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17 de noviembre de 2022

»Psicología y objetivos a largo plazo en el activismo vegano«

El siguiente texto es un extracto del libro Motivational Methods for Vegan Advocacy: A Clinical Psychology Perspective escrito por el psicólogo clínico Casey Taft.

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Una gran cantidad de investigaciones en el campo de la motivación demuestran la importancia de establecer objetivos a largo plazo. [1] Cabe destacar que los objetivos no tienen por qué ser fáciles de alcanzar a corto plazo. De hecho, la premisa subyacente de la ampliamente estudiada y empíricamente apoyada »Teoría del establecimiento de objetivos« [2], [3] es que los objetivos específicos y difíciles conducen a un mayor cambio de comportamiento. Además, este conjunto de pruebas indica que cuando nos limitamos a pedir a los demás que 'hagan lo mejor que puedan', esto conduce a un menor cambio de comportamiento porque es difícil que uno se comprometa a autoevaluar su propio cambio sin un objetivo claro. [4]

Por supuesto, una de las primeras cosas que cualquier psicólogo clínico discutirá con un nuevo paciente durante la visita inicial es el establecimiento de objetivos a largo plazo. Cuando se trabaja con pacientes violentos, los clínicos promueven el objetivo final de ser y permanecer completamente no violentos. Un terapeuta nunca establecería un objetivo a largo plazo de acabar sólo con algo de violencia, o de acabar sólo con la violencia física pero no con la psicológica. Una vez que se establece el objetivo principal a largo plazo, se anima al paciente a idear formas de lograr ese objetivo a largo plazo, como una mejor comunicación y herramientas y estrategias para manejar de forma más eficaz las situaciones que provocan la ira.

Todos los grandes grupos animalistas se esfuerzan por llegar a los no veganos atrayéndolos con alternativas sin carne, promoviendo campañas de »Lunes sin carne«, reduciendo el consumo de carne, etc., pero les falta el componente más importante de cualquier estrategia de cambio de comportamiento: un objetivo final claramente definido. Es sorprendente la poca frecuencia con la que el veganismo es un objetivo declarado en los esfuerzos de defensa de los animales. ¿Cómo podemos esperar que la gente se haga vegana a gran escala y minimice todas las formas de violencia hacia los animales si rara vez es el objetivo de los esfuerzos destinados a cambiar el comportamiento? Nos será muy difícil engañar a la gente para que se haga vegana sugiriéndoles que reduzcan la carne u ofreciéndoles comida vegana sabrosa, y no hay pruebas de que este método sea eficaz para efectuar un cambio medible a largo plazo. Si queremos acabar con la violencia innecesaria hacia los animales y vemos ese objetivo como una cuestión de justicia social, entonces el veganismo debería ser lo que defendiéramos sin reparos. Sólo hay que imaginar una campaña contra la violencia doméstica que promueva »lunes sin maltrato« o »maltrato más humanitario« para ver cómo algunos métodos de persuasión utilizados para la defensa de los animales no son lógicos desde el punto de vista del cambio de comportamiento o la justicia social.

Ningún otro método de cambio de comportamiento —o movimiento de justicia social, para el caso— ha sufrido tal falta de un objetivo final claramente identificado. Si sugiriera a mis pacientes que una simple reducción de su violencia hacia las mujeres, o la utilización de menos estrategias de abuso, es aceptable y encomiable como objetivo final, estaría causando un gran perjuicio a las víctimas y debería perder mi empleo. Cuando trabajo con quienes ejercen la violencia, trabajamos juntos para establecer el objetivo de no ser violentos. Una vez más, si queremos que cambie un comportamiento concreto, acabar con la violencia y ayudar a los afectados, tenemos que tener claro cuál es ese comportamiento y por qué debe cambiar.

Reducir el consumo de carne y secreciones animales es un paso en la dirección correcta siempre que esta reducción forme parte de un esfuerzo por ser vegano. Si queremos promover un cambio real, deberíamos apoyar estos avances tanto como podamos, siempre que tengamos cuidado de no comunicar la idea de que algún uso de animales es moralmente justificable. Estos deben ser vistos como pasos hacia el veganismo más que como fines en sí mismos. Así que, para ser claros, apoyar a otros que trabajan para reducir el consumo de productos animales no es necesariamente una mala defensa desde la perspectiva del cambio de comportamiento, siempre y cuando esta reducción sea parte de una estrategia con el objetivo de volverse vegano, y no simplemente reducir el uso de animales como un objetivo final.

Aquí es donde los principales grupos animnalistas se equivocan fundamentalmente. Nunca debemos comprometer el mensaje vegano sugiriendo que algo menos que el veganismo es aceptable o ético como objetivo final. Esto hace un gran daño al movimiento y a aquellos que intentan promover el veganismo y el fin de todo uso de animales. Nunca es necesario debilitar nuestro mensaje, ya que toda la ciencia nos dice que tener objetivos claros a largo plazo es la mejor manera de facilitar la motivación y ayudar a provocar un cambio de comportamiento. Nuestro objetivo debe ser trabajar para motivar a la gente a hacerse vegana; entonces, una vez que se hayan comprometido a hacerlo, podemos ayudarles a dar los pasos necesarios para conseguirlo. Esa es una verdadera estrategia de cambio de comportamiento.

Muchos activistas y organizaciones animalistas temen promover el veganismo como objetivo final porque creen que si son demasiado insistentes perderán a la gente por completo. Éste es probablemente uno de los principales factores por los que no se ha producido un cambio cultural más amplio hacia el veganismo. De hecho, es posible -y óptimo- establecer claramente el objetivo de acabar con la violencia hacia los animales y trabajar con los no veganos de forma productiva y no agresiva para producir un cambio de comportamiento.

Muchos de nosotros, yo incluido, tardamos muchos años en hacernos veganos, y pasamos de reducir el consumo de animales a hacer la transición a una dieta basada en plantas y luego al veganismo. Algunos argumentan que, puesto que ellos adoptaron un enfoque gradual, esto es lo que deberíamos defender para los demás. Sin embargo, lo que no tienen en cuenta es que si hubieran recibido mensajes veganos claros para acabar con el uso de animales, podrían haberse hecho veganos mucho antes y haber evitado la muerte de muchos más animales. Cuando abogamos por el veganismo como objetivo final, la gente reducirá naturalmente su consumo de animales, pero probablemente lo hará a un ritmo más rápido y acabará haciéndose vegana. Algunos se volverán literalmente veganos de la noche a la mañana.

