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26 de noviembre de 2019

«Del especismo a la igualdad»


La autora Joan Dunayer expone en el siguiente ensayo, —titulado originalmente «From Speciesism To Equality» su análisis sobre el problema del especismo en sus diferentes aspectos —distinguiendo entre el especismo tradicional y el nuevo especismo— y plantea su propuesta igualitaria para superarlo. Este escrito se puede considerar complementario a su otro artículo anterior titulado «Por la igualdad animal». En ambos ensayos, Dunayer resume su visión filosófica, a los que habría añadir otros dos textos titulados «Defensores de los derechos animales 'bienestaristas': un oxímoron» y «Sirviendo al abuso: promocionando productos de origen animal». Leyendo estos cuatro ensayos creo se puede tener una idea general y bastante aproximada del pensamiento de Joan Dunayer.

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Del especismo a la igualdad

Joan Dunayer 

Verano 2005

Es especista denegar la igual consideración y respeto a cualquier ndividuo no humano debido a que no es humano o a que no se parece a los humanos.


Cuando ven a un loro en una jaula, a un pez en una pecera, o a un perro encadenado, están viendo el especismo. Si creen que una tortuga o una avispa tiene menos derecho a la vida y la libertad que un zorro o un humano, o si consideran que los humanos son superiores a los humanos, entonces están suscribiendo el especismo. Si visitan acuaprisiones o zoos, visten con pieles de vacas o pelos de ovejas, o comen carne, huevos o productos lácteos, están practicando el especismo.

Especismo Tradicional

¿Qué es exactamente el especismo? El psicólogo Richard Ryder acuñó la palabra especismo en 1970. Aunque nunca definió explícitamente el término, indicó que el especismo traza una fuerte distinción moral entre humanos y otros animales [1]. De manera similar a Ryder, filósofos como Peter Singer y Tom Regan definen el especismo como un sesgo contra los no-humanos [2]. Esa definición es demasiado restrictiva. El racismo no está restringido a todos los no-blancos; se produce también contra una serie concreta de razas: por ejemplo contra todos los no-blancos excepto los asiáticos, sólo contra los negros y los nativos americanos, o sólo contra los aborígenes australianos. Análogamente, el especismo no está limitado a todos los no-humanos sino que incluye sesgos contra determinado número de especies animales, tales como todos los animales que no sean grandes primates, todos los no mamíferos, o todos los invertebrados.

Lo que Ryder, Singer y Regan denominan "especismo" se trata en realidad de un tipo de especismo: el tipo más antiguo y severo que denomino «especismo tradicional». Los especistas tradicionales no creen que ningún no-humano merezcan reconocimiento moral como los humanos y tengan derechos legales básicos, como el derecho a la vida y la libertad. La mayoría de seres humanos son especistas tradicionales.

Neoespecismo

En contraste con el especismo tradicional, un creciente número de gente considera que los derechos morales y legales deben extenderse más allá de nuestra especie. Sin embargo, no defienden una posición igualitaria sino que aplican un tipo de especismo que denomino «neoespecismo» [nuevo especismo]. Los neoespecistas abogan derechos sólo para determinados no-humanos; aquellos que se parecen más a los humanos. Al creer que los humanos son superiores a los no-humanos, los neoespecistas ven el reino animal como una jerarquía en la que los humanos se sitúan en la cima. Habitualmente consideran que los chimpancés, delfines, y otros mamíferos no humanos, son más importantes que los demás no-humanos. También jerarquizan a los mamíferos por encima de las aves; a las aves por encima de los reptiles, los anfibios y los peces; y a los vertebrados por encima de los invertebrados.

Peter Singer ejemplifica el neoespecismo. En su opinión, los humanos que posean al menos una inteligencia promedio tienen mayor valor que los nohumanos [3]. Más aún, aboga por el derecho a la vida y la libertad sólo para los humanos, otros grandes primates, y posiblemente otros mamíferos que posean una autoconciencia similar a la que tiene un ser humano promedio tras su infancia [4]. ¿Por qué un ser humano promedio? ¿Por qué no un pulpo o un cuervo? El criterio de Singer es claramente antropocéntrico y sesgado: especista. Singer considera que todos los no mamíferos son "reemplazables" —en sus propias palabras [5]. Él se opone categóricamente a la vivisección sobre los mamíferos [6]También considera que es moralmente aceptable la cría y matanza de aves, peces, y otros no mamíferos, si sus vidas han sido placenteras —algo extremadamente difícil— y son matadas rápidamente y sin dolor —algo extremadamente dificil también [7]. No es especista, afirma Singer, creer que la matanza de miles de seres humanos es más trágica que la matanza de millones de pollos [8]. Por supuesto que es especista.

No Especismo

Al rechazar la noción de la superioridad humana, el no-especismo aboga por derechos básicos para todos los seres sintientes. Los no-especistas no desean que algunos no-humanos sean humanos honorarios; ellos desean que la sintiencia reemplace a la humanidad como la base para los derechos.

La sintiencia debe ser suficiente para los derechos legales básicos porque cualquiera que pueda experimentar subjetivamente tiene un interés en continuar viviendo y en encontrarse bien; y el sentido de las leyes es el de proteger intereses [9]. A ojos de la ley, los humanos más mentalmente incapacitados tienen intereres que requieren protección. Más aún, sus intereses no cuentan menos que los de aquellos humanos con una capacidad intelectual promedia o por encima de la media. Los humanos que carecen de lenguaje o razonamiento abstracto continúan teniendo derechos. ¿Así que por qué los individuos no humanos no deberían tener esos mismos derechos? La conciencia de cualquier tipo y cualquier grado debe ser protegida. Cualquier ser sintiente lo pierde todo cuando muerte. Cualquier ser sintiente puede sufrir. Estar libre de privaciones y dolores es tan relevante para las langostas y las serpientes como para los gorilas y los humanos.

La visión no-especista contempla a todos los individuos no humanos como personas legales en lugar de propiedades humanas. La personalidad emanciparía a los no-humanos de la servidumbre humana, lo que proscribiría que los no-humanos fueran usados para trabajar, actuar, producir o proveer cualquier servicio. Nunca más los caballos tirarán de carruajes, ni los tigres saltarán por aros, ni los elefantes tendrán que cargar con seres humanos en sus espaldas. La legislación prohibiría que los humanos se apropiaran de los no-humanos. Los humanos no podrían criar, comprar o vender a los no-humanos para ningún propósito, ya fuera la vivisección o la producción de comida o la tenencia de mascotas o la propagación de especies en peligro.


