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28 de julio de 2021

Contra la esterilización: una respuesta a Elizabeth Collins


Tengo por costumbre intentar no publicar entradas en el blog sobre temas que ya hayan sido tratados en entradas anteriores, para así no multiplicar excesivamente el número de entradas, pero puntualmente hago excepciones.

En este caso, voy a tratar el especialmente polémico tema de la esterilización de animales —que a menudo se refiere eufemísticamente a la castración, porque hablar de mutilación de genitales no suena bien— replicando a un discurso de una activista llamada Elizabeth Collins, que es bilingüe y autora de un podcast en inglés y español, quien pretende defender que ser abolicionista no sólo es compatible con esterilizar animales sino que incluso es un deber. Por supuesto, yo estoy en desacuerdo con la esterilización de animales, como ya argumenté en un ensayo anterior, y no voy a centrarme en explicar por qué esa práctica no es moralmente aceptable salvo por estrictas razones médicas, sino que me centraré en sintetizar por qué esa posición es radicalmente incompatible con el enfoque abolicionista de los derechos de los animales.

En el artículo de Gary Francione que enlaza Collins no dice nada explícitamente en favor de la esterilización. Lo que argumenta Francione en ese artículo es que debemos detener la domesticación de animales, pero de ahí no se deduce que la esterilización sea moralmente aceptable. De todos modos, aunque el profesor Francione es quien ha desarrollado teóricamente el enfoque abolicionista, lo relevante no es el hecho de sí se posiciona a favor o en contra de tal cosa sino los argumentos que exponga al respecto.

Esterilizar a los animales es un atentado contra su integridad física. Los animales tienen un interés básico en proteger la integridad de su cuerpo, así como tienen un interés en continuar viviendo, en evitar el daño o en disfrutar de un bienestar. Si ellos tuvieran alguna conciencia de los quieren esterilizar probablemente se opondrían con todas sus fuerzas, al igual que los humanos se oponen a ser esterilizados sin su consentimiento. Estar en contra de la esterilización porque atenta indebidamente contra la integridad física de los animales no es producto de 'un sentimiento noble', sino que es una cuestión de responsabilidad moral.

Esterilizar a los animales no es ningún 'trabajo duro'. Eso no supone ningún trabajo ni esfuerzo ni perjuicio para el que la realiza. Más bien parece todo lo contrario; mediante la esterilización nos quedamos con la conciencia tranquila porque se autoconvence de que has hecho un 'trabajo duro'. Quienes se oponen a la esterilización no se posicionan así porque pretenden evitar 'mancharse las manos' sino porque consideran que es inmoral, que viola los intereses de los animales, además de que en ningún en caso es una medida que sirva para detener la domesticación. No importa a cuantos animales consigas esterilizar; eso no evitará en nada que continúe la cría y compraventa y abandono de animales. Esta práctica no está incidiendo ni lo más mínimo en la causa de la injusticia que padecen los animales.

Jamás he leído ni oído a ningún abolicionista que esté en contra de la esterilización decir que la situación de los animales domésticos 'no es su problema' o que pueden desentenderse de la situación de los animales porque ellos 'no han causado el problema'. Casi todos los abolicionistas que he conocido tienen o han tenido animales adoptados y por supuesto que están de acuerdo en que tenemos una obligación de cuidar de los animales que están en el mundo por causas humanas y en que debemos evitar que la domesticación de animales continúe. Pero, claro, nunca viene mal demonizar a los que piensan de manera contraria, ¿verdad? Las afirmaciones de Collins no tienen ningún sustento en la realidad. Parece que intenta presentar malintencionadamente al abolicionista contrario a la esterilización como una especie de sádico.

Quienes están en contra de la esterilización no están a favor de 'aislar' a los animales. No sé con quién se supone que ha hablado Collins, pero creo que o lo ha entendido mal o está tergiversando el asunto. Lo que se propone en realidad para evitar la reproducción es no juntar en el mismo espacio a individuos de la misma especie pero diferente sexo, para evitar así que procreen. Lo que se propone es que individuos de una misma especie pero diferente sexo puedan interactuar ocasionalmente siempre de de manera que eso no conlleve a la reproducción. Esto no significa que haya que 'aislarlos'. 