Algunos activistas animalistas también pueden argumentar que es simplemente más eficaz pedir a la gente que reduzca el uso de animales en lugar de pedirles que se hagan veganos. Es importante tener en cuenta que no hay absolutamente ninguna evidencia científica para tales afirmaciones, y esta perspectiva no se basa en ningún fundamento teórico sólido para el cambio de comportamiento a largo plazo. De hecho, estas nociones ignoran una gran cantidad de datos que demuestran que es importante establecer objetivos claros a largo plazo que impliquen una verdadera discrepancia entre ese objetivo y el comportamiento actual. [5] En otras palabras, es contraproducente conformarse con un objetivo fácil de alcanzar en el que el individuo probablemente cambiará sin nuestra intervención, cuando podríamos estar ayudando a establecer objetivos a largo plazo más desafiantes a los que aspirar, y que representarían un verdadero cambio conductual interno.

Puede que aún te preguntes: »Todo eso suena bien, pero ¿qué pasa si la persona con la que me comunico se niega a comprometerse a ser vegano?«. Mi respuesta es que yo esperaría que la otra persona no se comprometiera a ello cuando comiences a hablar de veganismo con ella en particular. Sin embargo, su resistencia a comprometerse con el veganismo no significa en absoluto que sea una causa perdida. Es posible que tu comunicación con ellos haya contribuido a estimular algunas reflexiones sobre el tema, y tal vez les abra la puerta a tener una discusión de seguimiento o a realizar alguna investigación por su cuenta. Pocas personas se vuelven veganas después de una interacción concreta, y no debemos presionarnos demasiado para que otros se vuelvan veganos después de cualquier interacción. Todo lo que podemos hacer es ayudarles a acercarse a la elección del veganismo, pero no podemos obligarles a cambiar, y no debemos emplear tácticas desesperadas como pedirles que reduzcan su uso de animales en lugar de promover el veganismo, porque es menos conducente al cambio a largo plazo.

También debemos tener en cuenta nuestro objetivo final más amplio a nivel social en nuestros esfuerzos de activismo. Si nuestro objetivo es, en última instancia, convencer a la población mundial de que debemos acabar con todo el uso de animales, deberíamos tratar el veganismo como una cuestión de justicia social y no deberíamos animar a otros a seguir pensando en los animales como productos que podemos seguir consumiendo con moderación. Debemos tener cuidado de que nuestra defensa de los animales no perpetúe las opiniones opresivas sobre los animales no humanos, lo que en última instancia iría en su detrimento.

[1] Mitchell, T., & Daniels, D. (2003). “Motivation” in W. Borman, D. Ilgen, J. Klimoski (Eds.), Comprehensive Handbook of Psychology: Industrial Organizational Psychology (Vol. 12, 225-254). New York, NY: Wiley.

[2] Locke, E., & Latham, G. (1990). A Theory of Goal Setting and Task Performance. Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall.

[3] Locke, E. A., & Latham, G. P. (2002). “Building a practically useful theory of goal setting and task motivation. A 35-year odyssey.” American Psychologist, 57, 705-717. http://dx.doi.org/10.1037/0003-066X.57.9.705.

[4] Kanfer, R. (1990). “Motivation theory and industrial and organizational psychology” in M. D. Dunnette & L. M. Hough (Eds.), Handbook of Industrial and Organizational Psychology (2nd ed., vol. 1, 75-170). Palo Alto, CA: Consulting Psychologists Press.

[5] Locke, E. A Theory of Goal Setting.

Texto original en inglés: 

Psychology and Long-Term Goals in Vegan Advocacy

14 de marzo de 2016

«Mensajes Animalistas Adaptados A Quienes Causan El Daño»


En este nuevo artículo del profesor y psicólogo Casey Taft —en consonancia con sus anteriores publicaciones— se denuncia un problema muy presente dentro del activismo animalista, a saber: que los principales grupos animalistas se han convertidos en negocios que sólo buscan adaptar su mensaje para hacerlo más cómodo a la sociedad en general con la principal intención de conseguir socios y dinero, ignorando aquello que es justo y efectivo para conseguir la liberación de los animales no humanos. 

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«Mensajes Animalistas Adaptados A Quienes Causan El Daño»

Casey Taft

Noviembre 2015

Hace poco estuve charlando con un activista muy conocido que está ligado a la gente que dirige las grandes organizaciones animalistas, y discutimos acerca de que estos grupos están animando a la gente a hacerse vegetariana o a reducir el consumo de animales [reducetarianismo] en lugar de promover el veganismo. Él me contó algo que yo sabía ya de forma intuitiva aunque nunca lo había asimilado completamente: estas organizaciones conciben su mensaje basándose en técnicas de marketing [mercadotecnia]. En otras palabras, a la hora de determinar cual sería la mejor manera de conseguir que la gente deje de explotar a los animales, le preguntan a la gente cómo debemos adaptar nuestro mensaje a su gusto.

Pensemos un momento sobre esto y preguntémonos a nosotros mismos cómo parecería eso en cualquier otro movimiento social de justicia. ¿Pensamos que el movimiento Black Lives Matter realiza sus campañas en alianza con los racistas para ver como terminar con la injusticia racial? ¿Los grupos feministas preguntan a los machistas sobre cuál es la mejor manera de terminar con el patriarcado y la violencia contra la mujer? !Por supuesto que no! Es absurdo preguntarles a los opresores sobre cómo debemos actuar para conseguir que terminen con la opresión.

Por supuesto, cuando preguntamos a no-veganos sobre cómo debemos realizar nuestro activismo, nos dirán que sólo debemos pedirles que reduzca su consumo de productos animales. Ellos prefieren que no hablemos de veganismo porque eso les hace sentir incómodos. Esto es por lo que las grandes organizaciones animalistas están promoviendo el reducetarianismo y el vegetarianismo en lugar del veganismo. Adaptan su activismo deliberadamente para no molestar a quienes son sus potenciales donantes de dinero y que necesitan para sufragar sus salarios y los gastos de su organización.