Para llegar a la emancipación, un gran porcentaje de la gente debería apoyar la igualdad animal y ser vegano, de modo que sólo unos cuantos no-humanos estuvieran sometidos a cautivero. Hasta la emancipación, los perros, gatos y otros animales domesticados podrían vivir tutelados por seres humanos responsables que cuidaran de ellos [10]. Liberados de la explotación y otros abusos, los otros animales domesticados —tales como gallinas liberadas de la industria del huevo y ratas liberadas de la vivisección— recibirían cuidados veterinarios, o podrían ser eutanasiados si se les diagnosticara una dolorosa enfermedad incurable, y sería adoptados en refugios o domicilios particulares.  Los no-humanos bajo tutela humana tendrían esencialmente los mismos derechos legales que los niños humanos.


La cautividad no humana sería eliminada. Hasta donde sea posible, los animales domesticados —incluyendo a perros y gatos— no serán expuestos a situaciones en las que puedan reproducirse, por ejemplo, mediante la esterilización [11]. El número de animales domesticados descendería rápidamente.


Los cautivos no domesticados serían liberados si, después de la necesaria rehabilitación, pueden mantenerse sin la asistencia humana y existe un hábitat apropiado para ellos. En caso contrario, serán cuidados permanentemente en santuarios. En tanto sea posible, estos santuarios deben proporcionarles ambientes lo más cercanos a su hábitat natural. Al igual que sucede con los animales domesticados, hay que evitar que los no domésticos puedan criar. Al final, todos los individuos no humanos serán los animales no domesticados que viven libres, sin interferencia humana, en sus hábitats naturales.


El reconocimiento de su personalidad otorgaría a los no-humanos todos los derechos legales relevantes, como el derecho a la vida. Así como todos los otros derechos de los no-humanos, un derecho no-humano a la vida limitaría la actividad humana, no la de los no-humanos. Los humanos no deben interferir en la relación predador-presa entre no-humanos libres. A diferencia de los humanos, los depredadores necesitan matar para sobrevivir. Bajo una ley no especista sería ilegal que un humano matara a un no-humano excepto bajo circunstancias extraordinarias. Si estuvieran perdidos en un terreno ártico o desértico sin acceso a vegetales comestibles, estarían legitimados en matar a un animal para poder comer. Si un león estuviera a punto de atacarlos, estarían legitimados a matarlo en defensa propia. Podemos matar parásitos que amenazan la vida de un perro o eutanasiar a un gato que padezca un sufrimiento incurable. En cambio, sería ilegal matar a una rata para obtener datos en experimentos, a una vaca por su carne, a un pez por deporte, a un visón por su piel, a una araña por aversión, o a cualquier no-humano por razones injustificadas.


La personalidad proporcionaría a los no-humanos el derecho a la libertad: libertad física e integridad corporal. Con la temporal excepción de los animales domesticados, y algunos animales no domesticados cautivos en el momento de la emancipación, los no-humanos vivirían en completa libertad. Los humanos no podrían legalmente mantenerlos cautivos, ya fuera mediante cadenas, jaulas, vallas, confinados en un edificio, o de cualquier otra manera. Sería ilegal torturar o asaltar sexualmente a un no-humano, así como mutilarlo, golpearlo o cualquier otra forma de agredirlo, excepto en el caso de autodefensa directa.

Una legislación no especista acordaría que los no-humanos tuvieran un derecho de propiedad. Ellos serían propietarios de los productos de su cuerpo y su trabajo. Las ostras serían las propietarias de las perlas que engendran, los petirrojos serían propietarios de los huevos que ponen, y las colonias de abejas serían propietarias de la miel que producen. Los no-humanos serían propietarios de sus nidos, madrigueras y colmenas. Así pues sería ilegal para los humanos tomar, dañar o destruir intencionadamente cualquier cosa que los no-humanos produzcan en sus propios hábitats. Todos los no-humanos que vivan en un área particular de tierra o agua deben tener un derecho legal sobre su propio medio ambiente, que sería de su propiedad comunal. Las tierras en las que convivan humanos y no-humanos pueden permanecer cohabitadas, pero los humanos no deberían invadir los territorios de los no-humanos —por ejemplo, construyendo viviendas en zonas habitadas por no-humanos. Sería ilegal destruir o alterar dañinamente cualquier hábitat.

Parar ser equitativa, la ley debe ser no especista. La gran mayoría de los seres sintientes del mundo son no humanos. El especismo es la forma más profunda y dañina de injusticia.


Ya fuera como actitud y como práctica, el especismo incluye cualquier discriminación basada en la especie. Es especista denegar a cualquier no-humano una igual consideración y respeto sólo porque no sea humano o porque no  se parezca a los humanos. En términos de justicia, todos los seres sintientes son iguales. No sólo tienen un derecho moral a la vida y a estar libres de abusos; tienen un derecho igual.

NOTAS

1. Richard Ryder, “An Autobiography,” Between the Species, Summer 1992, 168–73, 171.

2. Peter Singer, Animal Liberation, 2d ed. [New York: New York Review of Books, 1990], 6; Tom Regan, “The Case for Animal Rights,” in Carl Cohen and Tom Regan, The Animal Rights Debate [Lanham, Md.: Rowman & Littlefield, 2001], 125–222, 170.

3. Singer, Animal Liberation, 19–21.

4. Paola Cavalieri, Peter Singer, et al., “A Declaration on Great Apes,” in The Great Ape Project: Equality beyond Humanity, ed. Paola Cavalieri and Peter Singer [New York: St. Martin’s, 1993], 4–7, at 4; Singer, Animal Liberation, 19–21, 228–29; Peter Singer, Practical Ethics, 2d ed. [Cambridge: Cambridge University Press, 1993], 90, 95, 101, 119–20, 131–32.

5. Singer, Practical Ethics, 131.

6. Joan Dunayer, Speciesism [Derwood, Md.: Ryce, 2004], 78–79.

7. Peter Singer, Animal Liberation, 229–30; Singer, Practical Ethics, 133.

8. Peter Singer, “Animal Equality: Language and Liberation by Joan Dunayer” [book review], Vegan Voice, Dec. 2001–Feb. 2002, 36.

9. Al carecer de conciencia, los seres no sintientes como las plantas y las rocas no tienen intereses. Cuando protegemos objetos naturales lo hacemos para beneficio de los seres sintientes, humanos o no humanos.


10. El término domesticado aparece entrecomillado porque eufemiza la cautividad indefinida y la manipulación genética.


11. La palabra esterilización conlleva confusión. Eliminar los testículos o los ovarios y el útero no significa eliminar el género del animal.

Texto original en ingles: From Speciesism to Equality

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Creo que Joan Dunayer señala un punto muy importante al exponer las diferentes formas en que puede manifestarse el especismo. Increíblemente, muchos animalistas creen que abandonar el especismo se produce automáticamente en el momento en que pensamos que la consideración moral no debe limitarse a los humanos, sin pararse a pensar que esa extensión puede estar todavía asentada sobre criterios especistas, como bien explica Dunayer.

