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16 de junio de 2022

Acerca de denominar a los objetos como «veganos»


Si coloquialmente nos referimos a un objeto como vegano para abreviar que es apto para veganos entonces no nos expresamos erróneamente en el contexto coloquial. Pero si en un contexto más formal decimos que es tal objeto es vegano queriendo decir que es vegetal, o que no contiene sustancias de origen animal, entonces sí que nos estamos expresando incorrectamente.

Vegano no significa vegetal ni nada que sea propiamente material. Vegano significa que te opones a la explotación animal por considerarla una injusticia equivalente a la esclavitud humana. Aparte de que un objeto puede ni siquiera ser vegetal y ser apto para veganos. Pero igualmente el veganismo no hace referencia a ninguna sustancia concreta. El veganismo significa que debemos rechazar la explotación animal por ser una injusticia. Esto es un principio ético; no es un objeto material.

Los objetos no pueden ser veganos si hablamos de forma estricta. Sólo las personas pueden ser veganas; más concretamente aquellas personas que particularmente son agentes morales. Por extensión, podemos decir que su dieta es vegana o que su pensamiento es vegano, al referirnos a su comportamiento que está motivado por seguir el principio del veganismo. Pero un objeto, aunque haya sido elaborado por veganos siguiendo el principio del veganismo, no puede ser vegano. El veganismo es un principio ético, que conduce a una forma de pensar y comportarse, y sólo las personas pueden pensar y actuar moralmente.

El veganismo es en esencia una forma de pensar. El veganismo significa pensar que los animales no existen para servir a los humanos y que no deben ser tratados como medios para los fines humanos. El veganismo se define como un principio moral. El veganismo no es sinónimo de vegetal ni siquiera es sinónimo de no utilizar animales. Alguien puede decidir no utilizar animales por motivos ajenos a la ética; por una simple cuestión práctica o por religión. Veganismo es pensar que es inmoral que utilicemos a los animales como nuestros recursos. Este pensamiento conduce inevitablemente a una forma de conducta.

Si una persona decide no utilizar animales porque cree que se le ha aparecido el arcángel Gabriel y le ha ordenado que no utilice animales entonces esa persona no es vegana. Esa persona no considera que es inmoral que los animales sean tratados como medios para los fines humanos sino que piensa que debe seguir las órdenes de determinados seres sobrenaturales para conseguir la salvación de su alma. Esto no es veganismo. Si el arcángel le hubiera dictado lo contrario entonces habría obedecido igualmente. Lo mismo sucede si alguien decidiera rechazar el uso de animales porque cree que es perjudicial para su salud o para el medio ambiente.

El veganismo proviene del convencimiento moral de que los animales deben ser emancipados de la dominación humana y que todos ellos deben vivir libres en sus hábitats naturales, en sus propios términos. Este convencimiento proviene del razonamiento lógico, de la empatía y el altruismo. El veganismo es pues un principio ético y por tanto no puede derivarse de la religión o el egoísmo o cualquier otra cosa que no sea la consideración moral por el valor inherente de los animales.

Las personas pueden ser veganas. Las conductas que realizan, como su alimentación, pueden ser denominadas veganas en tanto se refiera a una expresión directa de su personalidad; más concretamente a su pensamiento moral. Pero un objeto, el que no sea, no puede ser vegano. Hablar de «ropa vegana» o de «comida vegana» tiene tanto sentido como hablar de «ropa feminista» o «comida feminista».

Si estamos comprometidos con el veganismo de acuerdo a su definición original entonces creo que sería bueno que cuidáramos nuestras expresiones y formas de hablar. Sería bueno que aprovecháramos la ocasión para explicar el significado correcto del veganismo según fue acordado por su fundadores y que además es lo que de la su carácter peculiar al término y lo que lo hace corresponder con los principios éticos básicos.

30 de noviembre de 2020

El veganismo es un posicionamiento moral

The Vegan Spring 1951


En un blog publicado por el medio El Salto, apareció un texto titulado «¿Es el veganismo un posicionamiento moral?» escrito por un tal François Jouet, en el que se responde a sí mismo negando que el veganismo sea un posicionamiento moral. En este ensayo quisiera explicar por qué considero que lo que argumenta Jouet al respecto es fundamentalmente erróneo.

La única referencia válida para definir el veganismo, según Jouet, es lo que expone el diccionario general de términos. Sin embargo, el diccionario general no establece la definición los términos. El diccionario sólo recoge los usos que hacen los hablantes de las palabras. Por ejemplo, el diccionario señala que el término persona es sinónimo de ser humano, lo cual excluye al resto de animales, porque así lo utilizan la gran mayoría de hablantes; no obstante, contamos con datos aportados por la investigación científica y con argumentos de la filosofía que apuntan a que el concepto de personalidad puede aplicarse acertadamente a otros animales. ¿Vamos a rechazar el reconocimiento de la personalidad de los animales sólo porque el diccionario general diga que una persona es necesariamente un ser humano? Hasta hace poco el diccionario general no incluía el término especismo, ¿significa eso que el especismo no tenía un significado antes de que apareciera en este diccionario? Me parece muy poco serio basarse en el diccionario general para averiguar el significado de un concepto. La postura de Jouet no puede calificarse de razonable, pues pretende nada menos que ignorar la tradición intelectual del veganismo y todo lo que digan al respecto las propias asociaciones y activistas veganos.

El diccionario general afirma que el veganismo es "una actitud". Una actitud es una disposición psicológica y no un posicionamiento moral. ¿Pero de dónde proviene dicha actitud? No pueda darse una actitud sin una base que la motive. La base de esa actitud no puede ser otra que el convencimiento moral de que los animales no deben ser tratados como objetos y recursos. En anteriores ensayos he argumentado que sólo el rechazo moral a la cosificación de los animales puede conducir a una actitud de oposición al uso y consumo de animales. Ninguna otra posición moral, personal, ecológica, religiosa, o de cualquier otra índole, sostiene que debemos rechazar el uso de animales en sí mismo.

Por cierto, hablando de actitudes, imaginemos que para definir el feminismo decidiéramos ignorar toda la historia del feminismo y lo que escribieron al respecto las pioneras del movimiento. Peor si cabe, imaginemos que el término feminismo hubiera sido creado expresamente y se le hubiera añadido una definición concreta, pero aun así preferimos ignorar todo esto y definir el feminismo como nos dé la gana, arbitrariamente. Pues esta actitud es precisamente la que muestra Jouet respecto del veganismo.

Por cierto, ¿qué sucedería si dentro de un tiempo los académicos que redactan el diccionario general revisan su definición de veganismo, de acuerdo al uso de los hablantes, y lo definen ahora como una filosofía ética, porque es el uso más generalizado? Preveo que entonces Jouet tirará el diccionario general al suelo y dirá que tampoco le parece válido, porque cualquier hecho que no encaje con sus intenciones previas simplemente ya no vale.

A la hora de significar el veganismo se suele tener en cuenta la definición de la actual Asociación Vegana [The Vegan Society], que define el veganismo de una manera que a Jouet claramente no le agrada:

«El veganismo es una filosofía y un modo de vida que excluye —hasta donde sea posible y práctico— todas las formas de explotación y crueldad sobre los animales por motivo de alimentación, vestimenta, o cualquier otro propósito, y por extensión promueve el desarrollo y uso de alternativas libres de animales para beneficio de los animales, los humanos y el medio ambiente»

Aparte de si esta definición nos parece coherente con la definición original del veganismo, me parece bastante evidente que estamos ante un posicionamiento moral, es decir, un posicionamiento que considera que es moralmente injusto tratar a los animales como medios para los fines humanos. Hay que tener en cuenta que aunque la Asociación Vegana no mantiene la definición original, sí que reconoce el legado histórico del movimiento vegano; si bien actualmente es una empresa corporativa y no una organización activista.

