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4 de agosto de 2016

Sobre la moralidad del consumo de soja


A menudo se acusa a los veganos de que su consumo de soja destruye el medio ambiente, porque para cultivar esa soja se está causando la deforestación de bosques y selvas, y esta destrucción también perjudica a los animales que viven libres en la naturaleza. Lo cual supuestamente contradice el veganismo. Sin embargo, en esta nota me gustaría exponer una serie de argumentos y datos que demuestran que toda aquella acusación es profundamente errada a varios niveles

Primero; no es necesario consumir soja para aplicar el principio del veganismo a la alimentación. La soja es un alimento nutritivo y, por tanto, recomendable dietéticamente, pero su consumo no es estrictamente necesario desde un punto de vista nutricional. Se puede llevar una dieta vegana equilibrada y saludable sin consumir soja.

Segundo; el veganismo es el rechazo moral a la explotación animal, esto es, a la utilización de los animales como medios para fines humanos. Ahora bien, la soja no es un animal ni producirla implica explotar a ningún animal. Por tanto, si nos atenemos a la definición original de veganismo, el consumo de soja no puede contradecir el principio del veganismo, puesto que no implica explotación animal, aunque su producción dañara a otros animales de forma directa o indirecta. Por supuesto, la ética no termina en el veganismo y me parece que la mayoría de veganos deseamos evitar perjuicio a los animales también más allá de la explotación propiamente dicha, pero resulta evidente que esa objeción sobre el consumo de soja parte de una equivocación respecto del sentido del veganismo.

Tercero; la deforestación no está causada por la demanda de soja para el consumo directo de los humanos sino por la demanda de soja para la ganadería, es decir, para la explotación animal. La verdadera causante del ese problema es la explotación ganadera, que es la que está provocando esos efectos dañinos en el medio ambiente y que perjudican a los animales que viven en él. Es la ganadería la que está causando la deforestación y no la agricultura para consumo humano directo.

El hecho de que en realidad sea la ganadería la que está destruyendo sistemáticamente el medio natural por su demanda de soja —ampliando los terrenos que necesita para poder alimentar a miles de millones de animales esclavizados para servir de alimento— es lo que nos aclara que no es el consumo de soja para humanos lo que ha provocado aquella deforestación. Es el consumo de animales lo que indirectamente provoca la mayor parte de la demanda de soja. Así que resulta que los veganos no son los responsables; los responsables de la destrucción del medio ambiente son quienes consumen animales; así como también son responsables de la explotación y muerte de los animales cuyas vidas consumen.

Cuarto; a tenor de los hechos, si consumimos soja, u otros vegetales, en lugar de consumir animales entonces no sólo dejaríamos de causar todas las víctimas de la explotación animal sino también todas las víctimas que indirectamente causa dicha explotación, incluyendo las víctimas de la deforestación provocada por la ganadería en su demanda de cultivos para alimentar a los millones de animales que esclaviza.

Los estudios realizados sobre el impacto ambiental de las distintas opciones alimentarias actuales muestran que la dieta vegana sería la que causa el menor daño medioambiental, ya sea tanto en forma directa como indirecta. 

Las evidencias son medianamente claras al respecto. Dejando de consumir productos de origen animal evitamos que miles de millones de animales sean esclavizados y asesinados para servir de alimento, vestimenta y otros fines de consumo en la explotación animal. No sólo evitaremos ese daño sino que también podríamos evitar que miles de millones de animales libres sean circunstancialmente dañados por la agricultura, pues aplicando el veganismo necesitaríamos gastar menos recursos naturales en general para poder conseguir una mayor productividad de alimentos. Los estudios indican que una dieta vegetal es medioambientalmente mucho más sostenible que la actual dieta tradicional basada en el consumo de animales.

En conclusión, pienso que quien afirme que le importan los animales pero decida rechazar el veganismo está contradiciéndose a sí mismo. No se puede tomar en serio esa declaración por parte de quien pone el simple capricho de su paladar por encima de las vidas de las animales.

Si en verdad nos importa evitar infilgir daño a los animales deberíamos comenzar por asumir el veganismo como un principio moral en nuestra vida.

16 de noviembre de 2015

Come Con Conciencia


«Todos opinamos que nos importan los animales y consideramos que tienen algún valor moral. Todos estamos de acuerdo en que está mal infligir sufrimiento y dar muerte innecesaria a los animales, y sin importar cualquier desacuerdo que pudiéramos tener con respecto a cuándo el uso de animales es necesario– todos estamos de acuerdo en que el placer humano, el entretenimiento, o la conveniencia no pueden justificar el sufrimiento y la muerte de animales.» ─ Anna Charlton & Gary Francione


En el libro «Come Con Conciencia» todas las principales cuestiones relacionadas con la aplicación del veganismo en el ámbito de la alimentación son respondidas en pareja por Anna CharltonGary Francione. Es un texto dirigido a un público general, por lo que resulta muy adecuado para recomendar o regalar a las personas de nuestro entorno para que conozcan mejor la postura vegana.

El texto responde de forma ordenada y didáctica a todas las principales cuestiones planteadas acerca de lo que supone rechazar el uso de animales para alimento; abarcando diferentes puntos de vista: ético, nutricional, medioambiental. Es quizás el texto más completo que podamos encontrar sobre este tema específico.

