sí. Esa misma palabra se puede ver expresada en diferentes doctrinas morales y políticas. Si no definimos lo que queremos decir con ese término no podremos entender a qué se refiere realmente.

En primer lugar, debemos diferenciar entre la libertad empírica y la libertad moral.

La libertad empírica se refiere a la capacidad real de acción que un individuo posee para actuar sin estar físicamente limitado o coaccionado por otros. La libertad moral es un concepto que delimita el radio de acción que tenemos para actuar sin quebrantar un principio ético. Es decir; la libertad empírica señala hasta dónde llega físicamente nuestra capacidad de actuar y la libertad moral señala hasta dónde llega moralmente nuestra capacidad de actuar.

La teoría moral basada en los derechos morales —ya se trate de los Derechos Humanos o de los Derechos Animales— no reivindica la libertad por sí sola sino que precisamente pone límites y protege ciertos intereses frente a las posibles injerencia de otros.

Quienes quieren explotar a los animales nohumanos reivindican la libertad para llevar a cabo sus actividades; mientras que los defensores de los Derechos Animales reivindican la libertad de los animales nohumanos en no ser explotados.

A simple vista, parece que el concepto de libertad por sí solo no ayuda mucho a entender cual de las posturas es la correcta.

Sin embargo, podemos comprobar que resulta lógicamente contradictorio afirmar que se debe respetar nuestra libertad para poder explotar a los demás animales, dado que esa explotación implica destruir su libertad. ¿Acaso se debería también respetar nuestra libertad para practicar el racismo y el sexismo?

Los partidarios del especismo están diciendo que ellos deben tener el derecho a decidir sobre la vida de los animales nohumanos para su propio beneficio. Es decir, ellos piden que se respete su libertad para violar la libertad de los demás animales, discriminando así la voluntad y los intereses de los no-humanos. Pero esa pretensión viola el mismo concepto de derecho moral, puesto que no puede haber un derecho que consista precisamente en violar los derechos de otros.


Nuestra libertad acaba exactamente en el mismo punto en el que empieza la libertad de los demás. No hay ninguna razón que justifique ignorar o despreciar la libertad de otros animales para vivir libres de explotación y de agresiones por nuestra parte, del mismo modo que respetamos esa misma libertad en los seres humanos.

En una ética racional, la libertad debe ser corregida mediante la igualdad —y viceversa.


Es por esto que no puede existir un derecho genérico a la libertad, sino derechos específicos de los individuos particulares que protegen intereses concretos. Estos derechos protegen intereses a pesar de que respetarlos suponga negar el posible beneficio de otros individuos o de la comunidad en general. Es decir, aunque pudiéramos obtener un beneficio para nosotros utilizando a animales como alimento, vestimenta, entretenimiento o en experimentos médicos en contra de su voluntad, no debemos hacerlo porque eso supondría violar sus derechos morales.


Aunque se les puede someter mediante la fuerza y reprimir sus deseos; todos los seres sintientes tienen un interés básico inherente en ser libres, es decir, en poder actuar con autonomía de acuerdo a su propia voluntad sin estar sometidos a la voluntad de otros.



Al igual que nosotros, los demás animales tienen un deseo genuino de ser libres. No quieren estar encerrados contra su voluntad ni sometidos a los deseos ajenos. Por eso, cuando las circunstancias se lo permiten, intentan siempre escapar de sus captores, y en algunas ocasiones lo consiguen. Aunque desgraciadamente esa libertad no suele durar mucho puesto que son perseguidos por los esclavistas o el daño que les ha causado el confinamiento les dificulta vivir libres como desearían.





Tendemos a pensar que los otros animales sólo les preocupa evitar el sufrimiento, o buscar el disfrute, pero lo cierto es que los intereses de los demás animales abarcan más allá del placer y el dolor. 