Acusar a quienes están en contra de la esterilización de 'torturar' a los animales es la misma acusación que realizan los bienestaristas contra los abolicionistas porque los abolicionistas se oponen a cualquier medida de 'bienestar animal'. Creo que es importante fijarse en que Collins está usando exactamente los mismos argumentos de los bienestaristas a los que siempre ha dicho oponerse tajantemente. Argumentos falaces, por otro lado. Collins insiste en que todo lo relacionado con los animales domesticados 'está mal' y por tanto es imposible hacer el bien. Exactamente el mismo razonamiento que usan los partidarios de la reforma bienestarista cuando dicen que como no podemos liberar a los animales ahora mismo entonces está bien que apoyemos reformar su esclavitud con la excusa de intentar reducir su sufrimiento.

Collins intenta justificar la esterilización de los ratones machos alegando que no pueden convivir juntos porque 'se matan' literalmente. Eso no tiene ningún sostenimiento en la evidencia científica. Los ratones machos pueden tener roces entre ellos pero no necesariamente tienen que agredirse hasta la muerte. Esos roces se evitan permitiendo que convivan en jaulas más grandes o si alguno es especialmente irascible puede tener su jaula individual al lado de la jaula de los otros. Hay guías especializadas sobre la convivencia de ratones, pero yo creo que Collins no se ha informado debidamente y ha recurrido a la solución más fácil y conveniente.

Un argumento que esgrime Collins en sus réplicas a mi crítica es que el hecho de limitar la libertad de los animales es equivalente a quitarles una parte de su cuerpo. No lo es de ninguna manera. Para empezar, limitar el ejercicio de un interés, como es el deseo de moverse y actuar, no es equivalente a destruir una parte del cuerpo. ¿Alguien piensa que limitar la libertad de un niño pequeño que está bajo nuestra tutela para evitar que se dañe o dañe a otros es análogo a arrancarle sus genitales? Limitar no es lo mismo que destruir. Limitar no es lo mismo que anular. Incluso cuando limitamos la libertad de los animales que están bajo nuestra tutela para evitar que se reproduzcan lo hacemos para evitar que continúe el mal que es la domesticación. Que no te permiten caminar por un determinado sendero, por razones justificadas, no es equivalente a que te corten las piernas.

Limitar la libertad de los animales que hemos adoptado no es equivalente a mutilar sus genitales. Limitamos su libertad exclusivamente en su propio beneficio como individuos con la intención de de salvaguardar su vida, su salud y su bienestar. No lo hacemos para conseguir ningún propósito ajeno a sus intereses. Es lo mismo que limitar la libertad de los niños pequeños que están bajo nuestra tutela. No estamos violando su libertad porque no contradecimos sus intereses para obtener algún beneficio de ello o para lograr alguna finalidad externa. No los estamos utilizando en este caso. Pero al esterilizar a los animales sí los estamos utilizando para lograr el objetivo de controlar la población de animales domesticados, o para intentar evitar que continúe existiendo la domesticación, o para que nosotros estemos más cómodos cuidando de ellos, que es un objetivo ajeno a los intereses de los animales y para el cual ellos no consienten en ser utilizados.

Apenas percibo argumentos razonados en la diatriba de Collins contra los abolicionistas que se oponen a la esterilización. Todo su discurso se basa en pautas emocionales. Por ejemplo, ella proclama que 'odia la domesticación', como si el odio fuera alguna clase de justificación de lo que hacemos. Lo que nosotros odiemos no es argumento ni justificación de nada. Más bien, el hecho de odiar algo demuestra un fuerte sesgo emocional que impide razonar con claridad; respetando la lógica y los hechos.

Utilizar el cuerpo de los animales para lograr cualquier propósito, incluso el objetivo de lograr la abolición, es totalmente contrario al principio del veganismo y se basa en la idea de que el fin justifica los medios. Ésta es una idea central al bienestarismo. Proclama Collins que los abolicionistas que están en contra de la esterilización deberían dejar de denominarse abolicionistas, pero yo creo que es más bien al contrario, porque defender la esterilización es contrario al abolicionismo, en tanto que adopta una postura instrumentalista sobre los animales.