El objetivo del libro es demostrar argumentativamente que el rechazo a la utilización de animales es la única conclusión racional a la que podemos llegar si aceptamos que los demás animales no son cosas y tienen un valor moral, y que además ese rechazo no supone en ningún caso perjudicar nuestra salud y calidad de vida sino que incluso supone mejorarla. Asimismo, dejar de consumir animales no significa dejar de disfrutar del placer de la comida. La cocina vegana es rica y variada en sabores.

Si estamos de acuerdo en que no es correcta hacer daño a los animales innecesariamente entonces, por coherencia, debemos rechazar su utilización para servir de comida si no queremos caer en una flagrante contradicción entre nuestra forma de pensar y nuestra forma de vivir. El mismo razonamiento se podría aplicar el resto de fines [vestimenta, ocio,...] por los que son explotados los animales.

En definitiva, se trata de una herramienta muy útil tanto para quienes se inician en el veganismo, o tienen interés en conocerlo, como para aquellos veganos que desean tener recopiladas en un solo documento todas los principales objeciones que se suelen plantear acerca de este tema.

!Ah! y si después de terminarlo os quedan más ganas de lectura, no deberiáis perderos la estupenda recopilación realizada en el blog Lluvia Con Truenos, de libros relacionados con la filosofía del veganismo y su práctica.

30 de junio de 2015

¿Todos pueden ser veganos?


En este ensayo nos centraremos en una cuestión relacionada con la aplicación del principio del veganismo en la alimentación, aunque el veganismo se debe, y se puede, aplicar a cualquier otro ámbito de la vida: vestimenta, ocio, trabajo, activismo,...

Una aclaración previa

Ser vegano no significa llevar un tipo de alimentación. Ser vegano significa oponerse a la explotación animal por considerar que se trata de una injusticia equivalente a la esclavitud humana. Es una postura moral, la cual tiene implicaciones en la vida práctica.

Veganismo no significa consumir vegetales. Veganismo significa oponerse a la explotación de los animales y estar a favor de liberarlos de la esclavitud. Es un principio ético. Consumir vegetales es sólo una aplicación necesaria del veganismo en el contexto actual pero no es lo que significa veganismo. Alguien podría tomar la decisión de consumir sólo vegetales por algún motivo de salud personal, o por responsabilidad mediomabiental, sin tener para nada en cuenta el veganismo.

Así pues, ser vegano es oponerse a la explotación animal por ser una injusticia. Es injusto que los animales estén sometidos al dominio humano. Punto. Las demás cuestiones —ya sean medioambientales, nutricionales, políticas o de cualquier otra índole aparte de la ética básica— no fundamentan el veganismo.

El veganismo aplicado a la dieta es saludable

Recientemente la Academia Americana de Nutrición y Dietética, la asociación de nutricionistas más prestigiosa de Estados Unidos, ha confirmado los resultados que lleva publicando regularmente desde el año 1980: una dieta completamente vegetal, sin sustancias de origen animal, es apta y saludable en todas las etapas y circunstancias de la vida humana, siempre que esté bien planificada.

En definitiva, los seres humanos no necesitamos comer animales para vivir y tener una buena salud.

Me gustaría aclarar que cuando hablo de dieta vegana no sólo me refiero a una alimentación 100% vegetal, sin sustancias de origen animal. Me refiero a un tipo de alimentación que se adopta por rechazo moral a la explotación sobre los demás animales. La dieta vegana no se refiere al contenido sino al fundamento que la motiva: el veganismo. De lo contrario, hablemos sólo de dieta vegetal.

Ahora bien, la cuestión es: ¿si objetivamente una dieta vegetal es apta y saludable para todos ¿por qué hay personas que aseguran que adoptar esta dieta influyó perjudicialmente a su salud? 

Bueno, aceptando como punto de partida la sinceridad de esos testimonios, si aceptamos que esas personas no están mintiendo por algún oscuro motivo, dispongo de tres hipótesis que explicarían este suceso:

Posibles problemas al aplicar el veganismo a la dieta:

#1 Mala planificación

Obviamente la primera razón que explicaría un problema de salud sería el simple hecho de no haber planificado correctamente lo que comemos.

No es difícil planificar una dieta vegana equilibrada, pero quienes nunca hayan tenido necesidad de planificar lo que comen desde el punto de vista nutricional tendrán que aprender algunas nociones básicas que seguramente les sean desconocidas. Por suerte tenemos internet a nuestra disposición que nos permite acceder a esta información.

Eso sí, hay que acudir a fuentes confiables y fidedignas que nos asesoren correctamente. Lo mejor es consultar las páginas de dietistas profesionales que tengan conocimientos específicos sobre dietas vegetales.

Nunca se insiste lo suficiente en señalar que una dieta saludable requiere estar bien planificada. Esta planificación es sencilla y no tiene ninguna dificultad especial; pero hay que hacerla. La clave central reside en la variedad. 

Es indispensable incluir en nuestra alimentación todos los grupos alimenticios: frutas, semillas, legumbres, verduras, cereales, frutos secos. De este modo incluimos todos los nutrientes. La variedad es un elemento central de toda dieta vegana saludable. Todos los nutricionistas profesionales parecen coincidir en este punto. 

#2 (Auto)Sugestión psicológica

El poder que la sugestión de nuestra mente puede tener sobre la salud del cuerpo en general está documentado en varios estudios.