A Jouet no le vale tampoco esta definición porque es una definición que se encuadra como un posicionamiento moral. Entiendo que Jouet no desea averiguar si el veganismo puede ser considerado un posicionamiento moral sino que sólo desea defender de partida que el veganismo no es un posicionamiento moral y luego va rechazando todas las evidencias que contradigan su tesis; que es prácticamente toda la historia y el análisis teórico sobre el veganismo. Llámenme malpensado si quieren, pero tengo la sospecha de que Jouet asume una actitud fuertemente sesgada contra el veganismo.

El profesor Gary Francione ha redactado un artículo sobre el término veganismo que será incluido en la próxima edición del prestigioso diccionario de filosofía Ferrater Mora y que define el veganismo como un posicionamiento moral. Aquí cito algunos extractos:

«El veganismo entendido como una filosofía ética se aplica a la práctica de no comer, llevar ni usar productos de origen animal ni participar en la explotación animal, hasta donde sea posible.

En 1949, Leslie J. Cross, un pionero e influyente vicepresidente de la Asociación Vegana, escribió que el veganismo trataba sobre "la abolición de la explotación de los animales por la humanidad" y expuso una definición de veganismo: "el principio de la emancipación de los animales de la explotación humana". Él dejó claro que la "emancipación" significa el fin de la domesticación. Él argumentaba que los animales tenía "derechos relativamente equivalentes" a los derechos de los humanos y que toda la explotación animal en sí misma, independientemente del trato, violaba esos derechos.

Hay un movimiento abolicionista que mantiene que el veganismo es una cuestión de justicia y refleja un imperativo moral de que no debemos comer, vestir o usar a los animales para cualquier propósito humano. El movimiento abolicionista promueve la idea de que el objetivo es terminar con el uso de animales, incluyendo la domesticación, y no conseguir una explotación animal más "humanitaria". Este movimiento abraza asimismo el principio de la noviolencia, y sostiene que el rechazo a la explotación animal es parte del movimiento que rechaza todas las formas de cosificación y discriminación, incluyendo aquellas que afectan a los humanos.»

A Jouet no le importa nada de esto sencillamente porque él no quiere aceptar que el veganismo es un posicionamiento moral y no porque el veganismo como término sí esté asociado históricamente y en la actualidad a un posicionamiento moral; que es el rechazo a la cosificación e instrumentalización de los animales no humanos para fines humanos.

Para intentar defender su tesis, Jouet alega que va a acudir al "análisis conceptual", aunque no nos aclara en ningún momento a qué se refiere con esto. A continuación, señala que el concepto de hermano no se puede aplicar según está definido porque al parecer una hipotética Isabel considera que el hijo de sus propios padres no es su hermano:

«Imagine que se le ofrece hacer el siguiente análisis del concepto de HERMANO: X es el hermano de Y si, y sólo si, X tiene los mismos padres que Y. Inmediatamente pensará en un contraejemplo: Isabel tiene los mismos padres que Jim, sin embargo, no es su hermano. Esta definición no permite identificar las condiciones en las que se aplica el concepto HERMANO, porque supone que se aplica a un caso al que no se aplica realmente, el de Isabel.»

Creo que el señor Jouet se encuentra profundamente confundido. Si el concepto de hermano se define por el hecho de tener los mismos padres entonces quien tenga los mismos padres que la tal Isabel será su hermano, sin importar lo que Isabel, o cualquier otro, crea o piense o diga al respecto. Isabel no está obligada a sentir afecto por su hermano, o a tener alguna relación personal con él, pero sí está racionalmente obligada a reconocer la definición del concepto de hermano. Del mismo modo, Jouet está obligado racionalmente a reconocer el concepto de veganismo, aunque a él no le guste o no le convenga.

Por lo visto, el "análisis conceptual" de Jouet consiste en que cada uno acepta los conceptos según le convenga; independientemente de lo que los conceptos signifiquen en sí mismos. Creo que ahora sí comprendo lo que quiere decirnos Jouet. Nos está poniendo un ejemplo de lo que él mismo hace con los conceptos. El concepto de veganismo se refiere a un posicionamiento moral, pero él decide rechazar este concepto arbitrariamente, del mismo modo que su amiga Isabel decide rechazar el concepto de hermano; sin ninguna razón que lo justifique.

Jouet utiliza varias veces en el texto la expresión intuitivamente para luego a continuación afirmar algo que no sabemos de dónde se lo ha sacado. Por ejemplo:

«Intuitivamente, sin embargo, usted es vegano sea cual sea la razón que justifique su motivo de prescindir de los productos animales, sea cual sea la filosofía detrás de esa decisión. Así que el veganismo no es una filosofía.»

¿"Intuitivamente"? Las intuiciones no son razones. ¿Por qué deberíamos acudir a supuestas intuiciones cuando tenemos evidencias que señalan que el veganismo es un posicionamiento moral? "Intuitivamente" suena a que no puede justificar con razones lo que afirma. Si bien, por otra parte, Jouet está en lo cierto al señalar que el veganismo no se aplica sólo a la dieta pero, por la misma razón que el veganismo no se refiere sólo a la dieta, tampoco se refiere sólo a los productos de origen animal sino a cualquier uso de animales.

Lo cierto es que quienes no asumen el veganismo como un posicionamiento moral ni siquiera cumplen con el veganismo desde una perspectiva práctica sino que siempre aceptan y toleran determinados usos de animales. Quienes pretenden limitar el veganismo a una cuestión exclusivamente práctica ni siquiera lo acatan bajo esta perspectiva. Por eso se inventaron términos como 'flexitariano' o 'reducetariano', porque ni siquiera lo que practican podría ser considerado veganismo desde un punto de vista puramente práctico.

Como ya argumenté en ensayos anteriores, es imposible mantener la práctica del veganismo sin asumir el veganismo como un principio ético. La práctica de rechazar el uso de animales sólo puede ser sostenido desde una posición ética que considera que la instrumentalización de los animales es injusta. Ningún otro enfoque puede fundamentar o motivar semejante práctica. Otras posiciones sólo consideraran tal vez que hay algunos usos de animales que no son aceptables, que es inaceptable algunas maneras de utilizarlos, pero de ningún modo defenderá que todo uso de animales es éticamente rechazable en sí mismo.

Afirmar que el veganismo no es un posicionamiento moral implica afirmar implícitamente que el veganismo no puede ser un imperativo moral, es decir, que no podemos siquiera tener la obligación de no tratar a los animales como medios para fines humanos. Afirmar que el veganismo no es un posicionamiento moral significa afirmar que es moralmente permisible utilizar a los animales para servirnos de comida, de vestimenta, de entretenimiento, de experimentación u otros propósitos. Si el veganismo no es un posicionamiento moral entonces no puede ser inmoral explotar a los animales.