Nosotros no debemos dejar de promover el veganismo para promover el vegetarianismo o el reducetarianismo sólo porque esto le resulte más confortable a la gente. La comodidad no conduce al cambio que necesitan los animales. Necesitamos que el mayor número de gente salga de su zona de confortabilidad para que comprendan y rechacen la injusticia que infligimos sobre los animales al usarlos y abusar de ellos. Los animales no humanos necesitan justicia y que dejemos de utilizarlos; no necesitan publicistas del marketing que ayuden a los opresores a sentirse más cómodos cometiendo su injusticia.

Hagamos el siguiente experimento mental; sólo para veganos. Recuerda aquel tiempo antes de que fueras vegano; cuando el drama que padecen los animales nohumanos estaba fuera de tu radar. Quizás ignorabas por completo lo que les sucedía o quizás simplemente te faltaba algo de información y conciencia. Ahora imagina que una gran organización animalista aleatoriamente entrara en contacto contigo, pidiéndote que les ayudes a liderar una campaña bien financiada para terminar con la explotación de los no-humanos. ¿Crees que estarías cualificado para liderar semejante iniciativa? ¿O piensas que tu actual yo, siendo ya vegano con una perspectiva diferente, estaría más preparado para esa tarea? Obviamente estamos mejor preparados para elaborar un mensaje de derechos animales cuando tenemos nociones conceptuales sobre la injusticia que padecen los animales.

Tendríamos un mayor éxito en conseguir que la gente se haga vegana si discutimos las implicaciones de lo que les hacemos a los animales; y el argumento ético es el más sólido con diferencia. Los grandes grupos animalistas que cuentan con una considerable cantidad de recursos y de seguidores están diciendo que debemos pedirle a la gente que reduzca —en lugar de que elimine— su explotación, diluyendo así nuestro mensaje vegano colectivo sobre justicia social y menoscabando el argumento ético. La mayoría está asimilando la idea de que la explotación animal está bien si se realiza de forma moderada, y que la mejor manera de conseguir un mundo vegano pasa por no hablar de veganismo. Debemos saber que el origen de este erróneo enfoque sobre el activismo procede de esos grupos animalistas que se alían con los explotadores.

Nuestro movimiento no debe estar guiado por las preferencias de quienes no desean acabar con la explotación de los animales. Eso podría ayudar a conseguir dinero para las grandes organizaciones por parte de quienes no quieren que les pidamos que se hagan veganos, pero ciertamente esto no trae nada bueno para los animales no humanos. Ya es hora de que nuestro movimiento afronte el uso de los animales como un problema social de justicia.


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En línea con lo expuesto por el profesor Taft, quisiera añadir que lo que los grupos bienestaristas denominan "activimo eficaz" quiere decir en realidad: "hacer lo más efectivo para conseguir socios y dinero para nuestra organización". Así traduzco la retórica de estos grupos. Su propósito no es cambiar la sociedad hacia un nuevo paradigma moral animalista sino integrarse ellos mismos en la sociedad para poder vivir de su actividad mediante la recaudación de dinero, sin cuestionar ni oponerse al especismo y la explotación animal.

Esta polémica ha surgido porque los bienestaristas están tratando de tergiversar y anular el veganismo —alegando que promover el veganismo no es eficaz para ayudar a los animales— dado que la ética del veganismo se opone a sus propios objetivos en favor de seguir explotando a los demás animales para 'reducir el sufrimiento'.

Como ya explicó el profesor Taft en ensayos anteriores la supuesta 'efectividad' de la que tanto hablan los bienestaristas no tiene evidencia objetiva que la avale como tal. Ni tampoco tiene nada que ver con la ciencia pero sí que tiene mucho que ver con el marketing y las técnicas de venta usadas por las empresas en publicidad. Los grupos bienestaristas se organizan como empresas que venden un producto y la principal intención de sus integrantes es ganar dinero para poder vivir de su actividad.

Los bienestaristas dicen que son 'veganos' porque supuestamente no consumen animales pero no reconocen el veganismo como un principio moral ni aplican el veganismo a su activismo. Además, a menudo tratan de atacar el activismo vegano descalificándolo de 'ideológico' o 'ineficaz', cuando la posición bienestarista no es menos ideológica que cualquier otra visión moral del mundo ni su forma de plantear el activismo ha demostrado ser más eficaz.

Un activista vegano trata de difundir el veganismo de la forma más eficaz dentro de los límites de la ética. En cambio a un bienestarista no le importa la ética; sólo le importa lograr su objetivo de "reducir el sufrimiento", y por eso promueve iniciativas como el "lunes sin carne", que en realidad sólo consiguen que la gente se sienta más cómoda al consumir explotación animal. Aunque a veces erróneamente llamen "ética" a su obsesión personal contra el sufrimiento, no tiene nada de ético pretender que uno puede hacer lo que le dé la gana simplemente por alcanzar un objetivo, por muy supuestamente loable que fuera tal objetivo.

El análisis del profesor Taft demuestra que la eficacia no estaría reñida con la ética y que ambas son compatibles. Debemos esforzarnos por buscar y aplicar los métodos más efectivos para lograr una concienciación social cada vez más amplia, pero siempre ajustándonos a un criterio ético. Decir que algo es efectivo para conseguir una fin —incluso aunque se tratara de un fin bueno— no lo hace necesariamente justo ni aceptable.

Si la forma más efectiva de hacer desaparecer la explotación animal fuera aniquilar toda la vida sintiente del planeta, esta medida no sería ética ni aceptable, aunque su finalidad sea loable. Sé que algunos bienestaristas estarían de acuerdo en esa medida. Creer que todo defendemos 'lo mismo' es un error. Dentro del ámbito animalista coexisten distintas posiciones morales que pueden no ser compatibles entre sí. Aclarar este punto me parece muy relevante, y es quizás el único defecto que le podría achacar al análisis del profesor Taft, quien parece asumir la idea de que todos somos animalistas con una misma base moral, cuando esto no es así.

Si podemos entender la esencial diferencia entre el antropocentrismo y la filosofía de los Derechos Animales —y que ambas posiciones no se pueden compatibilizar— entonces también podemos comprender igualmente que existe una profunda y radical distinción entre el bienestarismo y el veganismo; y que ambos están en constante oposición. De ahí que surjan tantas discusiones entre activistas que supuestamente 'defienden lo mismo' cuando en realidad no defendemos lo mismo.

