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1 de noviembre de 2016

Entrevista a Donald Watson

Donald Watson leyendo una copia del primer boletín de la Vegan Society

Me parece que ésta fue la última entrevista que concedió Donald Watson. En realidad se trata de una versión abreviada de una entrevista mucho más larga que se puede leer aquí en inglés. La publiqué en Facebook en el año 2010 —no recuerdo por qué no la publiqué también en el blog— y había estado reposando en una página web de otra persona hasta que me la volví a encontrar de nuevo y pensé que debía compartirla aquí. Quizás para el año que viene traduzca la entrevista entera, que es bastante larga, aunque ya sabemos que el interés por la lectura de un texto suele ser inversamente proporcional al tamaño de su extensión.

Lo cierto es que esta misma entrevista ha sido traducida y publicada en otras páginas por Internet pero debo señalar que son traducciones un tanto dudosas y que se toman ciertas libertades fraudulentas de traducción. Un ejemplo: en alguna página traducen "meat eating" [comer carne] como "omnivorismo", lo cual es erróneo desde todo punto de vista. Ser omnívoro es una condición fisiológica y no un tipo de dieta; y no es la palabra que usa Donald Watson. Nos equivocamos si por traducir entendemos que esto significa reescribir lo que el autor dijo. 

He intentado que la traducción sea más fiel al texto original. Debemos respetar el testimonio de otras personas tal cual lo expresaron, independientemente de que nos guste o no. Existe una tendencia en todo traductor de reformar las palabras del autor que se traduce, pero es algo que deberíamos evitar.

Mi motivación al difundir esta entrevista no reside tanto en que yo estuviera de acuerdo con todo lo que se dice en ella sino en el valor histórico de su testimonio y en lo que podemos aprender de él.

Sin más préambulos, les dejo con las palabras de alguien que comenzó, junto con otros pioneros, un movimiento de justicia que ahora muchos intentamos continuar y difundir: el veganismo.

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Entrevista realizada el 15 de diciembre de 2002


¿Dónde y cuándo naciste?


Nací el 2 de septiembre de 1910 en Mexborough [South Yorkshire], en el seno de una familia que comía carne.

Cuéntame acerca de tu infancia.

Uno de mis más tempranos recuerdos son las vacaciones en la granja de mi tío George, donde estaba rodeado de animales interesantes. Todos ellos “daban” algo: el caballo de granja tiraba del arado, el caballo más ligero tiraba del cabriolé, las vacas “daban” leche, las gallinas “daban” huevos y el gallo era un útil “reloj despertador”. Por aquel tiempo no me daba cuenta de que él también tenía otra función. La oveja “daba” lana. Nunca pude entender qué “daban” los cerdos, pero ellos me parecían unas criaturas amigables, siempre se alegraban de verme. Entonces llegó el día en el que uno de los cerdos fue asesinado: todavía tengo vivos recuerdos del proceso entero, incluyendo los gritos, por supuesto.

Una cosa que me impactó fue que mi tío George, a quien apreciaba mucho, estuvo involucrado en ello. Decidí que las granjas, y los tíos, debían ser reevaluados: la idílica escena no era otra cosa que un proceso de muerte en cadena, donde los días de cada criatura eran numerados en el momento en el que dejaban de ser útiles para los seres humanos. Viví en casa durante 21 años, y durante todo aquel tiempo jamás oí una sola palabra de mis padres, mis abuelos, mis 22 tíos y tías, mis 16 primos, mis profesores o mi párroco sobre algo remotamente asociado con cualquier deber moral que nosotros pudiéramos tener hacia la “Creación de Dios”. Al dejar la escuela, fui con otro tío para ser aprendiz de carpintero. Cuando tenía 21 años, y debido al hecho de que éramos artesanos, nos encontramos con el bache económico de principios de los años 30, y descubrí que los artesanos podrían ser maestros de carpintería demostrando sus cualidades en la ciudad y los gremios. Con algunos problemas lo conseguí, y me gustó tanto el trabajo que nunca intenté obtener ninguna clase de ascenso.

Actualmente tienes 92 años y 104 días de edad. ¿A qué le atribuyes tu larga vida?

Me casé con una mujer de Gales, quien me enseñó un dicho galés: “Cuando todo el mundo corra, permanece tranquilo”, y parece que yo he estado haciendo esto desde entonces. Esa debe ser parte de la respuesta, porque mucha gente está corriendo hacia lo que yo veo como un suicidio, llevando a cabo hábitos que cualquiera sabe que son peligrosos. Siempre he aceptado que el mayor error del hombre es intentar volverse carnívoro, contrario a la ley natural.