En el artículo, Jouet aprovecha también para publicitar a la organización AnimaNaturalis, que se ha destacado por promover el especismo y por apoyar reformas de la explotación animal que benefician económicamente a los explotadores institucionales y tranquilizan la conciencia de los consumidores de productos animales. Dudo muchísimo que las actividades de AnimaNaturalis estén ayudando en nada a dirigir a la sociedad hacia el veganismo.

Cuidado, lectores. Ahora viene el golpe de gracia. Jouet arguye que en un hipotético futuro en el que se ha prohibido el uso de animales !todos seríamos automáticamente veganos!:

«[...] no todos los ciudadanos están convencidos de que es inmoral explotar a los animales. Algunos lo dudan, pero sin embargo aplican la ley al pie de la letra. Intuitivamente, estos ciudadanos son veganos, lo que confirma que el veganismo no es un principio moral.»

Afirmar que en un hipotética situación en la que fuera ilegal explotar animales, todos los ciudadanos que cumplen con la ley son veganos y, por tanto, esto confirma que el veganismo no es un principio moral, resulta análogo a afirmar que todos los ciudadanos que cumplen con la ley de no abusar de las mujeres son feministas y, por tanto, esto confirma que el feminismo no es un principio moral. ¿El simple hecho de no abusar de las mujeres por temor a la ley te hace ser feminista? Me atrevería a afirmar que no hay una sola autora, activista u organización feminista que pueda estar de acuerdo con semejante enfoque.

Lo que aduce Jouet incurre en una falacia, puesto que resulta muy obvio comprobar que hacer X no equivale a estar de acuerdo con X. Un religioso fanático que se ve obligado a respetar el laicismo no es laicista sino todo lo contrario, aunque por circunstancias no le quede otra opción que acatar el laicismo vigente en la sociedad. Por otra parte, un vegano que puntualmente haya consumido productos de origen animal condicionado por error o por engaño sigue siendo vegano, aunque en la práctica hubiera vulnerado el principio del veganismo. Según Jouet, alguien en contra del veganismo debe ser considerado vegano sólo porque decide no utilizar a los animales circunstancialmente. Lo que está diciendo Jouet me recuerda a ese chiste que dice que todos los humanos somos veganos cuando dormimos, puesto que cuando dormimos no estamos utilizando a los animales. En general, todo lo que escribe Jouet me suena a un mal chiste.

Supongo que a estas alturas sería casi reiterativo recalcar que considero que Jouet está completamente equivocado. Lo que define al veganismo no es la conducta externa sino el convencimiento moral de que no debemos tratar a los animales como medios para nuestros fines; el convencimiento de que es injusto considerar a los animales como recursos para beneficio humano. La práctica de no utilizar a los animales es una consecuencia necesaria y directa de este convencimiento moral. Insisto en que no existe ninguna creencia, doctrina o planteamiento que pueda sostener y conducir al rechazo del uso de animales que no sea el propio veganismo como principio ético. Este principio a su vez se sostiene en una serie de razones morales que he argumentado en otros ensayos de este blog.

Jouet termina su ataque hacia el veganismo regalando un ataque a los propios veganos, a quienes acusa de tener la misma incapacidad para definir el veganismo que la que tiene una ballena:

«Al igual que las ballenas, las personas veganas pueden no ser especialmente capaces de definir el veganismo, a diferencia del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que sabe exactamente lo que es un diccionario.»

Jouet parece tener alguna extraña obsesión con las ballenas. En el comienzo de su texto asombrosamente les acusaba de creerse que son peces [sic]. Es posible que una ballena no sea capaz de conceptualizar el veganismo, pero no compruebo que los veganos sean especialmente incapaces de definir el veganismo, pues si son veganos entonces seguro que tienen una definición del veganismo, pero lo que sí veo es que François Jouet no es especialmente capaz de ofrecer un solo argumento razonable y que no incurra en alguna falacia para sostener su tesis de que el veganismo no es un posicionamiento moral.

Sólo si echamos por la borda toda la evidencia histórica, la coherencia lógica, el razonamiento moral, y los hechos en general, entonces, y sólo entonces, lo que defiende Jouet podría tener algún sentido. Por lo visto, los opositores al veganismo están dispuestos a rebajarse hasta la irracionalidad más extrema porque ya han constatado que no existe otro modo de atacar al veganismo.

En conclusión, pretender defender que el veganismo no es un posicionamiento moral, en contra de la tradición histórica del veganismo y de los argumentos expuestos, sólo puede explicarse desde una posición que está a favor de la utilización de animales y pretende que el rechazo a la utilización de animales no deba ser considerado como un imperativo moral. Esto es, alguien que está a favor del uso de animales no quiere que los demás puedan contemplar siquiera que el uso de animales es inmoral. Bajo mi punto de vista, es imposible explicar de otro modo los continuos desatinos que alberga el texto de Jouet, que debería haberse titulado más acertadamente: «No quiero que el veganismo sea considerado una posición moral».

Reconozco que un tanto ingenuamente quizás llegué a pensar, viendo alguna de sus publicaciones, que el diario El Salto podría albergar un espacio preferente para el abolicionismo vegano dentro de un medio de información general, pero da la impresión de que ha decidido escorarse a promover el bienestarismo y la propaganda antivegana, al igual que hicieron otras publicaciones consideradas progresistas como Público y elDiario.es. No es algo de lo que sorprenderse, ya que quienes dirigen esos medios son partícipes y partidarios de la explotación animal —aunque su conciencia les incomode al respecto— y por eso el bienestarismo les resulta mucho más conveniente que el veganismo.

El bienestarismo es enemigo del veganismo y los partidarios del bienestarismo harán todo lo posible por distorsionar, confundir y desacreditar el veganismo, puesto que el veganismo les incordia para su propósito de continuar sometiendo a los animales bajo la dominación humana.

12 de agosto de 2019

«Respeto tu veganismo»


Desde hace tiempo llevamos escuchando a otras personas diciendo que «yo respeto tu veganismo pero respeta tú que yo quiera comer carne» y frases similares. Por eso se tuvo que empezar a aclarar que el veganismo no trataba sobre respetar nuestra decisión personal de ser veganos sino que trataba sobre respetar a los animales —sobre la obligación moral de no tratarlos como medios para nuestros fines. El sentido del veganismo no trata sobre que alguien respete una decisión meramente voluntaria de no explotar a los animales sino que el veganismo postula que los animales no deben ser explotados por la humanidad. No se trata de una cuestión privada sino de un principio ético.

Ahora bien, el problema está en que esa aclaración ha degenerado con el tiempo hasta el punto de que últimamente he visto a varios activistas veganos declarando en las redes sociales que ellos no pretenden que se respete el veganismo ni tampoco quieren que se respete su decisión de ser veganos, sino que todo trata acerca de respetar a los animales, como si fuera excluyentes ambas cosas. Pienso que esa declaración es un equívoco, por dos razones fundamentales.

Primero; el veganismo es el rechazo moral a la explotación de los animales. Veganismo significa que los humanos no debemos utilizar a los animales. Por tanto, respetar el veganismo implica respetar este principio ético —implica de hecho ser vegano. Si alguien está a favor de la explotación de los animales entonces estrictamente hablando no está respetando el veganismo; por mucho que respete nuestra decisión de ser veganos.