Debemos decidir si vamos a apoyar a esos grupos bienestaristas corporativos que buscan su propio beneficio o si preferimos apoyar el activismo de base y ayudar a que el veganismo se convierta en un verdadero movimiento social de justicia.

17 de febrero de 2016

«¿Cuál Es La Mejor Forma De Promover El Veganismo?: La Perspectiva De Un Psicólogo»


El profesor Casey Taft analiza en este artículo sobre cuál podría ser la forma más efectiva de difundir el veganismo en la sociedad desde un punto de vista psicológico partiendo de su propia experiencia como terapeuta. Pienso que sus reflexiones pueden ser útiles para mejorar nuestro activismo en favor del respeto a los demás animales y merecen que las tengamos en cuenta.

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¿Cuál Es La Mejor Forma De Promover El Veganismo?: La Perspectiva De Un Psicólogo 
Casey Taft, Ph.D.
He sido responsable de una investigación clínica pionera en el ámbito de la prevención de la violencia. He desarrollado los únicos programas que muestran cómo prevenir y terminar con la violencia doméstica por parte de miembros del ejército y estos programas son ahora aplicados en los hospitales de todo el país. He sido asesor en la Naciones Unidas para un proyecto destinado a acabar con la violencia en países devastados por la guerra y he recibido premios internacionales por mi trabajo. Actualmente estoy escribiendo un libro para la Asociación Americana de Psicología centrado en la prevención del trauma y la violencia.

Menciono estas credenciales para sugerir que puedo saber algo acerca de cómo acabar con la violencia innecesaria. De hecho, hay un vasto campo de conocimiento acerca de promover el cambio en individuos no motivados que ha sido largamente ignorado por muchos activistas animalistas.

Ofrezco mi perspectiva sobre promover el cambio en una conducta violenta basándome en mi experiencia con la prevención de violencia y debido a que existe una conexión con nuestros esfuerzos en promover la no-violencia hacia los animales. Tengo ciertos conocimientos sobre motivar el cambio de conducta entre grupos considerados "resistentes al cambio" porque a diario he observado cambios profundos durante mi trabajo clínico, y quiero exponer cómo se podría aplicar esto en nuestra labor de promover el veganismo.

Las organizaciones animalistas hacen un gran esfuerzo para animar a los no-veganos ofreciéndoles alternativas sin carne, promoviendo la campaña del Lunes Sin Carne y el reducetarianismo,... pero olvidan el componente más importante de cualquier estrategia para el cambio de conducta: un objetivo claramente definido. Resulta sorprendente que el veganismo apenas aparezca mencionado como objetivo por parte de estas organizaciones. ¿Cómo esperamos conseguir que la gente se haga vegana a gran escala y minimizar todas las formas de violencia hacia los animales si esto no aparece como el objetivo que busca el cambio de conducta? Difícilmente vamos a conseguir que la gente se haga vegana animándoles a reducir su consumo de carne u ofreciéndoles deliciosa comida vegana, porque esto es un método más bien inefectivo para conseguir un cambio real a largo plazo. Si queremos que acabe la violencia innecesaria hacia los animales y vemos esto como una cuestión de justicia, entonces el veganismo debe ser promovido sin excusas.

No hay ningún método para el cambio de conducta —o movimiento social de justicia para el caso— que adolezca de semejante falta de claridad acerca de un objetivo definido. Si yo pensara que sugerir a mis pacientes que una simple reducción de la violencia hacia las mujeres, o que confiaran en estrategias para cometer menos abusos, fuera algo aceptable y recomendable como objetivo final, estaría haciendo un flaco servicio a las víctimas y merecería perder mi trabajo. Cuando trabajo sobre aquellos que están involucrados en la violencia y el abuso, dejo muy claro y explícito que el objetivo de nuestro programa es ser no-abusivos en ninguna forma y lo expongo de una manera en que sea aceptable para las personas sobre las que trabajo. Insisto en que si queremos ver un cambio de conducta específico y finalmente acabar con la violencia y ayudar a los que son afectados, necesitamos ser claros sobre qué es esa conducta y por qué necesitamos un cambio.

Algunos activistas y organizaciones tienen miedo de promover el veganismo como objetivo final porque sienten que si son muy "agresivos" perderán por completo a la gente. Esto es probablemente el principal motivo por el cual no ha ocurrido un mayor cambio cultural hacia el veganismo. De hecho, es posible establecer el objetivo claro de terminar con la violencia hacia los animales y trabajar con no-veganos de una forma productiva y no-agresiva para producir un cambio de conducta.

Yo comprendo por qué algunos activistas están preocupados por el hecho de perder a los no-veganos cuando realizan activismo. En la mayor parte de mis primeras investigaciones clínicas —así como en el enfoque de mi disertación doctoral— mostré la importancia de la relación terapéutica para tratar a los responsables de violencia doméstica. Mostré que cuanto mayor sea el lazo que une al paciente con el terapeuta, y cuanto mayor sea el ámbito de objetivos y actividades que compartan en el tratamiento, menor sería la violencia de los pacientes después del tratamiento. Cuanto más colaboremos y apoyemos con nuestro trabajo a aquellos que deseamos que cambien de conducta, mayor será el cambio que veremos como resultado. Aunque eso no significa que fallemos en establecer un objetivo para ese cambio al mismo tiempo. Hacerlo sería completamente contraproducente para la terapia.

En cualquier estrategia de cambio es importante ser honesto, sincero y directo acerca de aquello que se necesita cambiar, sin juzgar ni poner a los otros a la defensiva. Sí, esto es posible y en realidad muy simple y terapéutico. Podemos mostrar comprensión y empatía respecto de un problema de conducta, y lo que motiva dicho comportamiento, al mismo tiempo que mantenemos la postura de que toda violencia debe terminar. Ambos puntos no son mutuamente excluyentes y son necesarios para que el cambio suceda.

He comprobado que mis pacientes aprecian mi honestidad cuando observo que determinadas conductas son abusivas y problemáticas. También trato de reforzar los estímulos positivos en mis pacientes cuando tratan de controlar su ira y afrontar mejor las situaciones, aunque no lo hagan de manera perfecta. Por supuesto, cuando reforzamos su conducta positiva, esto tiene un impacto más poderoso que si sólo penalizamos su conducta negativa. Sin embargo, nunca debemos apoyar o excusar la conducta abusiva en ninguna forma, y debemos señalar el abuso cuando sucede.

