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16 de marzo de 2013

"¿Cómo dices tú... !No mates a mi bebé!?"




Cada año millones de madres son forzadas a soportar la peor de las pérdidas.

Todas las vacas utilizadas por su leche son separadas de sus bebés al poco tiempo de haber nacido.




Algunas tratan de luchar contra los atacantes, algunas tratan de proteger a sus bebés con sus propios cuerpos, algunas persiguen frenéticamente el transporte. Algunas lloran lastimosamente, otras se retiran en silencios a desolación. Algunas salen confiadamente con sus cuidadores, sólo para volver a una caseta vacía.

Todas ellas suplican por sus bebés en un lenguaje que no requiere traducción. Ellas braman, ellas lloran, ellas gimen. Muchas siguen llamando día tras día, noche tras noche. Algunas dejan de comer y beber. Buscan fervientemente. Muchas se niegan a darse por vencidas y volverán al lugar vacío una y otra vez. Otras se retiran en silenciosa aflicción.

Todas ellas recuerdan su último aliento, la cara, el aroma, la voz, el caminar de cada bebé que llevaron dentro durante nueve meses, que arrullaron, que dieron a luz con dificultad, bañaron, amaron, y nunca llegaron a conocer, cuidar, proteger y ver vivir.




Después de repetidos ciclos de embarazos forzados, partos dolorosos, ordeña incesante, devastadoras pérdidas, sus espíritus ceden, sus cuerpos se marchitan, su leche se seca.

A la edad en que, en la naturaleza, una vaca estaría ya entrando en la etapa adulta, la vida de una vaca “lechera” se acaba. Cuando su producción de leche disminuye, ella y sus otras compañeras “gastadas” son llevadas en camiones hacia la matanza.




La leche proviene de una madre en duelo.


Los consumidores de lácteos apoyan estas prácticas con sus compras. 

Pero solo tú puedes detenerlo.

Hazte vegano hoy.
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Texto original de Peaceful Prairie
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9 de enero de 2013

¿Cómo dices tú: !No me mates!?

MATADEROS

50 mil millones de súplicas por clemencia son ignoradas cada año.

50 mil millones de animales sufren por su carne, su leche y sus huevos.

Son cruelmente encerrados, mutilados, quemados, condenados a una vida de privaciones, soledad, dolor y terror a ser asesinados. La mayoría pasa sus vidas sin poder darse la vuelta o estirar sus alas. La mayoría jamás ve el sol. La mayoría jamás sale de su jaula excepto para morir.

Todos suplican por sus vidas y libertad en un lenguaje que no requiere traducción.

Golpean sus cabezas contra sus jaulas, muerden las barras de metal hasta que sus bocas sangran, se dañan a sí mismos buscando una vía de escape, gimen de dolor y desesperación, se vuelven locos.

Los animales que están a la espera de ser asesinados lloran, jadean frenéticamente, se estremecen, pierden el control de sus esfínteres, se desploman sobre su propio vómito, tratan de escalar murallas en sus intentos desesperados por escapar. Algunos tratan de proteger a sus hijos con sus propios cuerpos.

Todos son individuos inteligentes, sensibles y sociales, con mentes y vidas que son únicamente suyas.

Cuando se les devuelve la libertad de vivir en paz, los animales “de granja” y las aves, hacen con sus vidas lo que nosotros hacemos con las nuestras:

Crían sus familias, construyen nidos, cuidan y defienden a sus seres queridos, juegan, se pelean, se guardan rencor, hacen travesuras, inventan juegos, resuelven problemas, utilizan herramientas, buscan entender el mundo que les rodea, buscan aprender de otros y enseñar lo que saben, forman intensas uniones y relaciones, se enamoran, sufren, se ríen, lloran, tienen esperanzas y miedos, recuerdan el pasado y anticipan el futuro, forman comunidades con distintas jerarquías sociales, reglas de conducta, expectativas, recompensas y correcciones.

Ellos cantan. Ellos confían. Ellos sueñan vívidamente.

Las industrias que se lucran vendiendo, comprando y acabando brutalmente con las vidas de otros animales, ignoran y descartan su sufrimiento.

Tú Puedes Detenerlo


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Texto traducido de la página de Peaceful Prairie
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3 de octubre de 2011

El consumo de huevos es consumo de esclavitud

La verdad sobre los huevos de corral 

A continuación quisiera exponer algunos de los argumentos principales que explican por qué el consumo de huevos —y en general el uso y consumo de animales no humanos— sería moralmente inaceptable.