El problema de fondo es que mucha gente ha creído, y sigue creyendo, que el veganismo hace referencia a un tipo de «dieta» o un «estilo de vida», y no conoce su definición establecida. Desafortunadamente, algunos veganos colaboran a esta confusión identificando el veganismo con un tipo de práctica, una dieta o un estilo de vida, en lugar de identificarlo como un principio ético; que es como fue definido originariamente.

Segundo; dado que el veganismo es solamente apoyado todavía por una minoría en nuestra sociedad, también resulta importante combatir contra la calumnia y la demonización sobre el veganismo. En ocasiones se intenta distorsionar la percepción sobre el veganismo presentándolo como una teoría fanática, violenta o dañina, cuya aplicación tiene efectos nefastos; ya sea para la salud, o para el medio ambiente, o incluso para la continuidad de la civilización en general.

Para conseguir la masiva difusión del veganismo es necesario oponerse a la desinformación sobre el veganismo y su aplicación a la vida práctica. Asimismo, es necesario oponerse a los intentos por impedir que los individuos particulares decidan asumir el veganismo y llevarlo a la práctica. Por tanto, también debe ser respetada nuestra decisión de ser veganos en el contexto actual especista, porque es una decisión razonable que no atenta contra la salud ni contra la sociedad en general; aparte del hecho de que el veganismo sea una obligación ética para todos los que somos agentes morales.

Muchas personas que deciden hacerse veganas son personas muy jóvenes que se encuentran a veces con la incomprensión y la hostilidad de su propio entorno familiar. Su decisión de ser veganas debería ser respetada. Por supuesto que esto no lo conseguimos mediante el enfrentamiento, sino fomentando el diálogo y la correcta información sobre el veganismo; tal y como recomienda el psicólogo Casey Taft. Proclamando que no se debe respetar nuestra decisión de ser veganos estamos socavando el apoyo que estos jóvenes necesitan y que necesitamos entre todos para conseguir la difusión del veganismo.

En conclusión, lo que empezó siendo una aclaración más o menos acertada sobre la naturaleza del veganismo parece que está degenerando en un desprecio sobre el veganismo. Alegar que no se debe respetar nuestra decisión de ser veganos es animar a que se nos obligue a participar en actividades de explotación animal —como cuando se obliga a los estudiantes a participar en prácticas de vivisección. Es animar a que se nos impida desarrollar las opciones veganas que sustituyan los usos de animales —como recientemente ha pretendido la industria de explotación animal. Es en definitiva una torpeza y obstáculo para la difusión del veganismo.

Por favor, reflexionemos detenidamente sobre nuestras palabras, sobre lo que nosotros mismos manifestamos, y no sólo sobre lo que otros declaren.

15 de marzo de 2017

Razones y Beneficios


Aunque que fuera por una simple cuestión de claridad conceptual, deberíamos diferenciar claramente entre razones y beneficios. No son lo mismo. Una razón no es un beneficio. Ni un beneficio es una razón. No son sinónimos.

Un beneficio sería cualquier hecho que aumente o potencie la salud o el bienestar de alguien —es un fenómeno propiamente empírico. En cambio, una razón es un pensamiento que refleja la adecuación de nuestras ideas y acciones a la lógica.

Ahora, dentro de la razón podríamos distinguir a su vez entre razón instrumental y razón moral. Una razón instrumental es un argumento que explica la adecuación de un medio respecto de un objetivo concreto. En cambio, una razón moral es un argumento que explica la adecuación de un hecho a un principio imperativo.

La razón instrumental es el razonamiento que nos señala, por ejemplo, que debemos trabajar si queremos satisfacer nuestras necesidades vitales. Establece la relación lógica entre los fines que pretendemos y los medios que se requieren para lograr estos fines. No tiene misterio.

Por otro lado, la razón moral es la que nos señala que estamos obligados a cumplir determinada norma de forma imperativa. Por ejemplo, la razón moral nos señala que lo correcto es reconocer que A es A. No importa que a nosotros nos beneficiara creer que A es B, o que para conseguir algún objetivo necesitemos hacer creer a otros que A es B. La razón moral nos obliga a reconocer que A es A. Esto es lo correcto en sí mismo. Como bien explicaba el filósofo Franz Brentano: «La sanción ética es un mandamiento semejante a la regla lógica.» [Franz Brentano, El Origen del Conocimiento Moral, 1889] Así, una moral racionalmente fundamentada se sustenta en el principio de identidad. Por esto no es correcto tratar a las personas como si fueran cosas; porque los sujetos no son objetos. Tratar individuos como si fueran objetos es lo que denominamos cosificar. No es lógicamente correcto tratar a los sujetos como si fueran objetos.

Ahora, si comprendemos a un nivel básico la diferencia entre beneficio y razón, así como la diferencia entre razón instrumental y razón moral, entonces podemos pasar al siguiente punto que es el que pretendo tratar en esta nota.

Desde una perspectiva racionalista, sólo habría una sola razón que puede justificar el veganismo: una razón moral. Si bien, podemos dividir esta razón a su vez en dos principios —igualdad y valor inherente. El veganismo es un imperativo por dos razones morales:

[1] Los seres sintientes poseen un valor inherente, que es intrínseco a su condición de sujetos, y que es independiente de su valor instrumental o valor extrínseco. Esto significa que es incorrecto tratarlos como si ellos sólo tuvieran un valor externo o económico. Esto significa que debemos considerarlos como lo que son; como sujetos y no como objetos.

[2] El principio de igualdad nos exige considerar como iguales aquellos elementos moralmente relevantes que sean iguales. Por esto no debemos discriminar ni supeditar los intereses de otros animales a los nuestros, porque son los mismos intereses, desde el punto de vista lógico, aunque estén presentes en diferentes individuos.

El veganismo sólo se sustenta en estas razones morales. Ni la razón instrumental ni el beneficio pueden justificar que rechacemos la explotación animal como una cuestión de principio.

El beneficio no es una justificación moral. El hecho de que algo nos beneficie puede ser bueno para nuestra vida, para nuestra salud o nuestra economía. Pero eso no puede justificar que sea correcto en ningún caso desde el punto de vista moral. El beneficio no pertenece al ámbito de la ética.

Si los beneficios que obtenemos de la explotación animal no la justifican moralmente, ¿cómo podrían los beneficios justificar el veganismo? No pueden. Hablar de beneficios sólo significa que practicar el veganismo puede ser bueno para nosotros y nada más. No equivale a que estemos éticamente obligados a ser veganos. Así que el beneficio no puede justificar el veganismo como imperativo moral.

Además, los beneficios que obtenemos de aplicar el veganismo podemos obtenerlos igualmente sin tener que aplicar el veganismo. Por ejemplo, en el caso de la dieta vegana, la nutricionista Ginny Messina señala:

«Podemos —y debemos— decirle a la gente que una dieta vegana es una buena elección para una alimentación saludable; pero no podemos decirles que es la única opción. Una dieta basada en plantas que incluya pequeñas cantidades de productos animales puede ser igualmente saludable.»

Los perjuicios que nos ocasiona indirectamente la explotación animal, ya fueran medioambientales o de salud, sería posible resolverlos sin necesidad de abolir dicha explotación. Por ejemplo, eliminando la ganadería industrial y volviendo a un modelo parecido al que se practica en el siglo XIX se solucionarían casi todos los problemas medioambientales y de salubridad que hoy ocasiona la explotación industrial de animales. ¿Es esto lo que queremos: una esclavitud más ecológica y más sana para los que se benefician de ella? Por no hablar de las nuevas tecnologías que mejoran la eficiencia de la explotación animal industrializada y que también ayudan a resolver esos efectos secundarios indeseados.

