12 de julio de 2018

Bibliografía básica


A lo largo de los años, me han pedido en numerosas ocasiones una lista de artículos y libros sobre filosofía moral y ética animalista, así que he pensado que sería de interés general publicar una concisa bibliografía en el blog. La lista va ordenada de manera cronológica porque el pensamiento filosófico se desarrolla de forma secuencial. Pero, antes de proceder, debo aclarar unos puntos acerca de esta lista.

Primero; esta bibliografía no pretende ser exhaustiva sino que se limita a los textos que bajo mi perspectiva considero más importantes y necesarios, y no a todos los que existen. Segundo; se restringe a textos escritos o traducidos al español, ya que me dirijo principalmente a personas que no pueden o no desean manejar documentación en otros idiomas. Tercero; no incluyo textos publicados en este blog sino sólo textos alojados en páginas externas.

Para complementar esta bibliografía sugiero consultar esta entrada sobre el 
especismo, que incluye una selección de textos específicos sobre el especismo, así como la recopilación de documentos sobre la historia del veganismo y también las traducciones de autores que he publicado en el blog, como las de Tom Regan. También recomiendo consultar la lista bibliográfica elaborada en su propio blog por Igor Sanz.


BIBLIOGRAFÍA BÁSICA SOBRE FILOSOFÍA MORAL

Esta obra canónica de la filosofía moral es la que comienza el racionalismo moral contemporáneo. A pesar de haber sido escrita hace varios siglos ya, se puede seguir leyendo directamente sin demasiada dificultad. Además, se han publicado diversos estudios introductorios que ayudan a entender mejor el contexto. La idea de que la ética sólo puede y debe fundamentarse en la razón se remonta por lo menos a Sócrates pero es en Kant donde alcanza su adultez intelectual.

El origen del conocimiento moral - Franz Brentano [1889]

Este brevísimo ensayo aporta algunas nociones importantes para comprender la conexión esencial entre racionalidad y moralidad. Brentano explica que el soporte de los conceptos morales es de naturaleza lógica. La actual lógica deóntica encuentra aquí su raíz filosófica.

Principia Ethica - G.E. Moore;[1903]

Creo que no es fácil encontrar una obra escrita en el mismo siglo que tenga tanta relevancia como la de Moore. Pienso que no es posible comprender bien de qué trata filosóficamente la ética sin conocer esta obra. Conceptos tan importantes como son el bien, el valor intrínseco o la falacia naturalista, son expuestos por Moore con particular brillantez. La idea de que las categorías morales tienen una realidad autónoma, y la de que el fin no justifica los medios, le deben mucho al trabajo de Moore.

Lo correcto y lo bueno W.D. Ross [1930]

Ross es discípulo de Moore y continúa su trabajo analizando la definición de los conceptos utilizados en filosofía moral; dentro de lo que se conoce como tradición analítica. Como punto peculiar, hay que reseñar que Ross reflexiona en algunos apartados sobre la moralidad de nuestro trato sobre los animales. Un tema ignorado por la gran mayoría de moralistas anteriores, con la excepción de Leonard Nelson, quien también suscribe el racionalismo moral y dedica parte de su obra a argumentar que los animales deben ser sujetos de consideración moral y no simplemente objetos de compasión.

La posibilidad del altruismo - Thomas Nagel [1970]

El movimiento racionalista estuvo varias décadas aletargado quizás en parte debido a acontecimientos trágicos como el auge del fascismo, la guerra mundial o la preminencia de otras corrientes como el marxismo, el positivismo o el existencialismo, que son muy poco amigas del racionalismo moral. Si embargo, en el último tercio del siglo empieza de nuevo a rebrotar de la mano de autores como Thomas Nagel, quien trata de aportar nuevos argumentos para explicar cómo es posible fundamentar la moralidad exclusivamente desde la razón sin tener que depender de los sentimientos o de entidades externas como la religión, la tradición o las costumbres sociales.

 Compendio de ética - Varios autores [1995]

Se trata de una enciclopedia de términos morales. Es adecuada para poder formarse una idea sencilla de las nociones y doctrinas que pertenecen al universo teórico de la ética, aunque obviamente insuficiente para poder entender bien de que trata cada categoría. Nos puede servir como bosquejo o esquema para empezar a estudiar la filosofía moral pero no mucho más.

Ética - Adela Cortina y Emilio Martínez [1996]

Tal vez sea la mejor obra escrita en español de introducción a la filosofía moral. Adopta una perspectiva de exposición enfocada en los conceptos más que en los pensadores concretos o las corrientes de pensamiento. Sus autores son dos profesionales de la enseñanza y esto se nota mucho en su tono didáctico. Está dirigida a estudiantes universitarios pero puede resultar accesible a cualquier persona interesada que tenga estudios básicos. Me parece una lectura imprescindible.

Las Fuentes De La Normatividad - Christine Korsgaard [1996]

Por si acaso alguien creía que el pensamiento de Kant formaba parte de un pasado olvidado, la profesora Christine Korsgaard viene a recordarnos que el legado kantiano está más vivo como nunca y que sólo el racionalismo puede aspirar a construir una ética universal sostenida por razones objetivas que son comprensibles y asumibles por cualquier agente racional. Korsgaard ha dedicado su carrera intelectual a revisar y actualizar la doctrina ética de Kant a la época moderna; incluyendo la propuesta de que la comunidad moral debe incluir a los animales como sujetos.

Introducción a la filosofía moral - James Rachels [2003]

El filósofo James Rachels nos ofrece un repaso muy concentrado sobre las diversas escuelas filosóficas contemporáneas que han defendido una teoría moral particular. Su punto fuerte está en incluir el tema de nuestra relación moral con los animales y en su excepcional claridad explicativa. Fue la última obra publicada por Rachels y es el colofón de una vida dedicada a la enseñanza. Es un texto que todos los estudiosos de la filosofía apreciarán mucho. Su punto negativo está en su inclinación definitiva por la doctrina utilitarista. No todo podía ser bueno.

Igualdad y discurso moral - Marcelo Alegre [2005]

El principio de igualdad es la piedra de toque de la ética. Sólo el concepto de valor inherente tiene una relevancia similar. Sin conocer bien de qué estamos hablando cuando hablamos de igualdad en el contexto moral es imposible no caer en la confusión permanente. Apenas tiene sentido introducirnos en ninguna reflexión o discusión sobre la moralidad si no tenemos medianamente claro qué es el principio de igualdad y su importancia fundamental.

Justicia ¿Hacemos lo que debemos - Michael Sandel [2009]

Michael Sandel retoma en su obra la idea de que las diferentes doctrinas políticas tienen una base moral sin la cual no pueden ser comprendidas ni explicadas. Al igual que Ronald Dworkin explicaba que no podemos comprender cabalmente la jurídica [también conocida como el Derecho] sin conocer su raíz moral, el profesor Sandel argumenta que detrás de toda política hay una concepción moral del mundo y que de hecho a menudo las decisiones políticas son una versión extendida de los juicios morales. Se trata de otra obra que selecciono por su deliberado propósito didáctico, lo que la hace accesible al público culto en general interesado por estas cuestiones.


El concepto de dignidad se ha utilizado abundantemente en el contexto moral, pero existe mucha controversia y confusión al respecto. Se ha acusado a este concepto de ser vacuo, impreciso y metafísico en sentido despectivo. Se ha acusado de que se apela a la dignidad para evitar justificar determinados posicionamientos morales. Quizás haya algo de verdad en esto, y en ocasiones podemos comprobar que para justificar la discriminación especista se apela que los humanos poseen dignidad pero los animales no. A pesar de todo, no es cierto que el concepto de dignidad no pueda tener una definición precisa y racionalmente verificable ni que tenga que excluir a los animales, tal y como el profesor Gustavo Ortiz Milllán argumenta en este ensayo.


BIBLIOGRAFÍA BÁSICA SOBRE FILOSOFÍA ANIMALISTA

Tom Regan fue el filósofo animalista más destacado del siglo XX, con la salvedad del utilitarista Peter Singer, y es nuestra referencia intelectual para quienes defendemos una ética de derechos. El pensamiento de Regan es clave para poder comprender a lo que nos referimos cuando hablamos de reconocer que los animales poseen derechos morales. Su obra no surge de la nada sino que forma parte de la tradición racionalista que ya hemos señalado en autores anteriores como Immanuel Kant y G.E. Moore.