En particular existe el fenómeno conocido como placebo, mediante el cual la administración de una sustancia totalmente inocua sobre un individuo tiene como consecuencia similares efectos beneficiosos que si se tratara de un medicamento real cuando el individuo en cuestión está convencido de que está recibiendo dicho medicamento.

Pero también existe su lado negativo conocido como el efecto nocebo, que según los investigadores se define como «los efectos nocebo son los eventos adversos producidos por expectativas negativas y representan el lado negativo del placebo.»

Si uno se sugestiona continuamente, diariamente, pensando que a su cuerpo le faltan nutrientes y que eso está minando su salud, puede ocurrir que empiece a sentirse realmente mal y presente síntomas asociados a la desnutrición por el influjo de su propia mente.

#3 Defecto congénito

Aparte del caso específico de la vitamina B12, el resto de nutrientes que necesitamos incorporar se puede obtener directamente consumiendo vegetales. Hay otros nutrientes que nuestro propio organismo sintetiza por sí solo sin que necesitemos incorporarlos de forma exógena.

No obstante, tal y como ha advertido el doctor Michael Greger, resulta que hay algunos individuos que poseen una anomalía genética que impediría a su organismo sintetizar ciertos nutrientes esenciales —como son la taurina o la carnitina— al igual que el resto de seres humanos. Esos nutrientes en concreto no estarían presentes en los vegetales. Tal circunstancia parece ser algo muy excepcional; aunque es difícil saberlo dado que entre gente que consume productos animales no suelen aparecer síntomas si su dieta incorpora dichos nutrientes.

Como hemos visto, la casi totalidad de problemas que surgen con la dieta vegana estarían causados por mala planificación, falta de información correcta o por sugestión psicológica. Pero puede suceder que, a pesar de haberlo hecho todo bien, excepcionalmente alguien tenga de verdad problemas de salud si padece aquella anomalía genética. En tal caso, si no obtuviera esos nutrientes del exterior entonces su organismo simplemente enfermaría y moriría.

Sin embargo, no nos encontramos ante ninguna dificultad insalvable. Este problema se puede resolver mediante suplementación. Hoy en día es posible sintetizar artificialmente aquellos nutrientes e incorporarlos a la dieta sin tener que recurrir a sustancias de origen animal.

Conclusión

Todas estas hipótesis se refieren a cuando sucede un problema real de salud; no puramente imaginario.

No se refieren a las personas que eventualmente decidieran dejar de comer animales y luego vuelven a consumir productos de la explotación animal alegando la falsa excusa de que una dieta vegana es perjudicial para la salud. Estoy hablando de personas que tienen en mayor estima su comodidad o goce personal que las vidas de otros animales. Personas que tuvieron un momento de compasión pero que luego echaban de menos un determinado sabor y decidieron consumir productos animales incluso sabiendo que esto implica causar muerte y sufrimiento a otros animales por mero placer.

Por cierto, aparte del tema nutricional, quien crea que la cocina vegana no es variada y sabrosa es porque no la conoce o no se ha molestado en conocerla. Dejar de comer animales no significa en ningún caso dejar de disfrutar con los sabores de la comida.

Al elegir el veganismo no renunciamos a la salud, la calidad de vida y el placer de comer. Sólo renunciamos a explotar a los demás animales.

Una dieta vegana es aquella que elimina el consumo de productos de origen animal, pero existen diversas formas de llevarla a cabo. Comer sólo maíz es una dieta vegana, pero no es una dieta saludable. Son dos categorías diferentes. También es diferente la dieta vegana básica, que se refiere sólo a lo que estrictamente necesario para tener los nutrientes mínimos, y sobre la cual es muy fácil encontrar toda clase de información nutricional en páginas de nutricionistas diplomados, que la dieta vegana óptima, que es la que aporta el máximo valor nutricional posible. También hay dietas veganas especiales para colectivos específicos, como los deportistas de élite o personas con determinada enfermedad o trastorno, no diseñadas para la población en general. Existen diferentes recomendaciones sobre cómo llevar una dieta vegana para una salud óptima. La más actualizada que conozco, y la que parece tener mayor fundamento científico, es la dieta recomendada por el doctor Michael Greger.

Como señalé al comienzo; la alimentación vegana bien planificada es saludable, cubre todas nuestras necesidades nutricionales y requerimientos energéticos. Pero sólo tiene ese efecto. Adoptar una dieta puramente vegetal no te proporciona empatía y decencia moral. Si alguien es egocéntrico en el sentido de que sólo se preocupa por sí mismo, y no le importa pisotear los derechos de los animales, no hay dieta que pueda resolver ese problema.

No hay obstáculo real o imaginado que no se pueda solventar finalmente si nos importan los demás animales y reconocemos que ellos tienen un valor moral. Ésto es lo fundamental. Si cumplimos este requisito, todo lo demás viene rodado.

Posdata

El tema de la alimentación es el que más controversia causa. Sin embargo, los usos de animales no se limitan a la alimentación sino que abarcan toda clase de fines. Se usa la excusa de una supuesta necesidad pero, ¿qué supuesta necesidad tenemos de vestir con trozos de cuerpos de animales o de asistir a zoológicos para pasar una tarde divertida? Ninguna en absoluto. La apelación a la necesidad es nada más que una excusa.