Un apunte histórico. Antes de lograr la abolición legal de la esclavitud humana en el siglo XIX, los abolicionistas habían conseguido que se prohibiera el comercio de esclavos. Esto fue un mazazo tremendo sobre el esclavismo, porque impedía traer nuevos esclavos de África, con lo que la única forma de continuar teniendo esclavos era mediante la reproducción de los propios esclavos; cuyos hijos al nacer automáticamente eran considerados también esclavos. ¿Se imagina alguien a los abolicionistas de esa época promoviendo que se esterilizara forzadamente a los esclavos para así impedir que tuvieran hijos y continuará existiendo la esclavitud? 

El abolicionismo de la esclavitud considera que las personas nunca deben ser tratadas como simples medios para lograr una finalidad; que las personas no son cosas, ni objetos ni meros recursos. No importa qué supuesta y maravillosa finalidad pretendas con ello —nunca es lícito instrumentalizar a las personas. El abolicionismo tradicional sólo consideraba personas a los humanos pero ahora el abolicionismo se ha ampliado a los demás animales; a todos los seres conscientes. De esto trata el veganismo. Defender la esterilización de los animales no es más éticamente aceptable que defender la esterilización forzada de los humanos con el mismo propósito. Establecer un criterio distinto en base a la especie constituye otro síntoma de especismo.

Ya que al comienzo de esta entrada Collins enlazaba un artículo de Gary Francione, yo enlazo otro sobre la coherencia entre fines y medios

Utilizar el cuerpo de los animales con el supuesto propósito de lograr la abolición no es abolicionismo sino que es explotación animal. El cuerpo de los animales no es un medio para obtener nada que nosotros deseemos o estimemos. Estar a favor de la esterilización es adoptar una posición consecuencialista que considera que los animales son medios para lograr alguna finalidad. Esto es lo totalmente opuesto al veganismo y al enfoque abolicionista.

Adoptar a los animales es una medida paliativa que puede beneficiar a esos individuos que adoptamos pero de ninguna manera puede servir para lograr la abolición de la explotación animal. Lo único que puede servir para lograr ese objetivo es promover el veganismo. Aparte de que esterilizar a los animales tampoco tiene ninguna utilidad para detener su domesticación, ni para lograr la abolición de la explotación animal. Cuando alguien proclama que está bien utilizar el cuerpo de los animales para lograr la abolición no está cumpliendo con el veganismo sino que está promoviendo la cosificación de los animales.

Dice Collins que ella no pretende ofender a nadie con sus palabras. Siempre queda bien quedarte a gusto soltando barbaridades y luego decir que no pretendías ofender a nadie. Acusa a los abolicionistas que se oponen a la esterilización de despreocuparse completamente de los animales o incluso de 'torturar' a los animales, pero luego dice que no quería ofender a nadie y asunto arreglado. A mí sus palabras no me ofenden, aunque sí creo que ofenden a la verdad y la ética elemental. Afirma también Collins que le decepciona que haya abolicionistas que se oponen a la esterilización. Lo cierto es que sus palabras no me decepcionan, porque no esperaba encontrarme ningún argumento razonado en su discurso, como así ha resultado.

4 de agosto de 2013

Un comentario acerca de la esterilización/castración de animales nohumanos



¿Es moralmente legítimo esterilizar a los animales nohumanos? Seguramente mucha gente ni siquiera se haya planteado esta cuestión que pretendo plantear aquí, puesto que se trata de una práctica asumida como normal sin que parezca que nadie —o casi nadie— se haya parado a reflexionar seriamente sobre sus implicaciones morales.

No tengo intención de polemizar ni mucho menos de enfrentarme a nadie. Simplemente pretendo expresar mi posición con argumentos sobre este asunto. Y aunque cuestiono las creencias y la conducta que están implicadas en este tipo de acciones, no cuestiono en principio la buena intención ni la preocupación sincera de las personas que participan en estos actos, a pesar de que estoy en contra de lo que hacen. Mi intención y mi preocupación es similar, pero diferimos en las ideas y en la forma de juzgar y afrontar el problema.