Inevitablemente, supongo, en los próximos diez años una mañana no me levantaré. ¿Entonces qué? Habrá un funeral, habrá un pequeño grupo de gente en él y, como Shaw predijo para su propio funeral, también estarán los espíritus de todos los animales que nunca comí. En tal caso, !será un gran funeral!

¿Cuándo te hiciste vegetariano?

Fue en una resolución que tomé en el día de año nuevo de 1924, así que no he comido carne o pescado en 78 años.

Háblame sobre los primeros días de la Vegan Society

En los dos años previos a que formáramos un grupo democrático, fui yo quien literalmente se hizo cargo de todo. De la respuesta que obtuve —cientos de cartas—siento que si yo no hubiera formado la organización algún otro lo habría hecho, aunque habría tenido un nombre diferente. La palabra “vegan” fue inmediatamente aceptada y formó parte de nuestra lengua y ahora está en casi cada diccionario del mundo, supongo. No puedo evitar el comparar nuestra atractiva revista trimestral con mi humilde “Vegan News” la cual produje con mucho trabajo. Normalmente pasaba una noche entera reuniendo las distintas páginas y grapándolas juntas. Limité el número de suscriptores a quinientos, porque no podía hacer frente a un número mayor. Comparada con la democracia, la dictadura tiene ventajas evidentes. En los primeros días de la “Vegan News” pude hacerlo todo a mi manera. No creo que pudiera haber sobrevivido si hubiera tenido que escribir a la poca gente preocupada y preguntarles por su opinión. No tenía teléfono ni coche —sólo podía esperar que ellos entendieran mi propósito, hasta que le cedí el trabajo a un comité.

¿Tiene algo que ver tu veganismo con creencias religiosas que puedas tener?

Nunca tuve ninguna profunda. Nunca he sido lo bastante inteligente para ser ateo —pero sí un agnóstico. Algunos teólogos creen que Cristo fue un esenio. Si él lo fue entonces era vegano. Si estuviera vivo hoy, sería un propagandista vegano itinerante en lugar de ser el predicador itinerante de aquellos días, difundiendo el mensaje de compasión. Entiendo que ahora hay más veganos sentados en la comida de los domingos que anglicanos atendiendo el servicio matutino del domingo. Creo que los anglicanos deberían alegrarse por la buena noticia de que al menos alguien está practicando el elemento esencial de la religión cristiana: la compasión.

¿Qué encuentras más difícil en el hecho de ser vegano?

Bueno, supongo que es el aspecto social: excomulgándome a mí mismo de esa parte de la vida en la cual la gente se reúne para comer. La única forma en la que este problema puede suavizarse es que el veganismo sea cada vez más y más aceptable en pensiones, hoteles, dondequiera que uno vaya, mientras espera que algún día se convierta en la norma.

Y la otra cara de la moneda: ¿Qué te parece lo más fácil de ser vegano?

La gran ventaja de tener una conciencia limpia, y el creer que los científicos deben aceptar ahora la conciencia como parte de la ecuación científica.

¿Cómo de importante ha sido la jardinería en tu vida?

Cuando vivía en Leicester un amigo mío me dejó usar una parcela. Cuando los cultivos maduraban, tenía que llevarlos cuatro millas al otro lado de la ciudad. Cuando tuve la suerte de obtener un trabajo en Keswick, conseguí una casa con un acre de jardín, lo cual fue un sueño hecho realidad. Mis cubos de abono se llenan con todas las malas hierbas, césped segado, restos de vegetales del jardín, hojas muertas —ningún abono animal. Por cierto, todo lo que cavo lo hago con una horquilla —no una pala— para proteger a las lombrices.

¿Cuál es tu opinión sobre los organismos genéticamente modificados?

Como dice el viejo proverbio, si algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente es demasiado bueno para ser verdad, y estoy seguro de que esto es un clásico ejemplo, sin contar con la irreversible naturaleza genética de lo que es nuestro suministro de comida básico en el futuro.

¿Cuál es tu opinión acerca de los deportes sangrientos?

Es lo más bajo a lo que se puede llegar. Aunque pudiera ser necesario, estando ya metidos en este lío, el tener que matar a algunas criaturas por su propio bien, el matar criaturas por diversión debe ser la peor bajeza moral.