En Defensa de los Derechos Animales  - Tom Regan [1983]

El texto canónico de Regan; el más extenso, sofisticado, revisado y ampliado de toda su trayectoria. El resto de sus publicaciones pueden verse como extensiones de este libro. Hay que decir que sólo bajo la perspectiva de Regan se puede hablar correctamente de derechos de los animales. El resto de posiciones teóricas no defiende que los animales tengan derechos. No sólo desde una perspectiva moral sino incluso legal o jurídica. Una cosa es que haya teorías que en efecto defiendan extender la consideración moral para incluir a los animales, pero otra cosa muy distinta es reconocer derechos a los animales. Regan incorpora el concepto de derecho desarrollado por Ronald Dworkin para explicar lo que particulariza a una ética de derechos frente al resto de teorías.

Comunidad moral y derechos de los animales - Steven Sapontzis [1985]

Sapontzis explica en este ensayo que los diversos requisitos básicos que se alegan como argumentos para justificar la consideración moral por los seres humanos, o son racionalmente inválidos o necesariamente deben servir para incluir a otros animales. Dicho de otro modo, si alguien alega que respetar a los humanos, y tener en cuenta sus intereses, se justifica en base a que son seres racionales, este requisito no puede valer para todos los humanos, pues hay humanos que carecen de racionalidad. Por otro lado, hay animales que poseen una cierta racionalidad. Además, si tenemos consideración por humanos no es sólo por su racionalidad sino porque pueden sentir, sufrir y tener deseos; una capacidad de la que disponen otros animales. Estas graves deficiencias de la posición antropocéntrica ha sido evidenciada en numerosos ensayos.

Animales, propiedad y bienestarismo legal - Gary Francione [1994]

No será ninguna sorpresa para el lector habitual de este blog encontrarse con el profesor Gary Francione. La relevancia de los primeros trabajos filosóficos de Francione parte de su condición profesional de jurista. Francione se da cuenta de que el sometimiento de los animales como propiedades de los humanos ha pervertido radicalmente nuestra visión sobre ellos. De este modo, para poder entender y resolver la violencia que infligimos a los animales debemos analizar la forma en que la cosificación e instrumentalización de los animales ha penetrado en todos los ámbitos humanos y en particularmente en el ámbito jurídico, que es un reflejo de las creencias y costumbres socialmente asumidas.

Lluvia Sin Truenos Gary Francione [1996]

Nos encontramos con una obra notablemente polémica y muy difundida entre activistas animalistas, en gran parte debido a que trata sobre el propio activismo animalista. Su autor denuncia que el movimiento animalista ha rechazado la teoría de los derechos —a pesar de que en sus discursos hable retóricamente de "derechos de los animales"— para inclinarse por la teoría bienestarista de Peter Singer. Asimismo, el movimiento animalista se ha corporativizado de forma que está dirigido por organizaciones empresariales que promueven reformas menores de la explotación animal en lugar de defender la abolición de esta explotación.

El error de Bentham (y de Singer) Gary Francione [1999]

Este ensayo pretende refutar la concepción bienestarista de que los animales carecen de un interés genuino en continuar viviendo. El bienestarismo sostiene que a los animales sólo les importa gozar de un cierto bienestar pero que no les importa si los utilizamos o los matamos. Gary Francione, en oposición a Bentham y a Singer, argumenta que todos los seres dotados de sensibilidad poseen un deseo intrínseco de evitar la muerte y proteger su propia supervivencia, aparte de su interés en disfrutar de un bienestar.

Una concepción inherentista de los animales Priscilla Cohn [1999]

Junto con el principio de igualdad, la noción de valor inherente articula la visión moral del mundo. Todas las filosofías morales, por muy distantes que sean entre sí, incorporan esta noción. La filósofa Priscilla Cohn explica en este artículo que debemos reconocer un valor inherente a los animales y que sólo de esta forma podemos pretender superar la violencia que ejercemos sobre ellos sistemáticamente; derivada del hecho de haber considerado a los animales en función del valor instrumental que tienen para nuestros propósitos.

Las mujeres y los animales - Anna Charlton [1999]

Creo que no es necesario un análisis muy profundo para percibir que la opresión sobre los animales posee algunas características muy similares a la opresión sobre las mujeres. La profesora Anna Charlton argumenta que la subordinación de las mujeres a los varones ha sido justificada bajo ideas muy parecidas a las que se esgrimen para intentar justificar nuestra dominación sobre los animales. Además, argumenta Charlton que sólo la teoría de derechos puede dotarnos de un cuerpo teórico que logre emancipar a los animales y proteger sus intereses.

Introducción a los Derechos Animales Gary Francione [2000]

Este libro tiene un valor especial para mí. Fue una lectura que me causó una impresión muy honda desde la primera vez que lo leí. Es de esos libros que te provoca un cambio de mentalidad. Se podría decir que es mi referencia para valorar el resto de manuscritos. No es un texto perfecto pero su gran calidad intelectual le otorga un puesto privilegiado en la bibliografía animalista. Se trata probablemente del libro más indicado para personas que ya tienen conocimientos básicos sobre esta cuestión. Si estuviera obligado a elegir un libro sobre ética animalista, y sólo un libro, escogería sin duda esta obra.

Eterna Treblinka Charles Patterson [2002]

El historiador Charles Patterson expone las terribles analogías entre la opresión sobre los animales y la opresión sobre seres humanos. La domesticación de animales fue un método de sometimiento que sirvió de modelo para la esclavitud de seres humanos y el patriarcado. Así también, el especismo sirvió de precedente para el machismo y el racismo. Entre otros ejemplos, Patterson menciona que en Mesopotamia comenzaron a usar los mismos términos para designar a los esclavos y a los animales domesticados, porque a los humanos esclavizados se les trataba igual que a los animales domesticados.

Nosotros, los animales - Marc Bekoff [2003] 

Marc Bekoff es un biólogo especializado en etología que ha publicado abundante literatura académica sobre la conducta de los animales. En su obra, Bekoff conjuga la ciencia con la ética; la investigación naturalista con la defensa de los animales. El propósito de Bekoff es que conozcamos mejor a los animales y aprendamos a verlos como individuos que tienen una vida subjetiva y no como simples ejemplares de una especie o como parte de un ecosistema. Por desgracia, muy pocos de sus trabajos han sido traducidos al español. Pienso que los lectores que busquen una perspectiva científica del animalismo disfrutarán mucho leyendo a Bekoff.

Derechos animales y ética medioambiental - Tom Regan [2004]

Existe la creencia de que la posición animalista en general, y la teoría de los derechos animales en particular, no puede ofrecer un planteamiento que nos permita analizar los problemas medioambientales y nuestras relaciones con los ecosistemas para encontrar soluciones a la crisis ecológica que enfrentamos. En contra de esa creencia, el profesor Tom Regan argumenta en este ensayo que la filosofía de los derechos animales no es ajena a la cuestión medioambiental y que de hecho puede arrojar una luz sobre nuestros fallos que otras posiciones ni siquiera han advertido.

Jaulas Vacías - Tom Regan [2004]

El propio Tom Regan consideraba que su obra canónica, que reseñé algo más arriba, podía ser demasiado densa para el público normal, así que se decidió a escribir un texto que fuera accesible para lectores no iniciados en filosofía. Puede servir como una introducción más amena al pensamiento de Regan. El libro incluye una gran parte dedicada al activismo, por lo que parece específicamente dirigido a los animalistas y no tanto a la gente en general.

Un derecho para todos - Gary Francione [2005]

Todos estamos en contra de la esclavitud... excepto cuando se trata de los animales. En consonancia con el mensaje de su trayectoria anterior, el profesor Francione nos ofrece este breve artículo divulgativo publicado en medios generalistas para hacernos reflexionar sobre la situación de esclavitud a la que hemos sometido los animales. Francione defiende que debemos reconocer al menos un derecho fundamental a todos los seres sintientes: el derecho a no ser propiedad de los humanos.