A pesar de que estoy de acuerdo con el planteamiento básico de la autora, hay algunos puntos concretos con los que discrepo.

Mi primera objeción se refiere al párrafo en el que señala que los humanos «si estuvieran perdidos en un terreno ártico o desértico sin acceso a vegetales comestibles, estarían legitimados en matar a un animal para poder comer.» No puedo estar de acuerdo con esta resolución, que me parece inconsistente con los postulados que defiende Dunayer. La necesidad no es un criterio moral. El hecho de que necesitemos comer no justifica éticamente que utilicemos a los animales para poder alimentarnos. Los mismos principios que explican la inmoralidad de la explotación animal se aplican en este caso: el principio de valor inherente y el principio de igualdad. Los animales poseen un valor inherente que no debe ser sacrificado por el valor instrumental que tengan para nosotros. Los animales desean continuar existiendo y evitar el daño. Sus intereses son tan igualmente importantes como los nuestros. Si los animales merecen igual respeto —como tan a a menudo subraya Dunayer— entonces no debemos supeditar sus intereses para beneficiar los nuestros. Los animales no tienen culpa de que necesitemos comer para vivir, así que no responsables de nuestra necesidad.


Mi segunda objeción se refiere a la parte en que menciona que «los animales domesticados —incluyendo a perros y gatos— no serán expuestos a situaciones en las que puedan reproducirse, por ejemplo, mediante la esterilización». En otro ensayo expuse resumidamente mis objeciones contra la esterilización rutinaria de animales. Si los animales tienen un interés en evitar el daño —lo cual incluye mantener su integridad física— entonces manipular, alterar o destruir su cuerpo para lograr alguna finalidad es una clara violación de su derecho básico a no ser tratados como simples medios para nuestros fines. ¿Acaso no consideraríamos que esterilizar a un humano sin su consentimiento es una violación de su derecho a la integridad física? Dunayer habitualmente expone analogías con situaciones en la que intercambia animales por humanos para denotar que la única diferencia es la especie de la víctima, pero en este caso parece no haberlo advertido.

Por último, hubiera preferido que Dunayer expusiera una argumentación un poco más elaborada. Es cierto que se trata de un ensayo breve, pero esa misma falta de desarrollo argumentativo se encuentra también, a mi modo de ver, en su libro «Speciesism», del que este ensayo sería algo parecido a un resumen muy sintetizado, y en el que a veces se despachan cuestiones morales complejas con excesiva simplicidad. Si uno escribe un libro entiendo que es para exponer argumentaciones muy elaboradas que no caben en un ensayo —algo así como la diferencia entre cuento y novela— y no para unificar una retahíla de ensayos. 

Aparte de esos puntos controvertidos, pienso que la obra de Joan Dunayer merece nuestra lectura y estudio para comprender mejor la filosofía de los Derechos Animales. Es una gran lástima que sus libros no hayan sido publicados en español por alguna editorial.

25 de septiembre de 2018

«Defensores de los derechos animales "bienestaristas": un oxímoron»



El apoyo a las normativas de "Bienestar Animal" por parte de grupos animalistas se intenta justificar apelando a dos argumentos principales: el primero es que esas medidas supuestamente reducen el sufrimiento o mejoran el bienestar de los animales —lo cual es muy cuestionable a nivel empírico y también lo es a nivel moral—, y el segundo es que dichas medidas supuestamente dificultan o impiden la actividad de explotación animal. Este segundo argumento es rebatido sistemáticamente por la propia industria de explotación animal y los estamentos políticos que velan por la continuidad de esta industria.

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Defensores de los derechos animales "bienestaristas": un oxímoron

Joan Dunayer

Marzo 2005

"!Llevemos a los pollos a la cámara de gas!" Un imaginario canto de protesta, demasiado obsceno para ser real. Sin embargo, algunos grupos animalistas, como PeTA y United Poultry Concerns, han pedido que los mataderos gaseen a los pollos en vez de dejarlos conscientes mientras son paralizados eléctricamente y después degollados. La matanza masiva de pollos es innecesaria, injusta e indudablemente cruel. Pero pedir que los pollos pasen por la cámara de gas sugiere lo contrario. Sugiere que el problema es cómo se les mata. Una campaña por una matanza menos cruel propone una nueva forma de cometer un asesinato masivo. Este tipo de campaña se denomina 'bienestarista'.

Las campañas 'bienestaristas' fomentan la noción que los animales que están esclavizados y son asesinados pueden gozar de un bienestar. Un bienestar genuino es incompatible con la esclavitud, la muerte y cualquier otro abuso, por eso utilizo comillas en la palabra 'bienestarismo' cuando ésta se utiliza en un contexto que se refiere al daño especista. Las campañas bienestaristas son anti-derechos. Éstas apoyan diferentes formas de violación de los derechos morales de los no-humanos. Las supuestas campañas por una matanza de forma humanitaria promueven una forma diferente de violar el derecho a vivir de los no-humanos. Las campañas que tienen como fin un confinamiento menos severo promueven una forma diferente de violar el derecho a la libertad de los animales no humanos.

PeTA presionó a McDonalds, Burger King y Wendy’s para que requirieran a sus proveedores de carne y huevos que el confinamiento de los animales fuera menos cruel. Estas cadenas de restaurantes ahora han especificado, entre otras cosas, que sus proveedores de huevos deben aumentar de 48 pulgadas cuadradas a 67 el espacio proporcionado a cada gallina enjaulada. Una gallina tiene el derecho moral a no ser confinada ni en 48 ni en 67 pulgadas cuadradas. Muchos activistas han gritado: “¿Qué es lo que queremos? ¡Derechos para los animales! ¿Cuándo los queremos? ¡Ahora!”. Con mucha razón, ningún activista jamás proclamaría: "¿Qué es lo que queremos? ¡Jaulas un poco más grandes! ¿Cuándo las queremos? ¡En el momento en que McDonalds o algún otro gran abusador se lo pida a sus proveedores!". Cualquier intento de trabajar con, en vez de en contra de, industrias que abusan de los animales debe hacer izar una gran bandera roja. Está moralmente mal explotar a los animales no humanos, independientemente del espacio que tengan, o de si están fuera o dentro de una jaula. Este es el mensaje que los defensores de los animales deben transmitir.

No necesitamos comer partes del cuerpo de un pollo matado en una cámara de gas o por algún otro método. No necesitamos comer huevos de gallinas que se encuentran cautivas dentro de una jaula o de alguna manera diferente. No necesitamos comer comida que provenga de animales no humanos. En vez de pedir una matanza o un confinamiento menos cruel, debemos promover el veganismo. Simplemente haciendo públicas las realidades de la explotación animal podemos conseguir que mucha gente se haga vegana. Persuadir a otros a adoptar un estilo de vida vegano reduce el número de individuos que sufren y mueren. También reduce el apoyo público hacia la industria cárnica, la vivisección y otras formas de explotación animal, haciendo más cercano el día en que estas serán finalmente prohibidas.