¿Cuál es tu opinión sobre los experimentos en animales?

Dije que los deportes crueles son lo más bajo a lo que se puede llegar, pero creo que los tendré que subir un poco hacia arriba y poner la vivisección en el fondo. Algo que siempre deberíamos preguntar cuando creemos que la crueldad está ampliamente delegada en gente que la lleva a cabo, es la sencilla cuestión ¿si esos matarifes y vivisectores no estuvieran allí, podríamos llevar a cabo las acciones que ellos están cometiendo? Si no podríamos, no tenemos derecho alguno a esperar de ellos que hagan esas cosas por nosotros. La mayoría de medicinas ortodoxas se testan en animales, y quizás sea ésta la mayor incoherencia en vegetarianos y veganos que toman medicinas ortodoxas; una incoherencia todavía mayor que la de vestir piel o lana, porque éstos son subproductos de una industria que se dedican principalmente a suministrar carne.

¿Qué opinas acerca de la acción directa?

Nunca me he involucrado en ello. Respeto enormemente a la gente que lo hace, creyendo que es la más directa y rápida manera de alcanzar sus fines. Si yo fuera un animal en una jaula de vivisección, agradecería a la persona que la rompiera y me liberara, pero, habiendo dicho esto, siempre debemos recordar: ¿Es posible que nuestro acto pudiera ser contraproducente? No diré ni “sí” ni “no”, puesto que no conozco la respuesta.

¿Qué consideras el mayor logro de tu vida?

Conseguir aquello que me propuse: sentir que fui un instrumento para comenzar un estupendo nuevo movimiento, el cual no sólo pudiera cambiar el curso de las cosas para la humanidad y el resto de la creación, sino además alterar las expectativas de supervivencia del hombre en este planeta.

¿Tienes algún mensaje para las muchas miles de personas que ahora son veganas?

Que adopten una perspectiva global de lo que el veganismo significa —algo más que encontrar una nueva alternativa a la tostada de huevos revueltos o una nueva receta para el pastel de Navidad. Que tomen consciencia de que están en algo realmente importante, algo que no se había intentado hasta hace 60 años, y algo que responde razonablemente a cada crítica que se le hace a cualquier nivel. Eso no implica semanas o meses estudiando tablas nutricionales o leyendo libros de los así llamados expertos —significa asimilar unos pocos hechos simples y aplicarlos.

¿Tienes algún mensaje para los vegetarianos?

Que acepten que el vegetarianismo es sólo un paso intermedio entre el consumo de carne y el veganismo. Habrá veganos que hicieron el cambio de una sola vez, pero estoy seguro de que para mucha gente el vegetarianismo es un punto de parada necesario. Todavía soy un miembro de la Vegetarian Society para seguir en contacto con el movimiento. Estuve encantado de saber que en la Conferencia Vegetariana Mundial en Edimburgo la dieta fue una dieta vegana y que los delegados no tuvieron otra opción. Esa pequeña semilla que planté hace 60 años está haciendo sentir su presencia.

¿Qué piensas sobre la manera en la que la Vegan Society se ha desarrollado desde que la estuviste dirigiendo?

Mejor de lo esperado, ciertamente. El genio está ahora fuera de la botella y nadie lo puede volver a meter en los ignorantes días anteriores a 1944, cuando esta semilla fue plantada por gente llena de esperanza. Ahora en cualquier lugar que el hombre viva, puede tener una dieta vegana. Todo el trabajo pionero fue hecho por voluntarios. En cierta manera, todos a quienes la organización ha pagado para hacer el trabajo de oficina han sido voluntarios. Incluso nuestro jefe ejecutivo tiene un salario por debajo de cualquier otro en el sector comercial. Porque no nos podemos permitir más. Así que la Vegan Society siempre ha sido apoyada por la labor voluntaria. Y estamos enormemente agradecidos a esa gente, porque sólo el cielo sabe qué pasaría si todos ellos se marcharan.

¿En qué dirección opinas que debería ir la Vegan Society en el futuro?

Declino proponer cualquier sugerencia a un movimiento que parece ir marchando tan bien y propagándose por todo el mundo. El edificio que ha sobrevivido a toda clase de ataques antes de que nosotros empezáramos nuestro trabajo se está ahora derrumbando debido a la propia debilidad inherente a su estructura. No sabemos qué progresos espirituales podría tener el veganismo a largo plazo —durante generaciones— sobre la Humanidad. En verdad esto daría lugar a una civilización diferente, y la primera en toda nuestra historia que verdaderamente mereciera el nombre de civilización.