La extensión de la comunidad moral en Schopenhauer - Encarnación Ruiz [2007]

Arthur Schopenhauer es el filósofo de la compasión y en su obra pueden encontrarse puntuales reflexiones dedicadas al sufrimiento de los animales. Así, el ensayo de Encarnación Ruiz explica que es perfectamente posible construir un pensamiento animalista a partir de la filosofía schopenhaueriana. No obstante, no encontraremos aquí un seguidismo apologético del pensador alemán sino una serie de observaciones críticas que pretenden mostrar tanto sus virtudes como defectos a hora de reflexionar moralmente sobre los animales y nuestra relación con ellos.

Por encima de su cadáver - Bob Torres [2007]

Ya dediqué en el blog una reseña crítica sobre este libro, que pueden leer clicando aquí, así no diré mucho al respecto. Sólo aviso que si eres marxista, anarquista de izquierdas, o ecosocialista, este libro te hablará en un lenguaje que encontrarás muy familiar. Si tienes un pensamiento de derechas, este libro te espantará como el ajo a los vampiros.

Utilitarismo y bienestarismo  - Ana María Aboglio [2007]

Ana María Aboglio es una de las primeras pensadoras en español sobre la cuestión animalista. En sus textos encontraremos una perspectiva que se aleja de la corriente dominante en otros autores animalistas, que se centran en las condiciones en que explotamos a los animales. Aboglio analiza los defectos que tiene la concepción bienestarista respecto de los animales, que se origina en la doctrina del utilitarismo, y su incapacidad para reconocer a los animales como sujetos de derechos.

Animales: ¿propiedad o personas? - Gary Francione [2009]

Muchos autores opinan que es posible incluir de manera justa a los animales en la comunidad moral sin tener que identificarlos como personas. Muchos consideran que el concepto de persona debe ser reservado para los humanos o si acaso también para animales que tengan características cognitivas muy cercanas al promedio del adulto humano en plenas facultades. Gary Francione no está de acuerdo con ese postulado. Su teoría defiende que todos los seres dotados de sensación deben ser reconocidos como personas.

El marxismo y la cuestión de la especie - Renzo Llorente [2013]

El marxismo es una teoría muy singular pero no ha sido diferente a otras filosofías en el hecho de haber ignorado y excluido a los animales. El marxismo es tan antropocéntrico como las posiciones más opuestas y diferentes a él. Sin embargo, Renzo Llorente argumenta que las categorías teóricas del marxismo permiten fácilmente identificar la situación de los animales como una injusticia y que en verdad no hay ningún obstáculo insalvable para desarrollar un marxismo animalista.

Come con conciencia - Anna Charlton y Gary Francione [2014]

Este librito responde de forma ordenada y didáctica a todas las principales cuestiones planteadas acerca de lo que supone rechazar el uso de animales para alimento; abarcando diferentes puntos de vista: ético, nutricional, medioambiental. Por esto se trata quizás el texto más completo en su perspectiva que podamos encontrar sobre este tema específico. El objetivo del libro es demostrar argumentativamente que el rechazo a la utilización de animales es la única conclusión racional a la que podemos llegar si aceptamos que los demás animales no son cosas y poseen un valor moral, y que además ese rechazo no conlleva perjudicar nuestra salud y calidad de vida sino que incluso puede mejorarla.

En defensa de los animales - Matthieu Ricard [2014]

Si alguien me preguntara cuál obra recomendaría para alguien que apenas sabe nada sobre animalismo, creo que le indicaría este libro. El texto de Ricard evidencia que su autor se ha documentado en profundidad y ha logrado construir un manual básico que aporta un panorama a nivel general sobre el problema moral en nuestra relación con los demás animales. Es ideal como introducción para cualquier persona sin tener conocimientos previos sobre filosofía o cualquier otra disciplina. Debo reconocer que me sorprendió gratamente su lectura, porque me imaginaba algo muy diferente a lo que me encontré.

Veganismo. Práctica de justicia e igualdad - Ana María Aboglio [2016]

Tal vez sea el mejor libro escrito en español sobre veganismo porque, entre otros puntos fuertes, explica que el veganismo es un pensamiento ético y no una dieta ni un estilo de vida. Debo aclarar no obstante que yo sólo he leído la primera edición. He puesto la fecha de la tercera, y hasta ahora última edición, por ser la más actualizada, pero no estoy al tanto todavía de los cambios que pudiera incluir esta última. Respecto de la primera, hay algunos defectos como, por ejemplo, el de incluir opiniones de la autora sobre remedios médicos que no tienen relación con el veganismo. Un libro sobre veganismo no es lugar para explicar si tal planta es buena para el reuma, ni menos todavía para hablar sobre infundados perjuicios de las radiaciones del microondas sobre la salud. Incluir opiniones particulares sobre temas ajenos al veganismo es tergiversar el sentido del veganismo. Si digo que, a pesar de todo, éste sería el mejor libro en español sobre veganismo, imaginen lo que pienso de los otros, que aprovechan la etiqueta de veganismo para publicaciones sobre recetas de cocina o sabotajes anarquistas.

Contractualismo y Derechos Animales Mario Orozco y Rebeca Solano [2017]

El blog Difusión Vegana es hermanado de este blog y su pareja de autores han publicado una serie de ensayos de muy alta calidad intelectual. He elegido esta entrada por ser tal vez la más puramente filosófica, aunque podría haber incluido cualquier otra. Orozco y Solano explican concisamente por qué la posición moral contractualista es convergente con la posición animalista, en contra de la idea de que el contractualismo excluye automáticamente a los animales porque ellos no pueden efectuar pactos o contratos con nosotros.

¿Tienen derechos los animales?  - Gustavo Ortiz Millán [2017]

El profesor Ortiz explica que los mismos argumentos filosóficos que sostienen la idea de que los humanos tienen derechos obligarían lógicamente a extender esos mismos derechos a otros animales. La sola diferencia de especie no sostiene una discriminación en este aspecto. El hecho de reconocerles derechos a otros animales añade una dimensión ética que va más allá del simple hecho de reconocerles valor moral. Los derechos son un elemento de protección reforzada que implican que aquellos bienes o intereses protegidos por tales derechos no pueden ser vulnerados ni destruidos por razones instrumentales.

27 de junio de 2018

El día de la bestia



Dentro de unos días, en la celebración conocida como 'Rapa das Bestas' ["El rapado de las bestias"], nos encontraremos de nuevo con otro evento que consiste en una escenificación festiva de la dominación del hombre sobre los demás animales

El acto de dominación es real y ritual al mismo tiempo. Se representa cómo los humanos someten mediante la fuerza a unos animales libres para cosificarlos como instrumentos al servicio de los humanos; para esclavizarlos. Al mismo sometimiento ejercido contra seres humanos que denominamos esclavitud, cuando se trata de otros animales lo denominamos tradicionalmente «domesticación».

La base de nuestra cultura está asentada sobre este principio de dominación antropocéntrica, que considera a los otros animales como objetos, recursos y propiedades de los seres humanos. En nuestra sociedad, a los animales sólo se les reconoce un valor instrumental: son medios para fines humanos. No se les reconoce un valor inherente que impediría que sacrificáramos su individualidad y sus intereses para beneficio de los humanos.

Este festival pertenece a la misma categoría que otras escenificaciones de dominación similares, como la tauromaquia. A pesar de su carácter festivo, no se trata de simple entretenimiento o diversión. El principal propósito y sentido de este tipo de eventos es ensalzar la dominación humana sobre los otros animales e inculcarnos la idea de que los humanos somos superiores a los demás animales y tenemos legitimidad en esclavizarlos para nuestro beneficio.

Muchos animalistas critican el acto porque les parece algo 'cruel' pero no cuestionan la creencia que lo fundamenta: la idea de que los humanos tienen derecho a someter a los otros animales como medios para fines humanos. Por ejemplo, en el blog El caballo de Nietzsche se denuncia exclusivamente la 'brutalidad' en la manera en que los caballos son tratados. Asimismo, un reportaje del periódico The New York Times sobre esta celebración recoge la opinión de Laura Duarte, una militante y candidata del partido animalista PACMA:

«No criticamos lo que hacen sino cómo lo hacen, porque causa un terrible estrés a los animales que viven en la naturaleza y no están acostumbrados al contacto humano»

Más claro, el agua. Es otro ejemplo que muestra que los bienestaristas no cuestionan a la dominación humana sobre los demás animales. Ellos no se oponen a la esclavitud animal. Sólo les preocupa las condiciones en que se realiza esta esclavitud, en tanto que conlleve, a su juicio, un excesivo sufrimiento a los animales. Todo lo demás les resulta secundario o incluso indiferente. En la misma línea se sitúan las organizaciones Libera! y la Fundación Franz Weber proponiendo recientemente regular esta violencia infligida sobre los animales.