Algunos activistas asumen tanto el 'bienestarismo' como el veganismo. Su 'bienestarismo' impide la propagación del veganismo ya que implica que la explotación animal es inevitable y por lo tanto aceptable si se lleva a cabo de una forma “humanitaria”. Nuestro mensaje debe ser claro y consistente: no necesitamos explotar a los demás animales; su explotación es injusta y siempre causa sufrimiento. De la misma manera que los modelos a seguir veganos deben adherirse al veganismo en su estilo de vida, los portavoces por el veganismo deben adherirse al veganismo en su lucha. No tendría sentido que un defensor del veganismo llevase zapatos de piel de vaca o comiese la carne de un cerdo. Tampoco tiene sentido promover el veganismo en un momento y al siguiente promover la producción y el consumo de carne y huevos. Para que nuestra voz sea escuchada, nuestra oposición a la explotacion animal debe ser fuerte y clara.

Nosotros debemos promover persistentemente los derechos de los no-humanos, es decir, la emancipación. Los 'bienestaristas' que se llaman a sí mismos "activistas por los derechos de los animales", sabotean el concepto de derechos para los no-humanos. Confunden al publico haciéndoles pensar que el aprisionamiento, matanza y otros tipos de abusos especistas pueden ser consentidos dentro de los derechos de los no-humanos. Los bienestaristas reemplazan el derecho a vivir de los no-humanos por un "derecho a ser asesinados con menos terror y dolor." Reducen el derecho a la libertad de los no-humanos a un "derecho a ser aprisionados injustamente en un espacio mayor". En realidad, alguien que carece de los derechos más básicos —a la vida y la libertad— deja de poseer derecho alguno.

Al vez que promovemos una emancipación total, se pueden alcanzar emancipaciones parciales, a través de prohibiciones abolicionistas. Todas estas prohibiciones abolicionistas protegen al menos a algunos animales de algún tipo de explotación. Éstas evitan que algunos animales formen parte de situaciones explotadoras y puede salvar a victimas de esa situación. Una prohibición de la caza de osos previene que haya osos que sean heridos o matados: lo que hace es prevenir, más que modificar su abuso. Los activistas pueden trabajar para conseguir cualquier tipo de prohibición abolicionista, incluyendo prohibiciones en productos peleteros, la clonación de algunas mascotas y mamíferos marinos en prisiones acuáticas. De momento, las prohibiciones abolicionistas no emanciparán a todos los no-humanos, pero sí emanciparán a algunos y nos conducirán en la dirección correcta. No podemos hacer que se prohíban la mayoría de los productos especistas más populares —como la carne de los peces, la leche de vaca, los huevos de gallina— hasta que no creemos una oposición publica hacia estos productos.

Cuando no podemos alcanzar prohibiciones abolicionistas, podemos involucrarnos en boicots abolicionistas. Aunque carecen de la fuerza de la ley, los boicots pueden ser altamente efectivos. Una campaña de “boicot a los huevos” puede hacer más cercana la emancipación de las gallinas. Convenciendo a la gente a dejar de consumir huevos, se puede hacer que disminuya el número de gallinas que sufren mientras se aumenta la oposición contra toda la industria del huevo. Similarmente, un boicot a productos de belleza que no estén libres de crueldad puede reducir la vivisección y aumentar la demanda de productos libres de crueldad. Además de boicotear productos en particular, los activistas pueden boicotear instituciones especistas, como las carreras de caballos y los zoos.

Los 'bienestaristas' habitualmente dicen: "Yo apoyo cualquier cosa que reduzca el sufrimiento animal". Pero a largo plazo las medidas 'bienestaristas' incrementan el sufrimiento porque perpetúan la explotación. Tengamos en cuenta el Acta de Métodos Humanitarios de Matanza [HMSA por sus siglas en inglés]. Si uno está realmente informado de lo que ocurre en un matadero, sabremos que la HMSA completamente falla en proteger a los animales no-humanos. Principalmente, refuerza el apoyo social a la matanza ya que legitima la industria cárnica, dando la falsa impresión de que las victimas son matadas “humanitariamente”. Las medidas 'bienestaristas' son inútiles ya que dejan a los animales en las manos de sus opresores. Solamente las medidas emancipacionistas, que honran los derechos morales de los animales, pueden proteger adecuadamente a los no-humanos. Un bienestar genuino para los no-humanos requiere que estén libres de toda explotación.

Texto original en inglés: Animal Rights “Welfarists”: An Oxymoron

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Me gustaría señalar una precisión respecto de lo que expone Dunayer en su artículo.

Apoyar una prohibición sobre determinado uso de animales no siempre puede ser una opción que respete los derechos de los animales. Por ejemplo, hay prohiciones que simplemente sustituyen unas víctimas con otras; así sucede con la prohibición de usar primates en experimentos, que lo que supone en realidad es que otros animales serán utilizados en su lugar. Por otra parte, hay prohibiciones que ni siquiera lo son realmente, aunque sean publicitadas como tales. Así sucedió con la supuesta prohibición de la caza de ballenas o la supuesta prohibición de los circos con animales o la conocida prohibición de la tauromaquia en Cataluña, que lo que hizo en realidad fue eliminar las corridas de toros para favorecer así la regulación y subvención de los correbous A menudo, las supuestas prohibiciones sirven para reforzar la explotación de los animales. Por esto, es conveniente adoptar una postura crítica respecto de dichas prohibiciones y no pensar automáticamente que benefician a los animales.

Así que antes de apoyar una prohibición habría que analizar si realmente esa prohibición supone una diferencia real para los animales o más bien resulta en todo lo contrario. El profesor Gary Francione expuso una propuesta en su libro Lluvia Sin Truenos para determinar si una prohibición es compatible con el respeto a los derechos de los animales, de acuerdo a si cumple o no determinados requisitos. Ahora bien, la cuestión es que en el contexto actual es muy difícil, o casi imposible, conseguir una prohibición de tal calibre. Por esto, sería más efectivo centrar nuestros esfuerzos en el activismo educacional para lograr un cambio generalizado de mentalidad y costumbres en nuestra sociedad, mediante la difusión del veganismo, que erradique la idea de que los animales son medios para los fines humanos y pasemos a considerarlos como personas no humanas. Sólo en este contexto el ordenamiento legal podrá ser una herramienta útil para proteger los intereses de los animales.