Hay animalistas que están en contra de las esterilizaciones —o que dudan de que sean medidas éticas o efectivas— pero muy pocos levantan su voz contra ellas, en parte debido a que la mayoría de los partidarios de la mutilación genital se muestran muy agresivos e intimidatorios —lo he comprobado personalmente en varias ocasiones— y a que, existe la arraigada creencia de que hay que evitar a toda costa cualquier conflicto o discusión dentro del "movimiento", porque se supone que esto perjudica a los animales nohumanos. En realidad, lo que más perjudica a los demás animales es la falta de autocrítica sobre nosotros mismos, sobre nuestras ideas y nuestra conducta.

LA ESTERILIZACIÓN FORZOSA ES UNA VIOLACIÓN DE DERECHOS

¿Cómo juzgaríamos este asunto si los individuos afectados fueran humanos? Cuando se trata de seres humanos entendemos que no está bien esterilizar a alguien que no ha dado su consentimiento para ello. Si la persona no ha dado su consentimiento, entonces la esterilización es una flagrante violación de sus derechos.

Para intentar justificar las esterilizaciones/castraciones la excusa más habitual que suele ofrecer es la de "controlar la sobrepoblación". Es decir, evitar que nazcan más animales nohumanos que en la mayoría de los casos se ven abocados a vivir en las calles o en situaciones de peligro constante. También se alega que así "evitamos que se produzcan sufrimiento y muertes". 

Sin embargo, "controlar la sobrepoblación" no es una justificación moral válida. Ese mismo argumento se podría utilizar para que otros individuos nos esterilizaran a nosotros con la excusa de que hay “sobrepoblación de seres humanos". Pero ninguno de nosotros aceptamos que vulneren nuestra integridad física, que mutilen nuestro cuerpo, sin nuestro consentimiento expreso y sin una razón médica que lo justificara. Por lo tanto, no es justo que se lo hagamos a otros. No importa de qué especie seamos.

Por otra parte, "evitar el sufrimiento" tampoco es ningún argumento válido. El sufrimiento no es el centro de la ética; sino que lo es el respeto por la persona. Por supuesto que causar sufrimiento a inocentes está mal, pero el respeto por la persona no puede ser soslayado con la excusa de "reducir el sufrimiento". Esa excusa es utilizada para violar los derechos de personas inocentes.

Para determinar la moralidad de una acción, el sufrimiento no es el único criterio relevante. Los demás animales tienen otros intereses aparte del interés en evitar el sufrimiento innecesario. El simple hecho de que supuestamente no sufrieran cuando les hacemos algo —por ejemplo: asesinarlos en los mataderos— no implica automáticamente que esté bien el hacerlo.

Con ese criterio también podríamos forzar a todos los humanos que no se adaptan a esta sociedad y castrarlos sin su consentimiento. Así se les evitaría enfermedades y que no trajeran al mundo a más como ellos. Tal cual se hizo, por ejemplo, en la Alemania en los años 30, con similares argumentos sobre "evitar el sufrimiento".

No solamente los animales nohumanos viven en permanente situación de riesgo —debido en gran parte al especismo que predomina en nuestra sociedad— sino también los humanos están sometidos a peligros similares o parecidos; sin embargo, eso no justifica que nosotros mutilemos sus cuerpos o les privemos de libertad alegando que así evitamos que sufran o corran peligro.

Muchos seres humanos también viven en la pobreza y la indigencia, pero eso no justifica que los esterilicemos sin su consentimiento, con la excusa de que no se reproduzcan.

En la Alemania de los años 30, y también en otros países, se utilizaban las mismas excusas para justificar la esterilización forzosa de seres humanos considerados "infrahumanos": judíos, homosexuales, discapacitados,.... Quienes apoyaban esas medidas decían que al evitar que trajeran más hijos al mundo evitaban que así que sufrieran o que perjudicaran a otros. 

Muchos seres humanos, millones de ellos, viven en situaciones de extrema pobreza o conflicto: vagabundos, mendigos, refugiados, migrantes,.... Sin embargo, a nadie se le ocurre proponer que los castremos sin su consentimiento para así evitar que traigan hijos al mundo que tendrán que padecer penurias y sufrimientos. Esta medida supondría una violación de sus derechos. No importa que violando sus derechos se consiguiera supuestamente "evitar sufrimientos y muertes". Las personas, sin importar su especie, tienen derechos inalienables que nadie debe violar con la excusa de favorecer el bienestar general.