En oposición a todo esto, la perspectiva vegana, dentro del contexto de la filosofía de los Derechos Animales, considera que el problema central de estas acciones no está en la forma concreta en que se llevan a cabo, ni tampoco en el sufrimiento que causan, sino que juzga que el hecho mismo de coaccionar a otros animales para nuestro beneficio, y considerarlos como medios para nuestros fines, ya es un error moral fundamental, independientemente de las condiciones particulares en que se ejerza.

Si estamos de acuerdo en que los animales poseen un valor moral inherente entonces la única respuesta coherente que debemos ofrecer ante la injusticia que representa la dominación humana sobre los demás animales es exigir la abolición, y no la regulación, de esta esclavitud. Por supuesto que esta exigencia no tiene obviamente fuerza material si carece del apoyo de la sociedad, y es por esto que nuestra energía debería centrarse en la educación vegana y el activismo social para lograr así que la opinión pública comprenda el grave error moral que es nuestra explotación sobre los animales.


7 de junio de 2018

Nuestra responsabilidad respecto de los animales



¿Tenemos alguna responsabilidad respecto de los animales? ¿Por qué deberíamos tenerla? En el caso de ser así, ¿qué tipo de responsabilidad sería? Mi propósito en este ensayo es el de responder a estas cuestiones en manera razonada y concisa. 

Un concepto central de la ética es el de la responsabilidad moral. Este concepto significa que hay individuos que son moralmente responsables de sus actos: a estos individuos los denominaremos agentes morales. Hay otros individuos que no lo son, por falta de capacidad para razonar moralmente, de comprender las normas éticas y llevarlas a cabo. 

La responsabilidad moral de nuestros actos se define esencialmente por el hecho de que tenemos una conciencia intelectiva desarrollada que nos permite ser conscientes de lo que implican nuestros actos y ser capaces de adecuar nuestra conducta a una serie de normas razonadas que previamente hemos comprendido y asumido. También se fundamenta en el hecho de que somos agentes libres, esto es, tenemos control voluntario de nuestros propios actos y no estamos determinados por factores externos.

Por tanto, de lo que somos responsables es de nuestros actos, porque la consecución de nuestros actos está mediada por nuestra conciencia moral, que nos permite diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal, entre lo que es correcto y es incorrecto, y controlar nuestro comportamiento.

La responsabilidad sólo se puede referir a aquello que razonablemente podemos controlar mediante la voluntad, es decir, a nuestro comportamiento positivo: lo que hacemos con nuestros actos. Por definición, uno solamente puede ser responsable de aquellos actos que causa directamente. La noción de responsabilidad está fundamentada en el principio de causalidad. La causalidad es un proceso formado por hechos relacionados sucesivamente entre sí. No podemos ser responsables de actos que no tienen relación causal con algo que nosotros hayamos hecho deliberadamente.

No somos responsables de sucesos que ocurren sin que nosotros hayamos tenido intervención en ellos. Ciertamente hay actos, como el ayudar a otros que lo necesiten, que podemos realizar motivados por la empatía y que pueden ser moralmente buenos, pero no estamos obligados a ellos por una razón moral —no son moralmente obligados. No todas las acciones que entran dentro de la esfera moral se refiere exclusivamente a deberes u obligaciones.

Obviamente la responsabilidad moral implica que hay algunas cosas que debemos hacer y otras que no debemos hacer, y es por ello que algunas personas pueden considerar esto como algo que nos limita a la hora de actuar. Ciertamente es así, pero no se trata de algo que nos perjudique o vaya contra nuestra personalidad

La ética no es una limitación en el aspecto peyorativo del término. Decir que la ética es una 'limitación' es lo mismo que decir que las matemáticas son una 'limitación' porque estamos obligados a ajustarnos a sus reglas para poder operar numéricamente. Del mismo modo, tenemos que ajustarnos a las normas morales para poder actuar éticamente. Hablar de 'limitación' no explica nada acerca de la veracidad o corrección de ambas disciplinas. La ética parece una limitación sólo para aquellos que no la han comprendido. Para quienes la han interiorizado es una extensión de nuestra propia racionalidad. Las normas éticas provienen de nuestra razón; no desde fuera de nosotros. Bajo esta perspectiva, adecuar nuestra conducta a la racionalidad moral no sería una limitación sino un desarrollo de la personalidad racional.

Hay que tener en cuenta que muchos seres humanos no son agentes morales [por ejemplo: bebés, discapacitados mentales, ancianos seniles] y sin embargo merecen ser reconocidos como miembros de la comunidad moral. No porque sean humanos, lo cual es irrelevante, sino porque son individuos que sienten, sufren y tienen intereses. Esta característica —la sintiencia o conciencia sensitiva— sería común a todos los animales que poseen un sistema nervioso centralizado, y es el único requisito necesario y suficiente para ser reconocido como sujetos de consideración moral. Que otros animales no sean agentes morales no tiene relevancia en lo que se refiere a su consideración moral; sólo lo tiene en lo que se refiere a su responsabilidad moral. Son categorías distintas. Para ser considerado un sujeto de consideración moral es necesario y suficiente con poseer subjetividad, es decir, ser un sujeto o, dicho de otra manera, tener un «yo».

Los animales no humanos debe ser sujetos de consideración moral porque son sujetos. Y asimismo deben ser reconocidos como sujetos de derechos porque tienen intereses. Los derechos protegen intereses y hay derechos fundamentales que protegen intereses que los animales también poseen, sin importar que no sean humanos. Muchos seres humanos no tienen la capacidad de respetar o comprender los derechos de otros, como así sucede en el caso de bebés, niños pequeños, discapacitados mentales, ancianos seniles, pero ellos tienen derechos reconocidos. El reconocimiento de derechos fundamentales a otros individuos no tiene que ver con su capacidad de respetar o entender el concepto de los derechos sino que sólo tiene que ver con el hecho de poseer los intereses que protegen esos derechos.

El filósofo Mark Rowlands propone la categoría de «sujeto moral» para referirse a aquellos animales capaces de un comportamiento moral básico en el sentido de que son capaces de empatía y altruismo. Es razonable deducir que algunos animales pueden ser sujetos morales —igual que lo pueden ser los niños pequeños— pero estos animales que llegan a ser sujetos morales carecen no obstante de responsabilidad moral, por lo que esta categoría no tiene especial relevancia respecto de la cuestión de la responsabilidad que aquí tratamos.

Así pues, deberíamos preocuparnos por el daño que nosotros causamos a los animales. Es nuestra responsabilidad como agentes morales. Infligimos violencia y perjuicios sistemáticos sobre los animales, tanto de forma directa y deliberada —como sucede en el caso de la explotación animal— como de forma indirecta e inintencionada —como sucede, por ejemplo, en el caso del sistema eléctrico. Este daño indirecto, del cual somos responsables, también es imperativo que lo evitemos, aplicando sobre todo medidas de prevención. El daño directo que infligimos en el caso concreto de la explotación animal debemos detenerlo en primer lugar dejando de participar en ello —haciéndonos veganos.

Todos somos responsables de la existencia de la explotación animal institucionalizada, ya que se trata de una actividad social y nosotros formamos parte activa de esa sociedad. La diferencia es sólo de grado. Los veganos son los que tendrían la responsabilidad menor al haber dejado de demandar y apoyar dicha explotación. Los mayores responsables son los consumidores y demandantes de productos y actividades que implican utilizar a los animales. Pero todos somos responsables en tanto que formamos parte de esta sociedad basada en la explotación animal. Ahora bien, mucha gente participa sin tener apenas conciencia de estar haciendo algo malo —simplemente continúan la inercia de las costumbres y hábitos que les inculcaron desde la infancia. Sin embargo, si tomamos conciencia de que hay algo malo en ello, de que esta actividad es moralmente injusta y materialmente innecesaria, entonces ya no sólo somos responsables sino que pasamos a ser también culpables de infligir daño a los animales deliberadamente sin una razón que lo justifique.