Termino listando otros textos valiosos sobre la cuestión del Bienestar Animal:

Sirviendo al abuso: Promocionando productos de origen animalJoan Dunayer [2006]



* Haciendo negocio con las reformas del Bienestar Animal; Angel Flinn & Dan Cudahy [2011]

* Granjas felices, alimentando el prejuicio especista; Rebeca Solano & Mario Orozco [2017]


20 de mayo de 2018

«Por la igualdad animal»


Este texto es una conferencia leída por Joan Dunayer durante una convención animalista celebrada en Austria. Su autora argumenta con gran agudeza en favor de la igual consideración de todos los seres sintientes —a lo que denomina como la igualdad animal— explicando por qué no es racionalmente defendible la idea de que unos animales tienen mayor valor moral que otros, incluyendo a los humanos.

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Por la igualdad animal

Joan Dunayer

Septiembre 2002


Cuando estaba escribiendo Animal Equality, un amigo me preguntó sobre el título del libro. ¿Realmente quería decir que todos los animales son iguales? Sí, eso quería decir. Así como la igualdad humana, la igualdad animal no significa iguales capacidades. Significa que todos los animales tienen un derecho igual a la consideración moral y protección legal. Y con "todos los animales" quiero decir todos los seres sintientes, cada criatura que pueda sentir. Es razonable y correcto tratar a cualquier criatura con sistema nervioso como capaz de sentir. Es razonable por los antepasados comunes y las similitudes fisiológicas de todos los sistemas nerviosos. Es razonable porque las criaturas con un sistema nervioso actúan como si sintieran. Es correcto porque deberíamos dar el beneficio de la duda cuando se trata de consideración moral. Ya que todos los seres que pueden sentir necesitan protección, todos los seres que pueden sentir cumplen los requisitos para tener derechos. El único criterio para tener derechos debería ser la sintiencia.

Algunos teóricos de los derechos animales están en desacuerdo con esto. En su nuevo libro Drawing the Line: Science and the Case for Animal Rights, el abogado Steven Wise afirma que los animales que "más merecen" derechos legales tienen "ciertas capacidades mentales avanzadas". Según Wise, un animal merece derechos básicos si puede desear, actuar con el fin de conseguir lo que desea, y tiene algún sentido de sí mismo, aunque sea poco claro. A mi ver, todos los seres sintientes probablemente satisfacen estos criterios. Ingieren comida y hacen otras cosas, tales como esconderse a sí mismos o huyen, lo que indica un cierto sentido de sí mismos, algún sentido de que son ellos quienes necesitan comida, que son ellos quienes están en peligro. Pero Wise realmente tiene un criterio más estricto en mente. Él exige que los animales demuestren capacidades mentales similares a las humanas en situaciones planeadas, o al menos observadas, por investigadores profesionales, tales como experimentadores de laboratorio.

Por ejemplo, Wise considera las pruebas del espejo de autoreconocimiento como indicadores de si un animal es o no autoconsciente. En la prueba estándar de reconocimiento ante el espejo, un investigador pone una marca roja sobre la frente de un animal anestesiado. Si, cuando el animal despierte y mire al espejo, se toca la marca, se asume que tiene autoreconocimiento porque ha identificado la imagen en el espejo como la suya. Wise admite que algunos animales han fallado las pruebas del espejo de autoreconocimiento aparentemente por dificultades visuales en lugar de cognitivas, tales como que el espejo sea demasiado pequeño para su tamaño corporal. Cuando el test se ha modificado, otros miembros de su especie lo han superado. La prueba de autoreconocimiento ante el espejo requiere que los animales no humanos se reconozcan a sí mismos utilizando formas de reconocer a individuos principalmente humanas: la vista en vez de, por ejemplo, el olor o el tacto.

El enfoque de Wise está lleno de problemas prácticos e ideológicos. En primer lugar, su planteamiento hace que sea imposible para la mayoría de animales conseguir derechos legales alguna vez. Él requiere que el sentido de sí mismo sea probado —según sus propias palabras. Dado que hay millones de especies de animales, esto requeriría investigaciones interminables. De hecho, en su libro Wise solicita repetidamente más investigación. Cita extensamente experimentación con animales mantenidos cautivos en laboratorios. Basándose en tales investigaciones, puntúa a los animales en base a su supuesto grado de autonomía. Reservado para los humanos, una puntuación de 1 representa el nivel más alto de autonomía. Para merecer derechos legales básicos, un animal debe recibir una puntuación de autonomía de 0.7 o mayor. Como determina Wise, hasta el momento tan sólo seis especies están claramente cualificadas para tener derechos: los humanos, los chimpancés, los bonobos, los gorilas, los orangutanes y los delfines de nariz de botella. Con menos seguridad, Wise también promueve los derechos para los loros grises africanos y, provisionalmente, para los elefantes africanos. Él advierte: si una prueba de autoreconocimiento ante el espejo se facilita a algunos elefantes africanos y no la superan, él bajará su puntuación de autonomía de la especie a 0.68 o menos, echando a los elefantes africanos de la categoría de aquellos que merecen derechos. "No sabemos los suficiente" sobre "la mayoría de especies" para determinar si poseen suficiente autonomía para tener derechos básicos, dice Wise. Aparentemente, "la mayoría de especies" serán desafortunadas hasta que "nosotros", él en realidad, sepa suficiente.

En su primer libro, Rattling the Cage, Wise descarta totalmente la idea de que los insectos puedan razonar. Le dije que conocía muchas evidencias de que las abejas y otros insectos razonan. Solicitó referencias. La evidencia que le proporcioné incluía lo siguiente: Cuando una colonia de abejas necesita un nuevo lugar para la colmena, las abejas exploradoras buscan una cavidad con una localización, sequedad y tamaño apropiados. Cada exploradora evalúa los lugares potenciales y tras regresar informan bailando sobre el sitio que les parece más recomendable. Una abeja exploradora puede anunciar un sitio durante un periodo de días, pero revisa repetidamente su elección. También examina los sitios propuestos por otros. Si el hallazgo de una hermana demuestra ser más deseable que el suyo propio, la abeja deja de promover su elección original y empieza a bailar en favor del lugar superior. En otras palabras, ella es capaz de cambiar su mente y su "voto". Generalmente los miembros de la colonia alcanzan un consenso.

Más evidencia: Investigadores de la Universidad de Princeton han mostrado a algunas abejas melíferas cautivas alimentos colocados en un bote en medio de un lago. Cuando las abejas fueron liberadas para retornar a su colonia cercana, informaron de la localización de la comida a sus hermanas. Ninguna abeja salió a por la comida. Entonces los investigadores movieron la comida a la otra orilla del lago. Mostraron de nuevo la localización a las abejas cautivas. De nuevo las abejas volaron de vuelta a sus colmenas y se lo dijeron a sus hermanas dónde encontrar la comida. ¿Adivinan qué? Esta vez muchas otras abejas salieron rápidamente, volando sobre el lago hasta la comida. Las abejas tienen un mapa mental de su entorno. Una localización de agua, en medio del lago, no tenía sentido. Pero la nueva localización —sobre tierra— era plausible. Las abejas procesan la información que reciben y juzgan dependiendo de su plausibilidad. Para su "maravilla y horror", Wise encontró tal evidencia persuasiva. Él ahora concede a las abejas la capacidad de razonar.