Pongamos el caso de los homosexuales que viven en países donde la homosexualidad es ilegal y se castiga muy severamente, ¿acaso estaría justificado que esterilicemos a los homosexuales para así evitar que tuvieran hijos que podrían nacer también homosexuales y sufran por el hecho de ser homosexuales en una sociedad homófoba? De ese modo, no sólo violamos sus derechos sino que además no solucionamos, sino que perpetuamos, la injusticia que es la homofobia

Bajo mi punto de vista, el problema de fondo es que no podemos liberarnos de una doble moral que juzga con criterios distintos según la especie de los individuos implicados.

Una cosa está muy clara: los animales nohumanos no han dado su consentimiento para que los castremos. La esterilización no se lleva a cabo para su beneficio, por razones médicas. La intención es beneficiar a los humanos —al estar castrados la conducta de los nohumanos es mucho más dócil y son más fáciles de controlar— o utilizar a los no-humanos para lograr un objetivo: "controlar la población"; “evitar el sufrimiento”. Pero estas excusas valdrían igualmente para hacer lo mismo con seres humanos. Si esterilizamos a los seres humanos evitaremos que sigan reproduciéndose y habrá menos humanos y por lo tanto menos víctimas. 

¿Nos parecería bien que a nosotros nos hubieran esterilizado sin nuestro consentimiento con la excusa de que así se evitaba que trajéramos niños al mundo para evitar su sufrimiento? No puede ser válida una acción sobre otros que sabemos que rechazaríamos para nosotros mismos. No se trata sólo de la injerencia indebida sobre nuestro cuerpo que implica la acción en sí misma sino también el hecho de que se realice sin tener en cuenta nuestra voluntad.

Lo que yo contemplo a menudo detrás de estas medidas es principalmente una inclinación personal. Muchas personas alegan que no quieren ver sufrir o morir a otros animales. Pero eso por sí solo parece más bien una motivación subjetiva de tipo sentimental. Esto no es un criterio moral. De la misma manera que tampoco lo es decir que uno quiere seguir comiendo animales porque no quiere privarse de determinados sabores. Nos encontramos ante preferencias personales y no ante razones basadas en la ética. No puedo aceptar ese criterio ni me parece que sea una forma válida de actuar porque se basa en el hecho de que establecer que está bien hacer simplemente lo que a uno le dé la gana.

Decir que debemos dejarnos llevar por los sentimientos sin atender a razones es la misma excusa que suelen alegar los defensores del especismo para justificar su postura en base a que, debido a sus emociones personales, ellos prefieren favorecer a los humanos en perjuicio de los no-humanos. 

A mi juicio, el problema de fondo en todo este asunto es la mentalidad especista que predomina en nuestra sociedad —el prejuicio de creer que estamos legitimados en someter a los animales nohumanos.

Los animales no humanos que están en el mundo por causas humanas deberían ser cuidados igual que si fueran sus propios hijos biológicos. Y el trato debería ser exactamente el mismo que deberíamos dar a nuestros hijos menores o tutelados. No hay diferencia moral. Estamos legitimados en evitar que nuestros hijos tutelados se reproduzcan —en el caso de que puedan hacerlo— puesto que ellos no son conscientes ni responsables de sus actos, pero no estamos nunca legitimados en mutilarlos con el fin de evitar que se reproduzcan.

No tenemos derecho a utilizar el cuerpo de otras personas para obtener un beneficio o para lograr algún propósito ajeno a su voluntad y sus intereses, por muy supuestamente loable que sea. 

Que perros y gatos fueran domesticados —esclavizados— hace milenios no justifica que mutilemos ahora sus cuerpos. Eso solamente podría justificar que nos hagamos cargo de su cuidado en tanto que pueden valerse por sí mismos. Pero no justifica que atentemos contra su integridad física.