Por otra parte, no existe la obligación de preocuparnos por el daño que pudiera padecer un ser consciente del cual no somos responsables, en tanto que no lo causamos ni tenemos alguna relación de responsabilidad contraída. Que haya animales que padezcan alguna clase de perjuicio del cual nosotros no seamos los autores no es de nuestra responsabilidad moral, e incluso sería una injerencia indebida intervenir en esas situaciones si conllevara causar alguna clase de daño a otros o lesionar la autonomía de esos animales.

Los animales silvestres tienen derecho a existir libres en sus propios hábitats y comunidades en sus propios términos sin el control y la dominación de los humanos.

Así, hemos llegado finalmente a las conclusiones de que [1] tenemos una responsabilidad moral respecto de los animales —en tanto que nosotros los humanos seamos agentes morales y en tanto que los animales son pacientes morales— y que [2] esa responsabilidad conlleva que no debemos tratarlos como si sólo tuvieran valor instrumental, como meros recursos, objetos o propiedades, y que asimismo [3] tenemos una obligación de cuidar de los animales que existen por causa humana o son dañados por nuestras acciones, además de [4] respetar la autonomía e independencia de los animales libres silvestres, dejando de invadir sus hábitats y de interferir en sus vidas.

Todo esto sería una exposición muy elemental de un nivel muy básico de la ética y que forma parte del fundamento de la filosofía de los Derechos Animales. Si bien, a mi entender, el solo hecha de llegar hasta aquí representaría un progreso avanzado en la moralidad; el cual, en lo que respecta específicamente a los animales no humanos todavía no lo hemos alcanzado como sociedad.

20 de mayo de 2018

«Por la igualdad animal»


Este texto es una conferencia leída por Joan Dunayer durante una convención animalista celebrada en Austria. Su autora argumenta con gran agudeza en favor de la igual consideración de todos los seres sintientes —a lo que denomina como la igualdad animal— explicando por qué no es racionalmente defendible la idea de que unos animales tienen mayor valor moral que otros, incluyendo a los humanos.

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Por la igualdad animal

Joan Dunayer

Septiembre 2002


Cuando estaba escribiendo Animal Equality, un amigo me preguntó sobre el título del libro. ¿Realmente quería decir que todos los animales son iguales? Sí, eso quería decir. Así como la igualdad humana, la igualdad animal no significa iguales capacidades. Significa que todos los animales tienen un derecho igual a la consideración moral y protección legal. Y con "todos los animales" quiero decir todos los seres sintientes, cada criatura que pueda sentir. Es razonable y correcto tratar a cualquier criatura con sistema nervioso como capaz de sentir. Es razonable por los antepasados comunes y las similitudes fisiológicas de todos los sistemas nerviosos. Es razonable porque las criaturas con un sistema nervioso actúan como si sintieran. Es correcto porque deberíamos dar el beneficio de la duda cuando se trata de consideración moral. Ya que todos los seres que pueden sentir necesitan protección, todos los seres que pueden sentir cumplen los requisitos para tener derechos. El único criterio para tener derechos debería ser la sintiencia.

Algunos teóricos de los derechos animales están en desacuerdo con esto. En su nuevo libro Drawing the Line: Science and the Case for Animal Rights, el abogado Steven Wise afirma que los animales que "más merecen" derechos legales tienen "ciertas capacidades mentales avanzadas". Según Wise, un animal merece derechos básicos si puede desear, actuar con el fin de conseguir lo que desea, y tiene algún sentido de sí mismo, aunque sea poco claro. A mi ver, todos los seres sintientes probablemente satisfacen estos criterios. Ingieren comida y hacen otras cosas, tales como esconderse a sí mismos o huyen, lo que indica un cierto sentido de sí mismos, algún sentido de que son ellos quienes necesitan comida, que son ellos quienes están en peligro. Pero Wise realmente tiene un criterio más estricto en mente. Él exige que los animales demuestren capacidades mentales similares a las humanas en situaciones planeadas, o al menos observadas, por investigadores profesionales, tales como experimentadores de laboratorio.

Por ejemplo, Wise considera las pruebas del espejo de autoreconocimiento como indicadores de si un animal es o no autoconsciente. En la prueba estándar de reconocimiento ante el espejo, un investigador pone una marca roja sobre la frente de un animal anestesiado. Si, cuando el animal despierte y mire al espejo, se toca la marca, se asume que tiene autoreconocimiento porque ha identificado la imagen en el espejo como la suya. Wise admite que algunos animales han fallado las pruebas del espejo de autoreconocimiento aparentemente por dificultades visuales en lugar de cognitivas, tales como que el espejo sea demasiado pequeño para su tamaño corporal. Cuando el test se ha modificado, otros miembros de su especie lo han superado. La prueba de autoreconocimiento ante el espejo requiere que los animales no humanos se reconozcan a sí mismos utilizando formas de reconocer a individuos principalmente humanas: la vista en vez de, por ejemplo, el olor o el tacto.

El enfoque de Wise está lleno de problemas prácticos e ideológicos. En primer lugar, su planteamiento hace que sea imposible para la mayoría de animales conseguir derechos legales alguna vez. Él requiere que el sentido de sí mismo sea probado —según sus propias palabras. Dado que hay millones de especies de animales, esto requeriría investigaciones interminables. De hecho, en su libro Wise solicita repetidamente más investigación. Cita extensamente experimentación con animales mantenidos cautivos en laboratorios. Basándose en tales investigaciones, puntúa a los animales en base a su supuesto grado de autonomía. Reservado para los humanos, una puntuación de 1 representa el nivel más alto de autonomía. Para merecer derechos legales básicos, un animal debe recibir una puntuación de autonomía de 0.7 o mayor. Como determina Wise, hasta el momento tan sólo seis especies están claramente cualificadas para tener derechos: los humanos, los chimpancés, los bonobos, los gorilas, los orangutanes y los delfines de nariz de botella. Con menos seguridad, Wise también promueve los derechos para los loros grises africanos y, provisionalmente, para los elefantes africanos. Él advierte: si una prueba de autoreconocimiento ante el espejo se facilita a algunos elefantes africanos y no la superan, él bajará su puntuación de autonomía de la especie a 0.68 o menos, echando a los elefantes africanos de la categoría de aquellos que merecen derechos. "No sabemos los suficiente" sobre "la mayoría de especies" para determinar si poseen suficiente autonomía para tener derechos básicos, dice Wise. Aparentemente, "la mayoría de especies" serán desafortunadas hasta que "nosotros", él en realidad, sepa suficiente.

En su primer libro, Rattling the Cage, Wise descarta totalmente la idea de que los insectos puedan razonar. Le dije que conocía muchas evidencias de que las abejas y otros insectos razonan. Solicitó referencias. La evidencia que le proporcioné incluía lo siguiente: Cuando una colonia de abejas necesita un nuevo lugar para la colmena, las abejas exploradoras buscan una cavidad con una localización, sequedad y tamaño apropiados. Cada exploradora evalúa los lugares potenciales y tras regresar informan bailando sobre el sitio que les parece más recomendable. Una abeja exploradora puede anunciar un sitio durante un periodo de días, pero revisa repetidamente su elección. También examina los sitios propuestos por otros. Si el hallazgo de una hermana demuestra ser más deseable que el suyo propio, la abeja deja de promover su elección original y empieza a bailar en favor del lugar superior. En otras palabras, ella es capaz de cambiar su mente y su "voto". Generalmente los miembros de la colonia alcanzan un consenso.

Más evidencia: Investigadores de la Universidad de Princeton han mostrado a algunas abejas melíferas cautivas alimentos colocados en un bote en medio de un lago. Cuando las abejas fueron liberadas para retornar a su colonia cercana, informaron de la localización de la comida a sus hermanas. Ninguna abeja salió a por la comida. Entonces los investigadores movieron la comida a la otra orilla del lago. Mostraron de nuevo la localización a las abejas cautivas. De nuevo las abejas volaron de vuelta a sus colmenas y se lo dijeron a sus hermanas dónde encontrar la comida. ¿Adivinan qué? Esta vez muchas otras abejas salieron rápidamente, volando sobre el lago hasta la comida. Las abejas tienen un mapa mental de su entorno. Una localización de agua, en medio del lago, no tenía sentido. Pero la nueva localización —sobre tierra— era plausible. Las abejas procesan la información que reciben y juzgan dependiendo de su plausibilidad. Para su "maravilla y horror", Wise encontró tal evidencia persuasiva. Él ahora concede a las abejas la capacidad de razonar.