Consumir huevos implica infligir daño y sufrimiento y muerte a los animales sin necesidad ni justificación

Existe la creencia que si dejamos de consumir carne animal entonces ya evitamos participar en cualquier clase de daño que se haga a los animales por nuestras necesidades alimenticias y que no hay ningún problema moral en consumir otros productos que provienen de los animales no humanos: lácteos, huevos, miel, lana,.... Pero esta idea es errónea.

En el caso concreto de los huevos; su producción implica de forma habitual causar la muerte de los animales utilizados en ella, tal y como descriptivamente relatan los activistas Jenna Torres y Bob Torres:

«Teniendo en cuenta que los animales suelen nacer tanto machos como hembras en proporción del 50 por ciento, ¿qué ocurre entonces con el cincuenta por ciento de machos?

En el caso de las gallinas, los pollos macho son totalmente inaprovechables para el explotador. Si no pueden poner huevos y no pueden ser convertidos en carne, criarlos supone una pérdida de dinero, y ningún explotador, ya sea intensivo o extensivo, orgánico o no, está en este negocio para perder dinero haciendo de su granja un refugio para animales no productivos.

Por tanto, los pollos macho son frecuentemente descartados al nacer y se les masacra vivos para ser utilizados como proteína natural, o se les tira a la basura para dejarlos morir lentamente de hambre y asfixia, un acto de crueldad extrema.»

Por otra parte, las leyes que regulan la explotación animal —lo que se conoce como 'Bienestar Animal'—, más allá de su supuesto cumplimiento, sólo sirven que la gente se sienta con la conciencia más tranquila a la hora de consumir productos de origen animal.

Se publicita que los animales están "bien cuidados" y que su bienestar es compatible con su esclavitud y explotación. Pero la realidad es que las gallinas viven toda su vida encerradas, sin poder desarrollar un vida normal acorde con sus necesidades y preferencias; han sido seleccionados genéticamente para favorecer que pongan huevos constantemente en perjuicio de salud; y cuando ya no son rentables estando vivas entonces son matadas para aprovechar económicamente sus cadáveres.

La existencia de un bienestar real dentro de la esclavitud de los animales es un fraude empírico: los animales están sujetos a una dominación en las que sus intereses fundamentales [continuar viviendo, no sufrir contra sus intereses, satisfacer sus necesidades básicas y desarrollar sus capacidades] son supeditados y destruidos frente a los intereses de quienes se consideran sus dueños.

Podremos apreciar que el vegetarianismo no supone en realidad ninguna diferencia para los demás animales. Si queremos respetar a los animales la opción coherente es el veganismo.

Además, una dieta vegana nos aporta todos los nutrientes que requiere nuestro organismo para estar sano. No tenemos necesidad nutricional de alimentarnos a costa de utilizar otros animales. Por lo que la necesidad no puede servir como excusa para intentar justificar la explotación de los animales para servir de alimento.

Consumir huevos supone ignorar el respeto básico que todos los seres sintientes merecen 

Pienso que la cuestión que deberíamos plantearnos en primer lugar es: ¿por qué está una gallina sometida a un ser humano? Eso no es algo natural o espontáneo. Ha tenido que producirse alguna clase de dominación previa para que esa situación se produzca. Las gallinas no decidieron vivir así por propia voluntad ni tampoco dieron su consentimiento para ello.

Puede que haya casos de seres humanos que intentan cuidar bien a los otros animales que tienen bajo su dominio. Sin embargo, el hecho de consumir productos animales, incluso aunque supuestamente no hubiera supuesto algún daño físico o psicológico a otros animales —lo cual en la práctica suele ser más bien difícil o imposible— resultaría objetable desde un punto de vista moral, por varias razones que expongo a continuación.

Para entender mejor por qué no deberíamos consumir productos animales, aunque supuestamente no implicara daño, quisiera exponer como analogía el siguiente ejemplo: 

Imaginemos que nos encontramos solos en una habitación con un hombre, o una mujer, profundamente dormido. Imaginemos que nos atrae físicamente, sexualmente. Ni siquiera conocemos a dicha persona. ¿Qué pasaría si decidiéramos manosear su cuerpo para obtener placer? Estamos hablando de una injerencia sobre su cuerpo que no ha sido consentida y que cometemos por satisfacer nuestro placer. Este contacto físico no se trata de un accidente o de un toque de atención —por ejemplo, para avisarle de un peligro.