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20 de octubre de 2011

Veganismo en 1947



VEGANISMO

11º Congreso de la Unión Vegetariana Internacional (Año 1947)

(Texto proveniente de un panfleto de la Vegan Society)


El señor Donald Watson ha manifestado que los veganos defienden la idea de que si queremos ser verdaderos libertadores de los animales entonces debemos renunciar absolutamente a nuestra tradicional y egoísta actitud de creer que tenemos derecho a utilizarlos para nuestras necesidades. Debemos satisfacer nuestras necesidades mediante formas que no impliquen usar a otros animales.

A través de la historia, cualquier hombre que se haya levantado contra la crueldad y la explotación se ha beneficiado a sí mismo tanto como aquellos a los que ha liberado. Así ha sido el devenir del progreso. Por tanto, el mismo tipo de avances ocurrirán si nos enfrentamos seriamente a todas las injusticias sobre las que ha sido construida esta civilización.

Si el ideal vegano de no-explotación fuera adoptado masivamente entonces se produciría la mayor revolución pacífica jamás conocida en la historia, aboliendo las actividades injustas y sustituyéndolas por unas nuevas y mejores tanto para los intereses de los seres humanos como para los de los animales.

Según el señor Watson, resulta razonable proclamar lo siguiente:

1.- Veganismo es establecer por primera vez en la historia una relación correcta entre el ser humano y los animales.

2.- Se produciría una gran mejora en nuestra salud si adoptamos una alimentación basada en los frutos de la tierra, evitando todos aquellos riesgos que provienen de las sustancias de origen animal.

3.- El veganismo podría hacer desaparecer la malnutrición y el hambre en el mundo.

4.- El veganismo podría restablecer la fertilidad del suelo cultivable.

Si estas afirmaciones son correctas entonces podemos ver claramente que nuestros mayores problemas tienen su raíz en la explotación de los animales.

La actual relación entre el ser humano y los animales es reprobable. Los hombres se han atribuido a sí mismos el papel de dueños y señores de que todo lo que respira, y han traído al mundo a millones de animales con el propósito de explotarlos para su beneficio y matarlos cuando ya no les resulte útil mantenerlos con vida.

En relación al aspecto psicológico del veganismo, el señor Watson declaró que que no resulta fácil comprender por que los nutricionistas tradicionales han tardado tanto en desechar la superstición acerca de la inexistente necesidad de comer animales y lo que proviene de ellos.

Los veganos disponen fácilmente de azúcares, vitaminas, grasas, minerales y fibra provenientes de los vegetales ricos en estos nutrientes. El mayor error se encuentra focalizado en la cuestión de las proteínas. Es significativo que la leche humana (la cual sirve para nutrir al ser humano en su época de mayor crecimiento) apenas contiene más de un dos por ciento de proteínas. Esto sugiere que nuestra alimentación no debe exceder en porcentaje proteico, el cual puede ser perfectamente cubierto por el consumo de vegetales. Por tanto, se puede ver claramente que los veganos tienen el mismo riesgo que quienes comen animales de obtener demasiadas proteínas.

Sólo algunos pocos nutricionistas que no son veganos han intentado vivir sin comer animales, o han tratado de afrontar el problema científicamente, como debe hacerse. Sin el conocimiento que nos aporta la investigación científica esto es como intentar mantenerse a flote en un mar de errores.

Es altamente improbable que el planeta en el que vivimos pueda producir lo necesario para alimentar a dos mil millones de habitantes humanos de acuerdo a los preceptos defendidos por los nutricionistas tradicionales. Por otro lado, siendo cierto que Gran Bretaña está más densamente poblada que la India —y que es uno de los países más densamente poblados del mundo— aun así, en pocos años podría convertirse en un país exportador de comida, siguiendo los métodos veganos de agricultura.

Cualquier tipo de alimentación o agricultura que conlleve el deterioro del suelo está condenado al fracaso, pero el veganismo está exento de ese defecto. Y bajo el actual sistema, las cosas no están yendo bien.

Nuestra actual situación se encuentra en riesgo de que sin un cambio hacia una agricultura vegana el terreno cultivable pronto quedará estéril.