Bien, no debería haberse sorprendido tanto. La capacidad de razonar tiene un valor de supervivencia para los insectos así como lo tiene para los humanos. Sin embargo, aunque las abejas aparentemente forman opiniones y cambian de postura, comprenden conceptos tales como "igual" o "diferente", comunican información tal como la dirección o la distancia hasta la fuente de alimento utilizando un sistema abstracto de símbolos, y muestran otras evidencias de capacidad de raciocinio, no están cualificadas para tener derechos según Wise. ¿Por qué no? Porque, según dice, son invertebradas. Si ellas fueran vertebradas —como nosotros— entonces él les daría un 0.75 o un 0.8 y merecerían derechos. Mala suerte, abejas.

De forma similar, aunque el loro gris africano Alex "ha demostrado capacidades mentales extraordinarias para un animal con el cerebro de una nuez", Wise no clasifica a los loros grises africanos entre los animales que incontestablemente merecen derechos. Ellos están demasiado distantes de los humanos evolutivamente, afirma Wise. Sus capacidades cognitivas pueden haberse desarrollado independientemente de las nuestras, a lo largo de una línea ancestral diferente. Aun así, aunque los loros grises africanos posean las capacidades que se requieren, no deberían recibir total consideración si el origen de esas habilidades difiere del origen de nuestras mismas habilidades. Eso es como decir que mi coche Honda Civic de 1998 es mejor que el tuyo porque el tuyo viene de un proveedor diferente. Menos cercanos a los humanos no significa menos inteligentes, incluso si definimos inteligencia como inteligencia de tipo humano. Los pulpos aparentemente tienen más inteligencia de tipo humano que las ranas, pero estamos relacionados de un modo mucho más cercano a las ranas.

Cuando Wise condescendientemente se refiere al "cerebro de tamaño de una nuez" de un loro, es él quien está demostrando una mente pequeña. Los humanos se enorgullecen de poseer un gran cerebro, pero los elefantes y muchos cetáceos tienen cerebros más grandes, más pesados que los nuestros y con más células nerviosas. Para su peso corporal, muchas aves pequeñas y mamíferos tienen cerebros más pesados que el nuestro. Los cerebros de muchos pequeños vertebrados muestran una mayor densidad neuronal e interconexión. Cerebros más grandes no son necesariamente más eficientes ni poderosos que los cerebros más pequeños.

Wise propone calcular la inteligencia de los animales no humanos dándoles pruebas diseñadas para niños humanos, aunque, según admite él mismo, las pruebas diseñadas para niños pueden no ser válidas para no-humanos. Comparar a los no-humanos con niños humanos insulta a los no-humanos. Algunas aves, tales como los cascanueces americanos, pueden recordar miles de localizaciones en la tierra en las que enterraron semillas. ¿Qué prueba diseñada para niños, o incluso humanos adultos, podría revelar eso? Si los gorilas adultos y los delfines de nariz de botella cautivos parecen asemejarse a niños humanos, es porque ciertos humanos eligen verlos de ese modo y porque están situados en entornos empobrecedores que permiten una escasa expresión de sus capacidades naturales de adultos.

Según Wise, cuanto más parezca una mente no humana ser "tan simple" como la de un niño —o "sólo diferente"— más débil será reclamar sus derechos. Igualar "diferente de los humanos" con "menos" es la esencia del especismo. Biológicamente, los hombres difieren de las mujeres y cada individuo humano difiere de los demás, pero las diferencias no son moralmente relevantes porque todos los humanos, siendo capaces de sentir, necesitan y merecen igualmente consideración moral. Lo mismo es cierto de los humanos y no-humanos. Las diferencias no son moralmente relevantes para la cuestión de derechos básicos.

Los argumentos de Wise están plagados de contradicciones. Empleando a un hombre con un coeficiente de inteligencia de 10 como ejemplo, Wise reconoce que algunos humanos tienen "poca" autonomía. A la vez que Wise reconoce un amplio rango de autonomía humana, él trata la autonomía de los no-humanos como básicamente constante a lo largo de una especie particular. En el esquema de Wise, si Alex el loro gris africano muestra suficiente inteligencia de tipo humano para merecer derechos, todos los loros grises africanos los merecen. Si media docena de elefantes africanos no pasan las pruebas de autoreconocimiento, ningún elefante africano estará cualificado para tener derechos. En realidad, las capacidades mentales y otros rasgos varían ampliamente dentro de las especies de no-humanos, así como sucede entre los humanos.

Wise defiende su énfasis en la autonomía alegando que así es como los jueces piensan acerca de la autonomía. No, no es así como lo hacen, a no ser que en un caso particular surja la cuestión de la autonomía. E incluso entonces, los jueces no tratan a los humanos capaces de sentir que aparentemente tienen menos autonomía como cosas sin derechos. Como Wise mismo señala, los tribunales consideran que los humanos con un coeficiente de inteligencia de 10 tienen derechos. Los jueces tienen en consideración el bienestar de los niños pequeños y otros humanos que carecen de suficiente autonomía para tomar decisiones importantes respecto a su propio bienestar. En tales casos, el tribunal o un tutor toma la decisión, teniendo en cuenta lo mejor para los intereses del individuo. Sean o no autónomos los delfines de nariz de botella, cuando los delfines adquieran derechos, los humanos tendrán que actuar como sus tutores legales. Un delfín no puede solicitar a un tribunal que lo liberen de una prisión acuática o de un laboratorio. Los humanos tienen que hacerlo. Dado que los animales no humanos no pueden alegar nada en su propio favor o exponer cuál destino prefieren ante un tribunal, ¿qué sentido, moral o legal, tiene tratar de estimar su grado de autonomía?

Wise dice que estima la autonomía de los no-humanos en términos de inteligencia humana porque "la ley mide a los animales no humanos con una vara de medir humana". La ley no mide las capacidades de los no-humanos. Mide el valor económico de los no-humanos y, en mucho menor grado, el valor emocional para los humanos. Considera a los no-humanos como propiedades. ¿Y acaso el objetivo no es cambiar el modo en que la ley ve a los animales no humanos?

Wise fracasa en proporcionar alguna razón lógicamente consistente para su criterio de autonomía severamente restrictivo. Tampoco proporciona ninguna evidencia de que el tipo de cambio radical necesario para emancipar a los no-humanos pueda provenir de la opinión judicial en vez de la legislación. Wise compara repetidamente la esclavitud de los no-humanos con la esclavitud de los negros en América. Bueno, la opinión judicial no liberó a los negros. Las opiniones judiciales reforzaron repetidamente el estatus de propiedad de los negros como esclavos. La legislación liberó a los negros. Y los liberó a todos, no sólo a aquellos con la piel más clara, ni sólo a quienes habrían obtenido una puntuación de 0.7 o mayor en su blancura.