¿Qué posibles inconveniente puede tener alguien para prescindir de utilizar a otros animales como vestimenta o como entretenimiento? No concibo ninguno ni siquiera mínimamente razonable. El hecho de que sigan existiendo formas de explotación animal que no se pueden justificar de ninguna manera apelando a la necesidad indica que no es la necesidad lo que motiva la opresión sobre los demás animales sino que es principalmente el prejuicio y la inercia lo que está detrás de estos comportamientos.

Cualquier agente moral puede ser vegano, si le preocupan los animales y se toma en serio respetar sus intereses, pero nuestros prejuicios, hábitos adquiridos y presiones sociales pueden dificultarnos reconocer nuestra obligación moral de no explotar a los animales; de asumir el veganismo. Por eso, debemos ver a cualquier no-vegano como un potencial-vegano, y comprender que la educación y la evolución moral es un proceso gradual en el que debemos centrar nuestros esfuerzos con la mejor actitud y paciencia.

21 de noviembre de 2013

Una aclaración acerca de lo natural y lo artificial


A menudo se dice que debido al hecho de que llevar una alimentación vegana necesita suplementos de vitamina B12 entonces no es un tipo de alimentación 'natural' y, por tanto, que no es saludable. Me gustaría exponer una serie de hechos y razones que exponen el error que subyace a tales afirmaciones.

En primer lugar; una alimentación vegana bien planificada es nutricionalmente saludable para todas las circunstancias y etapas de la vida. Esto está confirmado por las asociaciones profesionales de nutricionistas de diversos países. La polémica sobre este tema no apela a los hechos sino solamente a la falta de información o a los prejuicios contra el veganismo.

Ahora bien, en el caso de la vitamina B12, lo que se suele denominar “suplemento” es simplemente una presentación de cobalamina que ha sido producida mediante cultivos bacterianos y que luego se presenta en forma de comprimidos o en gotas para ingerir, o que se añade para enriquecer los alimentos. Pero no hay diferencia esencial alguna entre cultivar cobalamina y cultivar zanahorias o cualquier otro vegetal. Todo esto procede de la mano del hombre. Así que en realidad cualquier alimento producido por la acción humana sería un 'suplemento' a lo que ya existe previamente en la naturaleza.

La razón por la que se recomienda tomar vitamina B12 tiene relación con los actuales procesos modernos de cultivo e higiene de los alimentos, que conllevan a menudo que se elimine la B12 que estaría presente de forma natural, generada a través de las bacterias que anidan en el suelo.

Antes incluso de que se descubriera la vitamina B12, ya había gente que era vegana y que, por tanto, se alimentaba sin sustancias de origen animal. En general, todos ellos siguieron viviendo sin tomar 'suplementos' de B12. Esto es debido probablemente a que su organismo adquiría dicha vitamina de los alimentos que cultivaban o compraban en el mercado tradicional —directamente del campo. Pero hoy en día se recomienda añadir vitamina B12 debido a que la agricultura moderna ha introducido elementos nuevos como los pesticidas o la higiene intensiva que menguan y eliminan la presencia natural de la B12 sobre los vegetales.

Si tomar cítricos para obtener vitamina C, y otros nutrientes, que fueron cultivados por seres humanos no se considera 'suplementar' nuestra dieta, entonces ¿porque tomar cobalamina cultivada por seres humanos para obtener vitamina B12 se considera 'suplementar' la dieta? No hay diferencia esencial entre cultivar naranjas y cultivar cobalamina. Sólo hay una diferencia de forma pero no de fondo. Se trata de productos obtenidos mediante la intervención humana.

Tomar cobalamina para obtener vitamina B12, ya sea en forma de comprimidos, gotas o alimentos altamente enriquecidos, es fácil, barato y no tiene efectos secundarios de ningún tipo. El resto de nutrientes que necesitamos los podemos obtener directamente de los vegetales, sin consumir sustancias de origen animal. Por tanto, llevando una alimentación vegana bien planificada podemos estar muy sanos.

Por otra parte, los productos de origen animal son de todo menos naturales. ¿Acaso una granja es natural? ¿Un matadero es natural? ¿Una planta de procesamiento es natural? ¿Un mercado es natural? No lo son. Toda nuestra sociedad es artificial —es un artificio humano. Si aceptamos que la cobalamina producida en un cultivo bacteriano es un suplemento entonces tendremos que aceptar que otros productos artificiales como las prendas de ropa, las medicinas,..., son suplementos. No son cosas naturales sino artificios creados por los humanos para sobrevivir. Si elimináramos estos suplementos entonces millones de humanos morirían en poco tiempo. Sin ropa ni medicinas ni agricultura, ni tecnología en general, a largo plazo casi toda la humanidad actual perecería.

Además, no sólo los veganos necesitan consumir vitamina B12; todos los seres humanos necesitan consumirla. Los piensos utilizados para alimentar a los animales esclavizados para servir de comida incorporan vitamina B12 y otros nutrientes añadidos. La vitamina B12 que obtienen los humanos que comen a otros animales explotados en granjas proviene principalmente de ahí. Esto es, la fuente de vitamina B12 de los veganos es en realidad la misma que la de los no-veganos: los cultivos bacterianos.

Así pues, quienes comen animales, o sus derivados, también están ingiriendo indirectamente 'suplementos' de vitamina B12, puesto que los piensos específicos para animales esclavizados en granjas están enriquecidos con B12, además de otros nutrientes, y es así como obtienen la B12 quienes consumen animales.