Todos estos problemas ocurren debido a que no hemos seguido la norma de la reciprocidad. No hay razón aparente por la que los desechos de una comunidad vegana saludable no puedan ser utilizados de nuevo, y si todos los desechos de las plantas fueran devueltos a la tierra se podría establecer una agricultura equilibrada y sana sin explotación animal, sin utilizar animales.

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APUNTE:

Cuando Donald Watson señalaba que era improbable que en la práctica se pudiera alimentar a miles de millones de humanos mediante la ganadería no se equivocaba en sus cálculos. Lo que sucede es que al realizar esa declaración, en 1947, todavía no se había extendido la industrialización de las granjas. Fue la industrialización lo que permitió extender el consumo habitual de productos animales a precios asequibles en un mercado de demanda formado por muchos millones de consumidores. Sin la industrialización eso no habría sido posible. Watson no contaba por entonces con esta innovación dado que fue a partir de la década de los 50 cuando se produjo la industrialización de la ganadería en general. Por tanto, su análisis era muy lúcido dentro del contexto en el que se situaba.

19 de junio de 2009

Un documento histórico


NOTICIAS VEGANAS

NOVIEMBRE 1944
 

Los recientes artículos y cartas en The Vegetarian Messenger acerca de la cuestión del consumo de productos lácteos han puesto de manifiesto la innegable evidencia de que la producción de dichos alimentos implica crueldad y explotación de la vida sintiente desarrollada. La excusa de que no es necesario matar para obtener productos lácteos ya no es sostenible por todos aquellos que conocen los métodos empleados en las granjas y la dura competencia que incluso los granjeros más humanitarios deben afrontar si quieren permanecer activos en el negocio. 
Como lacto-vegetarianos hemos sabido durante muchos años que la industria cárnica y la industria láctea estaban relacionadas y que en cierta forma se complementaban la una con la otra. Sabíamos por tanto que el motivo basado en fundamentos morales para rechazar sus productos era excepcionalmente fuerte y aguardábamos a que tarde o temprano una crisis de conciencia nos liberara de ellos. 
Para nosotros ya ha llegado ese momento. Habiendo seguido una dieta libre de alimentos de origen animal durante periodos que van de unas pocas semanas en algunos casos hasta varios años en otros, creemos que nuestras ideas y experiencias están suficientemente maduras para servir como prueba de ello. La incuestionable crueldad implicada en la producción de leche hace evidente que el lacto-vegetarianismo se encuentra a medio camino entre el consumo de cadáveres y una dieta verdaderamente humanitaria y civilizada, así que durante nuestra vida en esta tierra debemos intentar evolucionar lo suficiente como para recorrer por entero ese camino. 
Podemos ver claramente como nuestra civilización actual está basada en la explotación de animales de la misma manera que las civilizaciones del pasado estuvieron fundadas en la explotación de esclavos, y creemos que el destino espiritual del ser humano conducirá a que en el futuro contemplaremos con horror el hecho de que el hombre se alimentó de productos hechos con los cuerpos de otros animales. 
Aunque sin una evidencia científica de ello, sospechamos que el gran impedimento para el desarrollo moral del hombre está en su condición de parásito de otras formas de vida animal. La investigación acerca de las propiedades inmateriales de los alimentos apenas acaba de comenzar y no parece que los usuales métodos materialistas de investigación puedan aclararnos mucho sobre ello. Pero, ¿acaso no sería posible que eliminando todas las vibraciones animales de nuestra dieta descubramos el camino no solamente hacia un modo de vida saludable sino también hacia un avance en nuestra capacidad intuitiva y psíquica desconocida hasta el presente?  
Se nos suele alegar habitualmente como crítica el que nuestra época no está madura todavía para el cambio que proponemos. ¿Pero acaso alguna época estuvo madura para un cambio sin que fuera preparada previamente para ello mediante la determinación de algunos individuos? ¿Acaso Wilberforce esperó a que su época "madurara" antes de empezar a combatir la esclavitud? ¿Acaso Edwin Chadwick, Lord Shaftesbury y Charles Kingsley esperaron a que llegara un inexistente momento antes de intentar convencer a la opinión pública sobre las ventajas de tener baños y aguas limpias? Solamente si hubieran declarado su intención de envenenar a todo el mundo habrían podido encontrar una mayor oposición. 