Un humano al que hayan castrado también podría ser "feliz" pero eso no significa que esté bien mutilar su cuerpo sin su consentimiento y sin razones médicas justificadas. Es una intrusión en su integridad física. El criterio no puede ser diferente para otras personas sólo por el mero hecho de no ser humanos. Así funciona precisamente la arbitrariedad en la que se basa el especismo.

Si castramos sin su consentimiento a los seres humanos seguro que su conducta será mucho más dócil y tranquila ¿justifica eso que les mutilemos sus genitales? Por supuesto que no. Lo que a nosotros nos convenga no puede justificar violar los derechos de nadie. En eso consisten los derechos: son protecciones inalienables de cada individuo y sus intereses, que no se pueden vulnerar para el beneficio o la conveniencia de otros.

Los argumentos que se utilizan para intentar justificar la mutilación genital de animales no humanos demuestran lo arraigado de nuestros prejuicios especistas.

LA ESTERILIZACIÓN NO SOLUCIONA EL PROBLEMA

Tengo que cuestionar totalmente que las esterilizaciones forzosas estén "ayudando" en algo a solucionar el problema que hemos causado a los demás animales.  Entiendo que además de ser inmorales —porque implican utilizar a alguien sin su consentimiento y sin una justificación basada en sus propios intereses— estas medidas no resuelven el problema que pretenden afrontar porque la gran mayoría de la gente sigue explotando a los no-humanos como esclavos de compañía. Estas cuestionables medidas sólo están actuando superficialmente sobre los síntomas del problema y no sobre la raíz que lo provoca.

Por muchos animales que sean esterilizados, esto no va a evitar que los humanos sigan criando, vendiendo, comprando y abandonando a los animales no humanos. Por tanto, se trata de una medida que además es inútil e inefectiva de cara a solucionar el problema del especismo y la explotación de los animales nohumanos. Castrar a miles de animales no impedirá que otros tantos miles sean criados para reemplazarlos. Es la demanda especista lo que permite que millones de ellos sigan siendo criados, vendidos, comprados, abandonados y asesinados cada día.

Estoy de acuerdo en que no debemos traer más animales no humanos al mundo y evitar que se reproduzcan los que existen por nuestras acciones, para así evitar que se perpetúe nuestro ciclo de dominación que hemos ejercido sobre ellos. Pero esto se debe hacer sin violar sus derechos. Evitar que se reproduzcan no justifica matarlos ni mutilarlos.

Además, si no me equivoco, en las ciudades, y otras poblaciones constituidos por humanos, no solamente hay perros y gatos sino también ratas, palomas, insectos y otros nohumanos que también se ven afectados y perjudicados por la intervención humana. Sin embargo, en cualquier iniciativa proteccionista sólo oigo hablar de perros y/o gatos. 

Es decir: no sólo hay un prejuicio especista generalizado en la sociedad, sino también, y de manera muy clara, dentro del propio ámbito animalista.

Es un hecho habitual comprobar que perros y gatos —y a veces también otros no humanos— están perdidos o vagabundeando por las calles debido a que los humanos los abandonan, después de haber fomentado o permitido su nacimiento. Sin embargo, los partidarios de la esterilización forzosa insisten en afirmar que castrando a los no-humanos abandonados y que viven en las calles se evitan estos sucesos, cuando eso no lo evita en absoluto. 

La gente seguirá sistemáticamente criando, vendiendo, comprando y abandonando a los animales no humanos mientras los sigan considerando como objetos y recursos para los humanos.

A mi modo de ver, sólo alguien que no se haya parado a reflexionar sensatamente sobre este asunto, o que esté completamente cegado por los prejuicios, puede creer en verdad que la esterilización forzosa soluciona en algo este problema. Esto no soluciona nada y parece una simple excusa para justificar la práctica de mutilar de sus cuerpos, igual que en otros países se alegan excusas falsas para mutilar genitalmente a las mujeres.

Por tanto, la esterilización forzosa de otros animales no solamente es una mutilación de su cuerpo —una vulneración injustificada de su integridad física— sino que además es una medida inútil para remediar las causas que originan todos estos problemas que afectan a los demás animales. 