Bien, no debería haberse sorprendido tanto. La capacidad de razonar tiene un valor de supervivencia para los insectos así como lo tiene para los humanos. Sin embargo, aunque las abejas aparentemente forman opiniones y cambian de postura, comprenden conceptos tales como "igual" o "diferente", comunican información tal como la dirección o la distancia hasta la fuente de alimento utilizando un sistema abstracto de símbolos, y muestran otras evidencias de capacidad de raciocinio, no están cualificadas para tener derechos según Wise. ¿Por qué no? Porque, según dice, son invertebradas. Si ellas fueran vertebradas —como nosotros— entonces él les daría un 0.75 o un 0.8 y merecerían derechos. Mala suerte, abejas.

De forma similar, aunque el loro gris africano Alex "ha demostrado capacidades mentales extraordinarias para un animal con el cerebro de una nuez", Wise no clasifica a los loros grises africanos entre los animales que incontestablemente merecen derechos. Ellos están demasiado distantes de los humanos evolutivamente, afirma Wise. Sus capacidades cognitivas pueden haberse desarrollado independientemente de las nuestras, a lo largo de una línea ancestral diferente. Aun así, aunque los loros grises africanos posean las capacidades que se requieren, no deberían recibir total consideración si el origen de esas habilidades difiere del origen de nuestras mismas habilidades. Eso es como decir que mi coche Honda Civic de 1998 es mejor que el tuyo porque el tuyo viene de un proveedor diferente. Menos cercanos a los humanos no significa menos inteligentes, incluso si definimos inteligencia como inteligencia de tipo humano. Los pulpos aparentemente tienen más inteligencia de tipo humano que las ranas, pero estamos relacionados de un modo mucho más cercano a las ranas.

Cuando Wise condescendientemente se refiere al "cerebro de tamaño de una nuez" de un loro, es él quien está demostrando una mente pequeña. Los humanos se enorgullecen de poseer un gran cerebro, pero los elefantes y muchos cetáceos tienen cerebros más grandes, más pesados que los nuestros y con más células nerviosas. Para su peso corporal, muchas aves pequeñas y mamíferos tienen cerebros más pesados que el nuestro. Los cerebros de muchos pequeños vertebrados muestran una mayor densidad neuronal e interconexión. Cerebros más grandes no son necesariamente más eficientes ni poderosos que los cerebros más pequeños.

Wise propone calcular la inteligencia de los animales no humanos dándoles pruebas diseñadas para niños humanos, aunque, según admite él mismo, las pruebas diseñadas para niños pueden no ser válidas para no-humanos. Comparar a los no-humanos con niños humanos insulta a los no-humanos. Algunas aves, tales como los cascanueces americanos, pueden recordar miles de localizaciones en la tierra en las que enterraron semillas. ¿Qué prueba diseñada para niños, o incluso humanos adultos, podría revelar eso? Si los gorilas adultos y los delfines de nariz de botella cautivos parecen asemejarse a niños humanos, es porque ciertos humanos eligen verlos de ese modo y porque están situados en entornos empobrecedores que permiten una escasa expresión de sus capacidades naturales de adultos.

Según Wise, cuanto más parezca una mente no humana ser "tan simple" como la de un niño —o "sólo diferente"— más débil será reclamar sus derechos. Igualar "diferente de los humanos" con "menos" es la esencia del especismo. Biológicamente, los hombres difieren de las mujeres y cada individuo humano difiere de los demás, pero las diferencias no son moralmente relevantes porque todos los humanos, siendo capaces de sentir, necesitan y merecen igualmente consideración moral. Lo mismo es cierto de los humanos y no-humanos. Las diferencias no son moralmente relevantes para la cuestión de derechos básicos.

Los argumentos de Wise están plagados de contradicciones. Empleando a un hombre con un coeficiente de inteligencia de 10 como ejemplo, Wise reconoce que algunos humanos tienen "poca" autonomía. A la vez que Wise reconoce un amplio rango de autonomía humana, él trata la autonomía de los no-humanos como básicamente constante a lo largo de una especie particular. En el esquema de Wise, si Alex el loro gris africano muestra suficiente inteligencia de tipo humano para merecer derechos, todos los loros grises africanos los merecen. Si media docena de elefantes africanos no pasan las pruebas de autoreconocimiento, ningún elefante africano estará cualificado para tener derechos. En realidad, las capacidades mentales y otros rasgos varían ampliamente dentro de las especies de no-humanos, así como sucede entre los humanos.

Wise defiende su énfasis en la autonomía alegando que así es como los jueces piensan acerca de la autonomía. No, no es así como lo hacen, a no ser que en un caso particular surja la cuestión de la autonomía. E incluso entonces, los jueces no tratan a los humanos capaces de sentir que aparentemente tienen menos autonomía como cosas sin derechos. Como Wise mismo señala, los tribunales consideran que los humanos con un coeficiente de inteligencia de 10 tienen derechos. Los jueces tienen en consideración el bienestar de los niños pequeños y otros humanos que carecen de suficiente autonomía para tomar decisiones importantes respecto a su propio bienestar. En tales casos, el tribunal o un tutor toma la decisión, teniendo en cuenta lo mejor para los intereses del individuo. Sean o no autónomos los delfines de nariz de botella, cuando los delfines adquieran derechos, los humanos tendrán que actuar como sus tutores legales. Un delfín no puede solicitar a un tribunal que lo liberen de una prisión acuática o de un laboratorio. Los humanos tienen que hacerlo. Dado que los animales no humanos no pueden alegar nada en su propio favor o exponer cuál destino prefieren ante un tribunal, ¿qué sentido, moral o legal, tiene tratar de estimar su grado de autonomía?

Wise dice que estima la autonomía de los no-humanos en términos de inteligencia humana porque "la ley mide a los animales no humanos con una vara de medir humana". La ley no mide las capacidades de los no-humanos. Mide el valor económico de los no-humanos y, en mucho menor grado, el valor emocional para los humanos. Considera a los no-humanos como propiedades. ¿Y acaso el objetivo no es cambiar el modo en que la ley ve a los animales no humanos?

Wise fracasa en proporcionar alguna razón lógicamente consistente para su criterio de autonomía severamente restrictivo. Tampoco proporciona ninguna evidencia de que el tipo de cambio radical necesario para emancipar a los no-humanos pueda provenir de la opinión judicial en vez de la legislación. Wise compara repetidamente la esclavitud de los no-humanos con la esclavitud de los negros en América. Bueno, la opinión judicial no liberó a los negros. Las opiniones judiciales reforzaron repetidamente el estatus de propiedad de los negros como esclavos. La legislación liberó a los negros. Y los liberó a todos, no sólo a aquellos con la piel más clara, ni sólo a quienes habrían obtenido una puntuación de 0.7 o mayor en su blancura.

Necesitamos crear el mismo tipo de indignación moral que los abolicionistas americanos crearon sobre la esclavitud negra, hasta que la fuerza de la opinión pública haga que la legislación reconozca la sintiencia como la base para los derechos. Si algún individuo juzga que un chimpancé es un sujeto de derechos porque el chimpancé muestra inteligencia parecida a la de los humanos en vez de porque el chimpancé sea capaz de sentir, habremos establecido el tipo de precedente equivocado. No queremos que unos pocos animales no humanos sean considerados como humanos honoríficos. Queremos acabar con la humanidad como la base de los derechos.

El filósofo Peter Singer ha elogiado a Wise por responder supuestamente a la pregunta "¿Dónde deberíamos trazar la línea?" respecto a qué seres deberían recibir consideración moral para tener derechos legales. La respuesta siempre ha sido mucho más simple de lo que Singer o Wise nos harían creer. La línea debería ser trazada entre todos los seres sintientes y todos los seres no sintientes. Si una criatura tiene un sistema nervioso es razonable asumir que puede sentir. Si puede sentir, necesita protección —esto es, derechos legales. Fin de la historia.