Ellos, al igual que nosotros, también desean conservar su vida y protegerse de las amenazas que les pueden dañar. Asimismo, tienen un interés en no estar sometidos a la voluntad ajena que les impida desarrollar sus vidas libremente, sin coacciones, y tomar sus propias decisiones.


La mayoría de la gente no quiere causar daño o sufrimiento innecesario a los animales nohumanos que hemos esclavizado, pero no se opone al hecho mismo de esclavizarlos, es decir, a que sigamos utilizándoles como nuestra propiedad, como meros recursos para satisfacer nuestras necesidades y deseos. Ésta es la diferencia relevante entre el bienestarismo y los derechos animales.


No es lo mismo preocuparse por el bienestar de los esclavos que buscar que dejen de ser esclavos. Cuando la esclavitud de seres humanos era legal, hubo personas que intentaron que no se causara sufrimiento innecesario a los humanos esclavizados y que éstos dispusieran de cierto bienestar, mientras que otras trataron de abolir su esclavitud.


Ellos merecen poder vivir sus propias vidas, sin que nosotros les sometamos a nuestras necesidades y deseos. Es una cuestión de justicia. Los demás animales merecen el mismo respeto que nosotros. Merecen vivir sus vidas de forma independiente sin estar sometidos a nuestra dominación. Todos los seres que pueden sentir, que tienen su propia voluntad e intereses, tienen derecho a que no los tratemos como propiedades.

Por otro lado, los animales nohumanos que viven bajo nuestra tutela nunca pueden ser propiamente calificados como libres, incluso si viven en refugios y santuarios, o cuidados por individuos particulares. Casi todos ellos son personas refugiadas de la esclavitud o descendientes de esclavos.


Limitar la libertad de las personas que estén bajo nuestra tutela —ya sean niños, animales no-humanos, humanos discapacitados o seniles— no viola sus derechos siempre que se haga exclusivamente para su beneficio, es decir, para proteger su vida y su bienestar, en tanto que ellos no pueden responsabilizarse de su propia vida en el contexto en el que se encuentran.


Por supuesto, esto no justificaría secuestrar a un humano responsable, o un animal no-humano que viva en libertad, con la excusa de que nos preocupamos por su bienestar. Esto sí sería una violación de su derecho a la autonomía personal. 


En el primer caso que he señalado nos referimos a personas que estén bajo nuestra responsabilidad debido a que somos causantes de su existencia (hijos), o a que tenemos un deber de cuidarlos por ser familiares, o a un animal nohumano que haya sido víctima de seres humanos (explotación animal). La tutela tiene que estar justificada por un vínculo de causalidad moral; y nunca por un interés de explotación económica o de dominación personal.


Se viola el derecho de un individuo cuando atentamos contra su interés legítimo para beneficiarnos nosotros, es decir, cuando lo tratamos como si fuera un objeto o un recurso que existe para satisfacer nuestros deseos o para lograr algún objetivo que nosotros estimemos deseable; esto es explotación.
También la esterilización forzosa entraría dentro de esta categoría porque se realiza por motivos instrumentales —control de natalidad, reducir el sufrimiento en el mundo, comodidad para sus dueños— y que no respetan la personalidad y los intereses del individuo.

Lo que propone el veganismo es simplemente reconocer que los demás animales deben estar libres de la esclavitud a la que les hemos sometido. Ellos tienen el mismo derecho que nosotros a vivir en libertad. Por eso, debemos dejar de utilizarlos, de considerarlos como medios para nuestros fines. Veganismo es sinónimo de liberación animal. Veganismo es libertad.



1 comentario:

  1. muy bueno, pero la ¨gente¨ q no respeta a los animales tampoco respeta a las personas, muy pocos son libres siendo personas

    o sea el problema es q no se respeta la libertad en general
    la mayoria de gente usa a otros para su propio bienestar, placer... y no les importa la voluntad del otro

    somos todos esclavos de las leyes, de las costumbres, de los prejuicios

    se deberia terminar con eso para vivir en libertad

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