La esterilización forzosa no impide el comercio, ni el abandono, ni tampoco evita en absoluto las enfermedades o lesiones que puedan sufrir los animales abandonados en la calle. Ese tipo de medidas no hacen nada por actuar sobre la causa y sólo inciden sobre la superficie del problema sin apenas alterarlo.

Creer que esterilizando a cien, a mil o a cien mil gatos y/o perros vamos a solucionar toda esta situación que hemos provocado los humanos es tan absurdo como creer que esterilizando a cien, mil o cien mil cerdos, vacas y pollos vamos a conseguir que dejen de haber mataderos y explotación animal. Es una fantasía.

Mientras la gente siga siendo especista se va a seguir criando, comerciando y abandonando masivamente a los animales no humanos, sin importar para nada que algunos empeñen en esterilizar a unos cuantos animales que no tienen culpa de nada.

LA ÚNICA SOLUCIÓN ÉTICA Y EFECTIVA: VEGANISMO

Hay una sola forma directa, eficaz y ética de evitar que los demás animales sigan siendo explotados y perjudicados por nosotros: promover el veganismo

Solamente concienciando a la gente para que comprenda la injusticia que es el especismo podremos cambiar su forma de pensar y de actuar.

Lo que está ocurriendo ahora con los demás animales es consecuencia directa de la mentalidad especista. Si cambiamos esa mentalidad, entonces erradicaremos la raíz del problema, y con ella todas sus nefastas consecuencias.


Ahora bien, la sociedad no va a dejar de ser especista por arte de magia, sino solamente gracias al trabajo educativo de los activistas. Así es como se ha conseguido que la gente dejara de aceptar el racismo, el sexismo, y la homofobia. El especismo es un prejuicio si cabe mucho más arraigado todavía y requiere un gran esfuerzo educacional para lograr erradicarlo. Aquí es donde deberíamos centrar nuestro tiempo, si queremos un cambio real que salve a todos los animales por igual.

La pregunta es ¿qué estamos haciendo a este respecto? ¿Qué estamos haciendo realmente para eliminar el prejuicio del especismo? Porque si lo que hacemos es limitarnos a adoptar y esterilizar a algunos nohumanos, y cuidarlos, entonces no estamos haciendo absolutamente nada de cara al problema del especismo. Más bien lo estaríamos fomentando.

Podemos evitar que los demás animales sigan siendo explotados y asesinados. Podemos si concentramos nuestros esfuerzos en el activismo educacional. Pero si gastamos tiempo, energía y dinero en otras actividades distintas, entonces estamos ayudando a perpetuar la actual situación. Así no estamos actuando sobre la causa que origina los conflictos y los problemas.

Cada persona que conseguimos que rechace el especismo y elija el veganismo es un paso más hacia la abolición de la injusticia. Cuantos más nos dediquemos a la educación vegana, mayor número de personas tomarán el mismo camino. Y eso consigue ya ahora dos cosas: reducir el número de víctimas y ampliar una base social que permita eliminar progresivamente el especismo y la explotación animal

La raíz del problema está en lo que nosotros los humanos estamos haciendo, no en lo que hacen los otros animales. Ellos son las víctimas, y no deberían pagar por nuestros errores. Alterar o destruir sus genitales es una mutilación y una violación de su derecho a la integridad física.

El problema es que la gente sigue criando, comprando, vendiendo y abandonando a los nohumanos esclavizados. Ese problema no se va a solucionar mutilando a las víctimas. La única solución está en erradicar el prejuicio el especismo que dice que los demás animales son seres inferiores que existen para nuestro uso y beneficio. No cabe duda de que las personas que practican la esterilización forsosa incurren en este prejuicio.

Los demás animales merecen el mismo respeto que deseamos para nosotros mismos. Y si queremos evitar que los humanos sigamos esclavizando y perjudicando a otros animales, la solución no está en mutilar a las víctimas del especismo, sino en concienciar a la gente para que deje de utilizar a los demás animales. Por tanto, deberíamos enfocar nuestros esfuerzos en informar, concienciar y educar a la gente para que deje de ser especista y de utilizar a los demás animales.