Hay un evidente peligro en dejar la consecución de nuestros ideales a la posteridad, porque la posteridad puede ser que ya no tenga nuestros ideales. La evolución puede ser tanto regresiva como progresiva, de hecho parece haber siempre una poderosa tendencia a escoger el camino equivocado antes de que los cánones sean establecidos y las nuevas visiones respetadas. Por este motivo hemos creado nuestro grupo, el primero de su naturaleza, suponemos, en nuestro país o en cualquier otro.   
ORGANIZACIÓN DEL GRUPO  
Nuestros 25 miembros están amplia y lejanamente dispersos por lo que formar un comité no resulta posible. Debido a la ausencia de voluntarios he tomado disposición de los cargos de secretario, tesorero y auditor. Si esta para nada democrática organización pudiera ofender a alguien, estoy abierto a sugerencias de cualquier tipo que me permitieran, ya fuera intencionadamente o no, malversar los fondos disponibles con suscripciones de !un chelín al año!  
Nuestro trabajo estará en principio limitado a la propaganda contenida en el boletín. Se ha despertado un gran interés respecto de nuestros argumentos, y parece probable que el boletín será ampliamente leído. Ya hemos recibido muchas peticiones de suscripción para nuestros primeros cuatro números, y llegarán más cuando nos publicitemos. Mr. J. W. Robertson Scott, editor de The Countryman, nos has escrito: 
"Me encantaría saber el éxito que habéis tenido en convencer a consumidores de que rechacen los productos lácteos. Siempre he sentido que el punto de vista vegetariano se encontraba en una posición ilógica, ya que los huevos no pueden ser producidos sin matar a los pollitos, ni los productos lácteos pueden ser económicamente rentables sin la colaboración del matarife."
La claridad con la que los vegetarianos ven esta cuestión está bien reflejada en el resultado de un reciente debate organizado por la Sociedad Vegetariana de Croydon cuando fue aprobada casi por unanimidad la propuesta: "Los vegetarianos deben tener como meta el eliminar todo producto lácteo". Si recordamos bien la votación fue de 30 votos a favor y 2 en contra. 
Nuestros miembros son pronunciadamente individualistas, no se intimidan fácilmente ante la crítica y están llenos del espíritu de los pioneros, y estoy seguro de que nunca permitirán que su revista degenere en un mero producto secretarial. Todos estáis invitados a escribir algo periódicamente para hacer la revista interesante, útil y provocadora. ¿Qué os parece una serie de artículos (de alrededor de 600 palabras) con el título: "Mi filosofía espiritual"? Artículos, cartas, recetas, dietas, artículos de prensa, sugerencias acerca de cultivar, notas sobra el cuidado de niños, anuncios (gratis para los socios), todo será bienvenido. Las cartas de aquellos que sean críticos con nosotros también serán publicadas. Se trata de un trabajo verdaderamente pionero y si todos cooperamos veremos con toda seguridad un avance en la práctica humanitaria, y quizás revelaremos verdades nutricionales que de otro modo habrían permanecido inaccesibles. 
Recordemos como gran parte de la investigación nutricional moderna ha sido determinada por intereses establecidos y realizados en laboratorios de vivisección, por lo que carecemos a propósito de datos concernientes acerca de las ventajas de una dieta libre de productos de origen animal. Sabemos que los animales domesticados están casi todos enfermos, por tanto el 99.9999% de la población consume los productos de esos cuerpos enfermos, ¿cómo podemos llegar medir el efecto que tales alimentos están causando? Miles de personas viviendo con una estricta dieta libre de productos animales durante muchos años nos otorgarán datos de inestimable valor. !El Gobierno ha concedido subvenciones para trabajos sociales de mucha menor utilidad!
BUSCAR UN NOMBRE  
Debemos considerar cuidadosamente cual debe ser el nombre de nuestra organización, el de nuestra revista y cómo deberíamos denominarnos a nosotros mismos. 