Si finalmente nos dejáramos llevar por ese impulso, nos encontraríamos ante un caso de violación sexual. Esa acción es una agresión contra su valor como persona y su integridad física. Es tratar a alguien como si fuera una cosa y no una persona.

La ética no se abarca sólo la cuestión de lo que causa físicamente daño. Tampoco hace ningún daño físico disfrutar mirando fotos de niños desnudos obtenidas por pederastas; sin embargo, creo que todos desaprobamos dicha conducta, porque disfrutar a costa de vulnerar el respeto básico que merecen las personas no puede ser moralmente correcto.

¿Por qué pensamos que esta cuestión debe ser diferente cuando se trata de otros animales; de sus cuerpos y de sus intereses?

Si decidimos sustraer los huevos de otros animales para nuestro propio beneficio sin su consentimiento, aunque supuestamente no les causáramos un daño físico psicológico, ¿no estaríamos incurriendo en un comportamiento análogo al del ejemplo expuesto anteriormente? ¿Acaso no estamos utilizando el cuerpo de otros animales como un simple medio para nuestros propios fines? 

Si entendemos que los animales merecen que los respetemos como individuos que tienen sus propios intereses entonces esto implica también respetar aquello que proceda de sus cuerpos [leche, huevos] o que haya sido obtenido con su esfuerzo [nidos, hormigueros]. 

La ética de los Derechos Animales abarca más aspectos morales que no solamente la agresión o la explotación; del mismo modo que los Derechos Humanos tratan acerca del respeto integral hacia cada ser humano y no sólo del problema de la agresión física o la esclavitud.

El consumo de huevos promueve y refuerza la idea de que los animales existen como recursos para nuestro provecho

Si comprendemos que los animales no humanos no deben estar sometidos a nosotros, y que debemos respetar sus intereses básicos, entonces no deberíamos establecer ninguna relación de dependencia con ellos.

Si nos hacemos dependientes de ellos, sus intereses siempre estarán supeditados a los nuestros, o los nuestros a los suyos. Esto es incompatible con el principio de igual consideración. Ellos deberían poder vivir su propia vida en libertad igual que nosotros.

Si consumimos productos animales —aunque éstos presuntamente no hubieran implicado utilizar o dañar a nadie— reforzamos la idea de que los animales no humanos existen en este mundo para servir a nuestras necesidades, y de ese modo estamos dificultando el progreso hacia un estilo de vida y una sociedad que no dependa de utilizar a otros animales.

Si queremos evitar hacer daño a los animales sin necesidad entonces la única opción coherente que podemos tomar es evitar el consumo de huevos y en general cualquier producto de origen animal.

Debo señalar que no sería correcto afirmar que las gallinas que son utilizadas para quitarles sus huevos puedan ser 'libres' de algún modo. Todos los animales que son utilizados en la industria de explotación animal son vistos como recursos económicos y únicamente se les tiene en cuenta mientras sean productivos. Todas las gallinas cuando dejan de producir huevos van a parar al matadero para aprovechar económicamente sus cadáveres. 

Los seres humanos no necesitamos comer animales ni nada procedente de animales para estar sanos, fuertes y bien alimentados. Por tanto, no hay excusa que justifique consumir nada que provenga de otros animales, especialmente aquello que implique su explotación.

En el caso concreto de que supuestamente no hubiera explotación sino que nos limitáramos a cuidar de unos animales concretos, considero que tampoco deberíamos consumir nada que provenga de ellos. Entiendo que esos huevos pertenecen a las gallinas y ellas no nos han dado su consentimiento para que se los quitemos. Además, en ocasiones ellas mismas comen dichos huevos para recuperar el calcio que pierden en cada puesta. Así que les estaríamos perjudicando si se los quitamos.

En cualquier caso, si seguimos consumiendo lo que proviene de animales no humanos estaremos perpetuando la idea, en nosotros mismos y en los demás, de que los necesitamos para vivir y de que están en el mundo para satisfacer nuestras necesidades o caprichos. Como bien señala Bob Torres:

«Tener unas cuantas gallinas en tu jardín para que produzcan huevos puede que no sea una horrible tortura para los animales, pero estás cosificando las gallinas, estás convirtiendo a un ser sintiente en un sujeto cuya función principal es satisfacer tus necesidades; es un ejemplo de dominación humana, de explotación de otros para satisfacer tus intereses.»