Lo mejor que podemos hacer hoy, ahora, por todos los animales que son víctimas el especismo es promover la educación vegana y ayudar a que la gente deje de ver a los demás animales como seres inferiores que existen como medios para nuestros fines. Esto es lo único que de verdad va a evitar víctimas y abolir la explotación de los nohumanos.

Aparte de la difusión del veganismo, también podemos adoptar y cuidar de animales que hayan sido víctimas de agresiones humana.

No hay ningún problema moral en el hecho mismo de adoptar y cuidar a aquellos nohumanos que han sido traídos al mundo por la intervención humana. Aquellos que han nacido debido a que nosotros hemos provocado que nacieran. 


Sin embargo, lo que no está justificado es que utilicemos a otros animales como "compañía", para que nos proporcionen un beneficio a nosotros. Ellos no existen para servirnos, ni pueden dar su consentimiento, así que utilizarlos para nuestros fines es siempre inmoral. Lo que debemos hacer es dejar de utilizarlos, igual que tampoco explotamos a los niños para nuestro beneficio —o al menos no deberíamos hacerlo. Criar animales no humanos es una forma de  explotación animal.

Tampoco veo nada reprobable en el hecho mismo de rescatar animales abandonados en las calles. El problema sólo está en si esa acción conlleva que perjudiquemos directamente a otros. Si rescatar a alguien implica que dañemos a otros entonces no es una acción aceptable. Y en esto incluyo fomentar las adopciones entre personas que no son veganas. Esto último supone fomentar la explotación de millones de animales inocentes que serán asesinados para alimentar a estas otras víctimas de la opresión especista. La mera existencia de un mal no justifica cometer otro mal similar.

CONCLUSIÓN

No hay ninguna razón que justifique moralmente que esterilicemos/castremos rutinariamente a otros animales. No habría diferencia moral entre esterilización y castración. Cualquier injerencia en la integridad física de otra persona que esté bajo nuestra tutela —niños o animales no humanos— sólo está justificada por estrictas razones médicas, cuando no existe otra forma de evitar que alguna enfermedad o lesión atente directamente contra su salud. Quitarle a alguien sus genitales —o cualquier parte del cuerpo— sin una justificación médica suficiente es mutilar. Igual que se si le arrancara un ojo o una oreja o una pierna. ¿Por qué tienen que ser mutilados cuando la culpa de lo que ocurre no es suya sino de los seres humanos?

Las esterilizaciones no solucionan de ningún modo el problema de que los animales nohumanos sean criados, vendidos, comprados, abandonados y asesinados por los humanos. No sólo es una violación sus derechos, sino que además es también una medida inútil. Los abusos, las agresiones, los abandonos, y toda la violencia en general contra los demás animales, se produce como consecuencia de una mentalidad que considera a los animales nohumanos como seres inferiores que existen para servir a los humanos. De la misma manera que la violencia contra las mujeres tiene su causa en una mentalidad machista. Mientras esa mentalidad no sea desafiada y erradicada, sus consecuencias no dejarán de producirse.

El problema se soluciona dejando de utilizar a los demás animales para nuestros fines; es decir, dejando de criarlos, comprarlos, venderlos, abandonarlos. Pero para que esto ocurra hay que concienciar y educar a la gente en el veganismo. No existe ninguna otra forma efectiva de solucionar el problema. Si queremos evitar que los demás animales sigan siendo explotados, tenemos que centrar nuestros esfuerzos en concienciar a la sociedad sobre la injusticia del especismo. La educación vegana es la única vía hacia una nueva mentalidad y forma de actuar que deje de discriminar a los animales nohumanos de nuestra consideración moral.

NOTA (29 de julio de 2014):

Como ya señalaba al comienzo de este ensayo, los partidarios y defensores de la mutilación genital recurren habitualmente al insulto y la amenaza, y desde que publiqué este artículo los ataques personales se han ido repitiendo e incrementando periódicamente. Aquí pongo un ejemplo representativo:


También me envían imágenes de testículos seccionados supongo que con intención de intimidarme y de burlarse de sus víctimas.

Mi labor como activista incluye, entre otras cosas, el pensar, analizar y criticar todo aquello que sea relevante respecto la cuestión de los Derechos Animales. Y así lo seguiré haciendo sin importarme que por ello pretendan amenazarme o agredirme.