Del mismo modo, en nuestro activismo, debemos promover el veganismo y reforzar los pasos hacia este objetivo. Eliminar la carne, eliminar los lácteos,... son pasos en la dirección correcta hacia el veganismo, y si queremos promover un cambio real debemos apoyar estos pasos todo lo que podamos. Pero esto debe ser visto como pasos hacia el veganismo y no como fines en sí mismos.

En resumen, lo que saco de mis experiencias de tantos años terminando y previniendo la violencia con mis pacientes es que hay dos claves para lograr el cambio real: [1] necesitamos tener un objetivo claro —terminar con la violencia— que es definido y expresado de forma absoluta y rotunda, y [2] debemos mantener una postura no-agresiva a la hora de promover el objetivo final —terminar con la violencia— asumiendo que el individuo puede estar dubitativo sobre cambiar su conducta, y apoyando los pasos hacia ese objetivo.

Alguien puede argüir que aquello que es efectivo en prevenir y acabar con la violencia interpersonal en pacientes o grupos no es relevante para promover cambios a gran escala en lo que se refiere a la violencia contra los animales. Sin embargo, el tipo de gente sobre la que trabajo posee muchas similitudes con quienes son cuestionados sobre su consumo de animales. Aunque muchos de ellos son coaccionados legalmente para someterse a terapia, a menudo no reconocen su conducta como un problema, tienden a reaccionar de forma defensiva e irascible cuando se les cuestiona, y esgrimen justificaciones irracionales sobre su comportamiento. Más aún, al igual que el activismo, la terapia es una forma de persuasión social, y nuestro mensaje en cada contexto tiene más similitudes que diferencias. Sólo tenemos que imaginar una campaña contra la violencia doméstica que promoviera un "lunes sin abusos" o "un abuso humanitario" para apreciar que determinados métodos de persuasión utilizados por el activismo animalista no son lógicos desde el punto de vista de la justicia o el de la psicología.

El cambio de conducta sigue unos principios básicos que se aplican a diversos problemas y grupos. Necesitamos un objetivo claro y una comunicación honesta y positiva. Ambos puntos pueden y deben acompañarse mutuamente para lograr una reducción a gran escala en la violencia contra los animales. Con el auge del veganismo en la sociedad y el apoyo ético y científico que lo avala, ahora más que nunca tenemos la oportunidad de conseguir un gran cambio. Necesitamos aprovechar esta oportunidad animando de manera explícita a los demás a que se hagan veganos y apoyando los pasos hacia ese objetivo.


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Pienso que el enfoque del profesor Casey Taft es muy acertado al centrar el énfasis tanto en la ética como en la psicología. Al contrario de lo que parecen opinar algunos activistas, otros entendemos que es importante que nuestro activismo se ajuste a los principios éticos, así como también tener en cuenta el impacto psicológico que causa en las personas. Hay estudios que apuntan a que apelar a valores morales ayuda a motivar una modificación en la conducta. Por esto, la psicología clínica puede servirnos de gran ayuda para mejorar nuestro activismo, en tanto que nuestro objetivo es generar la reflexión y el cambio de comportamiento en la gente.

8 de febrero de 2016

«El mal uso del término *efectividad* en el activismo animalista»

Tenerife Vegano

En este nuevo artículo del psicólogo, terapeuta y profesor Casey Taft, que he tenido la oportunidad de leer y traducir, se analiza la propaganda bienestarista sobre el tema de la *efectividad* desde el punto de vista científico. Continúa así con el mismo tema desarrollado en su anteriores ensayos, en los que exponía con pericia el uso fraudulento por parte de los grupos bienestaristas de conceptos científicos para intentar presentar su forma de hacer activismo como la más *eficaz* sin ninguna evidencia objetiva y comprobable que demuestre semejante afirmación.

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El mal uso del término 'efectividad' en el activismo animalista

Casey Taft


Noviembre 2015


 
Desde hace un tiempo es habitual ver el término 'efectividad' pronunciado a menudo en los foros animalistas. Sobre todo lo he visto en quienes afirman que es más efectivo pedirle a la que gente que reduzca su participación en la explotación animal en lugar de eliminarla. En otras palabras, ellos afirman que no es efectivo pedirles a los demás que sean veganos.

Como ejemplo, este reciente artículo de Tobias Leenaert que comienza con la siguiente premisa

«Asumamos por un momento que pedir cualquier otra cosa menos que veganismo es inmoral —y que el veganismo es la base moral. Sin embargo, vamos a suponer al mismo tiempo que pedir "algo menos que veganismo" conduce a una mayor reducción de la muerte y el sufrimiento animal. En ese caso ¿qué deberíamos priorizar: la moralidad de nuestro activismo o su impacto? En otras palabras, debemos —asumiendo que sabemos que esto es seguro— usar un mensaje menos efectivo porque creemos que debe ser un mensaje moral?»

El resto del artículo continúa con esta premisa hipotética de que pedir a los demás que reduzcan su consumo de animales es más efectivo que pedirles que se hagan veganos. El problema es que no existe evidencia científica publicada —o siquiera alguna investigación no publicada que yo conozca— que indique que eso es más efectivo, y se trata de una muy cuestionable especulación acerca de lo que sería más efectivo, la cual en mi opinión contradice lo que los psicólogos clínicos conocen desde hace tiempo acerca de promover un cambio de conducta.

Ha habido una proliferación de estudios sesgados sin publicación ni revisión por pares que he criticado recientemente por ser pseudociencia. Lo más preocupante acerca de esa literatura es que la conclusión tiende siempre a coincidir con el método elegido por las organizaciones animalistas, lo que sugiere que que debemos pedir a los demás que simplemente "reduzcan" su explotación de animales, aunque los datos no avalan dicha conclusión. De hecho, en uno de esos estudios los datos indican justo lo contrario: que promover el veganismo conduce al mayor cambio a largo plazo.

También hay grupos de Facebook que promueven el activismo "eficaz". En estos foros, quienes promueven el veganismo como una cuestión de justicia son habitualmente rechazados y los que prefieren tratar el veganismo como una dieta son los que dominan y suelen estar de acuerdo en que hay que promover el reducetarianismo. En cualquier caso, no hay datos publicados y revisados que fundamenten sus proclamas sobre la "eficacia".