Los problemas medioambientales también podrían solucionarse en gran parte sustituyendo a los mamíferos y las aves por los insectos para el uso de alimento, ya que el gasto de mantenimiento y la producción de residuos sería significativamente menor. Pero tenemos evidencia de que los insectos son seres sintientes, al igual que también lo son los mamíferos, aves y peces. Si entendemos que el especismo es una discriminación injusta ¿por qué aplicamos parámetros que aceptan una discriminación moral basada en la especie? Aparte de la inconsistencia empírica de los argumentos que sostienen los enfoques basados en la salud y el medio ambiente, resulta que son enfoques que están discriminando injustamente entre las víctimas de una misma injusticia.

Todo esto sin tener en cuenta que muchas formas de explotación animal son prácticamente inmunes a las objeciones basadas en la salud y el medio ambiente. Por ejemplo, ¿las peleas de gallos perjudican la salud humana o el medio ambiente? No. Así podríamos listar numerosos usos de animales que no conllevan un efecto dañino a la salud humana y el medio ambiente.

Los argumentos basados en el beneficio nos conducen en favor de la esclavitud. La esclavitud humana ha existido —y sigue existiendo— en casi todas las culturas y épocas humanas precisamente porque es beneficiosa para los esclavistas y para quienes consumen dicha esclavitud. Quienes se oponían a ella y luchaban para que fuera abolida han fundamentado su postura siempre en razones morales, y han conseguido convencer a los demás apelando a su conciencia moral.

La esclavitud siempre ha proporcionado beneficios a quienes se aprovechaban de ella —propietarios y consumidores. La única razón por la que la esclavitud humana fue combatida y finalmente abolida se debió a motivos morales. Sólo de este modo —mediante la concienciación moral— puede conseguirse la abolición de la esclavitud de los animales no humanos, a pesar de los beneficios que los humanos podamos obtener de dicha esclavitud. Beneficios que, por otra parte, se podrían obtener sin utilizar a los individuos no humanos.

Sé que algunos alegarán que todo vale con tal de promover el veganismo y conseguir reducir la explotación animal. Sin embargo, aparte de que este criterio consecuencialista resulta muy cuestionable desde el punto de vista ético, tampoco hay evidencia que esa perspectiva nos ayude a lograr el objetivo. Al contrario, las evidencias recopiladas hasta ahora —tal y como el psicólogo Casey Taft ha explicado en su trabajo— nos indican que promover el veganismo apelando a la conciencia moral de la gente sería la forma más efectiva de motivarlos a que tomen la decisión de hacerse veganos.

A nivel moral, un fin loable no justifica un medio infame. Medios y fines deben ajustarse, por coherencia, a los mismos principios éticos. A nivel práctico, intentar promover el veganismo apelando a la salud y al medio ambiente es inconsistente.

Promover el veganismo por los beneficios para la especie humana es difundir un mensaje antropocéntrico que asume que la vida y el bienestar de los humanos que explotan animales es más importante que la de sus víctimas. Promover una mentalidad especista que ignore los intereses de los animales es justo lo opuesto a lo que pretende el veganismo.

Ni la salud personal ni la cuestión medioambiental por sí mismas conducen al veganismo ni lo justifican como una obligación moral. Ignorando el enfoque ético lo que conseguiremos no es tanto promover el veganismo sino más bien fomentar la renovación de la explotación animal para hacerla más saludable para los humanos y más ecológica.

Sólo una filosofía moral que reconoce a todos los seres conscientes como personas con derechos inherentes puede justificar el veganismo como principio ético y mantenernos en él.

12 de febrero de 2017

Carta abierta a Fundéu — El "flexiveganismo" no es válido



Estimados responsables de Fundéu,

Me gustaría exponerles una observación crítica sobre su artículo titulado «Fexivegetarianismo y flexiveganismo, neologismos válidos».

Quisiera aclarar que el término 'flexiveganismo' no es un término válido. No lo es por dos razones básicas.

La primera es que están confundiendo el veganismo con el vegetarianismo. El vegetarianismo es una dieta. Pero el veganismo no es una dieta. El veganismo es un principio ético en contra de la explotación de los animales. Por tanto, no pertenecen a la misma categoría. Ustedes califican al veganismo de "preferencia dietética" y esto no es correcto. El veganismo es un principio ético, igual que lo es el feminismo o el laicismo.

A diferencia de la mayoría de las palabras, que surgen espontáneamente, el término veganismo fue creado de forma deliberada y definido oficialmente de forma precisa por sus creadores a mediados del siglo XX. Así lo exponía Leslie Cross, uno de los fundadores del veganismo:

«La palabra 'veganismo' tiene un significado tan simple como preciso. Significa: la doctrina de que los humanos debemos vivir sin explotar a los animales. Debido a que la cuestión de la definición es una tan obviamente importante, voy a solicitarles que sean tan amables de grabarla en su memoria, de forma que cuando usemos la palabra 'veganismo' todos estemos pensando en lo mismo. Veganismo entonces, es la doctrina de que los humanos deben vivir sin explotar a los animales.» [Leslie Cross, La Historia Vegana, 1955]

La segunda razón, directamente relacionada con la primera, es que si el veganismo es un principio ético entonces no puede ser "flexible". Si eres "flexible" respecto de la explotación animal entonces no eres vegano. Ser "flexible" respecto de la explotación animal es lo mismo que no-ser-vegano. Ser vegano es adoptar una posición inflexible contra la explotación de los animales. Es una contradicción decir que eres vegano y que eres 'flexible' respecto de la explotación animal.

Si no es correcto ser 'flexible' respecto de la esclavitud humana entonces por la misma razón no es correcto ser "flexible" respecto de la explotación animal. Si no es correcto que seamos "flexibles" hacia el abuso contra las mujeres, entonces por la misma razón no debemos ser "flexibles" en lo que concierne al abuso contra los animales. Decir "flexivegano" es tan absurdo como decir "flexifeminista".

Quien sea 'flexible' hacia el abuso sobre las mujeres no puede ser feminista. Es contradictorio. Del mismo modo, ser vegano es estar en contra de la explotación de los animales, así que si eres 'flexible' sobre la explotación animal no eres vegano. Es una contradicción decir que eres vegano y que eres 'flexible' respecto de la explotación animal.

Por favor, les agradecería  que corrijan este error de su artículo. Gracias por su atención.

Nota del 20 de mayo de 2018: No estoy diciendo que me parezca mal que la gente elimine progresivamente su participación en la explotación animal. Esto no es lo que estoy criticando. Sólo señalo que no sería correcto decir que uno es vegano si no tiene un compromiso moral de oposición a la explotación de los animales; que es lo que define al veganismo. Resulta obvio que alguien no tiene asumido dicho compromiso si se dedica a consumir productos de origen animal ocasionalmente
sólo porque le conviene o le resulta más cómodo.