"No-lactos" se ha convertido en un término coloquial, pero es un término negativo. Además no explicita que también nos oponemos al uso de los huevos como alimento. Necesitamos un nombre que sugiera el tipo de alimentación y, si es posible, que comunique la idea de que excluyendo cualquier alimento de origen animal, la Naturaleza sigue ofreciendo una abrumadora variedad entre la que elegir. "Vegetariano" y "frutariano" están asociados con dietas que permiten los "frutos" (!) de vacas y aves, por tanto parece que debemos crear y utilizar un término nuevo y más apropiado. Como puede verse en este primer número de nuestro boletín, he usado el título "Noticias Veganas".  
Ése es el término que debemos adoptar, nuestra dieta será conocida como una dieta VEGANA, y nosotros conocidos como VEGANOS. Las sugerencias al respecto de otros miembros son bienvenidas. La ventaja de tener un nombre corto es bien conocida por aquellos que como secretarios de sociedades vegetarianas han tenido que teclear ese nombre !varias miles de veces al año! 
NUESTRA RELACIÓN CON LOS LACTO-VEGETARIANOS 
El objetivo de nuestra organización es establecer las condiciones para un cambio que consideramos moral, saludable y lógico. Para ello manifestaremos abiertamente por qué condenamos el consumo de productos lácteos y huevos. Estamos seguros de que recibiremos críticas por ello. No nos importa si por ese motivo fallamos a la hora de convencer a otros, sino que debemos pensar que es algo que debe importarles a ellos si, en lo más profundo de sí mismos, saben que tenemos razón.
En todo caso, no debería haber animosidad entre nosotros y los "lactos". Aceptamos que el lacto-vegetarianismo es un paso acertado dentro de la evolución dietética, y por esa razón muchos de nosotros en el pasado empleamos gran parte de nuestro tiempo trabajando por el lacto-vegetarianismo. Durante los últimos años las dos sociedades vegetarianas nacionales han dedicado mucho espacio en sus revistas a esta cuestión sobre el uso de productos lácteos, y tenemos razones para creer que le darán importancia a nuestra labor y ocasionalmente informarán sobre ello. (Antes de formar nuestra organización, se sugirió a la Sociedad Vegetariana el crear una sección específica como parte de la Sociedad. Dicha sugerencia fue vista con simpatía por el Comité, quien sin embargo decidió que todas las energías de la de Sociedad deberían seguir aplicándose a abolir el consumo de carne, y que cualquier otro enfoque debería, por tanto, sentirse libre de actuar como un cuerpo independiente). 
La necesidad de probar que es posible vivir sin consumir productos lácteos es algo muy importante a tener en cuenta por cualquier lacto-vegetariano. Resignarse uno mismo al lacto-vegetarianismo como una solución satisfactoria al problema de la alimentación significa aceptar los corrales y los mataderos como parte de un inevitable plan divino. !Eso significaría también aceptar el espectáculo de un hombre adulto chupando las ubres de una vaca como parte de un propósito digno y racional de la Naturaleza! 
Sin necesidad de hacer proclamas sobre nuestra propia certeza, sentimos que nos encontramos en una posición fuerte para criticar el lacto-vegetarianismo, porque lo peor que podemos decir no es sino una repetición de la crítica que ya nos hicimos a nosotros mismos. Por tanto, expresaremos la verdad tal como la vemos y sentimos, y a pesar de que nuestros amigos lacto-vegetarianos rechacen nuestras ideas si quieren, deseamos que no nos rechacen también a nosotros por comunicárselas.  
ACERCA DE NOSOTROS MISMOS 
Hasta donde sabemos, cada miembro de nuestro grupo ha rechazado el uso de lácteos por razones éticas. Estamos al tanto de las teorías nutricionales predominante y al ejercitar nuestra convicción moral encontraremos como refutar dichas teorías. Lo haremos sin miedo porque sentimos que una filosofía moral combinada con un poco de sentido común es una guía más racional que las teorías salidas de los laboratorios de vivisección. Nosotros no aceptamos que para obtener una nutrición adecuada sea necesario el transgredir nuestra conciencia. Ponemos en cuestión a cualquier nutricionista que alabe las virtudes de las proteínas animales sin haber experimentado una dieta equilibrada libre de dichas proteínas, ya que entonces no entendemos como puede ser capaz de realizar semejantes juicios.