Por tanto, el argumento de que comer animales es lo natural, o que es más natural que una alimentación vegana, resulta ser falso. Además de ser irrelevante, porque el hecho de que algo sea natural no implica que sea beneficioso ni tampoco equivale a que sea moralmente aceptable.

Todos los alimentos que obtenemos son artificiales puesto que todos provienen de la acción manipuladora del hombre. El hecho de que algo sea natural, o artificial, no se traduce en que sea beneficioso ni éticamente correcto. Son categoría diferentes. Es importante saber si un alimento es saludable o si es ético. Pero que sea natural o artificial no es relevante a la hora de determinar sus beneficios o su moralidad.

Así, alegar que está justificado que usemos a otros animales como comida porque somos omnívoros sería un argumento falaz. Un simple hecho físico no representa un criterio moral. Esto sería como decir que del hecho de que tengamos puños estaría justificado que diéramos puñetazos a otros individuos.

Si ser omnívoros nos justificara en comer animales entonces también nos justificaría en comer a seres humanos, que también son animales. Pero un razonamiento moral, como cualquier otro razonamiento, no se deduce a partir de hechos empíricos sino de principios lógicos.

No necesitamos usar a otros animales como alimento —o cualquier otro propósito. Solamente lo hacemos por seguir la tradición, la inercia o el placer que nos provoca comer cuerpos y secreciones de otros animales. Al hacerlo les estamos causando daño, sufrimiento y muerte, sin ningún tipo de necesidad que lo excuse o razón moral que lo justifique. Estamos usando a seres conscientes como si fueran objetos: los humanos tratamos a los animales como esclavos

La buena noticia es que tenemos la posibilidad real de terminar con ese abuso. Podemos elegir el veganismo. Muchos ya lo hemos hecho. Ahora es tu decisión.

3 de noviembre de 2011

Comer animales no nos hizo más inteligentes



Otro argumento que se suele utilizar para intentar justificar nuestra explotación sobre los demás animales es el efecto que tuvo el consumo de carne en nuestra evolución. Se alega que comer a otros animales favoreció la evolución de nuestro cerebro. Vamos a analizar concisamente este argumento para intentar esclarecer su validez.

No hay evidencia de que comer animales influyera en nuestra evolución


Desde el punto de vista científico, no está demostrado que el consumo de animales influyera en la evolución biológica del cerebro humanoLa teoría de que el consumo carne influyó en la evolución humana no está probada como hecho. Hasta el momento no pasa de ser otra cosa que una mera hipótesis indemostrada.

Además, existen otras líneas de investigación sobre la evolución humana que postulan que fue la interacción social lo que desarrolló nuestra inteligencia o que señalan que el consumo de carne no tuvo influjo relevante en nuestra evolución —especialmente en el desarrollo del cerebro— y que ese desarrollo fue más bien debido al consumo de carbohidratos; lo cual tiene bastante más sentido teniendo en cuenta que el cerebro se alimenta principalmente de glucosa y otros nutrientes que están en los vegetales, especialmente en la fruta.

Nos encontramos pues ante otro mito que circula en el inconsciente colectivo como excusa para intentar justificar el consumo de animales apelando a un supuesto beneficio que hemos obtenido de ello. Se trata de una excusa similar a la que dice que está bien comer animales porque somos omnívoros o porque estamos situados dentro de supuesta cadena alimenticia que nos obliga a comer animales.

Parece que se trata de encontrar algún argumento que justifique la explotación animal sin importar la veracidad de los hechos ni su consistencia racional. Parece que sólo pretenden buscar alguna excusa que pueda servir para defender el hecho de que explotemos a los demás animales.

El antropocentrismo —al igual que cualquier otro prejuicio de tipo irracional— deteriora y pervierte nuestra racionalidad, al querer dar por ciertos unos hechos que no están comprobados en modo alguno, sólo por la intención de intentar justificarse a sí mismo a posteriori.

El supuesto efecto evolutivo del consumo de carne es moralmente irrelevante

Lo más importante a tener en cuenta en todo este asunto es que no es moralmente relevante el hecho de si comer animales supuestamente favoreció el desarrollo de la inteligencia humana.

Este tipo de argumentos que apelan al beneficio que obtenemos, aunque fueran ciertos, no tienen relevancia desde el punto de vista ético.

La moral se refiere la consideración igual de los intereses de todos los afectados por nuestros actos. La moral racional comienza por respetar a todos los seres conscientes como personas y tener en consideración igualitaria sus intereses.

Comernos a otros individuos sólo porque lo deseamos o porque nos produce placer, o porque nos conviene, no tiene nada que ver con la moral sino que es precisamente lo contrario a la moral, porque tratamos a un ser consciente como si fuera un objeto y no como alguien que tiene intereses dirigidos a su propia conservación y bienestar. Al explotar a los animales estamos violando su valor inherente y vulneramos el principio de igualdad,; que son los fundamentos de la ética.

Además, si algún supuesto beneficio que obtuviéramos al consumir carne justificara la práctica de comer animales no humanos entonces igualmente también justíficaría el hecho de comer seres humanos, que también son animales y están hechos de carne. Pero como estamos acostumbrados a pensar bajo el paradigma del especismo pasamos por alto esa consecuencia lógica del criterio que elegimos para intentar justificar la explotación animal.