Necesitamos crear el mismo tipo de indignación moral que los abolicionistas americanos crearon sobre la esclavitud negra, hasta que la fuerza de la opinión pública haga que la legislación reconozca la sintiencia como la base para los derechos. Si algún individuo juzga que un chimpancé es un sujeto de derechos porque el chimpancé muestra inteligencia parecida a la de los humanos en vez de porque el chimpancé sea capaz de sentir, habremos establecido el tipo de precedente equivocado. No queremos que unos pocos animales no humanos sean considerados como humanos honoríficos. Queremos acabar con la humanidad como la base de los derechos.

El filósofo Peter Singer ha elogiado a Wise por responder supuestamente a la pregunta "¿Dónde deberíamos trazar la línea?" respecto a qué seres deberían recibir consideración moral para tener derechos legales. La respuesta siempre ha sido mucho más simple de lo que Singer o Wise nos harían creer. La línea debería ser trazada entre todos los seres sintientes y todos los seres no sintientes. Si una criatura tiene un sistema nervioso es razonable asumir que puede sentir. Si puede sentir, necesita protección —esto es, derechos legales. Fin de la historia.

De hecho, Singer no cree que ningún animal, incluyendo los humanos, debiera tener derechos inviolables. Él cree que el bienestar del individuo o su vida puede ser sacrificado para el "bien mayor". En otras palabras, puedes esclavizarme a mí, o a una vaca, si esa esclavitud mejorara sustancialmente o prolongara la vida de otros. Puedes someterme a vivisección, o a un ratón, si —tienes que ampliar tu imaginación para esto— someterme a vivisección a mi o al ratón salvara numerosas vidas. Aunque Singer ha promovido la consideración moral de todos los seres sintientes, él no considera que todos los animales tengan derecho a la vida. De hecho, él se refiere a algunos animales, tales como los peces, como "reemplazables". Los explotadores de animales hacen lo mismo: hablan de "terneras de reemplazo", "cerdas de reemplazo"... Según la visión de Singer, dado que la mayoría de humanos tienen lazos sociales, un "mayor grado de autoconsciencia" y un "sentido vívido de su propia existencia en el tiempo", la mayoría de humanos tienen vidas más ricas y valiosas que las de los peces, pollos, y la mayoría de otros no-humanos, y están por tanto, más legitimados en vivir.

Como los argumentos de Wise, los de Singer son confusos. Primero, los pollos y peces establecen relaciones profundas y duraderas cuando se les permite hacerlo. Segundo, los rasgos que Singer cita que incrementan la calidad de una vida pueden también disminuirla: los lazos sociales causan tanto pena como placer, los pensamientos sobre el pasado y el futuro causan remordimiento y miedo así como satisfacción. Tercero, no podemos saber el grado de autoconsciencia de un no-humano o calcular cuán intensamente experimenta su vida. ¿Es el placer que siente un perro corriendo a través de un prado, o el de un lagarto al sol, o el que siente un cóndor planeando desde grandes alturas, mayor o menor que el placer que un músico siente escuchando un concierto de Mozart? Nadie puede decirlo. De hecho, hasta cierto punto, depende del perro, lagarto, cóndor y músico concreto. Cuarto, la falta de respeto de Singer hacia los pollos, peces y muchos otros animales no humanos, es inconsistente con lo que expone en su propia filosofía, que valora a los individuos benignos más que aquellos que, en general, causan daño. Bajo este criterio, los pollos y peces son más valiosos que la mayoría de humanos, que innecesariamente causan gran sufrimiento y muerte —por ejemplo, comiendo o llevando productos derivados de animales. Quinto, es simplemente injusto desmerecer a individuos —humanos o no humanos— porque no estén enamorados o sea menos "autoconscientes" que otros. Las leyes igualitarias no dan menor consideración y protección a los humanos que carecen de lazos sociales o que parece que no reflexionan sobre su pasado y futuro. Los no-humanos merecen igual justicia.

El hecho es que Singer ve sólo a algunos animales como individuos —aquellos que se parezcan ostensiblemente a él mismo. Un fallo en ver a individuos diferentes de uno mismo como individuos es la esencia de todos los prejuicios. Así como los racistas ven a los individuos humanos como ejemplares de una raza particular, los especistas ven a los individuos no humanos como meros representantes de una especie. El rasgo clave del especismo es negar la individualidad de los no-humanos. En realidad, ningún animal es reemplazable. Tanto física como mentalmente, cada ser sintiente es único. Cada cangrejo, cada cuervo, cada mosca es un individuo que tiene una experiencia vital única y que nunca existirá de nuevo. Pero así no es como los explotadores lo ven. Por ejemplo, la industria de la carne. Según la visión de la industria de la carne -y de la de los comedores de carne-, los pollos, peces y otros no-humanos pueden ser matados por miles de millones cada año siempre que otros de sus especies permanezcan disponibles para futuras matanzas. En esencia, Singer tiene el mismo punto de vista.

Al requerir que los no-humanos demuestren rasgos como los de los humanos, y al establecer un rango de los no-humanos de acuerdo con ello, Wise y Singer perpetúan la noción de la supremacía humana. Esta noción daña a los humanos así como daña a los no-humanos. Durante siglos, los blancos ha identificado figurativamente a los negros con animales no humanos supuestamente inferiores, llamándoles "negros" y "bestias". Los nazis llamaban a los judíos "animales" y "plaga". La creencia en una jerarquía de seres superiores e inferiores está detrás de todas las nociones de inferioridad humana: la supuesta inferioridad de negros, judíos, mujeres, extranjeros... Si no hay jerarquía de individuos entonces nadie pueden denegar los mismos derechos y protección sobre la base de que son menos humanos o subhumanos.

Incluso si todos los no-humanos carecieran de una capacidad de raciocinio similar a la de los humanos, los no-humanos no serían inferiores. ¿Por qué equiparar características humanas con superioridad? ¿Porque nosotros las poseemos? En el mismo sentido envanecedor y arbitrario, un excelente cantante podría decir: "Yo puedo recordar melodías complejas y cantarlas con belleza. La capacidad para hacer eso implica superioridad." Entonces los humanos vocalmente agraciados, muchas aves cantoras, y puede que algunos otros no-humanos como las ballenas jorobadas, estarían en la cima de la jerarquía. En el nivel inferior de la jerarquía estarían aquellas criaturas que no tienen absolutamente ninguna capacidad de canto, como Britney Spears. Dado que la cultura humana se basa en la comunicación verbal y la tecnología, los especistas tienden a estimar la inteligencia en términos de estas capacidades. Sin embargo, si definimos la inteligencia de acuerdo a una percepción basada en la evidencia, no distorsionada por el prejuicio y el mito, los humanos quedan desfavorecidos en la comparación con otros animales. Mientras que consideramos a los no-humanos como seres sin mente, los miembros de "la especie racional" pelean por los resultados de los partidos de fútbol; fuman, comer y beben hasta la muerte; envenenan el aire, el agua y la tierra de la que dependen; creen que otras religiones son falsas pero que la suya es la verdadera, y pagan para ver películas protagonizadas por Arnold Schwarzenegger.