En Inglaterra se han comercializado huevos de gallinas rescatadas que viven en santuarios, con la excusa de que esas gallinas no son explotadas sino que sólo se recogen los huevos que van dejando por ahí. Pero por muy buenas que sean las intenciones, si lo que se defiende es que los animales sean libres de la dominación humana, con estas iniciativas lo que en verdad se consigue es fomentar justo lo contrario.

Los demás animales no son cosas ni recursos para nuestro consumo, sino que son individuos únicos con características e intereses propios, es decir, son personas —personas no humanas.

Con esta explicación no pretendo en modo alguno atacar ni juzgar a ninguna persona, sino sólo llevar a la reflexión acerca de nuestra ancestral relación dominante y esclavista sobre los demás animales, así como de la necesidad moral de abandonar por completo este tipo de relación.

Respetar a los animales implica necesariamente rechazar su explotación, y esto comienza en cada uno de nosotros adoptando el veganismo.

14 de septiembre de 2011

La importancia del veganismo

El siguiente vídeo muestra imágenes de violencia que puede resultarnos desagradables e indignantes. Pero esto es lo que millones de animales no humanos tienen que padecer diariamente. Y son prácticas que nosotros, los humanos, les infligimos continuamente para nuestro beneficio. 

[SE PUEDEN ACTIVAR SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL]

Si esto es violencia, es nuestra violencia. Si esto es indecente, es nuestra indecencia. Esto es la consecuencia de considerar a los demás animales como nuestra comida, nuestra vestimenta, nuestra ciencia y nuestro entretenimiento. Y si esto es opresión, nosotros somos los opresores.

Somos nosotros quienes causamos esto. Y sólo nosotros podemos detenerlo.

EXPLOTACIÓN ESPECISTA

Todo esto comienza con nuestra creencia de que los demás animales existen para nuestro uso y disfrute. Asumimos que existen para servirnos. Los consideramos como objetos con los que podemos hacer lo que queramos.

Los convertimos en medios para conseguir nuestros fines, en meras herramientas, en máquinas y recursos para nuestros consumo.

Debido a que consideramos que los otros animales existen para nuestro beneficio, y demandamos productos que provienen de sus cuerpos, que implican esclavizarlos y matarlos, les condenamos a ser confinados de por vida, a ser separados de su familia, y a sufrir daños en su integridad física.

CONFINAMIENTO


Animales que naturalmente correrían libres, están encerrados en jaulas y corrales de zoológicos.

Otros animales usados para la diversión en circos y zoológicos son confinados en jaulas y apresados con cadenas.

Con el fin de utilizarles en pruebas científicas, los animales son encerrados en jaulas y confinados en recintos aislados.

Como su movilidad está restringida, los científicos pueden diseccionar partes específicas de sus cuerpos sin necesidad de matarlos.

Los animales utilizados como mascotas son encerrados en jaulas y sujetados con correas y arneses.


Encerramos a peces y otros animales marinos en tanques y acuarios.


El confinamiento es el resultado de nuestra elección de explotar a otros animales.


Les limitamos su movimiento para así poder utilizarlos. Nosotros les limitamos su movimiento para poder conseguir lo que queremos de sus cuerpos.

             TRABAJO FORZADO


A los animales forzados a trabajar se les quita la libertad y la capacidad de elección propia de un individuo.

Bueyes, caballos, mulas y camellos se ven obligados a tirar de carros y llevar a los seres humanos y equipaje en sus espaldas.

Otros animales en los circos se ven obligados a realizar trucos delante de un público.

Animales hembras usadas por su leche son forzadas a un ciclo de embarazo, parto, y ordeño. Se les embaraza por la fuerza para tener un hijo y producir leche. Le quitan a su hijo, para llevarse su leche, y cuando el ciclo termina el mismo proceso de embarazo forzado se vuelve a repetir.

El trabajo forzado es el resultado de nuestra elección de explotar a otros animales. Creemos que existen para servirnos, por lo que les forzamos a trabajar para nuestro beneficio.

PROPIEDAD


Los otros animales son comprados y vendidos como propiedad de los seres humanos. Esto priva a los individuos de su propia elección y les separa de sus familias.

Otros animales utilizados para alimento son vendidos en las subastas. El nuevo dueño de un animal tiene poder sobre su vida y su muerte. El animal no tiene otra opción.

Perros, gatos, aves, y otros animales, son vendidos en tiendas. La vida del individuo se entrega a quien paga su precio de venta.