No tiene nada de razonable continuar lo que hacían nuestros antepasados sólo porque ellos lo hicieran o porque les aportara algún supuesto beneficio. Nosotros disponemos actualmente de otras formas de obtener los alimentos que necesitamos sin tener que recurrir a explotar a nadie.

El veganismo no va en contra de la evolución humana. Nuestra evolución como especie se ha desarrollado para dotarnos de moralidad. Asimismo hemos desarrollado la capacidad biológica de poder vivir saludablemente comiendo sólo vegetales. Poseemos la capacidad de vivir sin utilizar animales y la inteligencia para razonar que es injusto tratar a los animales como objetos para nuestros beneficio. Por tanto, el veganismo no contradice la evolución humana sino que es parte de ella.

La explotación animal es injusta, es dañina y es innecesaria. No hay ninguna razón ni excusa que la pueda justificar. Participar en ella supone causar sufrimiento y muerte a otros animales por mero placer o por la mera inercia de seguir una costumbre que nos inculcaron en la infancia.

Todos los argumentos usualmente esgrimidos para justificar nuestra explotación sobre los animales no humanos son irrelevantes desde una perspectiva ética. Ya se trate del placer, o de la tradición, o de la supuesta 'superioridad humana'. Nada de esto justifica moralmente utilizar a otros individuos sin su consentimiento para nuestro propio beneficio.

No hay un argumento moral que justifique comer animales o en general explotar animales para nuestros propósitos. Tampoco hay razón que nos impida elegir el veganismo.

Comer animales no nos hizo más inteligentes, pero sí nos ha hecho más injustos en nuestra relación con los demás animales. Está en nuestra mano el remediar esta injusticia.

POSDATA

3 de junio de 2018

Recientemente se publicaron en la revista Cell unos estudios que apuntaban que el desarrollo cerebral que se produjo en nuestros ancestros directos hace unos pocos millones de años estuvo causado por una mutación genética. Creo que tiene más sentido desde el punto de vista evolutivo descubrir que el desarrollo particular de la inteligencia humana fue causado por una mutación genética, frente a la hipótesis de que fue debido al consumo de carne.

26 de enero de 2022

El Comité de Médicos para una Medicina Responsable notifica que el consumo de carne no favoreció el desarrollo del cerebro humano, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Los investigadores analizaron datos arqueológicos de yacimientos de África oriental y descubrieron que el consumo de carne no aumentó con el tiempo y sugieren otras razones para el aumento del tamaño anatómico y los cambios de comportamiento en los primeros Homo erectus. Estas conclusiones contradicen el mito de que el consumo de carne provocó cambios anatómicos en los primeros humanos.

3 de octubre de 2010

Canibalismo


«La práctica diaria de alimentación cárnica representa un exocanibalismo alimentario —repudiado psicológicamente por los vegetarianos— en el que millones de animales son sacrificados para nuestra alimentación. El hecho de que nos hayamos acostumbrado a esta matanza diaria de animales no quita un ápice del trasfondo de canibalismo alimentario.» ~ Ángel Aguire                                                         
Contamos con diversas pruebas y evidencias que demuestran que el canibalismo, dentro del contexto humano, ha existido en diversas épocas históricas y en diferentes lugares. Y de hecho continúa existiendo de manera socialmente aceptada todavía en algunas tribus. El canibalismo también ha sido continuado hasta nuestros días, de una manera más o menos secreta, en sociedades humanas donde está legalmente sancionado.

La cuestión que quisiera plantear aquí es: si rechazamos moralmente el uso de seres humanos para comida, ¿por qué no rechazamos el uso de otros animales como comida?

De hecho, hay algunos animales a los que ya consideramos que no se debe tratar de comida, como es el caso de perros y gatos. ¿Por qué no hacerlo así con los demás?

Determinados argumentos que tratan de justificar el uso de algunos animales para comida parecen razonables en apariencia, mientras que otros son bastante pintorescos, por no decir otra cosa.

Por ejemplo, se alega a menudo que "necesitamos comer animales" para poder vivir. Sin embargo, esto no es correcto. Los organismos públicos de salud y las asociaciones profesionales de nutricionistas señalan que los seres humanos no necesitamos consumir animales para estar sanos. Si bien, parece que esta información es todavía desconocida para el gran público. No necesitamos comer animales para tener una buena salud al igual que tampoco necesitamos comer seres humanos.

No pocas veces sea plantea la siguiente situación: ¿"y si estuviéramos en un isla desierta"? O dicho de otro modo: ¿qué sucedería si nos encontráramos en determinado contexto en el que no hubiera otra opción que comer animales para sobrevivir? Bueno, no estamos en esa situación pero, independientemente de la decisión que tomáramos, esa posibilidad no afecta a nuestra situación actual. No sólo podría suceder que acabáramos en un contexto en el que el comer humanos fuera la única forma de supervivencia, sino que esa situación ya ha sucedido en el pasado. Aparte de la manera concreta en que se produjera ese canibalismo, y del juicio moral con que lo valoremos, ¿consideramos razonable pensar que ese posible contexto justificaría utilizar a los humanos de comida en nuestro contexto actual? Y si no es así, ¿por qué pensamos que eso justificaría que utilicemos a los animales de comida cuando en el contexto actual la necesidad no puede excusarlo en ningún modo?