21 de diciembre de 2016

«No soy vegano por tu culpa»


«El Error Fundamental de Atribución. Este error consiste en pensar que los demás hacen las cosas porque son como son, por disposiciones o factores de personalidad, mientras que nosotros las hacemos influidos por las circunstancias. Muy resumido, cuando alguien hace algo malo diríamos por ejemplo que lo hizo porque es un egoísta; si la misma cosa la hacemos nosotros diríamos que fue porque estábamos cansados y habíamos dormido mal.» Richard Nisbett

Ocasionalmente aparece alguien en los foros proclamando que no había podido tomar la decisión de hacerse vegano debido a que se había encontrado con veganos que eran 'rudos', 'antipáticos', 'agresivos', u otros calificativos similares, y achacaba a esa circunstancia el motivo por el que decidía rechazar el veganismo.

Es probable que haya miles de veganos en el entorno de la persona que hace esas declaraciones. Resulta muy difícil de creer que todos ellos en general sean rudos, antipáticos o desagradables. No hay nada intrínseco al veganismo que fomente la rudeza y la antipatía. El veganismo postula que no debemos explotar a los animales. Es un mensaje de respeto moral y noviolencia.

Por supuesto que los veganos no deberían mostrarse desagradables o a agresivos hacia otras personas cuando difunden el veganismo. Siempre he defendido la comunicación noviolenta como paradigma del activismo. Si bien, cada persona tiene su propio carácter y no es factible pretender que todos los veganos sean siempre el colmo de la simpatía. No obstante, a menudo parece a un vegano se le juzga bajo un baremo diferente y más estricto que a otros. Quizás me equivoque pero mi impresión es que los veganos en general suelen estar dispuestos a hablar cordialmente con otras personas que sean receptivas a dialogar. 

Por otra parte, no es razonable pretender una conexión entre la validez del veganismo y el comportamiento social de algunos veganos. Que algunos veganos se muestren antipáticos puede suponer un motivo razonable para evitar el contacto con esos veganos, pero no es una razón que justifique rechazar el veganismo. ¿Acaso nuestra posición moral respecto de la violación, la esclavitud, o el abuso infantil, depende de la antipatía o la simpatía que nos muestren los activistas y partidarios de rechazar la violación, la esclavitud y el abuso infantil?

La función principal de los activistas no es tanto ayudar a quien haya tomado ya la decisión de ser vegano —que también lo sería— sino que consiste sobre todo en motivar a la gente que nunca piensa en la explotación animal como un problema moral a que se cuestione esta situación y a que conozca la injusticia del especismo. que reside en nuestra relación con los demás animales. Una vez que la persona toma conciencia entonces la responsabilidad recae ahora sobre ella misma.

Si quien disponiendo de esta información decide no hacerse vegano no puedo creer que sea por culpa de la conducta de otros veganos. La motivación proviene de uno mismo, de si tenemos una preocupación moral por los animales. Si los veganos que nos encontremos nos resulten antipáticos o simpáticos no tiene relación con la preocupación moral por los animales y el propósito de evitar infligirles daño.

El veganismo no es un club ni es una comunidad ni menos aún es alguna clase de 'secta'. No es una asociación en la que entras a formar parte. El veganismo no trata sobre los veganos; trata sobre nuestra obligación moral de respetar a los demás animales y no cosificarlos como recursos para los humanos. Si nos importan los animales, si consideramos que los animales poseen un valor moral, entonces nos sentiremos atraídos hacia el veganismo, de la misma manera que si nos importan los seres humanos entonces comprenderemos que la esclavitud es inaceptable.

Dejando a un lado la posibilidad de que se trate de una mera excusa sin fundamento, pienso que si alguien decide no hacerse vegano porque supuestamente algunos veganos se mostraron antipáticos, esto significa que no ha comprendido lo que es el veganismo y quizás lo ha confundido con un club social. Si nos importa respetar los intereses de los animales entonces decidiremos dejar de explotarlos. Que existan algunos veganos antipáticos resulta del todo irrelevante a la hora de tomar esta decisión.

Es comprensible que la gente no quiera ser agredida, ni verbalmente ni en ninguna otra forma, y es razonable postular que los activistas veganos no debieran comportarse de manera agresiva con otras personas. Ahora bien, los animales tampoco desean ser agredidos pero la explotación animal es una agresión contra ellos: contra su libertad, su bienestar y sus vidas.

28 de febrero de 2015

Fobias


«Un miedo persistente e irracional a un determinado objeto, animal, actividad o situación que ofrece poco o ningún peligro real.»


Hace poco me escribió una vegana preocupada porque decía no poder superar el especismo respecto de las arañas. Yo le expliqué que, a mi modo de ver y de acuerdo a lo que me contaba, no se trataría de un problema de prejuicio moral sino de un caso psicológico de fobia.

Hay determinados casos de rechazo hacia otros animales en los que se puede confundir el especismo —que es un prejuicio moral— con alguna clase de fobia —que es un trastorno psicológico. Es importante saber distinguirlos para poder remediarlos porque cada uno tiene una naturaleza y un tratamiento diferente.

Una fobia no es lo mismo que un prejuicio. El prejuicio no es una fobia ni está motivado por una fobia. La fobia es una reacción emotiva —pertenece al ámbito del sentimiento— mientras que el prejuicio es una creencia —pertenece al ámbito del pensamiento.

La fobia es una respuesta emocional que provoca temor desmesurado y sin fundamento. La fobia es un fenómeno que no implica ningún tipo de creencia ni razonamiento. 

A diferencia de la fobia, el prejuicio no es un hecho propiamente emocional, aunque sí condiciona las emociones, ni implica necesariamento miedo o alguna emoción similar. El prejuicio pudiera tener una base instintiva de tipo grupal pero el pre-juicio es ante todo un juicio, es decir, es un pensamiento o una creencia. Por ejemplo: creemos que los individuos que no pertenecen a nuestro grupo —raza, sexo, especie, clase— no merecen consideración igualitaria o que los de nuestro grupo tienen derecho a explotar a otros. Como así sucede en el caso del especismo.

Si bien es cierto que un prejuicio podría llegar originar una fobia —por ejemplo: la xenofobia— parece que la fobia específica contra determinados animales concretos —insectos, reptiles, aves— puede no tener su origen en el prejuicio, ya que personas que rechazan el especismo sigan padeciéndola a pesar de todo. Por tanto, debe de achacarse a un tipo de trastorno psicológico similar al de las personas que padecen fobia al color rojo o a las flores.

Pienso que es importante tener estos puntos en consideración a la hora de enfrentarnos con el problema de la fobia:


[1] La fobia no está justificada. Tener un miedo razonable está justificado pero la fobia es un temor sin fundamento. Debe de tener sin duda algún origen o causa, pero no lo provoca un razonamiento basado en evidencias.

[2] La fobia se puede, y se debería, intentar remediar o controlar. Hay técnicas y terapias para poder afrontarla y así evitar que nos dañemos o hagamos daño a otros. Aquellas que son leves suelen ser fácilmente canalizables. Las graves son las que resultan más problemáticas.

[3] Ellos no tienen la culpa. En lugar de pensar en aquella característica –sobre todo suele ser el aspecto– que nos provoca fobia respecto de otros animales, deberíamos intentar pensar que es un ser sintiente y que no tiene intención deliberada de causarnos daño.
Estas fobias hacia otros animales se encuadran dentro de las llamadas fobias específicas, en las que un ser determinado, en este caso un animal, representa un peligro inminente para la persona que padece la fobia, a pesar de que el ser en cuestión no conlleve objetivamente ninguna amenaza ni quien la padece pueda explicar siquiera el motivo de su miedo.