La propiedad de vidas es una consecuencia de la utilización de otros animales para nuestros fines. Con el fin de convertir individuos en productos, les sometemos a nuestra propiedad.

AGRESIÓN FÍSICA


Una de las consecuencias más graves de la explotación es la agresión física.

Otros animales utilizados para la alimentación son a menudo intimidados y golpeados con palos para obligarles a moverse.

Otros animales que se ven obligados a realizar ciertas actividades a menudo son golpeados para lograr su obediencia. 

Mediante la agresión física se demuestra el poder de humanos sobre los otros animales, obligando a los demás animales a someterse mediante la violencia.

Otros animales son físicamente dominados en espectáculos para entretenimiento humano. Otros animales, que son utilizados para pruebas científicas, sufren estrés, quemaduras y son deliberadamente infectados con enfermedades.

La agresión física es el resultado de nuestra elección de explotar a otros animales por sus cuerpos y mano de obra. Para explotarlos, tenemos que controlarles; para controlarles, usamos la violencia física.

MATANZA


Matamos a miles de millones de otros animales cada año para comer sus cuerpos.

Cuando las vacas dejan de producir suficiente leche para ser rentables son asesinadas.

Cuando las gallinas dejan de producir suficientes huevos para ser rentables, se acaba con su vida. Esto mismo ocurre también en las granjas orgánicas y ecológicas.

Para producir el cuero, las vacas son asesinadas. Para producir pieles, otros animales utilizados en la industria de la peletería son asesinados.

Matamos a otros animales en pruebas de productos sobre sus ojos y piel. Matamos a perros y gatos no deseados en los refugios. Hacemos gala de nuestro poder sobre los demás animales cazando y matando a estos animales.

Sus muertes son el resultado de nuestra elección de explotar a otros animales.

Los criamos para quitarles las partes de sus cuerpos que queremos consumir y eliminamos las partes que no deseamos.Literalmente cosechamos y exterminamos las vidas de innumerables personas personas no humanas. Creemos que los seres humanos son más importantes que otros animales, y reflejamos esta creencia a través de nuestro lenguaje y nuestra cultura. Nos referimos a otros animales como 'esto'. Utilizamos la palabra 'animal' como un insulto, a pesar de que nosotros biológicamente somos también animales.

Se trata de especismo. El especismo dice que esta opresión que ejercemos sobre el resto de animales está bien. Nos decimos a nosotros mismos: 'son sólo animales'. El especismo facilita evitar el conflicto que podemos sentir al ver a alguien no humano en una jaula encerrado de por vida, y al ver cómo les utilizamos sin su consentimiento.

Especismo es el prejuicio que motiva nuestra elección de explotar a otros animales. Queremos utilizarlos, pero al hacerlo podemos llegar a sentir y pensar que eso está mal. Así que nos convencemos de que en realidad se lo merecen por ser inferiores y que tiene que ser así.

Pero nada de esto tiene por qué ser así.

VEGANISMO

El veganismo según fue definido en sus comienzos es el principio moral de que los seres humanos debemos vivir sin explotar a los animales no humanos.

Un creciente número de personas ha decidido dejar de apoyar la explotación animal y vivir de acuerdo con el veganismo. Este compromiso significa:

* una transición gradual y completa hacia una alimentación libre de sustancias de origen animal: carne, lácteos, huevos, miel,...

* no participar en ninguna actividad que implique utilizar animales no humanos —en circos, zoos y otros espectáculos— ni comprar vestimenta hecha con sustancias de origen animal [piel, lana,...] ni productos que provengan de empresas que experimentan con animales no humanos.

* si denunciamos y nos oponemos a las injusticias que se cometen contra los seres humanos no debemos olvidar por ello que los demás animales merecen el mismo respeto por nuestra parte. 

Ser vegano implica vivir sin explotar a los animales no humanos y educar a otros acerca del respeto que todos ellos merecen.

Si de verdad nos importan los demás animales, y nos tomamos en serio sus intereses, entonces la única respuesta moralmente coherente ante su opresión sólo puede ser el veganismo.

Si realmente estamos en contra de la explotación animal entonces debemos escoger el veganismo, eliminar los prejuicios especistas de nuestras mentes, y difundir el ideal de noviolencia entre todos los que nos rodean y con quienes convivimos.