Sabemos que la anatomía del ser humano es indudablemente frugívora. Nos damos cuenta de que el consumo de leche por parte de adultos es un absurdo que no se da en la Naturaleza. Sabemos que podemos estar al menos igual de bien sin productos lácteos que con ellos. Estamos al tanto de que al menos el cuarenta por ciento de las vacas padecen de tuberculosis. Sabemos que la pasteurización permite a los productores vender leche con varios días de antigüedad. Sabemos lo que ocurre con aquellos que consumen "nutritivas proteínas de primera clase" recomendadas por nutricionistas ortodoxos: casi todos ellos mueren de horribles y malignas enfermedades. ¡Que el cielo no asista si nuestra dieta nos provocara algo similar a eso! 
Aparte de decir: "Muy bien, gracias" cuando nos pregunten, consideramos que ahora mismo es algo prematuro anunciar la ventaja fisiológica de nuestra dieta. Humildemente, este secretario vuestro es capaz de recorrer 230 millas en bicicleta cada día, mientras que hace años cuando se cebaba a sí mismo con leche y huevos ya estaba listo para irse a dormir después de recorrer la mitad de esa distancia. También puede llevar a cabo sus tareas durante diez horas al días sin sentirse fatigado a la mañana siguiente. Aunque debemos tener cuidado con lo que digamos no sea que al resto del mundo le lleguen noticias sobre nosotros y esperen encontrarse con robustos y musculosos gigantes de dos metros inmunes a todas las enfermedades. 
Que no nos sorprenda tampoco que hasta la más insignificante incidencia que nos surja dentro de nuestra buena salud será visto a los ojos de los demás como una evidente prueba de nuestra irresponsabilidad por no seguir una "dieta adecuada". Mientras que todas las demás enfermedades que asolan a los miembros de la sociedad civilizada que sigue una "dieta adecuada" no contarán para nada en su contra. ¡Tenemos que estar preparados para hacer frente a las críticas! En nuestros momentos más reflexivos no debemos alimentar el pensamiento de que hay grandes riesgos para la vida viviendo a base de ensaladas, frutos, semillas y cereales integrales. Tampoco se nos puede considerar como unos gigantes morales al elegir una dieta que tan obviamente nos favorece. 
Suponiendo que algunos miembros seguramente desearán cartearse unos con otros, nos proponemos publicar una lista con sus nombres y direcciones en nuestro próximo boletín. Si algún miembro prefiere no ser incluido en la lista que nos lo haga saber. 
Hemos oído que hace 40 años un especialista de Harley Street escribió un panfleto en contra del consumo de lácteos ¿Algún miembro del grupo ha tenido noticia de su publicación?
ACERCA DE AQUELLOS QUE NO ESTÁN TODAVÍA CON NOSOTROS  
Reconocemos que el eliminar todos los productos lácteos crea algunas dificultades personales que varían de magnitud según el individuo. También nos damos cuentas de que el momento presente no es el más adecuado para semejante cambio, pero creemos que llevando a cabo ahora la fundación de nuestro movimiento pronto muchos se nos unirán buscando un "arma para la paz". Sabemos que hay una particular inquietud entre los vegetarianos acerca del uso de cuajo en la elaboración de quesos, y en esto se muestra la más manifiesta contradicción del lacto-vegetarianismo, por lo que sugerimos que hagan lo mismo que hemos hecho nosotros y eliminen el queso de su dieta. 
Nuestro amigo y compañero Dougald Semple nos cuenta que nunca le ha gustado el queso, !por lo tanto no puede ser considerado como un "toque de gusto" esencial para el cuerpo y la mente! Los siguientes pasajes extraídos de la editorial del último boletín de The Vegetarian News no deja lugar para muchos argumentos: 
"La mayoría de los vegetarianos son sin duda conscientes que el uso de cuajo de ternero en la elaboración de queso ha presentado siempre un problema para cualquiera con principios humanitarios, ya que se necesita matar al ternero para obtener el cuajo. En la supuesta ausencia de un sustituto vegetariano para el cuajo algunos vegetarianos se abstienen completamente del consumo de queso, excepto en ciertas variedades, mientras que la mayoría de los vegetarianos toman su ración de queso habitualmente y tratan de olvidar el incidente del cuajo de ternero en su elaboración." 
¿Es correcto que las personas con conciencia moral gasten sus energías en tratar de olvidar semejantes hechos? 
Durante la guerra todos los huevos han desaparecido y se ha podido fácilmente prescindir de ellos sin problema y sin ningún sentimiento de pérdida si uno piensa en el hecho de que son en su mayor parte !fetos y menstruaciones! Eliminar la leche supone indudablemente una mayor dificultad. La leche de almendras es un buen sustituto, aunque no va muy bien para el té (!así que elimina el té y añade otros diez años a tu vida!). 
Aquellos de nosotros que hemos vivido largos periodos sin lácteos podemos afirmar que estamos sanos y fuertes; que disfrutamos de la comida como nunca y que una vez que la nueva dieta ha comenzado, la visión y el olor de la leche desaparecen rápidamente de nuestra mente.

67 Evesham Road,
Leicester.
24 de Noviembre de 1944
Donald Watson
Texto original en inglés: The Vegan News