Además de todos, también me gustaría señalar que existe un tipo de miedo irracional que es la fobia al veganismo o veganofobia. La cual entraría dentro de las fobias específicamente sociales y se caracteriza por un miedo o rechazo visceral contra el veganismo y todo lo relacionado con él. Incluso podría considerarse una fobia grave en algunos casos, cuando se trata de una reacción visceral en la que el sujeto en cuestión no atiende a razones y adopta una actitud agresiva.



El miedo al veganismo es una fobia porque se trata siempre de un rechazo injustificado. El veganismo no supone ninguna amenaza para la civilización, el progreso científico, la salud humana o la calidad de vida en general.

La fobia contra el veganismo podemos categorizarla junto con la oposición irracional a otros movimientos sociales de progreso moral como son el feminismo o el laicismo.




Este rechazo tiene siempre su origen en el prejuicio, en la falta de información o la información distorsionada.

Algunas personas creen erróneamente que llevar el veganismo a la práctica supone, por ejemplo, morir por desnutrición o también creen de la misma manera errónea que ya no podrían disfrutar del placer de la comida o que tendrían que ir desnudas sin ropa o que deberían dejarse agredir sin más en el caso hipotético de ser atacado por algún animal. Entre otros disparates parecidos.

Pero lo único que conlleva el veganismo es rechazar la explotación de los animales no humanos. Esto no conlleva ningún perjuicio para nosotros. Quienes somos ya veganos seguimos disfrutando de la misma calidad de vida con la única salvedad de que no apoyamos la violencia innecesaria e injustificada contra otros animales.

17 de enero de 2015

El veganismo no es un sacrificio



Este ensayo pretende ofrecer una concisa argumentación en contra de esa errónea idea que dice que el veganismo es un 'sacrificio'.

Hay personas que consideran que el veganismo es un ejercicio de autonegación y de auto-sacrificio, pero comprobaremos que la verdad es justamente al contrario.

El diccionario define sacrificar como «poner a alguien o algo en algún riesgo o trabajo o abandonarlo a muerte, destrucción o daño, en provecho de un fin o interés que se estima de mayor importancia» y también como «renunciar a algo para conseguir otra cosa». Este concepto implica que aquello estimado como valioso que es entregado pertenece a la persona que realiza el sacrificio. Por tanto, no puede ser un sacrificio legítimo el entregar la posesión de otra persona, que no es nuestra.

Considerar que el veganismo es un sacrificio es consecuencia de creer que tenemos derecho a someter y utilizar a otros animales para satisfacer nuestras necesidades y deseos. Esta creencia proviene directamente del prejuicio que representa el especismo. Discriminamos y denigramos a los otros animales por no estar clasificados en la categoría de los humanos.

Utilizar a otros animales y consumir productos de origen animal es un acto injusto que implica violencia hacia seres inocentes. Nosotros forzamos a los demás animales para que sus intereses sean supeditados y anulados en favor de los nuestros. Si esto se puede denominar como un sacrificio se trata sin duda de un sacrificio forzado.

Sin embargo, el veganismo no puede ser un sacrificio para nosotros porque no se trata acerca de perder algo que es nuestro sino que se trata acerca de respetar las vidas y la libertad de los demás animales. ¿Qué argumento tenemos para justificar nuestra dominación sobre los animales no humanos? Ninguno que sea razonable.

No podemos justificar éticamente la explotación que ejercemos sobre otros animales. Es así de simple. Lo hacemos sólo porque podemos someterlos, ellos no se pueden defender, y porque obtenemos un beneficio de ello. Lo mismo podríamos decir de cualquier abuso o crimen cometido contra seres humanos.

Dicho en pocas palabras: no es un sacrificio dejar algo que nunca fue legítimamente nuestro en primer lugar.

No es razonable la idea de que obedecer la ética es un sacrificio. Evitar la esclavitud, la violación o el asesinato nunca se considera un sacrificio. No tenemos derecho a esclavizar, a violar o a asesinar a alguien. Cuando evitamos dañar la vida o la libertad de otro ser sintiente no es un sacrificio por nuestra parte. No entregamos ni perdemos nada que sea legítimamente nuestro.

Hay otras razones por las cuales el veganismo no se puede considerar un sacrificio.

Por ejemplo, alguien puede creer que ser vegano es difícil, pero tal y como el profesor Gary Francione explica, el veganismo no es un sacrificio porque es fácil llevarlo a la práctica:

«Me hice vegano hace 24 años. No era particularmente difícil por aquel entonces pero es absolutamente absurdo calificar el veganismo como difícil hoy en día. Es fácil ser vegano. Por supuesto que estás más limitado a la hora de ir a restaurantes, sobre todo si no vives en una ciudad grande o cerca de ella, pero si este inconveniente es demasiado para ti y te evita el hecho de ser vegano, eso se debe probablemente a que no te estás tomando en serio la cuestión.»

La práctica del veganismo es saludable, por lo que no se sacrifica la salud de nadie. Por ejemplo, en el tema de la alimentación, la Academia de Nutrición y Dietética avala la viabilidad de una dieta sin sustancias de origen animal:

«Es la postura de la Asociación Americana de Dietética que las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para deportistas.» Position of the Academy of Nutrition and Dietetics: Vegetarian Diets

Los veganos tampoco sacrifican el placer de su paladar. Una dieta completamente vegetal puede incluir toda clase de frutos, verduras, cereales y legumbres de todas las partes del mundo. Hay literalmente miles de sabrosas recetas veganas que podemos descubrir. También hay productos como carnes vegetales y quesos vegetales, helados y todo tipo de delicias culinarias. Cada vez aparecen más y más productos aptos para veganos en las tiendas y mercados. Puede llevar algún tiempo conocer todos los productos disponibles pero, como en cualquier cambio de rutina, sólo requiere un breve tiempo de ajuste.

El veganismo no supone ningún sacrificio para nosotros. No sacrificamos nuestra salud ni nuestra calidad de vida. En cambio, la explotación animal significa sacrificar forzadamente a los animales por satisfacer un capricho y no por alguna clase de necesidad real.

Es irrelevante el placer que supuestamente obtengamos del consumo de productos de origen animal. Imaginemos que alguien dijera que nada puede sustituir el placer que siente al torturar perros. Eso es irrelevante, porque el placer no justifica infligir daño a los animales en ninguna manera. ¿Acaso nos parecería correcto que alguien se dedicara a torturar perros si eso le provocara mucho placer? Además, podemos disfrutar de la comida sin necesidad de consumir sustancias de origen animal, así que llevar una alimentación vegana no supone ningún sacrificio en este aspecto.

Los veganos no nos perdemos nada o casi nada en cuestión de disfrute, salud y gastronomía, pero lo más importante de todo es reconocer que el veganismo no es un sacrificio porque no es un sacrificio devolver aquello que nunca nos perteneció.

El veganismo no limita el desarrollo de nuestras vidas sino que nos abre un nuevo camino para vivir respetando a los animales.


Este ensayo está directamente inspirado por un escrito de la activista norteamericana Doris Lin, quien me sugirió personalmente que redactara mi propio texto basado en el suyo en lugar de hacer una simple traducción. Desde aquí le agradezco sus palabras y su amabilidad.

26 de julio de 2014

Desinformando sobre veganismo


Debido al auge del veganismo en los últimos años se hace habitual encontrar periódicamente noticias y artículos que mencionan el veganismo en los medios informativos, aunque también en muchas casos aparezcan desinformaciones, cuando no puras calumnias sin fundamento. Mucha gente ha oído hablar de veganismo. Otra cosa es que realmente tengan una noción cabal de lo que significa.

