El propósito de esta nota es establecer la relación entre veganismo y las adopciones de animales —aunque el análisis valdría igualmente para el caso de seres humanos. Según mi experiencia, compruebo que hay veganos que no se han planteado hasta ahora si el hecho de fomentar las adopciones se trata de algo compatible con el veganismo, o en qué modo sería compatible.
Antes de nada, me gustaría aclarar un punto importante: las adopciones no equivalen al hecho de utilizar a otros animales como mascotas. La adopción de animales no humanos es equivalente a la adopción de niños humanos.
Cuando nos referimos a otros animales, ser una mascota significa haber sido criado y esclavizado para servir de compañía a los humanos, por encima de la voluntad y el consentimiento del afectado. Tratar a otro animal como una mascota es una cosificación sobre un individuo. En la época en que era legal la esclavitud humana, también se esclavizaban a seres humanos para servir de compañía y entretenimiento a sus amos.
Ante cualquier cuestión moral que nos surja sobre un tema deberíamos preguntarnos siempre si nos parecería bien que eso mismo se aplicara sobre seres humanos y sobre nosotros mismos: ¿Sería legítimo utilizar a los humanos como mascotas de la misma manera que utilizamos a los no-humanos? ¿Nos parecería correcto que alguien nos utilizara a nosotros como mascotas al igual que hacemos con los otros animales? El mascotismo es otra forma de explotación animal, lo que implica no respetar a los animales como individuos que tienen intereses propios.
Si reconocemos que los danimales merecen respeto —y nos tomamos en serio sus intereses— entonces no los utilizaremos para nuestros fines. Es legítimo cuidar de aquellos animales que ya estén bajo nuestra tutela, o que hayan sido víctimas de la explotación humana, pero esto se equipara a la adopción de niños o adultos con problemas, y no tiene que ver con el mascotismo que es una forma de explotación.
Ahora, retomando el punto sobre la moralidad de las adopciones, lo primero que deberíamos saber es que el veganismo no va por un lado y las adopciones por otro. El veganismo es el principio básico que debe regir nuestra relación con los demás animales en cualquier actividad. Por tanto, todas las adopciones en las que participemos deberían basarse en el veganismo también. Sin embargo, compruebo a menudo que están completamente disociadas por parte de veganos, quienes han incorporado el veganismo a su vida personal pero no a su activismo.
Hay que tener una cosa muy clara: si fomentamos la adopción por parte de gente que no va alimentar de manera vegana a los no-humanos que adopten —algo así como el 98% de los seres humanos— entonces estamos demandando directamente a que millones de animales sean explotados y asesinados. No se trata de algo indirecto o accidental, sino de algo deliberado e intencionado por nuestra parte. Esto no tiene justificación moral.
Algunas personas han alegado que de ese modo estaríamos "dejando morir" a los animales. Pero considero que esa acusación no es correcta. No lo es por dos razones muy básicas.
Primero; no somos responsables de que otros humanos hayan criado o abandonado a sus esclavos no humanos. Así que, por lógica, no podemos "dejar" lo que nunca hemos tenido previamente, ya sea una persona o un supuesto deber moral.
Segundo; no estamos en contra de la adopción sino en contra de la explotación animal. Adoptar no es un deber moral, pero quien desee hacerlo o fomentarlo sí tiene el deber de hacerlo desde el veganismo. De lo contrario, se está ayudando a unos pocos individuos a costa de explotar a miles de millones que no tienen culpa de nada.
El argumento de "dejar morir" se trata de la misma recriminación que han lanzado los bienestaristas durante las últimas décadas cuando decían que si los abolicionistas no apoyábamos las reformas bienestaristas entonces en ese caso estábamos "dejando sufrir" a los animales esclavizados. !Como si fuéramos nosotros los responsables de la esclavitud que padecen! Es una recriminación radicalmente absurda, puesto que, en primer lugar, los veganos no provocan la situación en que se encuentran esos animales y, además, hasta ahora nunca se ha demostrado que dichas reformas en verdad reduzcan el sufrimiento de las víctimas, sino que meramente reducen el sufrimiento en la conciencia de quienes participan en la explotación animal. La postura bienestarista da por hecho que esas reformas mejoran el bienestar real de los animales esclavizados pero no tienen pruebas que avalen su creencia. Sí tenemos pruebas, en cambio, de que esas reformas favorecen el consumo de animales.