Incluso de acuerdo a los estándares humanos convencionales, una trucha de río adulta es en muchos sentidos más consciente que un humano recién nacido o senil, y una paloma o una rata poseen una mayor capacidad de aprendizaje y razonamiento que muchos humanos con discapacidades mentales. Si ningún animal no humano puede resolver ecuaciones complejas o escribir tratados filosóficos, tampoco pueden la mayoría de humanos. Algunos humanos no pueden ni siquiera utilizar los números ni las palabras.

Con respecto a los derechos básicos, el grado individual de inteligencia es moralmente irrelevante. El grado de inteligencia es simplemente una excusa para privar a los no-humanos de su libertad, bienestar y vida. La excusa es inconsistente. Aunque la persecución de los humanos en base a la raza, sexo, o alguna otra característica biológica que conlleva un gran debate sobre la inferioridad y superioridad, poca gente daría la bienvenida a leyes que protejan a los humanos en proporción a sus capacidades. En una democracia, la ley protege a todos los animales humanos, cualquiera que sea su grado de inteligencia.

Una sociedad democrática priva de libertad a los humanos sólo si creen que han perjudicado premeditadamente a otros. La mayoría de no-humanos no hieren seriamente ni matan excepto por una necesidad inmediata y directa de supervivencia, como cuando un león mata a su presa. Ellos son inocentes de causar daños serios premeditadamente. Dado que los no-humanos que causan daños innecesarios pueden no tener un sentido de estar actuando incorrectamente, ellos también deberían ser considerados como inocentes —así como los humanos que no pueden distinguir entre lo correcto e incorrecto no son considerados responsables de dañar o matar a otros humanos. Por el contrario, la mayoría de humanos son culpables. Así donde los depredadores matan para sobrevivir, los cazadores deportivos y pescadores hieren y matan por entretenimiento. Allí donde los no-humanos raramente prologan el acto de matar, los toreros, vivisectores y otros humanos torturan rutinariamente hasta la muerte. Cada día, los proveedores de carne matan a millones de aves, mamíferos y peces por el beneficio económico. Por mera conveniencia y sabor, los consumidores consumen sus cuerpos y secreciones. Directa o indirectamente, la mayoría de humanos participan de forma rutinaria y a sabiendas en la imposición innecesaria de sufrimiento y muerte. Mientras que se jacta de la "compasión humana", nuestra especie trata a los no-humanos —y a menudo a los humanos— con extrema injusticia y crueldad.

Entre los humanos, la justicia está basada en la inocencia y la culpabilidad, y se presume que una persona es inocente a no ser que haya evidencias convincentes que indiquen lo contrario. ¿Por qué no se aplica el mismo principio entre especies? ¿Por qué los animales no humanos —que son inocentes— no disfrutan de un derecho legal a la libertad y a la vida? El especismo descansa sobre un doble rasero. Debemos denunciar continuamente ese doble rasero.

Debemos poner fin al estatus de propiedad de los animales no humanos. Actualmente, la mayoría de las llamadas leyes "de protección animal" legitiman la explotación: simplemente establecen estándares para el confinamiento, la esclavización, la provocación de heridas y la matanza de animales no humanos. Como las leyes que establecían normas para la esclavitud negra en América, tales leyes de "protección animal" deberían ser abolidas. En cambio, necesitamos leyes que prohíban a los humanos violar los derechos de los no-humanos. En principio, las mismas leyes que protegen a los humanos protegerían a los no-humanos, extendiendo a todos ellos los derechos aplicables actualmente reservados para los humanos.

¿Cómo podemos persuadir a los legisladores de aprobar las leyes que buscamos? Persuadiendo a la sociedad. Necesitamos convencer a la sociedad de que la vivisección, la esclavitud de la industria alimentaria y las matanzas, y otras formas de abuso especista, están moralmente mal —son atrocidades de hecho. Para conseguir esto, necesitamos exponer continuamente el sufrimiento y la muerte que esas prácticas infligen, así como el prejuicio y la ilógica injusticia que niega sus derechos a los no-humanos.

Cuestiona a quienes aceptan y participan en el abuso especista: "Si no tenemos derecho moral a herir y matar a otros humanos excepto bajo circunstancias extraordinarias como la defensa propia, ¿qué nos da derecho a herir y matar rutinariamente a los no-humanos? Si crees que está mal someter a vivisección a un humano, cualquiera que sea su capacidad mental, ¿por qué no crees también que está mal viviseccionar a una rata? Si no matarías a un humano y comerías sus restos a no ser que estuvieras muriéndote de hambre —y quizás ni aun así— por qué comerías los restos de un cerdo asesinado?" Si una persona responde "Simplemente me importan más los humanos, y no veo nada mal en ello", continúa: "A no ser que seas injusto, no promoverías que los miembros de tu familia, género o raza tuvieran más derechos que otros humanos. Entonces, ¿por qué crees que es aceptable para los miembros de tu especie que tengan más derecho que otros animales? ¿Querrías que tus derechos dependieran de si perteneces al grupo favorito? Si no valoras la vida de una rata o de un cerdo, la rata o el cerdo sí lo hacen."

Cuando argumentamos a favor de los derechos de los animales, argumentamos contra todas las formas de abuso especista. Si en cambio argumentamos en base a, por ejemplo, los beneficios para la salud del veganismo o la invalidez científica de la vivisección, tenemos que argumentar caso a caso, incluso alimento a alimento o experimento a experimento. Además, tales argumentos son dañinos en tanto sugieren que es moralmente aceptable dañar a los animales no humanos si dañarlos nos beneficia. El argumento de la salud sugiere que estaría bien comer carne si la carne fuera saludable. El argumento científico sugiere que estaría bien viviseccionar si la vivisección fuera de gran valor científico. Así que si empleas argumentos de salud, científicos, u otros no relacionados con los derechos animales, por favor, asegúrate de que también enfatizas que las prácticas a las que te opones están moralmente mal.

Gracias por trabajar por la igualdad animal.


Texto original en inglés: Animal Equality by Joan Dunayer

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Por cierto, nadie debería creer que la corporación autodenominada "Igualdad Animal" tiene alguna relación positiva con la filosofía de Dunayer más allá de la coincidencia nominal. Recomiendo consultar 1, 2 y 3 por si alguien llegara a suponerlo.