De hecho, Singer no cree que ningún animal, incluyendo los humanos, debiera tener derechos inviolables. Él cree que el bienestar del individuo o su vida puede ser sacrificado para el "bien mayor". En otras palabras, puedes esclavizarme a mí, o a una vaca, si esa esclavitud mejorara sustancialmente o prolongara la vida de otros. Puedes someterme a vivisección, o a un ratón, si —tienes que ampliar tu imaginación para esto— someterme a vivisección a mi o al ratón salvara numerosas vidas. Aunque Singer ha promovido la consideración moral de todos los seres sintientes, él no considera que todos los animales tengan derecho a la vida. De hecho, él se refiere a algunos animales, tales como los peces, como "reemplazables". Los explotadores de animales hacen lo mismo: hablan de "terneras de reemplazo", "cerdas de reemplazo"... Según la visión de Singer, dado que la mayoría de humanos tienen lazos sociales, un "mayor grado de autoconsciencia" y un "sentido vívido de su propia existencia en el tiempo", la mayoría de humanos tienen vidas más ricas y valiosas que las de los peces, pollos, y la mayoría de otros no-humanos, y están por tanto, más legitimados en vivir.

Como los argumentos de Wise, los de Singer son confusos. Primero, los pollos y peces establecen relaciones profundas y duraderas cuando se les permite hacerlo. Segundo, los rasgos que Singer cita que incrementan la calidad de una vida pueden también disminuirla: los lazos sociales causan tanto pena como placer, los pensamientos sobre el pasado y el futuro causan remordimiento y miedo así como satisfacción. Tercero, no podemos saber el grado de autoconsciencia de un no-humano o calcular cuán intensamente experimenta su vida. ¿Es el placer que siente un perro corriendo a través de un prado, o el de un lagarto al sol, o el que siente un cóndor planeando desde grandes alturas, mayor o menor que el placer que un músico siente escuchando un concierto de Mozart? Nadie puede decirlo. De hecho, hasta cierto punto, depende del perro, lagarto, cóndor y músico concreto. Cuarto, la falta de respeto de Singer hacia los pollos, peces y muchos otros animales no humanos, es inconsistente con lo que expone en su propia filosofía, que valora a los individuos benignos más que aquellos que, en general, causan daño. Bajo este criterio, los pollos y peces son más valiosos que la mayoría de humanos, que innecesariamente causan gran sufrimiento y muerte —por ejemplo, comiendo o llevando productos derivados de animales. Quinto, es simplemente injusto desmerecer a individuos —humanos o no humanos— porque no estén enamorados o sea menos "autoconscientes" que otros. Las leyes igualitarias no dan menor consideración y protección a los humanos que carecen de lazos sociales o que parece que no reflexionan sobre su pasado y futuro. Los no-humanos merecen igual justicia.

El hecho es que Singer ve sólo a algunos animales como individuos —aquellos que se parezcan ostensiblemente a él mismo. Un fallo en ver a individuos diferentes de uno mismo como individuos es la esencia de todos los prejuicios. Así como los racistas ven a los individuos humanos como ejemplares de una raza particular, los especistas ven a los individuos no humanos como meros representantes de una especie. El rasgo clave del especismo es negar la individualidad de los no-humanos. En realidad, ningún animal es reemplazable. Tanto física como mentalmente, cada ser sintiente es único. Cada cangrejo, cada cuervo, cada mosca es un individuo que tiene una experiencia vital única y que nunca existirá de nuevo. Pero así no es como los explotadores lo ven. Por ejemplo, la industria de la carne. Según la visión de la industria de la carne -y de la de los comedores de carne-, los pollos, peces y otros no-humanos pueden ser matados por miles de millones cada año siempre que otros de sus especies permanezcan disponibles para futuras matanzas. En esencia, Singer tiene el mismo punto de vista.

Al requerir que los no-humanos demuestren rasgos como los de los humanos, y al establecer un rango de los no-humanos de acuerdo con ello, Wise y Singer perpetúan la noción de la supremacía humana. Esta noción daña a los humanos así como daña a los no-humanos. Durante siglos, los blancos ha identificado figurativamente a los negros con animales no humanos supuestamente inferiores, llamándoles "negros" y "bestias". Los nazis llamaban a los judíos "animales" y "plaga". La creencia en una jerarquía de seres superiores e inferiores está detrás de todas las nociones de inferioridad humana: la supuesta inferioridad de negros, judíos, mujeres, extranjeros... Si no hay jerarquía de individuos entonces nadie pueden denegar los mismos derechos y protección sobre la base de que son menos humanos o subhumanos.

Incluso si todos los no-humanos carecieran de una capacidad de raciocinio similar a la de los humanos, los no-humanos no serían inferiores. ¿Por qué equiparar características humanas con superioridad? ¿Porque nosotros las poseemos? En el mismo sentido envanecedor y arbitrario, un excelente cantante podría decir: "Yo puedo recordar melodías complejas y cantarlas con belleza. La capacidad para hacer eso implica superioridad." Entonces los humanos vocalmente agraciados, muchas aves cantoras, y puede que algunos otros no-humanos como las ballenas jorobadas, estarían en la cima de la jerarquía. En el nivel inferior de la jerarquía estarían aquellas criaturas que no tienen absolutamente ninguna capacidad de canto, como Britney Spears. Dado que la cultura humana se basa en la comunicación verbal y la tecnología, los especistas tienden a estimar la inteligencia en términos de estas capacidades. Sin embargo, si definimos la inteligencia de acuerdo a una percepción basada en la evidencia, no distorsionada por el prejuicio y el mito, los humanos quedan desfavorecidos en la comparación con otros animales. Mientras que consideramos a los no-humanos como seres sin mente, los miembros de "la especie racional" pelean por los resultados de los partidos de fútbol; fuman, comer y beben hasta la muerte; envenenan el aire, el agua y la tierra de la que dependen; creen que otras religiones son falsas pero que la suya es la verdadera, y pagan para ver películas protagonizadas por Arnold Schwarzenegger.

Incluso de acuerdo a los estándares humanos convencionales, una trucha de río adulta es en muchos sentidos más consciente que un humano recién nacido o senil, y una paloma o una rata poseen una mayor capacidad de aprendizaje y razonamiento que muchos humanos con discapacidades mentales. Si ningún animal no humano puede resolver ecuaciones complejas o escribir tratados filosóficos, tampoco pueden la mayoría de humanos. Algunos humanos no pueden ni siquiera utilizar los números ni las palabras.

Con respecto a los derechos básicos, el grado individual de inteligencia es moralmente irrelevante. El grado de inteligencia es simplemente una excusa para privar a los no-humanos de su libertad, bienestar y vida. La excusa es inconsistente. Aunque la persecución de los humanos en base a la raza, sexo, o alguna otra característica biológica que conlleva un gran debate sobre la inferioridad y superioridad, poca gente daría la bienvenida a leyes que protejan a los humanos en proporción a sus capacidades. En una democracia, la ley protege a todos los animales humanos, cualquiera que sea su grado de inteligencia.

Una sociedad democrática priva de libertad a los humanos sólo si creen que han perjudicado premeditadamente a otros. La mayoría de no-humanos no hieren seriamente ni matan excepto por una necesidad inmediata y directa de supervivencia, como cuando un león mata a su presa. Ellos son inocentes de causar daños serios premeditadamente. Dado que los no-humanos que causan daños innecesarios pueden no tener un sentido de estar actuando incorrectamente, ellos también deberían ser considerados como inocentes —así como los humanos que no pueden distinguir entre lo correcto e incorrecto no son considerados responsables de dañar o matar a otros humanos. Por el contrario, la mayoría de humanos son culpables. Así donde los depredadores matan para sobrevivir, los cazadores deportivos y pescadores hieren y matan por entretenimiento. Allí donde los no-humanos raramente prologan el acto de matar, los toreros, vivisectores y otros humanos torturan rutinariamente hasta la muerte. Cada día, los proveedores de carne matan a millones de aves, mamíferos y peces por el beneficio económico. Por mera conveniencia y sabor, los consumidores consumen sus cuerpos y secreciones. Directa o indirectamente, la mayoría de humanos participan de forma rutinaria y a sabiendas en la imposición innecesaria de sufrimiento y muerte. Mientras que se jacta de la "compasión humana", nuestra especie trata a los no-humanos —y a menudo a los humanos— con extrema injusticia y crueldad.