Páginas de información sobre veganismo:



3 de diciembre de 2009

Sadismo


"El sadismo no tiene ninguna finalidad práctica, es un intento de transformar el vacío emocional, la desesperanza y la impotencia en un estado de poder absoluto mediante la subyugación por la fuerza de un ser indefenso." ~ Luis Rojas Marcos

Los humanos no necesitamos comer animales ni nada proveniente de otros animales para alimentarnos, por tanto, si no hay necesidad de hacerlo, cualquier daño o sufrimiento que se inflija a los animales por este motivo, del grado que sea, no se puede excusar apelando a la necesidad y no tiene excusa justificada.

El hecho de que nuestra explotación sobre otros animales haya ocurrido 'desde siempre' no es un argumento racionalmente válido. Otras prácticas, como la esclavitud, la opresión a la mujer, las violaciones sexuales, los asesinatos, las torturas, el castigo corporal a los niños, las guerras, la homofobia, la discriminación racial, y otras muchas formas de violencia también han ocurrido desde que existen las sociedades humanas, sin embargo, el argumento de que todo eso debería seguir haciéndose porque 'se ha hecho desde siempre' no parece tener mucha validez moral cuando se trata de humanos.

Si reconocemos que está mal hacerle a otros individuos algo que no querríamos que nos hicieran a nosotros entonces, por coherencia, ya no puede haber justificación moral ninguna para continuar haciéndolo.

Quien siga comiendo animales a pesar de saber y ser consciente de que esos animales han tenido que pasar por una vida entera de sufrimiento entonces no resulta nada inapropiado decir que el continuar con esas prácticas tiene similitud con el sadismo, pues el único motivo principal para comer productos de origen animal es el habituado placer que se obtiene de ello.

Si alguien sabe que consumiendo productos de origen animal está causando sufrimiento y muerte a otros animales, es plenamente consciente de ello, y también sabe que no lo necesita en absoluto para vivir, y tener una buena calidad de vida, pero aun así lo sigue haciendo ¿cuál sería la diferencia con un sádico?

Tal vez esta valoración no sea aplicable para el conjunto de la población, porque la mayoría no tiene información ni cons-ciencia al respecto, pero sí lo sería, al menos, sobre a algunos individuos. Aunque esto tampoco significa que estos individuos sean malvados. La gente normal puede ser sádica cuando la han educado para ello y viven en un contexto que facilita y promueve ese tipo de comportamientos, como bien advirtió la filósofa Hanna Arendt.

Si comemos animales, y consumimos otros productos, o participamos en prácticas que implican explotar a los animales, siendo conscientes del daño, el sufrimiento y la muerte que estamos causando innecesariamente y de forma deliberada, entonces me pregunto ¿qué diferencia habría pues entre un sádico y nosotros?

Si alguien se sintiera molesto u ofendido por esta comparación entonces que se imagine que ese sentimiento es apenas una pizca de toda la frustración y el dolor que sienten a lo largo de toda su vida los animales explotados en granjas y que acaban asesinados en mataderos.

«Todas las distintas formas de sadismo que nos es dado observar pueden ser reducidas a un impulso fundamental único, a saber, el de lograr el dominio completo sobre otra persona, el de hacer de ésta un objeto pasivo de la voluntad propia, de constituirse en su dueño absoluto, su Dios; de hacer de ella todo lo que se quiera. Humillar y esclavizar no son más que medios dirigidos a ese fin, y el medio más radical es el de causar sufrimientos a la otra persona, puesto que no existe mayor poder que el de infligir dolor, el de obligar a los demás a sufrir, sin darles la posibilidad de defenderse. El placer de ejercer el más completo dominio sobre otro individuo —u otros objetos animados— constituye la esencia misma del impulso sádico.»  - Erich Fromm

19 de julio de 2009

El buey desollado



CARNICERÍA

"Más vil que un lupanar
la carnicería rubrica como una afrenta la calle.
Sobre el dintel
una ciega cabeza de vaca
preside el aquelarre
de carne charra y mármoles finales
con la remota majestad de un ídolo." 

(Jorge Luis Borges)


Este cuadro pintado por Rembrandt en 1655 representa para mí los cimientos sobre los que se asienta la civilización humana: la explotación de otros animales.

La humanidad ha basado su existencia y su progreso a costa de la vida de incontables millones de animales que han sido criados, esclavizados y asesinados para obtener recursos de ellos en los más variados ámbitos de la vida, desde la alimentación hasta el entretenimiento.

Nada ha cambiado en nuestros días y los animales siguen agonizando y muriendo bajo el sometimiento al que han sido condenados, sin hasta ahora remedio, desde hace miles de años.