En otras ocasiones, se alega que "siempre hemos comido animales". Aunque fuera cierto que hemos usado a otros animales de comida desde hace mucho tiempo, este dato no justifica que continuemos haciéndolo. También hemos discriminado a la mujer desde hace mucho tiempo, pero eso no significa que esté bien continuar haciéndolo. El solo hecho de que determinada costumbre se lleve practicando desde hace mucho tiempo no justifica por sí mismo que se deba continuar haciendo. El canibalismo es una de esas costumbres tan antiguas, pero no consideramos que su antigüedad justifique continuarla.

También se dice que "comer animales es beneficioso porque nos aporta nutrientes y energía". Claro, pero comer seres humanos también podría dar el mismo resultado, y no consideramos por eso que comer humanos sea éticamente correcto. Ya he señalado anteriormente que una alimentación exclusivamente vegetal es saludable. Además, si el simple beneficio justificara una acción entonces toda clase de crímenes serían moralmente justificados en tanto que alguien se beneficiara de ellos. El beneficio no es propiamente un criterio moral sino que, al contrario, el beneficio debe ajustarse a la moralidad.

No es menos habitual que alguien proclame que "los animales son menos inteligentes que nosotros"; que sus mentes están menos desarrolladas o capacitadas que las nuestras. Es curioso que ese argumento no nos parezca permisible para comer perros o gatos. Del mismo modo, también podríamos señalar que otros humanos poseen desarrollos intelectivos muy inferiores al nuestro: niños, discapacitados mentales, seniles. Sin embargo, ¿el simple hecho de que un humano sea menos inteligente que nosotros justifica utilizarlo de comida? Eso no tendría ningún sentido. Entonces, ¿por qué nos parece que semejante argumento justifique utilizar a los animales de comida?

Por supuesta, nunca falta quien dice que "comer animales es natural". ¿Qué quiere decir esto? Eso puede significar varias cosas: que comemos animales porque estamos diseñados para hacerlo así —porque somos omnívoros— o porque existe alguna clase de dinámica biológica en la que estamos inmersos que nos condiciona u obliga a comer animales. Bien, pero en realidad nada de esto es cierto. Sí es cierto que los humanos somos omnívoros, es decir, que podemos digerir animales, pero esto no significa que necesitemos hacerlo o que debamos hacerlo. El hecho de ser omnívoros no justifica que utilicemos de comida a seres humanos —que también están hechos de carne y cuyas hembras producen leche— así que tampoco puede justificar que comamos a otros animales. Asimismo, no existe algo así como una "cadena alimenticia" que de alguna manera nos obligue a comer animales. Comemos animales por costumbre social; no por necesidad biológica. El canibalismo también es una práctica que forma parte de la "cadena alimenticia" en la naturaleza, pero hemos decidido rechazarlo. Por la misma razón también podemos rechazar el consumo de animales.

¿Qué clase de alegato es decir que "comer animales es placentero". Eso apenas es un argumento siquiera. ¿El simple placer justifica hacer daño a otros? ¿Está bien hacer daño a otro ser humano sólo porque obtengamos un placer de ello? ¿Está bien hacer daño a perros o gatos sólo porque eso nos proporcione placer? Incluso quienes alegan este argumento están de acuerdo que en el placer no justifica infligir daño a los animales. Entonces el placer es apenas una excusa que puede tal vez explicar por qué comemos animales, pero que no justifica moralmente que lo hagamos.

Resulta difícil determinar si no es más inmoral decir que comemos animales simplemente porque "podemos hacerlo", porque somos más poderosos que ellos. A ver, también tenemos la capacidad de abusar de niños, maltratar ancianos, violar mujeres, torturar perros, y de infligir toda clase de violencias, si quisiéramos hacerlo. Que podamos realizar determinada acción no equivale a que debamos hacerlo o a que sea aceptable actuar de tal modo. Si esto es todo lo que tenemos que alegar es que en realidad estamos confesando que al comer animales estamos cometiendo un abuso de poder.

El deseo de proteger nuestra vida es un interés fundamental que todos los animales sintientes poseemos en común. Es un interés que toda moral racional debería tener en cuenta. Luego resultaría incoherente no respetar por nuestra parte ese mismo deseo que también tienen otros individuos aunque no sean de nuestra misma especie. Ninguno de nosotros queremos que nos hagan daño ni nos asesinen. Los demás animales tampoco. Además, podemos vivir saludablemente sin comer a otros animales. Así, no existe ningún motivo basado en alguna supuesta necesidad que justifique el que lo hagamos. 

Si efectivamente hay alguna razón moral para rechazar el canibalismo con los seres humanos entonces debería valer igualmente para la cuestión de usar a otros animales de comida.

Los argumentos que se usan para justificar el uso de otros animales como comida valdrían igualmente para el uso de humanos como comida, como ya se diera cuenta Élisée Reclus:

«Los motivos por los que los antropófagos abogarían por el consumo de carne humana están tan bien fundados como los que dan quienes comen carne hoy.»

Estos argumentos, como ya vimos, serían los siguientes:

Necesidad: Necesitamos comer animales
Tradición: Se hace desde siempre.
Beneficio: Es nutritivo.
Intelecto: Somos más inteligentes que ellos.
Naturaleza: Es natural hacerlo.
Placer: Nos proporciona un sabor agradable.
Fascismo: Tenemos más fuerza y poder que ellos.

Cuando aparecen noticias sobre canibalismo no se ve a nadie intentando justificar estos actos alegando que los humanos "tenemos colmillos" o que "somos omnívoros". Sólo se ven expresiones emotivas de desagrado y condenas morales. 