Otros grupos como Animal Charity Evaluators supuestamente ayudan a quienes desean donar dinero a una organización animalista y les indican que organizaciones son más "efectivas". Según su declaración de intenciones:

«La misión de ACE de encontrar y promover las oportunidades más efectivas para mejorar las vidas de los animales es lo que dirige nuestro programa de investigación. Buscamos comprender la diversidad del activismo animalista a un nivel básico para así identificar aquellas áreas que son más prometedoras. Procedemos a llevar a cabo una investigación profundas sobre las acciones y las organizaciones dentro de esas áreas, para así identificar cuáles poseen una mayor evidencia de eficiencia.»

Si bien se trata de un objetivo loable, el problema es que no existe ninguna evidencia científica medible y revisable que indique que cualquier organización es más efectiva que otra. De este modo nos encontramos con un escenario de 'basura entra, basura sale' en el que las conclusiones expuestas tienen una validez cuestionable debido a que los datos usados para establecer la efectividad son inexistentes o ausentes. Y de nuevo, los grupos que promueven el veganismo como un asunto de justicia social no han sido incluidos en la lista de evaluación.

El panorama que se descubre a partir de todo lo anterior es que al parecer estas proclamas de 'eficacia' están intentando apoyar la idea de que debemos evitar pedir a los demás que se hagan veganos. Tenemos que tener claridad de mente ante el origen de semejantes proclamas. Si los grupos de activismo animalista pueden afirmar que su promoción del reducetarianismo es 'efectivo' entonces pueden actuar sin molestar a sus clientes. En otras palabras, ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Pueden persuadir a todo el ámbito animalista para que crea que su activismo es eficaz mientras que consiguen más y más dinero por parte de los no-veganos agradecidos de que no les pidan que se hagan veganos.

Yo no pretendo estar en posesión de ningún conocimiento profundo sobre el verdadero motivo por el que se produce este mal uso del término 'efectividad' en el ámbito animalista, pero sí puedo asegurar que esto no ayuda a los animales. Si queremos hablar sobre la efectividad, debemos llevar a cabo ensayos clínicos controlados y aleatorios para determinar realmente cuáles son los métodos más efectivos. Los recursos y los métodos de investigación ya están ahí. Sólo necesitamos que los grupos activistas empleen su dinero en su lugar de sus palabras si quieren hablar sobre eficacia. Debemos realizar estudios honestos y rigurosos sobre el activismo animalista o debemos dejar de hablar de efectividad.

También debemos tener en cuenta las limitaciones de los métodos de estudio. Por ejemplo, sería posible demostrar que una forma de activismo se asocia con mayores reducciones a corto plazo del consumo de carne y lácteos en determinados individuos, pero esto no nos dice nada acerca de que estos individuos se hagan veganos a largo plazo. Posibilitar que haya veganos de por vida debe ser nuestro objetivo en tanto que esto es lo que permite la mayor minimización de nuestro daño hacia los animales. Más aún, si continuamos promoviendo la noción de que es aceptable explotar a los animales moderadamente, estaremos fallando en desafiar las normas sociales que permiten la existencia de la explotación animal en sus diversas formas, asegurando así que jamás termine el uso de los animales.


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Con la ayuda del análisis del profesor Taft comprobamos lo que ha sucedido: los propios bienestaristas crean organizaciones que dicen servir para evaluar el activismo pero cuya verdadera intención es poder darse premios a sí mismos alegando que ellos son los activistas más *eficaces* pero sin ninguna evidencia real que lo pruebe. Nos encontramos pues ante un fraude. Por desgracia, mentir y engañar es un comportamiento normal en personas que creen que el fin justifica los medios.

18 de diciembre de 2015

«Pseudociencia en el Movimiento Animalista»



Este artículo del profesor Casey Taft es una continuación de otro artículo anterior titulado «El Activismo Animalista Y El Método Científico» en el que explicaba cómo los grupos bienestaristas manipulan los datos para intentar forzarlos a que encajen sus ideas. En esta entrada veremos como esta deshonestidad no es un caso puntual sino que parece ser algo sistemático de esos grupos.

La supuesta "ciencia" que las organizaciones bienestaristas están promoviendo para intentar justificar su forma de actuar no es tal ciencia. No es ciencia sino pseudociencia. Yo diría que ellos quieren hacer creer a la gente que su activismo reformista es más efectivo que el activismo de los abolicionistas veganos, para así conseguir su apoyo y, sobre todo, su dinero.

No cabe duda de que debemos introducir el método científico en el análisis de nuestro activismo para poder valorar y mejorar su eficacia. Pero antes, sería necesario comprender la diferencia entre la ciencia real y la estafa pseudocientífica que los bienestaristas están difundiendo. 

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«Pseudociencia en el Movimiento Animalista»

Casey Taft, PhD


Expuse anteriormente mi análisis acerca de una investigación en la que Humane Research Council [ahora renombrada Faunalytics] malinterpretaba los datos para intentar defender la idea de que debemos promover que la gente reduzca su consumo de carne en lugar de promover el veganismo. Tal y como señalé, sus datos apuntaban justo lo contrario de lo que manifestaban en sus conclusiones e indicaban que debemos promover el veganismo en lugar del "reducetarianismo". Otros fallos del estudio radicaban en la ausencia de hipótesis testables basadas en una teoría y que habían maldefinido el veganismo y lo consideraban como una dieta en lugar de una posición ética contra el uso de animales. Además, no habían dispuesto sus hallazgos a la revisión por pares, lo cual es un práctica estándar en la comunidad científica.

Así que cuando vi que otro grupo, el Humane League Labs, ha publicado un reciente estudio que de forma similar concluye que debemos animar a la gente a reducir su consumo de animales en lugar de eliminarlo completamente, me mostré escéptico al respecto. Leí el informe completo, por supuesto, para comprobar si sus datos coincidían con sus conclusiones. Tal y como sospechaba, no fue así.

La premisa de este estudio ya la hemos visto antes. Ellos repartieron propaganda que "trataba sobre la crueldad de las granjas industriales y los beneficios para la salud de eliminar los productos animales de nuestra dieta". Después, los autores repartieron ocho planfletos diferentes que exponían varias cuestiones: algunos animaban a lectores a "comer vegano"; otros animaban a "comer vegetariano"; otros animaban a "comer menos carne"; y otros animaban a "reducir o suprimir" la carne y otros productos animales.

