9 de julio de 2010

La terrible fuerza de la inercia





Considero que al menos habría tres motivos principales por las que la gente sigue comiendo animales y explotándolos en general a pesar de que se trata de una práctica al mismo tiempo dañina, innecesaria e injustificada.

La primera causa está en el hecho de que comer animales no es una conducta que haya sido elegida racional y libremente. Se trata más bien de un condicionamiento cultural que se nos inculca desde la infancia. Se enseña a los más jóvenes que deben comer animales, que esto está bien, y que necesitan hacerlo para poder vivir y estar sanos. Así lo incorporamos a nuestra mentalidad y nuestros hábitos sin darnos cuenta, y lo seguimos inculcando a las siguientes generaciones. 

La segunda causa es debida a la presión social. La naturaleza humana parece tener cierta tendencia al gregarismo. Necesitamos sentirnos parte de un grupo, y sólo formamos parte de él cuando asumimos determinadas ideas y costumbres. Esa tendencia impide que nos cuestionemos seriamente nuestra mentalidad y nuestra conducta— a pesar de que tomemos conciencia de que es dañina para los animales— porque no queremos desentonar de la corriente predominante en la que estamos inmersos y de la que depende nuestra vida social.

El tercer motivo lo encontramos en el hecho que la gente encuentra placer en el consumo de los productos animales. Ese placer refuerza todavía más el hábito inculcado. Con el transcurrir de los años cuesta más cambiar los hábitos que adquirimos. Por eso, los más jóvenes son los más proclives a dar el paso al veganismo, porque su naturaleza todavía tiene bastante capacidad de cambio y adaptación que se suele ir perdiendo al entrar en la madurez.

Por tanto, si nuestra sociedad explota a los animales no se debe a que sus miembros hayan tomado esa decisión de forma voluntaria y reflexiva sino a que están motivados por la mentalidad especista que recibieron y por la inercia de una tradición basada en la dominación sobre los demás animales.

Sin embargo, ninguno de aquellos motivos es moralmente válido. Ni la tradición, ni la conveniencia, ni el placer, pueden justificar moralmente que hagamos daño a los animales.

Tampoco esos motivos tienen fundamento empírico. No necesitamos consumir animales para poder vivir y estar sanos.

Si estamos de acuerdo en que no debemos causar daño y sufrimiento a los animales sin una necesidad o razón que lo justifique, entonces podemos estar de acuerdo en que no debemos explotarlos. No necesitamos utilizar a los animales no humanos para poder vivir y tener una buena calidad de vida, y hacerlo supone causarles daño y sufrimiento. Participar en la explotación animal es una contradicción con nuestra preocupación moral sobre los animales.


Ahora bien, incluso habiendo comprendido que algo está mal; la fuerza que la inercia de los hábitos y las creencias inculcadas tiene sobre nosotros puede conducirnos a seguir cometiendo el mismo mal del que hemos tomado conciencia. Pero no debemos dejarnos vencer por el pesimismo. Las ideas pueden ser modificadas y los hábitos creados pueden ser cambiados por otros.

Los estudios realizados sobre el cambio de conducta señalan dos puntos: 
[1] Que a la hora de eliminar un hábito resulta más efectivo erradicarlo de raíz que reducirlo.
[2] Que para evitar que el mal hábito pueda retornar, debe ser sustituido por otro que no sea nocivo y que proporcione un beneficio similar.
La transición al veganismo puede funcionar bajo esta misma pauta. Por ejemplo, no se trata sólo de eliminar carne, lácteos, huevos y miel; sino que debemos sustituirlos por productos y recetas veganas en su lugar. Aunque lo más fundamental para lograr el cambio es que de verdad nos importe ser respetuosos con los demás animales y queramos evitar hacerles daño. 

No hay ningún argumento racional ni tampoco ninguna realidad empírica que se oponga a la defensa del veganismo como nuevo paradigma moral y cultural. No se trata en realidad de si podemos ser veganos sino que se trata de si queremos serlo.

Entiendo que, si nos importa la ética, sólo debería ser cuestión de tiempo y esfuerzo el que consigamos reformar nuestra cultura para reconocer a los demás animales como sujetos de consideración moral.

2 comentarios:

  1. El veganismo ha sido una "dulce bofetada" para mi. Este blog es espectacular Luis. Agradezco toda la información y lucidez con que escribes. Saludos desde República Dominicana. p.d también consumo agua de mar, asi que te invito a conocer todos sus beneficios, si aún no estás familiarizado.

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    1. Hola, Guillermo. Muchas gracias por tu comentario.

      Es una gran alegría para mí saber que este blog te ha resultado de ayuda para conocer el veganismo.

      Respecto del consumo de agua mar, es mi obligación señalar que esto no tiene ninguna relación con el veganismo. Por desgracia, todavía mucha gente sigue asociando el veganismo con cuestiones que no tienen nada que ver con lo que el veganismo representa. Por eso, es importante que todos evitemos fomentar esta confusión para no perjudicar el mensaje del veganismo.

      Gracias por tu atención, Guillermo. Siempre estoy a tu disposición para lo que necesites.

      Un saludo.

      Eliminar

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