¿Por qué no rechazamos de la misma forma la práctica de comer animales? Por especismo —consideramos que los animales no forman parte del ámbito de consideración moral y que ellos son medios para satisfacer nuestros fines.

Si entendemos que es moralmente injusto que practiquemos el canibalismo —es rechazable porque supone destruir la vida de otros seres humanos que desean vivir igual que nosotros— entonces deberíamos poder asumir que hacerle esto mismo a otros individuos, aunque no sean de la misma especie que la nuestra, está igualmente mal, por la misma razón.

Comer animales se puede calificar moralmente de canibalismo porque dicho concepto no se limitaría sólo al contexto biológico para los individuos de la misma especie sino que se puede aplicar también en el contexto moral a los individuos que pertenezcan a un mismo grupo. Todos los animales sintientes pertenecemos a un mismo grupo de individuos: al grupo de seres conscientes, es decir, seres que podemos sentir y que tenemos intereses básicos, como el deseo de continuar viviendo y de evitar el daño.

Por tanto, limitar el rechazo moral al consumo de individuos sólo dentro de la misma especie es un criterio injustificado. En el contexto de la biología, el canibalismo es comerse a los individuos de la misma especie; pero en el contexto de la ética, canibalismo sería utilizar de comida a otros seres sintientes.

Incluso se puede hablar del concepto de canibalismo de una manera más global entendido como el modo de vida que consiste en vivir a costa de consumir literalmente las vidas de otros individuos. Es decir, canibalizarlos. Por esto creo que se puede decir, sin temor a exagerar, que nuestra actual relación con los demás animales que no son humanos podría ser categorizada como canibalismo: literalmente consumimos sus vidas para nuestro beneficio.

Este comportamiento está permitido y motivado a su vez por la ideología del antropocentrismo que se basa en la idea de que sólo cuentan moralmente a los seres humanos y que discrimina los demás animales de la consideración moral.

Por todo esto, considero que lo moralmente correcto sería rechazar todo canibalismo y elegir el veganismo.

19 de marzo de 2010

¿Necesario?

PIRÁMIDE DE ALIMENTACIÓN VEGANA 
[SIN SUSTANCIAS DE ORIGEN ANIMAL]

Me resulta chocante encontrarme con que gente que afirme tajantemente que comer animales es `necesario´. La gran mayoría de los que afirman esto ignoran conocimientos más básicos sobre nutrición humana. Esto puede deberse a una gran falta de información y a la creencia irracional de que debemos comer animales si no queremos enfermar y morir.

Aplicar el principio del veganismo a nuestra alimentación es saludable, por lo que no se sacrifica la salud de nadie. Por ejemplo, la prestigiosa Academia de Nutrición y Dietética avala oficialmente la viabilidad y salubridad de seguir una alimentación vegetal y declara que:

«Es la postura de la Asociación Americana de Dietética que las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para deportistas.»

En general, las instituciones públicas de salud y las asociaciones profesionales de nutrición señalan que una alimentación vegetal correctamente planificada es saludable.

Para realizar la transición a una dieta vegana podemos encontrar mucha información disponible en la Red. Aquí pongo algunos enlaces muy útiles al respecto:

Antes las evidencias podemos comprobar que no hay ninguna justificación nutricional para seguir comiendo animales. Los seres humanos podemos obtener todos los nutrientes que necesitamos con una dieta exclusivamente vegetal. La sociedad debería ser informada sobre ello.

Del mismo modo que no es necesario comer animales para vivir, y tener una buena calidad de vida, tampoco es necesario utilizarlos como vestimenta, como transporte, como entretenimiento o cualquier otra finalidad.


Por tanto, habría que comprender que significa realmente cuando se habla de 'necesario' en este caso. Porque explotar a otros animales no es necesario para vivir: para alimentarse, vestirse, entretenerse, y satisfacer todas las necesidades de nuestra vida cotidiana. Pero, en cambio,  es necesario para aplicar una mentalidad especista y mantener un sistema de opresión sobre los demás animales.

Por ejemplo, algunos intentan justificar la ablación sobre las mujeres alegando que en su familia o en su cultura esto se ha hecho desde siempre, y que hacerlo es necesario para que la mujer sea fiel a su marido. Es decir, la ablación es necesaria —como muchas otras prácticas violentas— para que la mujer continúe estando sometida al hombre. Del mismo modo, esclavizar y comer animales es necesario para seguir manteniendo la opresión del ser humano sobre el resto de los animales.

Siempre se puede encontrar algún tipo de justificación irracional para continuar esos hábitos motivados solamente por la inercia de la tradición. La fuerza de esta inercia es lo que impulsa el intento de encontrar justificaciones para acciones que en el fondo sabemos que son moralmente injustificables.

Hacerles a otros animales lo que no querríamos que nadie nos hiciera a nosotros es algo moralmente injustificable. Esto es necesario solamente si deseamos perpetuar la dominación opresora de unos individuos sobre otros basada en características como la raza, el sexo o la especie.

En cambio, lo que sí deberíamos ver como necesario de una manera absoluta es que todos aquellos a quienes les importan los demás animales comprendan que lo fundamental para que dejen de sufrir y morir por nuestras acciones implica que dejemos de utilizarlos como esclavos y empecemos a verlos como nuestros iguales.