Al igual que en el anterior estudio que critiqué, aquí también hay serios problemas teóricos y metodológicos. De nuevo, el mayor problema respecto de este estudio es que el veganismo no está apropiadamente presentado. Un mensaje vegano no se enfoca sólo en las "granjas industriales" sino que discute la moralidad de utilizar a los animales en cualquier forma. Tampoco se enfoca en la salud. Por tanto, si los autores quieren sacar inferencias sobre el mensaje vegano y su efectividad, entonces deberían referirse al verdadero mensaje vegano.

No voy a analizar los problemas metodológicos en detalle pero el enfoque utilizado no se podría considerar aceptable si fuera sometido científicamente a una revisión por pares. Los principales problemas incluyen un bajo nivel de respuesta en el seguimiento [menos de la mitad] y la ausencia de contabilidad de los datos faltantes [esto es: análisis de datos incompletos]; la confianza en "la calificación por puntos" que es un enfoque claramente débil en el análisis de datos; una falta de claridad acerca de cómo fue la selección aleatoria de los participantes; y una cantidad de grupos desequilibrada.

Sin embargo, lo más preocupante es cómo los datos fueron malinterpretados de manera coincidente con la visión de este grupo. Los que estaban en el grupo de "control" redujeron su consumo de carne y lácteos en mayor medida que los otros grupos. Más aún, los únicos hallazgos estadísticamente significativos fueron aquellos que demostraban que los que estaban en el grupo de control reducían su consumo en mayor medida que quienes recibieron diferentes mensajes. En otras palabras, el único resultado "significativo" a partir del análisis de datos es que los individuos reducen su consumo de carne y lácteos en mayor medida cuando no se les anima a cambiar nada que cuando se les anima a hacer alguna clase de cambio en su consumo. Estos resultados contraintuitivos sugieren que los problemas metodológicos que anteriormente analicé conllevan que todos los datos obtenidos sean cuestionables. En definitiva, los resultados no tiene sentido, y es razonable mostrarse escéptico sobre que podamos sacar algo en claro de todo esto.

Los autores, por otro lado, han interpretado estos resultados que no tienen significado estadístico de forma que concluyen que el mensaje "reduce o suprime" la carne y otros productos animales "sería el enfoque más efectivo" para conseguir que la gente reduzca su consumo de productos animales. Estas conclusiones son injustificadas de acuerdo a los datos actuales, la falta de significado estadístico entre los grupos [excepto por las diferencias mostradas en aquellos que no recibieron ningún mensaje y que fueron los que más redujeron su consumo], y los problemas metodológicos que ponen en cuestión la validez de los datos.

La pseudociencia es "una afirmación, creeencia, o práctica que es presentada como científica pero que no se ajusta a la metodología científica válida, carece de evidencia que la apoye, no puede ser probada de forma estable, y demás carencias de tipo científico." Cuando una organización realiza un estudio y malinterpreta datos erróneos para adecuarlos a su tipo de activismo, está incurriendo en la pseudociencia. Esta clase de prácticas parecen ser demasiado comunes en el ámbito animalista, lo cual es decepcionante y potencialmente peligroso. Medios informativos y otras organizaciones difunden las conclusiones de este estudio asumiendo que son válidas. Las organizaciones que llevan a cabo esta clase de trabajo pueden afirmar falsamente que su forma de trabajar está "basada en la evidencia". Es potencialmente dañino para los animales promover la idea de que una forma de activismo es más efectiva que otra basándose en estudios profundamente sesgados y erróneos. Podemos y debemos hacerlo bastante mejor que esto.

Texto original en inglés: 
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Mi interpretación sobre lo que ha sucedido es la siguiente: muchos bienestaristas dejaron de consumir animales por estar en contra del sufrimiento y se autodenominaron 'veganos', pensando que el veganismo era una simple dieta o estilo de vida. Pero ahora se dan cuenta de que el veganismo como principio ético es lo contrario de lo que ellos defienden —ellos están a favor de la explotación animal si es para acabar con el sufrimiento— y por eso difunden propaganda para desacreditar la idea de que consideremos el veganismo como un principio moral y favorecer la distorsión de su significado original.

24 de noviembre de 2015

«El Activismo Animalista y el Método Científico»


Este texto es el primero de una serie de artículos que tratan acerca de la efectividad del activismo basada en la evidencia. Su autor es el profesor Casey Taft, especialista académico en psicología, quien amablemente me ha dado su aprobación para traducirlo al español.

El texto forma parte de una respuesta razonada a la propaganda de los grupos bienestaristas que está difundiendo la idea de que promover el veganismo no es la manera más efectiva de conseguir que la gente deje de apoyar la explotación animal y que tratan de adornar su mensaje antivegano con referencias pseudocientíficas que carecen de evidencia probada.
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«El Activismo Animalista y el Método Científico»

Casey Taft 

Diciembre 2014

Como alguien que ha dedicado su carrera a estudiar y practicar el método científico tanto como autor como editor responsable de determinar la aceptación o el rechazo para la publicación, estoy sorprendido por la falta de respeto al método científico en el activismo animalista. Esto sucede en la preparación de estrategias, su evaluación y la interpretación de tales estrategias. Aquí discuto un estudio recientemente publicado [Humane Research Council Study of Current and Former Vegetarians and Vegans"] y la manera en que esa investigación no se ajusta al método científico establecido.

Algunos recientes estudios en esa misma línea han sido difundidos y he observado que hay activistas que han adoptado un cambio de enfoque como resultado. Estoy advirtiendo acerca de confiar seriamente en esos estudios como base para preparar el activismo debido a que a menudo no siguen las pautas del método científico y, por tanto, las conclusiones que podemos deducir de ellos son limitadas.

Antes de analizar el estudio de la HRC [Humane Research Council], expongo algunas bases del método científico que son habitualmente ignoradas en la preparación del activismo animalista:

1. Generar una lista de hipótesis testables que estén basadas en una teoría específica o en un modelo conceptual. Si un estudio no aporta predicciones acerca de lo que el análisis de datos debería mostrarnos, entonces las hipótesis no pueden ser testadas y el estudio debe ser considerado exploratorio.