En relación con esto, me gustaría comentar brevemente algunas publicaciones recientes que presentan algunas desinformaciones sobre veganismo.

La difusión del veganismo se ha extendido tanto que hasta se habla de ello en el conocido programa español de Los 40 Principales. Por desgracia, resulta obvio que asumen el veganismo como si fuera un tipo de dieta. Pero no lo es. Aunque reconocen que una dieta vegana es saludable. Confusos están, sin duda, pero mentirosos al menos no son, pues quien diga que una dieta vegano no puede ser saludable está mintiendo.

El veganismo no es un tipo de dieta; el veganismo es un principio de ética. A pesar de que constantemente se confunde el veganismo con la aplicación del veganismo en la alimentación.

El otro día me encontré con una noticia sobre una "boda vegana".

Su única peculiaridad con cualquier otra boda reside en que el menú al parecer estaba libre de sustancias de origen animal. Aunque eso no es del todo seguro puesto que la propia pareja afirmaba que ellos hacen "excepciones con los huevos camperos". Pero eso es como decir que alguien es feminista aunque hace excepciones con las violaciones cometidas sobre mujeres negras. Obviamente no es feminista; sería un violador o alguien que aprueba las violaciones. Quien hace "excepciones" al veganismo no es vegano sino que es un consumidor de la explotación de animales.

Quizás estuvieran confundidos por la errónea suposición de que detrás del consumo de huevos no habría daño ni sufrimiento si provienen de una explotación "ecológica" o "humanitaria". Pero esto es una creencia equivocada. El consumo de huevos también implica infligir daño intenacionado a los animales, y además estamos haciendo uso no consentido de alguien que no ha dado permiso para que lo utilicemos ni que le quitemos sus huevos.

En la noticia se intercambian los términos vegano y vegetariano como si fueran sinónimos. Pero no lo son. Veganismo no es vegetarianismo. El veganismo es el rechazo moral hacia el uso de animales nohumanos. En cambio, el vegetarianismo acepta y promueve la explotación animal. Son completamente antitéticos.

Por tanto, esta pareja no es vegana, sino vegetariana. Pero ellos usan erróneamente el término vegano. Sobre esta distorsión del veganismo ya comenté en un artículo anterior, y a él me remito para no reiterar la misma explicación. No son veganos pero deseo sinceramente que ellos, y todos en general, comprendan la diferencia entre vegetarianismo y veganismo, y lo que eso implica para los demás animales, y que pronto hagan la transición al veganismo.

Ahora, como si esto no fuera suficiente, al propietario del restaurante en el que se realizó la susodicha boda no se le ocurre otra cosa que decir lo siguiente: "buena parte del producto utilizado en los platos es orgánico y de producción local, dos aspectos ligados a la filosofía vegana." (?) Pero ¿de dónde se habrá sacado este buen hombre que el veganismo implica consumir orgánico y productos de producción local? ¿Se lo habrá inculcado la pareja de la boda? Decir esto es tan absurdo como afirmar que el feminismo está ligado al consumo de alimentación orgánica y de producción local. ¿Qué diantres tiene que ver? Nada. Igualmente el veganismo no tiene que ver con nada de esto.

Veganismo significa el rechazo ético al uso de animales no humanos y, por tanto, consumir y promover opciones que no impliquen dicho uso. Todo lo demás pertenece a otros ámbitos y categorías que no son intrínsecos al veganismo.

También se puede advertir que el texto está plagado de referencias medioambientales y sobre consumo ecológico. Y aunque tener en cuenta al medio ambiente, y procurar hacer todo lo posible por evitar y reducir la contaminación, es una medida muy razonable y necesaria, esto tampoco se deriva del veganismo. Veganismo y ecologismo no son lo mismo.

Los mismos errores y confusiones los vemos en noticias que pretende igualmente conectar el concepto de veganismo con cuidar la salud y proteger el ecosistema. Todo esto último está muy bien pero no es parte intrínseca o necesaria del veganismo. Es otra distorsión del significado del veganismo.

Por tanto, comprobamos que no sólo es responsabilidad de los periodistas sino de los propios veganos que difunden información errónea o de gente que se califica de vegana para querer significar que en realidad son vegetarianos o simplemente personas que llevan una dieta predominantemente vegetal —ni siquiera totalmente vegetal.

Aquí expongo otro ejemplo difundido en las redes sociales:

[Clicar en la imagen para ampliarla]

La imagen lanza el mensaje de que ante un determinado problema de salud la solución es una 'dieta vegana', como si eso equivaliera a una dieta saludable que se lleva a cabo por motivos personales de salud. Esto es una distorsión del significado de veganismo.

Es un mensaje erróneo principalmente por dos razones:

Primero; una dieta compuesta exclusivamente de maíz frito podría ser una dieta vegana, aunque no fuera saludable. Una alimentación es vegana en tanto que conlleva el rechazo moral a usar animales no humanos. No significa necesariamente saludable ni ninguna otra cosa. Una dieta vegana no es necesariamente más saludable que una dieta que incluya animales. Todo depende de cómo se lleve a cabo.

Segundo; una dieta vegana, por definición, sólo la puede llevar alguien vegano. Puesto que vegana significa que se hace por veganismo, es decir, por respeto moral hacia los demás animales como personas. Otra cosa es que alguien no-vegano pudiera llevar circunstancialmente una dieta 100% vegetal que coincide en el contenido con una dieta vegana. Pero vegana no significa sólo que sea 100% vegetal sino que se lleva a cabo por respeto hacia los animales no humanos. Es incorrecto hablar de dieta vegana para denominar sólo una dieta puramente vegetal —sin sustancias de origen animal— que no está determinada por el principio ético del veganismo.

Una dieta vegana es aquella que adopta quien rechaza moralmente el consumo de sustancias de origen animal en tanto que considera que los demás animales no deben ser usados como medios para fines humanos. Una dieta vegana puede ser saludable, pero para ser vegana no tiene por qué que ser saludable, sólo tiene que rechazar el consumo de animales nohumanos por motivos éticos.

Además, comer animales no es intrínsecamente dañino para nuestra salud. Los humanos llevan haciéndolo desde hace muchos miles de años y han desarrollado su salud plenamente desde entonces. Millones de humanos que comen animales diariamente están sanos y viven largas vidas. Es empíricamente falso asociar consumo de animales con daño a la salud. No hay pruebas científicas que avalen esa relación causal. Además, centrar el tema en la salud humana distrae injustamente la atención sobre la verdadera cuestión a concienciar que es el especismo y nuestra explotación sobre los animales.

Cualquiera puede llevar una alimentación vegana siempre que esté bien planificada. Pero si se planifica mal es entonces cuando pueden surgir los problemas. Sin embargo, entrar a debatir si una dieta vegana es más o menos saludable que una dieta no vegana resulta un absurdo moral y una pérdida de tiempo en nuestra labor activista. Ninguna dieta no vegana es éticamente aceptable. Los veganos debemos difundir que el veganismo es viable y realizable en la práctica, sin riesgo para nuestra salud, y que es un deber moral por respeto a los animales no humanos. Todo lo demás es desviar la cuestión hacia otros temas que no favorecen la difusión del veganismo.