Entre los humanos, la justicia está basada en la inocencia y la culpabilidad, y se presume que una persona es inocente a no ser que haya evidencias convincentes que indiquen lo contrario. ¿Por qué no se aplica el mismo principio entre especies? ¿Por qué los animales no humanos —que son inocentes— no disfrutan de un derecho legal a la libertad y a la vida? El especismo descansa sobre un doble rasero. Debemos denunciar continuamente ese doble rasero.

Debemos poner fin al estatus de propiedad de los animales no humanos. Actualmente, la mayoría de las llamadas leyes "de protección animal" legitiman la explotación: simplemente establecen estándares para el confinamiento, la esclavización, la provocación de heridas y la matanza de animales no humanos. Como las leyes que establecían normas para la esclavitud negra en América, tales leyes de "protección animal" deberían ser abolidas. En cambio, necesitamos leyes que prohíban a los humanos violar los derechos de los no-humanos. En principio, las mismas leyes que protegen a los humanos protegerían a los no-humanos, extendiendo a todos ellos los derechos aplicables actualmente reservados para los humanos.

¿Cómo podemos persuadir a los legisladores de aprobar las leyes que buscamos? Persuadiendo a la sociedad. Necesitamos convencer a la sociedad de que la vivisección, la esclavitud de la industria alimentaria y las matanzas, y otras formas de abuso especista, están moralmente mal —son atrocidades de hecho. Para conseguir esto, necesitamos exponer continuamente el sufrimiento y la muerte que esas prácticas infligen, así como el prejuicio y la ilógica injusticia que niega sus derechos a los no-humanos.

Cuestiona a quienes aceptan y participan en el abuso especista: "Si no tenemos derecho moral a herir y matar a otros humanos excepto bajo circunstancias extraordinarias como la defensa propia, ¿qué nos da derecho a herir y matar rutinariamente a los no-humanos? Si crees que está mal someter a vivisección a un humano, cualquiera que sea su capacidad mental, ¿por qué no crees también que está mal viviseccionar a una rata? Si no matarías a un humano y comerías sus restos a no ser que estuvieras muriéndote de hambre —y quizás ni aun así— por qué comerías los restos de un cerdo asesinado?" Si una persona responde "Simplemente me importan más los humanos, y no veo nada mal en ello", continúa: "A no ser que seas injusto, no promoverías que los miembros de tu familia, género o raza tuvieran más derechos que otros humanos. Entonces, ¿por qué crees que es aceptable para los miembros de tu especie que tengan más derecho que otros animales? ¿Querrías que tus derechos dependieran de si perteneces al grupo favorito? Si no valoras la vida de una rata o de un cerdo, la rata o el cerdo sí lo hacen."

Cuando argumentamos a favor de los derechos de los animales, argumentamos contra todas las formas de abuso especista. Si en cambio argumentamos en base a, por ejemplo, los beneficios para la salud del veganismo o la invalidez científica de la vivisección, tenemos que argumentar caso a caso, incluso alimento a alimento o experimento a experimento. Además, tales argumentos son dañinos en tanto sugieren que es moralmente aceptable dañar a los animales no humanos si dañarlos nos beneficia. El argumento de la salud sugiere que estaría bien comer carne si la carne fuera saludable. El argumento científico sugiere que estaría bien viviseccionar si la vivisección fuera de gran valor científico. Así que si empleas argumentos de salud, científicos, u otros no relacionados con los derechos animales, por favor, asegúrate de que también enfatizas que las prácticas a las que te opones están moralmente mal.

Gracias por trabajar por la igualdad animal.


Texto original en inglés: Animal Equality by Joan Dunayer

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Por cierto, nadie debería creer que la corporación autodenominada "Igualdad Animal" tiene alguna relación positiva con la filosofía de Dunayer más allá de la coincidencia nominal. Recomiendo consultar 1, 2 y 3 por si alguien llegara a suponerlo.

8 de mayo de 2018

El lenguaje como instrumento de represión



La organización española OCU [Organización de Consumidores y Usuarios] ha manifestado su apoyo público a una reciente medida legislativa aprobada en Francia para prohibir que productos comerciales elaborados a base de vegetales pueden denominarse con términos tradicionalmente reservados a productos elaborados con sustancias de origen animal, tales como "queso", "filete", "chorizo" o "salchicha".

La excusa alegada para esta prohibición es evitar "prácticas engañosas" o la "confusión" de los productos vegetales con los productos animales. Sin embargo, ese argumento es rematadamente absurdo. Ninguna empresa que vende salchichas vegetales pretende hacer creer a los consumidores que está vendiendo salchichas cárnicas. Ninguna empresa que vende leche de soja pretende hacer crer que vende leche de vaca. Al contrario, los productos etiquetados como aptos para veganos especifican de manera muy clara que son vegetales. Por desgracia, parece que los legisladores ni siquiera necesitan demostrar la veracidad de los argumentos que promueven sus iniciativas. Curiosamente, el diputado promotor de esa iniciativa es ganadero de profesión. ¿Casualidad?

No hay lugar a confusión cuando el etiquetado señala explícitamente que son productos vegetales, como así sucede habitualmente. La tesis de la supuesta confusión no se sostiene de ninguna manera. En mi opinión, la motivación de esta medida es puramente represiva. Es sólo una absurda prohibición para intentar dificultar la expansión del veganismo. Como no pueden impedir que la gente se haga vegana entonces intentan dificultar en todo lo posible la difusión del veganismo con medidas represivas y absurdas. Parece que determinados sectores de la sociedad están irritados con el veganismo. Además de que no se les permite explotar a seres humanos, ahora resulta que existe la posibilidad de que en el futuro tampoco les permitan que exploten a los animales. !Habrase visto!

Ni siquiera el argumento de que determinados términos están reservados exclusivamente para productos de origen animal tiene sentido. Si consultamos el diccionario de la RAE comprobaremos que señala que el término «carne» en su cuarta acepción lo define como "parte de un fruto o de un tubérculo, generalmente blanda, que está bajo la cáscara o la piel." Así, sería perfectamente lícito con la tradición lingüística hablar de carne vegetal y, de este modo, todos los productos elaborados con carne  animal [salchichas, chorizo, filetes,...] pueden ser elaborados en una versión con carne vegetal.

De la misma manera, el término «leche» en su tercera acepción lo expresa como "jugo blanco obtenido de algunas plantas, frutos o semillas. Leche de coco, de almendras.". Por tanto, no contradice el lenguaje tradicional hablar de «queso vegetal» puesto que, según registra la RAE, un queso es un "producto obtenido por maduración de la cuajada de la leche con características propias para cada uno de los tipos según su origen o método de fabricación." Esto significa que, dentro de los propios parámetros del lenguaje actual, resulta correcto usar esos términos para referirnos a productos elaborados con vegetales.

En cualquier caso, las definiciones no tienen por qué ser monolíticas y pueden cambiar, y cambian de hecho, según el uso de los hablantes a lo largo de la historia.

¿Por qué llamamos filetes, salchichas y hamburguesas a productos que no llevan carne animal? Bien, eso es como preguntar que por qué llamamos zapatos a un calzado que está hecho con material vegetal o sintético en lugar de estar hecho con piel. Los zapatos siguen siendo zapatos aunque no contengan piel. Las salchichas y los filetes y las hamburguesas siguen siendo salchichas y filetes y hamburguesas aunque estén hechos con carne vegetal.

Imaginemos que hubiéramos vivido en una sociedad que aceptara el canibalismo pero que reconociéramos que no está bien utilizar a seres humanos de comida. Si las salchichas, o las mortadelas, o los chorizos, o las morcillas, se hubieran estado elaborando con carne humana entonces habría que sustituir esa carne por otra cosa, pero seguirían siendo igualmente salchichas, mortadelas, chorizos, o morcillas. Del mismo modo, podemos seguir disfrutando de todos esos productos sustituyendo las sustancias de origen animal por otras de origen vegetal.

Si decidimos rechazar la explotación de los animales no tenemos por qué rechazar determinados sabores o determinadas texturas o determinada forma de presentar una comida. Lo único a lo que renuncia el veganismo es a la explotación animal. Siendo veganos no tenemos que renunciar a alimentarnos ni a disfrutar de la comida. Todas nuestras necesidades vitales pueden ser satisfechas sin utilizar a los animales.