2. Definir y medir operacionalmente los constructos de interés de una forma clara usando definiciones aceptadas.

3. Establecer conclusiones avaladas por el análisis de los datos y no ir más allá de lo que señala la evidencia.

4. Enviar la investigación a un proceso de revisión por pares en el que otros expertos del mismo campo puedan evaluar y asegurar que la investigación es científicamente correcta y no sesgada.

Para aquellos que no estén familiarizados con el estudio de HRC, se trata de un estudio epidemiológico sobre 11.000 sujetos para comprender los factores que llevan a alguien a adoptar una dieta vegetariana o una vegana a largo plazo. Para propósitos del análisis estadístico, los 'veganos' —queriendo referirse a aquellos que adoptan una dieta exclusivamente vegetal— y los vegetarianos fueron agrupados juntos. El principal hallazgo encontrado fue que había cinco veces más personas que habían abandonado la dieta vegetariana y la vegana que las que seguían con ellas actualmente. Lo cual sugiere que la adhesión a ese tipo de dietas es mínima y problemática.

Basándose en una serie de análisis que comparan a esos dos grupos de personas, los autores extraen una serie de conclusiones entre las que incluyen que debemos hacer un énfasis en la reducción del consumo de animales –en vez del cese completo– y que debemos centrarnos más en el cómo se aplica el vegetarianismo y el veganismo –en vez del porqué del vegetarianismo y el veganismo.

Ahora vamos a repasar las bases del método científico que expuse anteriormente para ver como se aplicarían a ese estudio.

Generar una lista de hipótesis testables que estén basadas en una teoría específica o en un modelo conceptual. Los autores no presentan hipótesis específicas y no muestran sus predicciones antes de realizar el análisis. Por tanto, no sabemos lo que pretenden demostrar al comienzo el estudio y la interpretación de los resultados debe ser tomada con precaución.

Definir y medir operacionalmente los constructos de interés de una forma clara usando definiciones aceptadas. El veganismo en este estudio no fue definido según la definición aceptada por la Vegan Society

«El veganismo es una filosofía de vida que excluye, hasta donde sea posible y práctico, todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales ya sea para alimentación, vestimenta o cualquier otra finalidad»

Los autores definen el veganismo como si fuera una dieta pero el veganismo no es una dieta. Más aún, los veganos y vegetarianos fueron agrupados como iguales a pesar de que en realidad se trata de dos grupos muy diferentes respecto de sus motivaciones sobre el rechazo al uso de animales.

Si se hubiera asumido las definiciones correctas de vegano y de vegetariano en el análisis sobre la permanencia de una dieta sin carne, estoy seguro de que los veganos habrían mostrado un índice muchísimo más alto de continuidad que los vegetarianos. La conclusión a partir de este análisis sería que debemos promover directamente el veganismo en lugar de estadios intermedios respecto de ese objetivo.

Establecer conclusiones avaladas por el análisis de los datos y no ir más allá de lo que señala la evidencia. Curiosamente, las conclusiones esgrimidas por los autores acerca de que debemos preferir un enfoque centrado en reducir el consumo de carne –en oposición a abolir su consumo– y en el "cómo" llevar a cabo una transición a una dieta sin carne –en oposición al "por que"– parecen alejarse considerablemente de lo que los resultados muestran en realidad. Las variables más importantes que determinan por qué alguien permanece vegano o vegetariano se referían a razones relacionadas con los derechos animales, el medio ambiente, o la justicia social. Más concretamente, aquellos que indicaron que seguían una dieta vegetariana o una vegana debido a 'proteger a los animales', 'sentimientos de disgustos respecto de la carne y los productos animales', 'preocupación por el medio ambiente', y 'la justicia social y el hambre en el mundo' eran precisamente los que mantenían indefinidamente su dieta sin carne. Un análisis separado mostró que el principal desafío para mantener una dieta sin carne entre los participantes del estudio era que ellos no veían el vegetarianismo o el veganismo como parte de su identidad.

A través de todos los análisis expuestos, las variables que se refieren a la empatía con otros fueron las que mostraron una mayor conexión con la continuidad de una dieta sin carne que aquellas referentes a la salud, el gusto, la influencia social, las creencias religiosas/espirituales, la moda, o los antojos. Cuando lo hacemos por los animales, estamos más lejos de volver a consumir productos animales. En otras palabras, el estudio sugiere que debemos promover el veganismo según su definición establecida de evitar hacer daño a los animales. Y debemos motivar a la gente a que se identifique como vegana y elimine los productos animales de sus vidas. En definitiva, los resultados sugieren que debemos enfocarnos en el porqué del veganismo –terminar con la explotación sobre los animales–, poner un mayor énfasis en animar a otros a que eviten hacer daño a los animales –en lugar de reducir su consumo de carne– y trabajar por incrementar la identificación con el veganismo –en lugar de debilitarlo.

Enviar la investigación a un proceso de revisión por pares en el que otros expertos del mismo campo puedan evaluar y asegurar que la investigación es científicamente correcta y no sesgada. Si el estudio de HRC hubiera sido revisado científicamente, al menos algunos de los puntos que he señalado habrían sido notificados y los autores habrían tenido que responder a cada uno de ellos en un documento corregido –e incluso haberlo rehecho– para que pudiera ser publicado. El proceso de revisión por pares es lo que aporta legitimidad a un estudio y demuestra que supera un cierto umbral de mérito científico, ayuda a eliminar el impacto que la parcialidad del investigador haya podido tener sobre la interpretación de los resultados, y contribuye a mejorar la ciencia en general. Reconozco que hay limitadas opciones de publicación para un estudio de esta naturaleza en revistas científicas, aunque debemos encontrar una forma más científicamente rigurosa de revisar estos trabajos para que puedan ser considerados eficaces.

Está claro que los datos mostrados aquí son potencialmente evaluables y pueden ayudarnos a responder cuestiones importantes. El valor de estos esfuerzos puede ser reforzado si las cuestiones e interpretaciones se sometieran a un escrutinio riguroso y a la respuesta por parte de otros en las comunidad científica y vegana. Es importante para quienes hacemos activismo por los animales que leamos investigaciones comprendiendo que la investigación es un proceso humano y que debemos ser conscientes de sus limitaciones.

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