Ahora bien, el hecho de que nosotros no seamos directamente responsables de los abandonos no implica que debamos despreocuparnos de ellos pero tampoco sería legítimo atribuir una responsabilidad inexistente.
En modo alguno estoy proponiendo que rechacemos las adopciones en sí mismas, sino que, en el caso de que se realicen, se lleven a cabo con un mínimo de decencia moral —veganismo— y no a costa de explotar a otros animales. De lo contrario, solamente se tiene en cuenta los intereses de unos determinados individuos, mientras se ignora al resto. Al igual que si liberamos de su confinamiento a una víctima a costa de dañar directamente con ese acto a otros inocentes, estamos cometiendo un mal.
En el caso de que adoptemos a alguien, deberíamos saber que los perros son omnívoros. Y los gatos, aunque carnívoros, pueden ser alimentados con pienso vegano [pienso sin sustancias de origen animal] que les aporta todos los nutrientes que necesitan. También existe pienso vegano para perros y para visones. Otros animales también pueden ser alimentados sin necesidad de productos de origen animal. Es un hecho probado.
Si una persona está bajo nuestra responsabilidad o tutela —como puede ser el caso de nuestros hijos o de animales no humanos a los que hemos adoptado—entonces nosotros, y no ellos, somos los responsables de lo que hagan y de lo que coman. Somos responsables de que no hagan daño a otros ni a sí mismos.
Por lo tanto, tenemos la misma responsabilidad de no participar nosotros mismos en la explotación de animales a través de nuestras propias acciones o consumo, así como de no participar a través de lo que hagan o consuman las personas —humanas o no humanas— que estén bajo nuestra tutela.
Además de todo esto, debo señalar que las adopciones pueden beneficiar a algunos individuos pero no tienen relación con el objetivo de conseguir derechos para los animales no humanos. Las adopciones tampoco resuelven el problema de los abandonos y de los animales condenados a ser vagabundos en las calles.
Adoptando a no-humanos víctimas de la explotación especista podemos salvar a algunos de ellos. Pero esta medida no va a solucionar el problema que ha causado su desgracia y la de otros millones de animales inocentes. Sin tener en cuenta que si les alimentamos con productos de origen animal estamos participando en la explotación de otros animales.
La solución al problema de los abandonos es el veganismo: siendo veganos, y difundiendo el veganismo, podemos salvar a todos los animales de la explotación diaria a la que los sometemos, que es la causa originaria de problemas como los abandonos.
Al escribir esto no estoy pensando en algunas de las víctimas, sino en todas ellas. Pienso en lo que es justo y en cómo lograr que ya no haya más víctimas. Mi punto de enfoque se dirige a la causa del problema y no solamente a sus consecuencias.
Mientras los individuos responsables que forman parte de esta sociedad no comprendan la injusticia del especismo, y la rechacen, cualquier medida que tomemos que no incida directamente en la causa del problema será como intentar recoger todo el agua de lluvia con un vaso.
Si estamos de acuerdo en que todos los animales merecen el mismo respeto sin distinción de especie, y nuestro objetivo es lograr que dejen de ser explotados, entonces para lograr este objetivo en un futuro no demasiado lejano necesitamos enfocar nuestros recursos en el activismo educacional que consiga cambiar la forma de pensar y actuar de la gente.
Para terminar, quisiera aclarar que nada de lo expuesto pretende ser una recriminación contra nadie. Lo que expongo es nada más que un análisis crítico para ayudar que cada persona reflexione y tome su propia decisión teniendo en cuenta los hechos y los argumentos relevantes.
Esto no es un alegato contra las adopciones sino sólo en contra de la explotación animal.
En conclusión, adoptar a un animal que lo necesite puede ser una acción encomiable, sin duda, pero lo más importante en primer lugar es adoptar el veganismo en nuestra vida. De este modo dejamos de participar en la explotación de seres inocentes y estamos ayudando a millones de animales a conseguir su liberación.
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